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JULIO Gómez: from HERO of MEXICO to BRICKLAYER… The DISTURBING fall of the clay IDOL

Ahí empezó Julio a formarse con más seriedad que en los potreros [música] de la colonia y los equipos grandes del fútbol mexicano tienen sus redes tendidas por todo el país, con visores pagados específicamente para descubrir exactamente [música] ese tipo de talento en ciudades que no tienen la visibilidad ni el glamur de las grandes capitales futbolísticas.

[música] Un visor del Pachuca lo vio jugar y lo que vio fue suficiente para hacer la llamada. A los 14 años, Julio Enrique Gómez González fue reclutado por las fuerzas básicas de los Tuzos del Pachuca. Piensa exactamente en lo que eso significa para un niño de 14 años en Tampico.

De repente te dicen que te vas a entrenar en uno de los clubes más exitosos de la historia reciente del fútbol [música] mexicano. El equipo que en esa época era un referente continental, el club que había ganado [música] múltiples títulos de Liga MX en poco tiempo y que presumía su sistema de cantera como uno de los mejores del país.

El Pachuca formó jugadores que después fueron figuras en Europa y en la selección mayor. Irvin Losano pasó por las fuerzas básicas del Pachuca. Eric Gutiérrez también. El sistema era real y daba resultados reales. [música] Para cualquier niño de 14 años, con sueños de ser futbolista profesional, esa llamada lo es todo. Para una familia de clase trabajadora en Tampico, esa llamada es la oportunidad que cambia la historia familiar de manera definitiva.

[música] Julio no llegó al Pachuca como pasatiempo de fin de semana. Llegó como el proyecto de vida de una familia entera que había apostado todo a que había algo especial en ese chavo. Julio llegó a Pachuca a los 14 años. Se adaptó a un entorno completamente diferente al que conocía.

Los entrenamientos tienen estructura metodológica, exigencia diaria, rigor profesional. Hay que rendir constantemente porque hay decenas de otros chavos con el mismo sueño, compitiendo por el mismo lugar y el mismo técnico que te evalúa en cada sesión. [música] Y Julio rindió, creció en el sistema, se fue consolidando como mediocampista con llegada, con gol, eh con esa combinación de técnica y agresividad que los entrenadores de categorías formativas identifican y marcan en su cuaderno como futuro.

Para 2009 ya formaba parte del equipo sub-17 de los Tuzos, que competía en torneos juveniles nacionales. La cantera estaba funcionando. El siguiente peldaño era la selección nacional y el técnico que armó ese tri sub17 que cambiaría para siempre la historia del fútbol mexicano en categorías juveniles fue Raúl Gutiérrez, apodado el Potro.

Un hombre de fútbol con criterio claro sobre lo que necesitaba para competir en un mundial, con experiencia en categorías formativas, con la capacidad de construir un equipo que fuera más que la suma de sus individualidades. El potro evalua los mejores jugadores de esa generación y Julio Gómez cumplía todos sus criterios.

Intensidad, gol, [música] actitud, capacidad de rendir bajo la presión más grande. Para los partidos de preparación que México jugó meses antes del torneo, la momia ya era pieza clave en el equipo titular. En abril de 2011, en un amistoso preparatorio contra Japón, abrió el marcador al minuto 36, confirmando lo que el potro ya sabía desde antes.

Ese chavo de Tampico estaba listo para un escenario grande y justo eso necesitaría el país entero el 7 de julio de 2011. Pero antes de llegar a esa noche, necesitas entender el debut profesional de julio, porque ahí están escondidas las primeras claves de todo lo que vendría después. El 22 de enero de 2011, Pachuca visitó a Santos Laguna en el estadio Corona de Torreón en el marco del Clausura 2011.

Ese partido fue el debuto oficial de Julio Gómez en la Liga MX. Entró al minuto 64 como sustitución. Tenía 16 años. Leo era una estrella todavía. Era un chavo al que el técnico le había dado un debut en primera división como parte natural de su proceso de desarrollo en el club. Grábate ese nombre. Estadio Corona, estadio de Torreón, Coahuila, porque ese mismo estadio iba a ser el escenario de su momento más glorioso exactamente 6 meses después, como si el destino de Julio Gómez tuviera una geometría perfecta que comenzaba y terminaba en el

mismo lugar. Después de ese debut enero, Julio continuó acumulando minutos con Pachuca durante el año. En el Apertura 2011 jugó 10 partidos, nueve de ellos como titular. acumulando 746 minutos en cancha. No eran números de estrella consolidada que lidera el equipo, pero eran números sólidos de jugador en construcción que tiene la confianza de su cuerpo técnico y que está aprendiendo lo que significa el fútbol profesional semana a semana.

En la jornada 3D de ese torneo, Pachuca goleó a Santos Laguna 5 a2 y Julio Gómez abrió el marcador al minuto 19. El mismo torreón de nuevo, la misma ciudad que lo había recibido en su debut, como si la historia estuviera preparando el escenario para algo que nadie en ese momento podía imaginar todavía. El Mundial Sub-17 de 2011 se jugó en México.

Ese detalle es crucial y a menudo se subestima cuando se cuenta la historia de aquel torneo. No era un campeonato en Europa donde las diferencias horarias y la distancia geográfica hacen que el país lo siga con una intensidad media. Era en México, en los estadios de México, eh con la afición mexicana llenando las gradas y creando una atmósfera que ningún otro escenario podría replicar.

Con toda la presión adicional de ser anfitrión y querer demostrar que cuando la FIFA trae su torneo a tu casa, tú respondes ganándolo. La generación que el Potro Gutiérrez había armado para ese torneo era extraordinaria en términos de talento individual y también como equipo. [música] Carlos Fierro era uno de los referentes del grupo, un jugador con visión de juego y calidad técnica que los especialistas comparaban con los mejores mediocampistas juveniles del mundo en ese momento.

Marco Bueno aportaba creatividad y desequilibrio. Jonathan Espericueta era un goleador peligroso, incómodo para cualquier defensa que después se llevaría el balón de plata del torneo. Kevin Escamilla tenía velocidad y desborde. Antonio Brceño empezaba a mostrar la solidez defensiva que lo llevaría a Tumas ser bicampeón de Liga MX muchos años después con el Toluca.

Giovanni Casillas marcaba diferencia por su capacidad de aparecer en el momento justo. Todos ellos prometían ser el futuro del trijor. El país entero lo creía. México ganó sus partidos de la fase de grupos. avanzó con autoridad de ronda en ronda y llegó a las semifinales contra Alemania, que también había arasado en el torneo ganando todos sus partidos y era considerada junto con México como una de las dos grandes candidatas al título mundial.

El 7 de julio de 2011, Estadio Corona, Torreón, Coahuila, México contra Alemania. Ese partido es de los más recordados en toda la historia del fútbol mexicano en cualquier categoría. 10, no solo por el marcador final, sino por todo lo que ocurrió durante sus 90 minutos. México salió dominante desde el primer minuto.

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