Grábate esto porque van a importar más adelante. Dummalek [música] llegó a ser incluido en el libro Niños futbolistas, escrito por el periodista chileno Juan Pablo Meneces, quien viajó por varios países del mundo identificando a los [música] talentos más prometedores de su generación en busca del próximo gran jugador latinoamericano.
Que un periodista especializado en fútbol juvenil con alcance internacional lo incluyera en ese registro. dice algo sobre el tipo de talento que este niño proyectaba desde muy pequeño. Su infancia en Guadalajara no fue de privaciones extremas, pero tampoco de lujos acumulados. Jean Claude había dejado el fútbol profesional activo y trabajaba en lo que podía para sostener a su familia.
Juan creció en la realidad de una familia de clase media baja en una ciudad latinoamericana donde el fútbol en la calle, en la cancha del barrio, en el parque cerca de casa, era la actividad natural después de la escuela y durante los fines de semana. y Juo con el físico que fue desarrollando desde niño, con la combinación de su estatura, su agilidad y esa zurda que respondía de manera completamente natural a lo que la cabeza pedía, destacaba siempre en cualquier partido informal, en cualquier cancha pública, contra cualquier grupo de niños
de su edad o incluso mayores. Con 12 años. En 2011, el niño entró a las fuerzas básicas del Club Deportivo Guadalajara, las Chivas, el equipo más querido de México, la institución que tiene como política histórica utilizar únicamente jugadores mexicanos, que desde su fundación ha producido algunos de los más grandes futbolistas que ha dado este país, que en sus categorías formativas ha visto pasar a generaciones enteras de chavos con sueños, llegar a las fuerzas básicas de Chivas siendo un niño niño sin apellido conocido, sin
padrino dentro de la institución, sin un linaje de futbolistas de élite que lo respaldara. Eso ya era un logro real. Los scouts del rebaño sagrado ven a cientos de niños cada año y seleccionan a una fracción mínima. Julek, que estaba en esa fracción, pasó 2 años en la cantera rojiblanca. Dos años de formación, de adaptación a la disciplina de un club profesional, de entender que el talento natural necesita estructura para convertirse en algo real y sostenible.
Dos años de entrenamientos con metodología, de juegos contra otros niños igualmente talentosos, de la presión constante de saber que cualquier tropiezo puede significar el final de la oportunidad. Y entonces, sin una explicación pública, sin un motivo que los directivos de Chivas quisieran detallar ante nadie, lo dejaron ir. Así ocurren las canteras.
Los niños entran, los evalúan constantemente con una frialdad que los adultos que los cuidan a veces no entienden. Y a los que no alcanzan el estándar que el club necesita en cada posición y cada categoría, se les dice que busquen otro camino. Sin explicación alguna, dicen quienes estuvieron cerca de ese momento. Para Juan con 14 años ese rechazo pudo haber sido definitivo.
Muchos niños con talento real no superan ese primer golpe institucional. Se rinden, buscan otra actividad, viven el resto de sus vidas pensando en lo que pudo haber sido si la cantera hubiera apostado por ellos un poco más. Ese camino existe para cientos de chavos que pasaron por sistemas formativos del fútbol mexicano y salieron sin continuidad.
Juan no tomó ese camino, o al menos eso es lo que la narrativa posterior indica. La segunda oportunidad llegó en 2014 de la mano de un nombre que en ese momento resonaba con mucha fuerza en el fútbol mexicano, Marco Fabián de la Mora. El volante tapatío que brillaría años después en elct Frankfurt de Alemania, que marcaría un golazo en el Mundial 2018 contra Alemania en el estadio Luzniki de Moscú, que en 2014 ya era figura reconocida.
Su padre, Marco Antonio Fabián Vázquez, había construido una relación cercana con la madre de Juan durante esos años y juntos, padre e hijo Fabián abrieron una academia de fútbol en Guadalajara. No era un espacio de entretenimiento de fin de semana, era una academia con metodología real, con enfoque en el desarrollo técnico y táctico de jóvenes, con el objetivo concreto de preparar chavos para que pudieran competir en el fútbol profesional.
Y ahí llegó Joao Malek con 15 años buscando la segunda oportunidad que las Chivas no le habían dado. En esa academia no tardó en demostrar lo que tenía. 12 meses, un año, fue todo el tiempo que necesitó para que los ojeadores del Santos Laguna lo identificaran durante una visoria y lo llevaran a Torreón, al club de la comarca lagunera, que en esa época era uno de los proyectos deportivos más sólidos de México en materia de canteras y desarrollo de jóvenes talentos.
[música] Y aquí viene la primera revelación que te prometí. Esta es la primera, el retrato real y en cifras de quién era Joa Malek antes del accidente. Porque los medios en 2019 te dieron el nombre y el titular del caso, pero no siempre te dieron los números que explican por qué México había apostado tanto por este chico durante dos o tres años antes de que todo se cayera a pedazos.
En su primer torneo con Santos Laguna en la categoría sub-17, Joan Malek anotó siete goles en 21 partidos. Siete goles con 16 años, recién llegado al club y eso lo llevó a la final del campeonato nacional de esa categoría, donde Santos enfrentó al club de fútbol Pachuca en una serie de ida y vuelta. El marcador global de esa final fue 6 a 3 a favor de Santos Laguna.
Juan anotó en la final de ida, campeón con 16 años en su primer torneo con la nueva cantera. Al torneo siguiente sus números mejoraron. 14 goles en 23 partidos. Un promedio de más de medio gol por partido en una de las categorías formativas más competidas de México. Santos llegó de nuevo a la final, esta vez también contra Pachuca y esta vez cayó subcampeón.
Pero los 14 goles hablaban solos. Un delantero que mantiene ese promedio en la sub-17 de Santos Laguna, uno de los clubes con las canteras más exigentes del país. No es un talento ordinario. La Federación Mexicana de Fútbol lo notó. Los técnicos de las elecciones menores lo convocaron. Joan Malek empezó a vestir la camiseta verde de México en categorías sub17 y sub18.
y quienes trabajaban en las selecciones menores de la Femex Foot en ese periodo lo describían como uno de los delanteros más interesantes de su generación. físico imponente para su edad, buena lectura del juego, zurda, educada y precisa, capacidad de generar peligro tanto desde dentro del área como desde posiciones exteriores, lo que en el lenguaje del fútbol moderno se llama un delantero centro completo y entonces llegaron los europeos a buscarlo.
Escucha esto. Mientras Juan jugaba con Santos Laguna y acumulaba convocatorias a la selección, el porto de Portugal atravesaba un periodo de relación muy particular con el fútbol mexicano. El equipo de los dragones tenía en esa época una especie de autopista construida hacia las canteras [música] del fútbol azteca.
Miguel Layun había jugado ahí, Diego Reyes también. Héctor Herrera era figura en el primer equipo. Raúl Gudiño había llegado al filial. Los ojeadores del Porto sabían perfectamente cómo navegar el mercado mexicano. Conocían sus tiempos, sus dinámicas, sus precios, sus jugadores clave en categorías formativas. Y en las categorías sub17 y sub18 de México, el nombre que más se repetía en las libretas de los scouts europeos que visitaban los torneos nacionales era el de Joao Malek.
Un delantero zurdo de 17 años con presencia física extraordinaria para su edad, con olfato de gol probado en competencias oficiales nacionales y con una versatilidad táctica que le permitía jugar como nueve de área o como extremo por ambas bandas, según lo requiriera el sistema del equipo. En 2017, el Porto llegó a un acuerdo con Santos Laguna para llevarse a Malek en préstamo a Portugal.
[música] Tenía 18 años, 18. Y cruzó el Atlántico para entrenar en uno de los complejos de formación más avanzados [música] de Europa. En el mismo club donde se habían formado jugadores que llegaron a las ligas más competidas [música] del mundo. Para Joha. Malek, nacido en Guadalajara en 1999, hijo de un futbolista cameronés [música] que jugó en segunda categoría de la Liga MX.
Llegar al Porto a los 18 años era una hazaña que apenas un puñado de mexicanos habían logrado en toda la historia del fútbol nacional. Comenzó en la sub-19 del Porto, fue mostrando condiciones, fue escalando dentro del sistema del club. Llegó al Porto B, el filial que compite en la Liga 3 portuguesa. Empezó a mostrar en los entrenamientos y en [música] los partidos lo que había convencido a todo el mundo desde los 16 años.
Gol! Presencia física en el área, desequilibrio con el balón controlado en velocidad, las condiciones que no se enseñan, sino que se tienen o no se tienen. Y a esas condiciones en Europa también se le suma otro filtro que no todos los mexicanos que cruzan el Atlántico logran superar, la adaptación. Vivir solo en un país extranjero a los 18 años sin familia cerca.
sin la red de apoyo cotidiana que tenías en México con una cultura diferente, con una exigencia táctica y física que supera todo lo que conociste en las formativas mexicanas. [música] Muchos jóvenes mexicanos fueron a Europa con mucho talento y no superaron ese filtro. Malek, al menos durante sus primeros años, lo estaba superando y entonces llegó el Sevilla a buscarlo.
En agosto de 2018, el Sevilla Fútbol Club negoció con el Porto y con Santos Laguna para llevarse a Malek en préstamo al Sevilla Atlético, el equipo filial del [música] Club Andaluz que compite en la segunda división B de España. Para él seguía siendo Europa, seguía siendo un nivel altísimo, seguía siendo la vitrina internacional que necesitaba para demostrar que lo que había mostrado en México y en Portugal tenía consistencia real.
Sin embargo, el inicio en Sevilla no fue sencillo. Tuvo problemas con su documentación de trabajo. Los trámites de su visado se demoraron más de lo esperado y eso le impidió ser registrado formalmente desde el inicio de la temporada 2018 a 2019. Además, una lesión lo marginó durante los primeros meses de trabajo en Andalucía. para un jugador joven que llega a un nuevo club desde otra liga, que viene de Portugal y quiere demostrar a los directivos del Sevilla que la apuesta por él fue correcta, ese inicio complicado con problemas burocráticos y lesión encima
puede ser devastador para la confianza y para el ritmo competitivo. Malek [música] esperó y cuando pudo jugar en enero de 2019 respondió con lo que sabía hacer. Los directivos del Sevilla, según reportes del Universal Deportes, empezaban a hablar entre ellos de renovarle el contrato. La posibilidad de que el Sevilla comprara definitivamente su carta a Santos Laguna se mencionaba en los corrillos del fútbol mexicano como un escenario probable para el verano de 2019.

Y aquí está el número que lo explica todo. Grábate esto porque no lo vas a olvidar. En esa última temporada en Europa con el Sevilla Atlético, Joan Malek marcó 17 goles. 17. Ese número en el universo del fútbol mexicano de ese momento tenía una resonancia particular. Hervin Lozano, cuando jugó su primera temporada completa con el PSV Aoven de Holanda, anotó exactamente 17 goles.
Esa fue la temporada que convenció al Napoli de Italia de pagar 42 millones de euros por él. Esa fue la temporada que convirtió a Chui Lozano en el futbolista mexicano más caro de la historia hasta ese momento. No te estoy diciendo que Malek era igual que Lozano. Las circunstancias son distintas, los niveles de competencia son distintos y la trayectoria de Lozano tiene una consistencia y una solidez que Malek nunca llegó a construir porque no tuvo tiempo de construirla.
Te estoy diciendo que la cifra de 17 goles estaba ahí en el expediente de [música] Malek, que generaba expectativa real dentro de la industria, que los directivos del Sevilla hablaban de él con entusiasmo y que en México los medios deportivos lo escribían como la gran promesa del fútbol azteca para los próximos años. Diego Ramírez, técnico de la selección sub20 en ese periodo, lo tenía en el radar.
Lo había considerado para el mundial sub20 de Polonia 2019. Maleek había sido convocado en varias ocasiones a los seleccionados menores. Quería defender a México, no a Francia, pese a tener también la nacionalidad francesa. Al final no [música] fue convocado para Polonia. Esa exclusión, según reportes de medios deportivos, lo afectó emocionalmente, pero seguía siendo una promesa vigente.
Un jugador en el que el sistema de selecciones nacionales todavía pensaba. [música] Tenía 20 años, 20. todo el camino por delante. Piensa en eso un momento. Un chico de 20 años nacido en Guadalajara con sangre cameronesa y corazón tapatío que fue rechazado por Chivas a los 14 años y no se rindió, que con 15 entró a una academia y en 12 meses convenció a Santos [música] Laguna, que fue campeón sub-17 con 16 años, que cruzó el Atlántico a los 18 para jugar en Portugal y después en España, que marcó 17 goles en su mejor
temporada europea, que el Sevilla quería renovarlo, que la Federación Mexicana lo seguía convocando. que periodistas chilenos lo habían incluido entre los talentos más prometedores de su generación. Todo eso tenía Joa Malek cuando volvió a México de vacaciones en el verano de 2019. Y con todo eso encima, con toda esa sensación de que el mundo era suyo, de que el talento lo protegía, de que el apellido del club europeo que llevaba en la camiseta lo volvía especial incluso en las calles de su ciudad natal, [música] tomó las
decisiones que tomó. Porque mientras Malek construía ese currículum deportivo en Europa, también construía otra cosa. En sus redes sociales, en los años previos al accidente, el perfil que proyectaba no era el de un atleta de élite obsesionado con su rendimiento y con el cuidado de su cuerpo como herramienta de trabajo.
Era el de un chico joven que disfrutaba de los lujos que el dinero europeo podía comprar. [música] Ropa de marcas de lujo, vida nocturna, restaurantes caros. La exhibición constante de un estilo de vida que en México se asocia con el éxito y la llegada. El Mustang [música] blanco de modelo reciente que tenía en Guadalajara cuando llegó de vacaciones no era el auto de alguien que vive con prudencia y conciencia de lo que tiene.
Era el símbolo de alguien que quería que el mundo viera, que supiera, que reconociera que él había llegado. Esto no es un juicio moral sobre los gustos de nadie. Es el contexto que explica la mentalidad con que Malek vivía ese verano de vacaciones en Guadalajara en junio de 2019. La mentalidad del chico que siente que puede con todo, que las reglas ordinarias no aplican para él, que el contrato europeo es un pase libre en cualquier espacio donde antes era invisible.
Y en esa mentalidad, la noche del sábado 22 de junio de 2019 fluyó de manera completamente natural hacia la discoteca, hacia los tragos, hacia la música a las 3 de la mañana y al día siguiente, el domingo 23 de junio, cuando el Mustang blanco salió a rodar por las calles de Zapopan a una velocidad que ningún conductor responsable mantiene en una zona residencial a las 10 de la mañana.
El mundo de Jo Malek se estrelló literalmente contra el de dos personas que no tenían absolutamente nada que ver con ninguna de sus decisiones. Pero lo peor aún no había llegado, porque lo que ocurrió después del accidente fue en muchos sentidos, tan revelador como el accidente mismo. Necesito que conozcas a Alejandro Castro Martínez y a María Fernanda Peña antes de contarte los detalles de ese domingo, porque en esta historia hay una tendencia casi inevitable a que sus nombres se pierdan entre los datos judiciales, [música]
las estadísticas del proceso legal, los análisis sobre el sistema y la impunidad y eso no puede pasar, ¿no? En este relato, Alejandro Castro Martínez tenía entre 28 y 35 años, según los distintos reportes de la época. Los medios no siempre fueron precisos con su edad exacta, lo cual ya dice algo sobre cómo se cubrió la historia desde el principio.
No era futbolista, no tenía contrato millonario, no tenía el respaldo de ninguna institución con departamento jurídico y abogados de planta. Era un hombre que tenía una hija de 7 años de una relación anterior, [música] que amaba a esa niña, que se hacía cargo de ella como papá activo y que el sábado 22 de junio de 2019 se casó en la catedral de Zapopan con la mujer de su vida, [música] María Fernanda Peña, jaliciense de la misma franja de edad que Alejandro, con familia que la amaba y que la celebró ese día, con amigos que estuvieron en la ceremonia y en la
fiesta, con toda la vida por delante con planes con el futuro que había imaginado al lado del hombre que acababa de convertirse en su esposo. [música] El 22 de junio, un sábado, María Fernanda se vistió de novia. dijo que sí ante el sacerdote y ante todos los que estaban ahí para testificarlo.
Firmó los papeles y salió de la catedral de Zapopan del brazo de Alejandro, lista para empezar esa vida que habían construido juntos en los años anteriores. Las invitaciones de la boda llevaban impresa una frase que cuando la lees, sabiendo lo que ocurrió menos de 24 horas después, se convierte en algo difícil de cargar.
decía, “Yo sé que te amo, tú me amas.” Recorremos un profundo camino al futuro para compartir en nosotros que hará de nuestra unión una familia [música] completa para ser uno con Dios y con el mundo. No llegaron a ese futuro, ni al profundo camino, ni a la familia completa, ni al nosotros que habían imaginado juntos.
Escucha esto. [música] Esa mañana de domingo, según reportes de varios medios de la época, la pareja se dirigía a una prueba de maquillaje. Tenían su tornaboda ese día, la celebración con todos los familiares y amigos [música] que no habían podido estar en la ceremonia religiosa del sábado.
La fiesta más informal y festiva que en México completa la semana de boda. Estaban en su chebroleta Beo color gris plateado. [música] Estaban en el cruce de la avenida Tepeyac con la calle Playa de Hornos en la colonia El Coli en Zapopan. Eran aproximadamente las 10 de la mañana del domingo 23 de junio de 2019 y Alejandro intentaba incorporarse a la avenida cuando el Mustang los alcanzó.
Aquí viene lo segundo que te prometí. Esta es la segunda revelación, lo que pasó esa madrugada y esa mañana con todo el detalle que existe en los registros públicos y que mucha gente no conoce. Porque los medios dieron el titular sin dar la historia completa ni el contexto de todas sus piezas.
Existe un video que circuló masivamente en redes sociales después del accidente. En ese video grabado en formato Instagram Stories se ve a Joao Malek en un bar con amigos en plena madrugada con música reggaetón de fondo. El video tiene una marca de tiempo visible, las 3:13 de la mañana. Ese video no puede confirmarse oficialmente que sea del mismo domingo 23 de junio, la noche previa al accidente, pero circuló de manera masiva.
Fue tomado como contexto del caso por medios deportivos y noticiosos y quedó grabado en la memoria colectiva como la imagen de Malek horas antes del choque. De fiesta, copa en mano a las 3 de la madrugada, menos de 7 horas antes del impacto. Lo que sí se confirmó oficialmente porque quedó documentado en los peritajes realizados por la Fiscalía de Jalisco, es que al momento del accidente Joao Malek había consumido bebidas alcohólicas.
Las pruebas de alcoholemia dieron positivo. La fiscalía lo acusó formalmente de homicidio a título de culpa. Ahora bien, aquí está un dato que muy pocos medios exploraron en profundidad y que fue uno de los puntos más calientes [música] de todo el proceso judicial posterior. Hubo inconsistencias documentadas en las pruebas de alcolemia.
El diputado federal José Alfredo Peña de Morena, llevó el caso al Senado de la República y señaló específicamente que los datos de alcolemia que presentaba la fiscalía en los documentos no cuadraban, que había diferencias entre las pruebas iniciales y lo que aparecía registrado en el expediente oficial. Señaló también que la Fiscalía de Jalisco estaba filtrando documentos de la carpeta de investigación de una manera que podría afectar el proceso judicial en favor del imputado.
El diputado Peña no estaba especulando. Estaba presentando en el Senado lo que su equipo había encontrado al revisar los documentos disponibles. Exigió un punto de acuerdo para que se determinara la responsabilidad penal correcta y se respetara el debido proceso. Sus señalamientos quedaron en las actas del Senado de la República. Eso fue lo que pasó.
Alguien manipuló el expediente para proteger a Malek. No podemos afirmarlo con certeza porque no hay sentencia judicial que lo declare. Lo que sí podemos decir es que hubo irregularidades documentadas, que un legislador las llevó al poder legislativo federal y que las familias de las víctimas sentían desde el primer día que algo en la manera en que se llevaba la investigación no estaba bien.
Grábate esto. En el momento en que Malek llegó al hospital a la cruz verde las Águilas, a donde lo llevaron los paramédicos después de ser detenido, ya había personal jurídico del grupo Orlegi esperando. Grupo Orlequi es el consorcio empresarial propietario en ese tiempo del Santos Laguna, el club al que pertenecía la carta del jugador.
Esto fue documentado por medio tiempo en tiempo real el mismo día del accidente. personal jurídico de la empresa I desde los primeros momentos del caso, mientras la fiscalía todavía estaba procesando la escena del accidente y las familias de las víctimas apenas empezaban a enterarse de lo que había pasado.
Eso es lo que tiene el poder institucional, la capacidad de tener abogados en el lugar correcto antes de que nadie más haya reaccionado siquiera. [música] No es ilegal en sí mismo, no es prueba de nada en el expediente, pero describe con precisión brutal [música] la diferencia de recursos entre las dos partes del caso desde el minuto cero de todo. Regresemos a la avenida Tepeyac.
Los testigos del accidente describieron un Mustang que circulaba a altísima velocidad. Los reportes iniciales hablaron de más de 160 km porh [música] en una zona donde el límite establecido es de 50. Tres veces el límite permitido. [música] Los videos de las cámaras de seguridad de la zona, que circularon en redes sociales días después del accidente [música] confirman que el vehículo iba a una velocidad claramente excesiva [música] para el tipo de calle y la hora del día.
Sin embargo, los peritajes técnicos realizados posteriormente establecieron la velocidad de impacto en aproximadamente 70 km porh. No la velocidad inicial del Mustang antes de que comenzara a frenar o a perder control antes de la colisión, sino la velocidad exacta en el momento del choque.
Esa distinción técnica 160 versus 70 es significativa desde el punto de vista legal y fue un elemento que la defensa de Malek utilizó durante el proceso judicial para argumentar atenuantes en la culpabilidad. Lo que nadie discutió porque estaba en los videos y en los testimonios y en el expediente sin margen para cuestionarse es el resultado físico del impacto.
El Mustang golpeó por la parte trasera al Chevrolet Aveo de Alejandro y Fernanda. [música] El Ao fue arrastrado más de 60 m desde el punto de impacto. Los dos vehículos terminaron estrellados contra una palmera del camellón central de la avenida. Quedaron en direcciones opuestas como si una fuerza enorme los hubiera lanzado en sentidos contrarios.
Alejandro Castro Martínez murió en el acto. En el momento del impacto, sin posibilidad de nada, sin tiempo para nada. María Fernanda Peña llegó con vida al hospital. Los paramédicos hicieron su trabajo, pero no sobrevivió. Murió mientras recibía atención médica. Un día después de casarse. Eso es todo el tiempo que tuvo su matrimonio.
Joan Malek y su acompañante José Eduardo Márquez García, también jugador de fútbol de tercera categoría que iba con él esa mañana, salieron del Mustang caminando. En los videos de la zona se los puede ver saliendo del vehículo, desorientados en los segundos inmediatamente posteriores al choque. Ale en algún momento se tiró al suelo durante varios segundos sin heridas graves visibles, sin lesiones que pusieran en riesgo su vida.
La policía de Zapopan llegó, lo detuvieron. El alcalde del municipio, Pablo Lemus, exigió públicamente que se aplicara todo el rigor de la ley. La Fiscalía del Estado presentó los cargos iniciales, homicidio a título de culpa y daños en las cosas y ahí comenzó el proceso legal que duraría 16 meses y acabaría con una salida que indignó a todo México.
Las familias de Alejandro Castro y María Fernanda Peña hicieron exactamente lo que hace la gente, cuando todavía confía en que el sistema existe para proteger a los que menos tienen. Se organizaron, buscaron abogados, dieron conferencias de prensa, presentaron pruebas ante la fiscalía, [música] mostraron todo lo que tenían, los videos del choque, los testimonios de los testigos, las imágenes del Mustang a toda velocidad cargaron su dolor ante las cámaras con la dignidad de quienes no tienen más arma que la verdad y la
rabia. Ernesto Martínez, primo de Alejandro Castro, habló ante los medios con la voz de quien sabe que tiene razón, pero teme que tener razón no sea suficiente frente a lo que el otro lado puede costear. Tanto la familia de Alejandro como la de Fernanda estamos luchando para que esta persona no salga libre.
Vamos a estar haciendo y ejerciendo presión para que esta persona no salga tan fácil. No se vale que una imprudencia haya cobrado la vida de dos personas inocentes. Esas palabras las dijo en junio de 2019. y tenía razón en absolutamente todo lo que dijo. El abogado de las familias señaló en conferencia de prensa que presentarían ante la fiscalía fotografías, videos y testimonios.
describió que había pruebas con nuevos datos de alcoholemia, nuevos datos de velocidad, videos del trayecto completo del Mustang momentos antes del impacto. Añadió con énfasis que no habría ninguna negociación con el imputado mediante el Instituto de Justicia Alternativa. Esa última parte es importante. La familia de María Fernanda rechazó desde el principio cualquier vía de acuerdo extrajudicial.
El 4 de julio de 2019, dos semanas después del accidente, lo dijeron públicamente ante los medios. No mediaban con la familia de Malek. No aceptaban ningún arreglo económico. [música] Tenían todo el derecho del mundo a esa postura. Sus seres queridos estaban muertos. No tenían ninguna obligación de facilitarle la salida que [música] a quien los mató.
Pero el sistema legal no siempre funciona como quieren las víctimas, funciona como están escritas las leyes. Y las leyes tienen grietas que los abogados bien pagados conocen de memoria desde hace décadas. El 18 de julio de 2019, menos de un mes [música] después del accidente, llegó la primera señal concreta de cómo iba a desarrollarse todo.
Joaumale obtuvo el primer perdón legal del caso. [música] No de las familias principales de las víctimas que se habían negado públicamente, de Maribel, la madre de la hija de 7 años que había tenido Alejandro Castro en una relación anterior a su matrimonio con Fernanda. Maribel era considerada víctima indirecta del proceso. Firmó un acuerdo con Malek.
Ese acuerdo no le dio la libertad inmediata, pero envió un mensaje muy claro al proceso y a las familias que resistían. Existía la posibilidad de negociar. Existía la posibilidad de que el dinero comprara firmas donde las emociones no podían y [música] donde hay una firma hay un precedente. El proceso avanzó durante meses con la lentitud que caracteriza los casos, donde una de las partes tiene recursos para sostener una defensa prolongada y para utilizar todos los recursos legales disponibles sin preocuparse por el costo. La defensa de
Mek, encabezada por el abogado Javier Alberto García, trabajó en dos frentes simultáneos. El técnico legal cuestionando las pruebas periciales, [música] argumentando atenuantes, buscando reducir la gravedad de la calificación de los cargos y el narrativo público presentando a su cliente como víctima de una cacería mediática motivada [música] en parte por su condición de futbolista famoso y por tener ascendencia africana.
En agosto de [música] 2019, Malek tuvo una audiencia donde, según los reportes de Milenio, que siguió el caso de [música] manera constante, lloró. pidió perdón a las víctimas. Dijo que ya quería salir de la cárcel. [música] Tenía 20 años. Estaba en el penal de Puente Grande en Jalisco, en prisión preventiva mientras el proceso judicial avanzaba a su propio ritmo.
Para alguien que semanas antes estaba jugando en el Sevilla de España y vivía con los lujos que eso implica, la diferencia entre ese mundo y el interior de un penal era absoluta. El diputado José Alfredo Peña llevó el caso al Senado mientras tanto, señaló las inconsistencias en los documentos, exigió transparencia en el manejo del expediente, pidió que la Fiscalía de Jalisco rindiera cuentas sobre los documentos filtrados.
Sus señalamientos están en las actas legislativas. La cobertura mediática fue intensa durante los primeros meses. Las redes ardían. La indignación pública era real y masiva, pero los medios tienen su propio ritmo y ese ritmo no siempre coincide con el ritmo de la justicia. A medida que pasaron los meses, la atención pública fue disminuyendo.
El caso seguía en los tribunales, pero ya no era portada diaria. Las familias seguían ahí en cada audiencia, en cada trámite, cargando su pérdida sin que las cámaras estuvieran necesariamente ahí para documentarlo. El 21 de octubre de 2020, más de 16 meses después del accidente, comenzaron las audiencias finales del juicio [música] oral.
24 testimonios presentados ante el tribunal durante 3 días. 24 personas que tuvieron que presentarse, declarar, describir lo que vieron, lo que ocurrió. lo que quedó de aquella mañana de domingo en Zapopan. Grábate esto. El 22 de octubre de 2020, al día siguiente del inicio de las audiencias finales, el abogado defensor Javier Alberto García hizo una declaración [música] pública que resume perfectamente la estrategia de la defensa desde el primer momento del caso.
dijo que durante [música] el juicio él y su cliente se habían sentido discriminados no solo por ser futbolista también, y aquí está la parte más desconcertante por ser una persona de ascendencia africana, dijo, “Hemos pasado en Jalisco por cuatro casos similares, como el caso de una monja, el caso de un policía, de una señorita que estuvo en un accidente en unos arrancones.
Entonces, aquí es todo por ser un futbolista.” [música] El argumento de la discriminación racial. Valido como preocupación legítima y real en muchos contextos de la vida cotidiana [música] mexicana y mundial, profundamente cuestionable como argumento central de defensa en un caso donde hay dos personas muertas, un conductor que manejaba en estado de ebriedad confirmada y una velocidad que ninguna circunstancia justificaba en esa zona a esa hora.
El 23 de octubre de 2020, el Tribunal de Enjuiciamiento del penal de Puente Grande declaró culpable a Juan Malek por el delito de homicidio culposo agravado de María Fernanda Peña y Alejandro Castro Martínez, culpable. [música] Lo dijeron los tres jueces, José Luis Álvarez Pulido, Felipe de Jesús Rivera y María Eréndira Mercado Alcántara.
culpable después de 3 días de audiencias finales y 24 testimonios presentados al tribunal, la sentencia se pronunciaría el 30 de octubre de 2020. Esta es la tercera revelación que te prometí y es la que más pesa de todas las que te he contado hoy, el 30 de octubre de 2020, en la sala de audiencias del penal de Puente Grande se leyó la sentencia contra Juan Malek.
Antes de que comenzara la lectura formal del veredicto, algo ocurrió en esa sala que quedó registrado en los reportes de los medios presentes. La señora Maribel, expareja de Alejandro Castro y madre de su hija de 8 años, [música] la misma persona que había firmado el primer acuerdo con Malek en julio de 2019, pidió la palabra.
[música] Se dirigió directamente a Juano Malek. Le dijo, según los reportes disponibles, que le había roto el corazón a su hija, que esa niña había crecido preguntando por su papá. que creció sabiendo que su papá no iba a volver y entendiendo a medida que fue creciendo por qué, que lo que él hizo tenía consecuencias, que ninguna sentencia, ningún pago de aseguradora, ningún proceso judicial podía reparar ni aproximar siquiera.
Joaum Malek respondió una palabra, perdón, un perdón susurrado en una sala de audiencias de un penal de Jalisco, 16 meses después de que sus decisiones acabaron con la vida de dos personas. [música] Después de que sus abogados habían argumentado discriminación racial durante el juicio, después de que el proceso se había extendido por más de un año completo, la madre de María Fernanda Peña pidió permiso al juez para retirarse de la sala antes de que leyeran la sentencia.
No se encontraba bien. Había aguantado 16 meses de audiencias de trámites de ver al sistema procesar [música] lentamente el dolor de su familia. En ese momento, antes del veredicto, su cuerpo dijo que ya no podía más. se fue, no escuchó el resultado, salió de esa sala sin saber lo que determinarían los jueces. [música] La sentencia fue de 3 años, 8 meses y 15 días de prisión.
A esa condena se le restaría el tiempo que Malek ya llevaba detenido desde junio de 2019, casi un año y medio en prisión preventiva en Puente [música] Grande. Lo que quedaba efectivamente por cumplir era notablemente menor que la condena nominal que sonaba en los titulares y la reparación del daño establecida por el tribunal.
de pesos mexicanos, aproximadamente $146,000 al tipo de cambio de ese momento. Para dos víctimas directas y dos víctimas indirectas menores de edad, los hijos que quedaron sin sus padres, 3 millones de pesos. Eso fue lo que [música] determinó un tribunal de Jalisco que valía la vida de una pareja de recién casados.
No alcanza para comprar una casa en una zona media de Guadalajara. Es lo que algunos futbolistas de Liga MX ganan en dos o tres meses de contrato. Es una cifra que para la defensa de un jugador con el respaldo institucional que tenía Malek representaba algo completamente manejable. Y aquí viene la parte que más indigna en el contexto completo.
Esos 3 millones de pesos no los pagó Joan Malek de su propio bolsillo como gesto personal y concreto de responsabilidad. Los pagó la aseguradora de su Mustang, la póliza de seguro del automóvil de lujo. El sistema funcionó exactamente como está diseñado para funcionar cuando tienes suficiente dinero para tener un auto asegurado.
La aseguradora pagó los 3 m000ones. Con ese pago, la condición legal de reparación del daño quedó técnicamente cubierta. Y con esa condición cubierta, John Malek cumplía los requisitos que la ley de Jalisco establece para solicitar la libertad anticipada bajo el régimen correspondiente. Menos de 2 meses después de la sentencia de 3 años y 8 meses, en diciembre de 2020, [música] Joa Malek cruzó la puerta del penal estatal de Puente Grande libre.
Y lo que vino después es lo que completa el cuadro, de manera que no deja ningún espacio a la interpretación favorable. Necesito que prestes mucha atención a lo que viene porque aquí está la cuarta revelación, la última que te prometí al principio. Enero de 2021, 4 semanas después de cruzar la puerta del penal, Joan Malc estaba jugando fútbol profesional de manera oficial, registrado con ficha en el Deportivo Cafeza Jalisco de la Segunda División de México.
Santos Laguna, que seguía siendo [música] propietaria de su carta de jugador, facilitó el préstamo. El club de la Liga MX, que había tenido personal jurídico en el hospital desde el primer momento, que había mantenido al jugador como empleado registrado a lo largo de todo el proceso judicial, que había comprometido públicamente su apoyo para su regreso al fútbol cuando saliera de la cárcel, le abrió la puerta a las canchas tres semanas después de su liberación.
En el Cafesa, Malek anotó tres goles en ocho partidos. Después a Coras Fútbol Club de la misma Segunda División, después [carraspeo] al Tepatitlán FC, después a Correcaminos, después a Morelia. Una ruta de equipos de segunda y tercera categoría del fútbol mexicano, lejos de los reflectores de la Liga MX, lejos de las portadas de los medios deportivos, grandes pero jugando, siempre, jugando, siempre, contratado, siempre existiendo dentro de la industria del fútbol mexicano, como si el accidente fuera un capítulo cerrado y archivado. Grábate esto. En algún
momento durante ese peregrinaje por divisiones menores surgió la posibilidad concreta de que Santos Laguna lo integrara al primer equipo de Liga MX. La noticia generó un escándalo inmediato en redes sociales. Los aficionados explotaron. Los comentarios de rechazo e indignación fueron masivos y sostenidos. Los medios cubrieron el rechazo público y al final Santos no lo integró al plantel principal, no por una decisión moral tomada de manera pública y explícita donde el club dijera que no podía hacerlo por razones éticas, sino
porque el análisis de costo beneficio indicaba que el costo de imagen de tener a Malek en el primer equipo superaba el beneficio deportivo que él podría aportar. Una decisión de negocios, no una decisión ética. En cada cancha que Malek pisó durante esos años, en cada partido donde su nombre apareció en la alineación, la reacción del público fue consistente.
Rechazo, el recordatorio constante en redes de lo que hizo, de los nombres de quienes murieron, de los 3 millones de pesos, de la aseguradora, de la salida anticipada. Y entonces llegó 2025 y con él la noticia que cerró este círculo de la manera más grotesca posible. Joan Malek fichó con el Guadalupe FC de la Liga Proamérica de Costa Rica, primera división de Costa Rica.
Un salto por encima de los equipos de segunda categoría mexicana, donde había estado acumulando contratos durante 4 años. Un nuevo país, un nuevo inicio, lejos de Guadalajara, lejos de las familias de Alejandro y Fernanda, lejos de la memoria cotidiana de todo lo que pasó en aquella mañana de domingo de junio de 2019 y las declaraciones que hizo cuando llegó a Costa Rica son la cuarta y última revelación que te prometí.
Porque lo que dijo y sobre todo lo que no dijo es la radiografía más precisa de lo que este caso produce y de lo que el sistema permitió que se produjera. Dijo que el fútbol mexicano era de mucho nivel, pero que buscaba algo diferente en su vida, que sentía que necesitaba un respiro, que quería concentrarse en jugar y compartir con su familia, que en Costa Rica se sentía pleno y completo.
dijo, “Y esta es la parte más difícil de escuchar, que había que superar las adversidades con fe y esfuerzo, que él se enfocaba en ser buen padre, buena persona y ejemplo para los jóvenes. Ejemplo para los jóvenes.” dijo que extrañaba los tacos y la comida mexicana, que había encontrado paz mental en Costa Rica, que había vuelto a ser feliz dentro de la cancha, que había madurado para rendir al máximo, sin mencionar a Alejandro Castro Martínez, sin decir el nombre de María Fernanda Peña, sin referirse directamente al
accidente de 2019 en ninguna de esas declaraciones que recogieron los medios deportivos, sin reconocer públicamente que la razón por la que necesitaba un respiro fuera de México. La razón por la que Costa Rica representaba un alivio para él tenía nombre y apellido y fecha, el peso de la memoria de dos personas que murieron porque él manejó con alcohol en el cuerpo a velocidad excesiva en una zona residencial de su ciudad natal.
Las adversidades, así es como las llama, las adversidades que hay que superar con fe y esfuerzo. ¿Cómo llegó hasta ahí? No hasta el accidente, que ya lo entendemos con todo el detalle [música] que existe, sino hasta Costa Rica, hasta las declaraciones sobre paz mental y ejemplo para los jóvenes, hasta poder existir en el mundo del fútbol con contratos y canchas y aficionados, mientras los nombres de Alejandro y Fernanda se van diluyendo en el ruido del tiempo.
La respuesta tiene capas que vale la pena revisar una por una. La primera capa es individual. Jo Malek tomó decisiones esa noche. Eligió [música] beber, eligió manejar, eligió la velocidad. Esas tres elecciones juntas produjeron lo que produjeron. No fue un sistema quien las tomó, no fue la industria del fútbol, no fue la cultura mexicana, fue él con su cuerpo, con su voluntad, con su certeza de que esa mañana podía con todo.
Y esa responsabilidad individual tiene que vivir en algún lugar de su conciencia. La pregunta que flota sobre todas las declaraciones que ha dado desde entonces es si vive ahí con su nombre real, con los nombres de las personas que murieron o si ha sido reclasificada como adversidad, como obstáculo superado, como capítulo cerrado de una historia que sigue hacia adelante.
Lo que dijo en Costa Rica sugiere lo segundo. La segunda capa es institucional. El grupo Orleji mandó abogados al hospital desde el primer momento. Santos Laguna lo tuvo como empleado registrado durante todo el proceso judicial. Los clubes de segunda y tercera categoría lo ficharon sin mayores cuestionamientos.
El ecosistema del fútbol mexicano lo absorbió de regreso sin exigirle nada concreto a cambio. No hay ningún registro público de que algún club, algún directivo, alguna institución deportiva le pusiera como condición para contratarlo la realización de algún proceso público y verificable de rendición de cuentas con las familias de las víctimas.
La tercera capa es legal. Todo lo que hizo la defensa fue dentro del marco de la ley. La categorización del delito como homicidio culposo, la reducción del tiempo efectivo por el tiempo en preventiva, la libertad anticipada mediante el pago de la reparación por la aseguradora, todo ajustado a las normas existentes.
No hubo, al menos no hay registro público documentado de corrupción en el sentido estricto. Lo que hubo fue el uso experto de un sistema con grietas lo suficientemente grandes para que pase a través de ella su nombre condenado por doble homicidio culposo a los 16 meses de estar detenido. Y la cuarta capa, la más silenciosa y la más persistente, es cultural.
Todavía existe en México, como en muchos países latinoamericanos, la idea de que el talento excepcional merece un trato excepcional, que quien puede llenar estadios vive en un plano distinto al del resto, que sus errores tienen un peso diferente. Eso no está escrito en ningún código legal, pero funciona. Funciona en cómo los medios cubren a los deportistas cuando se equivocan.
Funciona en cómo las instituciones los protegen, funciona en cómo la opinión pública eventualmente los absuelve, porque el talento siempre está en movimiento y la memoria se cansa. Piensa en eso un momento porque es lo más importante que te diré hoy. El talento de Malek marcó goles. Los goles se filmaron, se compartieron, se aplaudieron.
seguirán marcándose en Costa Rica y en donde lo contraten. La memoria de Alejandro y Fernanda existe en las personas que los amaban y en los archivos digitales de los medios que cubrieron el caso. El talento siguió existiendo en canchas. La memoria se quedó en Guadalajara. [música] Escucha esto porque hay algo más que rara vez se menciona cuando se habla de este caso y que sin embargo está ahí en los documentos y en los reportes si los lees con cuidado.
Alejandro Castro tenía una hija de 7 años cuando murió, 8 años cuando se leyó la sentencia en octubre de 2020. Una niña que creció sin su padre, que cuando Joao Malek jugaba en el Cafés anotando goles en enero de 2021. Ella tenía 9 años y vivía con la ausencia de alguien que no iba a volver.

Cuando Malek fue a Coras, a Tepatitlán, a Correcaminos, a Morelia, esa niña seguía creciendo y el espacio donde debería haber estado su padre seguía vacío. Cuando MEC firmó con el Guadalupe FC de Costa Rica en 2025 y dio sus declaraciones sobre paz mental y ejemplo para los jóvenes. Esa niña tenía ya alrededor de 14 o 15 años y llevaba la mitad de su vida entera cargando con una pérdida que no eligió y que nadie le preguntó si [música] podía soportar.
En la audiencia de sentencia en octubre de 2020, la madre de esa niña le dijo a Malek que le había roto el corazón a su hija, no en abstracto, no como figura retórica, sino como descripción precisa de lo que ocurrió con el corazón de una niña específica, real, con nombre, que vivió ese domingo de junio y todos los domingos que vinieron después.
Malek respondió con un perdón susurrado. Eso es todo lo que tiene esa niña de parte de quien destruyó su familia. Una palabra susurrada en una sala de audiencias y después el contrato con el Cafeza y el de Coras y el de Tepatitlán y el de Costa Rica y las declaraciones sobre paz mental. Eso es lo que no se puede monetizar, lo que no entra en ningún cálculo de reparación del daño, lo que ninguna sentencia puede devolver ni aproximar, [música] lo que el sistema legal no está diseñado para procesar, porque el sistema legal
existe para aplicar [música] normas, no para reparar lo que no tiene reparación posible. ¿Qué queda de todo esto? 6 años después de esa mañana de domingo en Zapopan queda el expediente en los Archivos Judiciales de Jalisco con la sentencia de 3 años, 8 meses y 15 días y el nombre de Juan Malek Robles en la carátula.
[música] Queda el registro de los 3 millones de pesos pagados por la aseguradora. Queda el nombre de MEC en las listas de fichajes de equipos de segunda y tercera categoría de México [música] durante 4 años y en la nómina del Guadalupe FC de Costa Rica a partir de 2025. Y queda la ausencia, la de Alejandro Castro Martínez en la vida de su hija, en la vida de su familia, en los cumpleaños, en los domingos, en cada momento que debería haber estado ahí.
La de María Fernanda Peña en la vida de sus padres, de sus hermanos, de todos los que la amaban y que se quedaron sin ella 24 horas después de la boda más esperada de sus vidas. Queda también la pregunta que no tiene respuesta definitiva, pero que vale la pena formular en voz alta. Habría sido diferente si Joan Malek no fuera futbolista.
Habría llegado el personal jurídico de una empresa al hospital desde los primeros momentos si él no tuviera el respaldo institucional que tenía. ¿Habría durado tanto el proceso si la defensa no hubiera podido sostenerlo con los recursos que tuvo, habría podido la aseguradora de su vehículo cubrir la reparación del daño en lugar de él personalmente si no hubiera tenido el automóvil que tenía? No lo sabemos con certeza.
Lo que sí sabemos es que las familias de las víctimas sintieron desde el primer día que el sistema no estaba de su lado, que la sensación de que algo favorecía al jugador acompañó todo el proceso, que un diputado llevó esas preocupaciones al Senado con documentación específica y que el resultado fue una sentencia de 3 años y 8 meses de la que se cumplió en la práctica menos de la mitad.
Escucha esto, porque es lo último que vale la pena decir sobre el funcionamiento del sistema. En este caso específico, la ley no fue violada en su letra. Todo lo que hizo la defensa de Malek, cada recurso que utilizó, cada argumento que presentó, cada acuerdo que negoció, fue dentro del marco de lo que la ley permite.
No hay registro público de sobornos a jueces ni de falsificación de documentos. [música] Lo que hubo fue el uso perfecto de un sistema con grietas profundas, un sistema donde la calidad de tu defensa determina en parte significativa el resultado de tu proceso judicial. Un sistema donde el pago de la reparación del daño puede darte acceso a la libertad anticipada, aunque ese pago lo haga una aseguradora y no tú mismo.
Un sistema donde el tiempo en prisión preventiva cuenta como parte de la condena, aunque hayas prolongado el proceso con todos los recursos legales disponibles mientras permanecías en preventiva. Ese sistema existe, esas grietas existen y Joan Malek no las creó, pero se benefició de ellas de manera muy concreta y muy documentada.
Crown Malek tiene hoy 27 años. Nació el 13 de marzo de 1999, está en Costa Rica, juega en la Liga Proamérica. Dice que es feliz, dice que tiene paz mental. Dice que quiere ser ejemplo para los jóvenes. Extraña los tacos. Alejandro Castro Martínez no tiene 27 años, no tiene ninguna edad. Se quedó detenido en el tiempo el 23 de junio de 2019 en la avenida Tepellac de Zapopan, Jalisco, a las 10 de la mañana de un domingo.
María Fernanda Peña tampoco tiene ninguna edad, también se quedó ahí en ese cruce de calles, en ese domingo de junio que debería haber sido la tornaboda más festiva de sus vidas. El deporte profesional tiene una capacidad única para elevar a las personas, para sacarlas de donde están, darles recursos que nunca imaginaron, ponerlas en una vitrina donde el mundo las admira.
Pero esa misma industria tiene una incapacidad casi estructural para recordarle a sus atletas jóvenes que la fama no es un escudo, que el dinero no anula las consecuencias, que el contrato con un club europeo no te exime de las obligaciones que tienes con las personas que viven en las mismas [música] calles que tú cuando vuelves de vacaciones.
Joa Malek tuvo todo lo que necesitaba para ser una figura real del fútbol mexicano durante años. 17 goles en España. El porto de Portugal, la selección nacional mexicana, una zurda que no se fabrica en ningún gimnasio del mundo, un físico heredado que la mayoría de los delanteros del mundo desearía tener y eligió manejar borracho y eligió la velocidad.
Y esas dos elecciones en un cruce de calles de Zapopan a las 10 de la mañana de un domingo de junio pusieron fin a dos vidas que no tenían absolutamente nada que ver con él, con su carrera, con sus vacaciones europeas, ni con ninguna de las decisiones que habían llevado al Mustang Blanco hasta ese punto de la avenida Tepeyac. El deporte lo elevó, sus decisiones lo destruyeron y el sistema le permitió seguir existiendo con un costo mucho menor que el que deberíase haber pagado.
El costo real lo pagaron Alejandro y Fernanda. Lo siguen pagando sus familias, lo paga esa niña que creció sin su papá y que algún día, si no lo ha hecho ya, va a buscar en internet quién es Joa Malek. va a leer que ese hombre está en Costa Rica y dice que encontró paz mental y quiere ser ejemplo para los jóvenes y va a tener que procesar eso con todo lo que significa procesarlo siendo quien ella es.
Eso es lo que realmente pasó. Todo lo demás son los procesos formales que rodean lo que realmente pasó y a quienes realmente les pasó. Si la historia de Jo Malek te dejó algo que no tenías antes. Si ahora entiendes por qué el escudo de futbolista no debería ser nunca un escudo ante la justicia. Si ahora ves con otros ojos lo que significa que la póliza de seguro de un auto de lujo valga más que dos vidas en este país, entonces haz algo [música] por mí.
Dale like a este video, suscríbete al canal. No por mí, por Alejandro Castro y María Fernanda Peña, para que su historia completa, no solo el titular del accidente y el número de la sentencia, llegue a más personas que necesitan entender el precio real de la gloria deportiva y el costo que pagan, quienes no tienen nada que ver con ella.
Para que la próxima vez que alguien diga que Joao Malek ya pagó su deuda y merece otra oportunidad, alguien más pueda responder. Alejandro y Fernanda no tuvieron otra oportunidad [música] y esa es la única verdad que importa en esta historia. Yeah.
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