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PABLO ESCOBAR: La Historia Completa en 8 Capítulos (Recopilación especial del Canal de la Mafia)

En Medellín esta mutación fue especialmente visible. Lotes Baldíos se convirtieron en mansiones. Carros de lujo llenaron las calles y con ellos emergió una figura particular, el llamado mágico. Eran jóvenes que de un día para otro aparecían con fortunas inexplicables. No trabajaban, no heredaban, simplemente hacían magia.

y pronto se volvieron aspiracionales. Pero esa magia tenía una raíz, el dinero del narco. De un momento a otro pasaban de vivir en Manrique y de montar en bus y de ir en camisetica a tener unos carros lujosísimos, a vivir en un apartamento en el poblado con piscina dentro del apartamento y a conseguirse a las muchachas más bonitas.

Eran realmente unos magos. Sin embargo, y como veremos más adelante, incluso algunos sectores de la sociedad colombiana mostraban en muchos casos una actitud de aceptación o incluso admiración hacia estas figuras. La opulencia y el poder que ostentaban los mágicos se convirtieron en símbolos aspiracionales para algunos sectores.

Una de las primeras rutas que yo recuerdo que mi padre mostró su ingenio, fue cuando logró impregnar los jeans con cocaína para enviarlos a Estados Unidos como material de exportación. Durante mucho tiempo ingresó cocaína y los jeans llegaban a Estados Unidos y los lavaban en las bañeras y les extraían las cocaínaas.

La DEA, por supuesto, se dio cuenta de esto con mucho tiempo después y mi padre dijo que iba a continuar con la ruta, entonces le decían que estaba loco. No es difícil saber por qué fue ganando influencia en su país. Por estos tiempos se estimaba que su tráfico generaba alrededor de 140 millones de dólares. Aunque no hay cifras exactas de los años anteriores, está claro que el narcotráfico fue ganando peso en la economía a medida que avanzaban los años.

Bueno, yo personalmente no no no sé por qué dice usted actividades ilícitas. Eh, pues a veces a mí se me acusa de narcotráfico, pues es una actividad que por el momento históricamente, digámoslo así, eh se ha declarado ilegal. Es ilegal por el momento, pero a la larga y al futuro ya se va a demostrar que tiende hacia la legalización.

Con todo ello, a él le seguía haciendo falta algo. No era mercancía, dinero ni ganas de delinquir. Era algo más formal, más serio y respetable. Por eso, a finales de la década y principios de la próxima, Pablo se dio cuenta de que necesitaba crear una especie de fachada para proteger su negocio de drogas, que le estaba generando grandes cantidades de dinero.

Así que empezó a hacerse pasar por un tipo decente y empezó a relacionarse con políticos, banqueros, abogados y demás. Aunque no se sabía bien cuáles eran sus verdaderas intenciones, poco a poco se iban tornando evidentes. En 1982, un hombre forjado en las entrañas del crimen irrumpió en el corazón del poder colombiano.

No lo hizo en silencio ni bajo amenaza, lo hizo con traje, corbata y votos. Pablo Emilio Escobar Gaviria fue elegido como suplente a la Cámara de Representantes y con ese nombramiento no solo cruzó las puertas del Congreso, cruzó también el umbral hacia su propia destrucción, porque al intentar legalizar un imperio construido en la ilegalidad, cometió su peor error.

Se volvió visible. La política que él imaginó como un escudo terminó siendo su sentencia. Quiero informar a la opinión pública que el señor ministro de Justicia tiene un plazo de 24 horas para que presente las pruebas concretas de la sindicación que me hizo en el día de ayer en la Cámara de Representantes. De lo contrario, voy a proceder a denunciarlo penalmente ante las autoridades y ante la justicia colombiana.

El primer referente que se tiene de su vida política está con los movimientos y campañas sociales que ejecutó en barrios vulnerables de Envigado y la capital de Antioquia. Civismo en marcha y Medellín sin tugurios fueron sus principales programas sociales. Antes de que el país conociera su nombre por las balas y los titulares, Pablo Escobar Gaviria ya había iniciado una silenciosa campaña de poder, no en el Congreso, no en las altas esferas del Estado, sino en las laderas polvorientas de Medellín y en Vigado, donde el Estado brillaba por su

ausencia. En 1979 fue el inicio de su programa llamado Civismo en marcha. organizaba jornadas dominicales donde se sembraban árboles, se liberaban animales silvestres y se iluminaban canchas deportivas. A estos primeros eventos los llamaba Los 50 Domingos, medio centenar de actos públicos que mezclaban ecología, fútbol y carisma.

En cada jornada, Escobar aparecía como organizador, benefactor y figura central. El mensaje era claro. Mientras otros prometían, él hacía. El programa fue un éxito en los barrios. Las canchas encendidas con luz artificial no eran solo espacios deportivos, eran plazas de fidelidad, territorios donde Escobar construía algo más peligroso que un ejército, una base social.

Para hacer estas campañas ecológico-deportivas, quería hacerse acompañar de un nombre respetable y no encontró a nadie mejor que su tío Hernando Gaviria Berrío, con el que además podía usar el periódico Medellín Cívico para difundir las obras de su movimiento, el cual posteriormente sí se convertiría en una herramienta para sus aspiraciones políticas.

A realizar nuestro programa número 14 de civismo en marcha. Un saludo muy especial para todos los deportistas en el aspecto de la iluminación. Obras que está entregando mismo en marcha y el señor Pablo Escobar Gaviria con la presencia de las principales autoridades de esta localidad y la actuación del cuadro Atlético Nacional.

Viva Pablo Escobar Galillo. La intención de Escobar parecía, para los ojos de muchos, en un inicio ser altruista hacia los más necesitados. Sin embargo, con el tiempo, esa iniciativa social fue tomando forma y terminó por convertirse en la base de un movimiento político con proyección local. Diversas fuentes coinciden en que varios de sus allegados y actores relevantes del sector lo animaron a capitalizar su arraigo popular e incursionar directamente en la política.

Un dirigente político muy importante le alcanzó a decir estas palabras. Pablo, usted con el poder que tiene y con la plata que tiene y con la capacidad que tiene, usted puede ser presidente de este país. Fue solo cuando Escobar involucró abiertamente a diversos sectores excluidos en Medellín, que se convirtió en un actor de poder relevante.

En el largo plazo, sus inversiones darían aún más rédito cuando llegó a ser una figura carismática en las barriadas populares de la ciudad, donde veían a Pablo como un patrón que se acordaba de los pobres. Estos vecindarios se convertirían en su principal fuente de respaldo popular cuando estalló la guerra contra el Estado.

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