En Medellín esta mutación fue especialmente visible. Lotes Baldíos se convirtieron en mansiones. Carros de lujo llenaron las calles y con ellos emergió una figura particular, el llamado mágico. Eran jóvenes que de un día para otro aparecían con fortunas inexplicables. No trabajaban, no heredaban, simplemente hacían magia.
y pronto se volvieron aspiracionales. Pero esa magia tenía una raíz, el dinero del narco. De un momento a otro pasaban de vivir en Manrique y de montar en bus y de ir en camisetica a tener unos carros lujosísimos, a vivir en un apartamento en el poblado con piscina dentro del apartamento y a conseguirse a las muchachas más bonitas.

Eran realmente unos magos. Sin embargo, y como veremos más adelante, incluso algunos sectores de la sociedad colombiana mostraban en muchos casos una actitud de aceptación o incluso admiración hacia estas figuras. La opulencia y el poder que ostentaban los mágicos se convirtieron en símbolos aspiracionales para algunos sectores.
Una de las primeras rutas que yo recuerdo que mi padre mostró su ingenio, fue cuando logró impregnar los jeans con cocaína para enviarlos a Estados Unidos como material de exportación. Durante mucho tiempo ingresó cocaína y los jeans llegaban a Estados Unidos y los lavaban en las bañeras y les extraían las cocaínaas.
La DEA, por supuesto, se dio cuenta de esto con mucho tiempo después y mi padre dijo que iba a continuar con la ruta, entonces le decían que estaba loco. No es difícil saber por qué fue ganando influencia en su país. Por estos tiempos se estimaba que su tráfico generaba alrededor de 140 millones de dólares. Aunque no hay cifras exactas de los años anteriores, está claro que el narcotráfico fue ganando peso en la economía a medida que avanzaban los años.
Bueno, yo personalmente no no no sé por qué dice usted actividades ilícitas. Eh, pues a veces a mí se me acusa de narcotráfico, pues es una actividad que por el momento históricamente, digámoslo así, eh se ha declarado ilegal. Es ilegal por el momento, pero a la larga y al futuro ya se va a demostrar que tiende hacia la legalización.
Con todo ello, a él le seguía haciendo falta algo. No era mercancía, dinero ni ganas de delinquir. Era algo más formal, más serio y respetable. Por eso, a finales de la década y principios de la próxima, Pablo se dio cuenta de que necesitaba crear una especie de fachada para proteger su negocio de drogas, que le estaba generando grandes cantidades de dinero.
Así que empezó a hacerse pasar por un tipo decente y empezó a relacionarse con políticos, banqueros, abogados y demás. Aunque no se sabía bien cuáles eran sus verdaderas intenciones, poco a poco se iban tornando evidentes. En 1982, un hombre forjado en las entrañas del crimen irrumpió en el corazón del poder colombiano.
No lo hizo en silencio ni bajo amenaza, lo hizo con traje, corbata y votos. Pablo Emilio Escobar Gaviria fue elegido como suplente a la Cámara de Representantes y con ese nombramiento no solo cruzó las puertas del Congreso, cruzó también el umbral hacia su propia destrucción, porque al intentar legalizar un imperio construido en la ilegalidad, cometió su peor error.
Se volvió visible. La política que él imaginó como un escudo terminó siendo su sentencia. Quiero informar a la opinión pública que el señor ministro de Justicia tiene un plazo de 24 horas para que presente las pruebas concretas de la sindicación que me hizo en el día de ayer en la Cámara de Representantes. De lo contrario, voy a proceder a denunciarlo penalmente ante las autoridades y ante la justicia colombiana.
El primer referente que se tiene de su vida política está con los movimientos y campañas sociales que ejecutó en barrios vulnerables de Envigado y la capital de Antioquia. Civismo en marcha y Medellín sin tugurios fueron sus principales programas sociales. Antes de que el país conociera su nombre por las balas y los titulares, Pablo Escobar Gaviria ya había iniciado una silenciosa campaña de poder, no en el Congreso, no en las altas esferas del Estado, sino en las laderas polvorientas de Medellín y en Vigado, donde el Estado brillaba por su
ausencia. En 1979 fue el inicio de su programa llamado Civismo en marcha. organizaba jornadas dominicales donde se sembraban árboles, se liberaban animales silvestres y se iluminaban canchas deportivas. A estos primeros eventos los llamaba Los 50 Domingos, medio centenar de actos públicos que mezclaban ecología, fútbol y carisma.
En cada jornada, Escobar aparecía como organizador, benefactor y figura central. El mensaje era claro. Mientras otros prometían, él hacía. El programa fue un éxito en los barrios. Las canchas encendidas con luz artificial no eran solo espacios deportivos, eran plazas de fidelidad, territorios donde Escobar construía algo más peligroso que un ejército, una base social.
Para hacer estas campañas ecológico-deportivas, quería hacerse acompañar de un nombre respetable y no encontró a nadie mejor que su tío Hernando Gaviria Berrío, con el que además podía usar el periódico Medellín Cívico para difundir las obras de su movimiento, el cual posteriormente sí se convertiría en una herramienta para sus aspiraciones políticas.
A realizar nuestro programa número 14 de civismo en marcha. Un saludo muy especial para todos los deportistas en el aspecto de la iluminación. Obras que está entregando mismo en marcha y el señor Pablo Escobar Gaviria con la presencia de las principales autoridades de esta localidad y la actuación del cuadro Atlético Nacional.
Viva Pablo Escobar Galillo. La intención de Escobar parecía, para los ojos de muchos, en un inicio ser altruista hacia los más necesitados. Sin embargo, con el tiempo, esa iniciativa social fue tomando forma y terminó por convertirse en la base de un movimiento político con proyección local. Diversas fuentes coinciden en que varios de sus allegados y actores relevantes del sector lo animaron a capitalizar su arraigo popular e incursionar directamente en la política.
Un dirigente político muy importante le alcanzó a decir estas palabras. Pablo, usted con el poder que tiene y con la plata que tiene y con la capacidad que tiene, usted puede ser presidente de este país. Fue solo cuando Escobar involucró abiertamente a diversos sectores excluidos en Medellín, que se convirtió en un actor de poder relevante.
En el largo plazo, sus inversiones darían aún más rédito cuando llegó a ser una figura carismática en las barriadas populares de la ciudad, donde veían a Pablo como un patrón que se acordaba de los pobres. Estos vecindarios se convertirían en su principal fuente de respaldo popular cuando estalló la guerra contra el Estado.
Mientras el Estado no podía confiar en sus habitantes, Escobar encontraba información confiable, lugares de refugio y jóvenes dispuestos a ser parte de su ejército. Luego de conquistar los barrios con su programa Civismo en marcha, Pablo Escobar dio el siguiente paso. Había sembrado árboles, iluminado canchas, repartido promesas. Ahora quería sembrarse a sí mismo en las instituciones.
¿Cuál fue el gran problema cuando estos personajes advenedizos emergentes, los mágicos les decían, no? Eh, empezaron a perecer y a querer convertirse en parte de la élite establecida. Durante los años 1980 a 1981, Escobar consolidó su poder envigado, apoyado por estructuras locales del Partido Liberal.
Su nombre empezó a circular en las calles, no como narcotraficante, sino como gestor cívico. Por esta época empezó su acercamiento a Jairo Ortega Ramírez, un político liberal tradicional conocido en Antioquia por su capacidad electoral. Ortega lideraba el movimiento Renovación Liberal, un movimiento político que en principio fue cercano al nuevo liberalismo de Luis Carlos Galán.
Con estas primeras alianzas, Escobar buscó escalar, pero su pasado lo alcanzó. Así, Pablo Escobar se integró formalmente al movimiento político como segundo en la lista que llevaba como cabeza al ya mencionado Jairo Ortega para la Cámara de Representantes. El movimiento lo respaldó formalmente expresando lo siguiente: “Apoyamos la candidatura de Pablo Escobar para la Cámara, porque su juventud, su inteligencia y su amor por los desprotegidos lo hacen merecedor de la envidia de los políticos de cóctel, porque lo apoyan todos los liberales y
conservadores del Magdalena medio, ya que ha sido el Mesías de esta región. Su primer discurso político lo dio ante 15 personas en el barrio La Paz. Allí fue vitoreado de principio a fin. No hablaba como mafioso, hablaba como candidato y el público lo aclamaba como si fuera uno de los suyos.
En febrero de 1982, Galánutorizó públicamente la lista de Jairo Ortega y su suplente Escobar durante un acto en el Parque Berrío, señalando incertidumbre sobre el origen de su fortuna. Efectivamente, Galan había firmado el boleto de su muerte 7 años atrás. Su compañero de lucha en el nuevo liberalismo, Rodrigo Lara Bonilla y futuro ministro de justicia, lo acompañó en esas denuncias para frenar el poder de los narcos en el Congreso.
Hemos tenido que luchar contra el más grave de los problemas de la sociedad colombiana, el poder oscuro y criminal del narcotráfico. El Dr. Galán está en su campaña presidencial y es informado acerca de los apoyos y de los equipos políticos que conforman el grupo de Jairo Ortega en Antioquia y que ahí está Pablo Escobar.
Luis Carlos Galán lo había despulsado de no liberalismo en una plaza pública en pleno Medellín. Entonces Pablo Escobar crea una un odio visceral contra Luis Carlos Galán. Pese a esa decisión que se hizo pública en un acto político en pleno centro de Medellín y que sanjó el odio del capo al líder liberal un mes después y tras una alianza entre Renovación Liberal y Alternativa Liberal, Movimiento del Poderoso Senador y exministro Alberto Santofimio Botero, ganaron una curul en la Cámara.
Por primera vez el narcotráfico tenía acceso al Congreso, un desafío a la ley que ya antes había intentado Carlos Leder con su movimiento latino y sus tristemente célebres sábados patrióticos en los que repartía plata y mercados. Con el pueblo sí se mueve. Y esto es y esto y esto se los digo yo, Carlos Leder. Y lo juro por Dios que así fue.
Las inversiones de Escobar entre la población local se materializaron en el corto plazo con esta elección en la Cámara de Representantes, lo cual tendría importantes repercusiones jurídicas porque gozaría de inmunidad parlamentaria. Por su parte, Alberto Santofimio Botero, senador tolimense, caudillo populista y veterano del Partido Liberal, lideraba una corriente interna con poder real.
Como posible candidato presidencial presentaba como el interlocutor de las provincias y el puente entre las bases y el centro del poder. Para Escobar y Ortega, su cercanía representa más que un contacto político. Es una oportunidad para legitimar su presencia en las esferas nacionales y para Santofimio, los nuevos congresistas antioqueños son aliados útiles con recursos y capacidad territorial.
Nuestro movimiento, como le dije anteriormente, tiene programas sociales, cívicos, deportivos y ecológicos. Mientras Pablo Escobar ingresaba al Congreso como suplente de Jairo Ortega Ramírez, el tema de la extradición comenzaba a ocupar un lugar central en la agenda judicial del país. Desde la firma del tratado con Estados Unidos, la posibilidad de que ciudadanos colombianos fueran enviados a enfrentar juicios en territorio extranjero era ya una realidad jurídica, aunque aún no había un debate político abierto. Para
los narcotraficantes, sin embargo, la extradición era el mayor riesgo imaginable. no solo implicaba la pérdida de su entorno protector en Colombia, sino también el enfrentamiento directo con un sistema judicial que no podía ser manipulado con dinero, amenazas ni favores. Era en esencia una frontera que no estaban dispuestos a cruzar.
Desde el Congreso, Escobar comenzó a alinear intereses, a construir relaciones y a identificar qué actores políticos compartían sus reservas frente al tratado. El argumento que comenzó a repetirse en ciertos círculos era claro. Permitir la extradición de colombianos violaba la soberanía nacional. Y por eso nosotros nos oponemos contra la extradición de latinoamericanos y de colombianos hacia las cárceles imperialistas.
No solamente nos oponemos, sino que luchamos contra la extradición. El artículo segundo del tratado de extradición dice muy claramente que hará lugar a extradición todos los delitos que sean punibles o castigables por ambos estados. Ha habido mucha injusticia y muchos malos entendidos en este tratado firmado entre los Estados Unidos y Colombia.
A través de este discurso, Escobar buscaba algo más que influencia. buscaba blindaje político antes de que las acusaciones judiciales se volvieran inevitables. La defensa de la soberanía se convirtió así en una herramienta retórica eficaz. Bajo esa consigna se tejieron alianzas, se financiaron foros, se impulsaron discursos.
Fue pedido que se someta la extradición de nacionales al referéndum del pueblo colombiano. Lo que aún no era visible para la opinión pública ya empezaba a estructurarse como una campaña silenciosa en contra de la cooperación judicial con Estados Unidos. En ese contexto, Escobar no hablaba como fugitivo, sino como congresista y su mensaje era recibido no como una confesión, sino como una opinión política.
Esa ambigüedad fue su escudo inicial, pero también fue el principio de su exposición. Como suplente de Ortega y ambos ya cercanos a Alberto Santofimio Botero, Pablo Escobar viajó a España en octubre de 1982 como parte de una delegación parlamentaria colombiana. El motivo del viaje fue asistir a la noche electoral y a los actos de celebración tras la victoria de Felipe González.
recientemente elegido presidente del gobierno español. El 25 de octubre de 1982, un Boeing 747 de Avianca despegó de Bogotá con destino a Madrid, haciendo escala en San Juan. Entre los pasajeros se encontraba Pablo Escobar, quien en ese momento ostentaba el cargo de senador suplente en Colombia. Según relató el periodista colombiano Gonzalo Guillén, quien también viajaba en ese vuelo, este encuentro con Escobar reveló detalles sorprendentes sobre la vida del capo en un momento en que su identidad como narcotraficante aún no
era plenamente conocida. Guillén en ese momento no tenía plena conciencia de quién era Escobar, aunque ya existían investigaciones en curso sobre sus actividades ilícitas. Escobar, con su característico acento antioqueño y un reloj de doble tablero adornado con diamantes que marcaba las horas de Colombia y España, dejó una impresión que Guillén describió como la de un rufián.
La noche del 28 de octubre de 1982, el Hotel Palas de Madrid se convirtió en el epicentro de la celebración socialista tras la victoria de Felipe González. Miles de personas se congregaron frente al hotel y en las inmediaciones del Congreso de los Diputados en una fiesta que se extendió hasta la madrugada. En la única fotografía conocida de esa noche, Escobar aparece sentado en una mesa del Palas junto a políticos colombianos y uno de los hermanos dominguín, toreros icónicos de España.
En España estuve detenido Jorge Luis Ochoa Vázquez con con el jefe del cartel de Cali, don Gilberto Rodríguez Venezuela. Porque nosotros antes de pelear con el cartel de Cali éramos amigos. Mm. Allí se unió el cartel de Cali, el cartel de Medellín y se reunieron 30 millones de dólares, que son 300 millones de dólares hoy en día, se le pagó al gobierno de Felipe González y a la Audiencia española, que es la Corte Suprema de Justicia de España.
Y ellos dirimieron el conflicto. ¿Por qué? Porque Estados Unidos estaba pidiendo a los dos capos del cartel de Cali y el cartel de Medellín y Colombia lo estaba pidiendo. Un juez corrupto acá lo estaba pidiendo. Pues coaccionados por la mafia y pagado. Se venden los españoles y envían a Colombia a estos dos capos.
La delegación de congresistas regresó al país y poco después Jairo Ortega Ramírez dejó de asistir a algunas de las sesiones de la Cámara, lo que permitió que su suplente, Pablo Escobar, asumiera la curul en varias ocasiones. Así, Escobar logró su objetivo de incursionar personalmente en la política.
Lo que no sabía era que no duraría mucho tiempo. Para 1983 ya había puesto foco en él la revista Semana, que le dedicó un artículo bajo el título de Un Robin Hood paisa. Un calificativo que el mismo narco no contempló, pero que le resultaba bastante interesante. Creó el Robin Hood antioqueño, de ninguna manera, pero de todas maneras es un calificativo que resulta bastante interesante porque quienes conocen la historia de Robin Hood saben perfectamente que luchó y que salió en la defensa de las clases petulares.
Era común verlo en los barrios inaugurando centros deportivos, entregando casas y más. Proyectos como Medellín sin tugurios ofrecían un techo digno a cientos de familias desplazadas y empobrecidas. A los que se vieron beneficiados con sus ayudas, tal vez no les generó curiosidad saber de dónde provenía tanto dinero.
Más tarde lo comprenderían. Era producto de la barbarie. Para 1983, el Congreso de la República de Colombia dejó de ser un recinto de debate y se convirtió en un escenario de confrontación directa. En un extremo, el ahora ya ministro de justicia, Rodrigo Lara Bonilla. En el otro, Pablo Escobar Gaviria, congresista suplente, pero cada vez más visible.
En sesiones oficiales, Lara pidió investigar el origen de las fortunas de algunos representantes. Lo hizo con documentos. pruebas y discursos enérgicos. Para muchos fue el primer funcionario de alto nivel que puso en evidencia el poder corruptor del narcotráfico dentro del estado. Ahí debe conocer la realidad de ciertos poderosos capitales que creyeron que la amnistía patrimonial significaba el olvido de los delitos que sus titulares cometieron para lograr formar sus fantásticas fortunas.
La respuesta de los aliados de Escobar no se hizo esperar. lanzaron un contraataque y quisieron anticiparse. Y durante el debate sobre los dineros calientes en la plenaria de la cámara, sorpresivamente lanzaron acusaciones contra Lara Bonilla, quien atónito solo escuchaba. La piedra del escándalo tenía dos caras.
La primera era un supuesto cheque girado por el reconocido narcotraficante Evaristo Porras para financiar la campaña política de Lara Bonilla en el Huila, de donde el ministro era oriundo. Una pregunta muy respetuosa al señor ministro de justicia. Señor ministro, ¿usted conoce a un ciudadano de Baristo Porras? ¿Cuál fue la donación del personaje en mención? fue un millón de pesos en un cheque a nombre del doctor Rodrigo Lara y que yo voy a hablar de todo el proceso como consignó este cheque y hasta dónde llegó.
La segunda se originó el 20 de abril de 1983 en un ascensor del hotel Hilton, cuando el mismo Porras abordó a Lara llevando una grabadora escondida en su bolsillo y se generó entre ellos una conversación sobre actualidad nacional. fue un intento deliberado de desacreditar al ministro y desviar la atención de sus denuncias.
Con este contexto, Jairo Ortega y Ernesto Lucena arremetieron en contra de Arabonilla y caminaba de una manera desesperada, estaba muy preocupado. Lo vi h muy transfigurado como tal vez la imagen que di cuando estaba en el Congreso y se dio cabida a ese hecho del del cheque. Pero el ministro no necesitó rodeos.
Desde su cargo, denunció públicamente la infiltración del narcotráfico en la política. Señaló con nombre propio y uno de esos nombres era el de Pablo Escobar. Lara también respondió negando la acusación. Yo habría podido afirmar cualquier cosa para justificar la existencia del cheque. Habría podido decir que lo había recibido como pago de honorarios profesionales o por cualquier otro negocio.
La verdad es que lo la verdad es lo que he expresado desde mi declaración de la semana pasada. Se trata de una simple compraventa del doctor Roberto Bahamón en un negocio en el cual tenía participación mi familia. Lo que me impresionó fue ver a Rodrigo Lara muy tocado, porque obviamente a él pues sí aceptó ese cheque y le tendieron una celada y evidentemente era para fregarlo y eso a él lo marcó mucho.
Pero tal vez lo que más le marcó fue no solamente no no que lo dejara el gobierno, yo creo que el gobierno no lo dejó el movimiento de el nuevo liberalismo. Luis Carlos Ganá, en lugar de apoyarlo, nombró un tribunal de, me acuerdo como un tribunal para decidir si era o no eh e ético o lícito lo que él había hecho y eso a él le molestó muchísimo y las relaciones se agriaron y eso me lo comentaba él a mí.
Yo no sé si estuvo bien hecho de Luis Carlos Galán en hacer eso, pero lo que sí era evidente es que en ese momento el que estaba metido en el problema de la lucha contra el narcotráfico era Rodrigo Lara. Luis Carlos Galán vendría después, pero en ese momento el que estaba poniendo la el pecho era Rodrigo Lara y en ese momento él se quedó solo y esa era su gran tristeza.
El ministro de Justicia le ha mentido al país aproximadamente seis veces. Primero, le mintió al país cuando dijo que no conocía al señor Evaristo Porras. Segundo, le mintió al país cuando dijo que no había recibido cheques personales del señor Evaristo Porras. Tercero, le mintió al país cuando dijo que Pablo Escobar había sido el fundador del más.
Cuarto, le mintió al país cuando dijo que Pablo Escobar tenía antecedentes penales en el gobierno de los Estados Unidos. También le mintió al país cuando le dijo, cuando sacó la carta del señor Badamón, donde es es una carta ingenua, es una carta débil en argumentos, un cheque girado por un millón de pesos y uno no tiene conocimiento que se gira en nombre de uno es una argumento ingenuo y un argumento débil.
Y por último, el señor ministro de justicia le mintió al país cuando le dijo que no iba a renunciar. Vamos a ver qué pasa en estos próximos días. con conocimiento de causas y ha hecho lo que hemos hecho y estamos listos a afrontar lo que sea. Encuentro frente a una violación a la ley de la cual he sido víctima. Señor ministro de Justicia tiene un plazo de 24 horas para que presente las pruebas concretas de la sindicación que me hizo en el día de ayer en la Cámara de Representantes.
Yo no busco y mi anhelo no es que haya un enfrentamiento entre el pueblo colombiano. Yo busco la paz y siempre he predicado la paz y he anhelado la paz. Pero mientras se intentaba silenciar al ministro con señalamientos ambiguos, los medios también se movían. En la edición del 25 de agosto de 1983, el periódico El espectador publicó una imagen clave, la ficha policial de Pablo Escobar tomada en 1976 cuando fue capturado por tráfico de cocaína.
¿Qué hizo Guillermo Cano? nos puso a nosotros, a todos, en la tarea de ir a ese desordenado archivo del espectador a buscar esa bendita foto. De pronto sale de ese archivo el jefe de judicial y la foto era precisamente el escapulario, o sea, la foto de Pablo Escobar con el número que con el que se le había asignado el día que lo habían capturado.
Esa foto, junto con el reportaje que la acompañaba, rompió el cerco de silencio y confirmó lo que Lara venía denunciando, que el congresista Escobar sí tenía vínculos comprobados con el narcotráfico. Pablo Escobar quedaba expuesto, sin máscaras ante la nación. Lo que hasta entonces era una fachada política sostenida por obras sociales y discurso populista empezó a derrumbarse bajo el peso de las evidencias.
A finales de 1983, las revelaciones del Ministerio de Justicia y la presión de la opinión pública llevaron al Congreso a actuar. La Cámara de Representantes retiró oficialmente el reconocimiento parlamentario a Escobar, despojándolo de su credencial como suplente y con ella del fuero político que lo protegía.
Ya sin inmunidad, la Fiscalía General reabrió expedientes en su contra. Los medios nacionales, encabezados por el espectador intensificaron sus investigaciones y la figura de Escobar pasó del discurso cívico al perfil criminal. Su mayor error estaba consumado. Al mismo tiempo, Rodrigo Lara Bonilla fue ratificado en su cargo y respaldado por el presidente Belisario Betancur, pero con la visibilidad y el reconocimiento vino el riesgo.
Ahora era uno de los mayores enemigos de Pablo Escobar. No estamos resolviendo problemas regionales, sino que estamos tratando de saber la verdad sobre los manejos que se han hecho de los dineros del Congreso de la República. Fue entonces cuando llegó el golpe más contundente. En marzo de 1984, una operación conjunta entre la Fiscalía, la Policía Nacional y la DEA desmanteló Tranquilandia.
El mayor complejo cocalero del cartel de Medellín. El complejo oculto en la selva del Caquetá producía toneladas de cocaína para los mercados internacionales. Por primera vez, la conexión entre el narcotraficante y una red transnacional de tráfico de drogas quedaba expuesta. Hace ya bastante tiempo, la fuerza pública ha venido reconstruyendo no solamente los archivos y prontuarios de los capos del tráfico de estupefacientes en Colombia, sino también detectando la existencia de laboratorios.
¿A quién pertenecían estos laboratorios? Estas pistas. Hay una cadena de narcotraficantes que el país conoce, como son los Ochoa, los Escobar, los Rodríguez. Rodrigo Lara había tocado el nervio central del poder criminal. Y desde ese instante su sentencia estaba dictada. Decir a Gonzalo Guillén, hace unos años mi tía Rodrigo Lara Bonilla me dijo a la cara, a mí me va a asesinar la gente de los aviones y los empresarios paisas que están vinculados allí adentro.
En los primeros meses de 1984, los ataques contra su integridad se volvieron sistemáticos. Recibía amenazas constantes, pero el ministro se negó a detener su cruzada. Finalmente, el 30 de abril de 1984, mientras se desplazaba por el norte de Bogotá, Rodrigo Lara Bonilla fue asesinado por sicarios del cartel de Medellín.
Su muerte fue más que un crimen político. Fue un punto de no retorno en la guerra sin precedentes que desataría en los próximos años Pablo Escobar. El nuevo liberalismo, el partido formado por Luis Carlos Galán, fue una fuerza política que basó su plataforma ideológica en combatir frontalmente la relación entre narcotráfico y política.
La reacción de estos sectores llevó a Escobar a liderar una organización que se autodenominaría como los extraditables. El punto central de disputa era el tratado de extradición con Estados Unidos, que bajo las nuevas directrices de la guerra contra las drogas se convertía en una amenaza real. Escobar ya disponía de un poder más complejo que el del simple soborno y amenaza.
Él representaba el liderazgo de una serie de organizaciones que, además de traficar drogas, se habían convertido en actores significativos del proceso de dominación social. Cualquier ataque a los intereses de estas organizaciones implicaba una reacción de otros sectores sociales, tanto dominadores como dominados, que veían afectados sus intereses.
Ahora existía una clase política que necesitaba de los recursos del narcotráfico para competir por los puestos públicos. unas clientelas que demandaban nuevos servicios y recursos para ofrecer su respaldo en las elecciones, unos sectores de la economía que dependían de los flujos de capital de las drogas para mantenerse en el mercado y sobre todo un conjunto de comunidades en Medellín que encontraron directamente en Escobar un mecanismo de inclusión material y simbólica.
Cuando Escobar optó por la guerra total contra el Estado, la clase política que había recibido sus sobornos quedó en medio de un fuego cruzado. La razón tras el asesinato y las amenazas de varios políticos que habían tenido vínculos con Escobar fue que en el nuevo escenario no podían cumplir con los pactos establecidos.
La clase política colombiana es el ejemplo perfecto de la doble moral. Yo no sé del mundo, pero de Colombia sí es una cosa terrible. Entonces, claro, lo usaron y después se lavaron las manos. No tenemos nada que ver contigo. Eres el peor enemigo de este país y lo que nadie se esperaba es que Escobar si fuera capaz de enfrentarlos a todos de esa manera.
La violencia y la coherión fueron herramientas clave en su arsenal. Él nunca dudó en eliminar a sus competidores y asegurar su dominio en el mercado mediante la creación de oficinas de sicarios, grupos armados que ofrecían protección y eliminaban a los rivales. Para muchos de estos jóvenes, el sicariato no era solo una salida económica, era una forma de ascenso, de respeto, incluso de identidad.
Así construyó una estructura donde matar no era traicionar valores, era defenderlos. Y morir por él no era una tragedia, era una forma de trascender. ¿Está dispuesto a matar por? Sí. Si toca, señor. Si usted tiene una persona que a usted le da todo, ¿usted qué es capaz de hacer por la persona? Le hago esa pregunta a usted, que lo saque usted le calme el hambre.
Y así con esa lealtad inquebrantable como escudo, Escobar consolidó su ejército personal, el cual cometía crímenes en su nombre y según ellos totalmente justificados. A ello se le suma que a partir del asesinato del ministro Lara Bonilla, las tensiones entre los carteles de Medellín y Cali se hicieron evidentes.
Hasta entonces habían colaborado, pero Cali desaprobó el crimen y advirtió que no respaldaría más acciones que pusieran en riesgo a todos. El cartel de Cali, liderado por los hermanos Rodríguez Orejuela, José Santa Cruz Londoño y Elmer Pacho Herrera, optaba por la corrupción. No por la guerra abierta. Así, el cartel de Medellín terminó con dos frentes, uno contra el Estado y otro contra sus antiguos aliados, lo que derivó en traiciones, purgas y venganzas.
Bueno, hay otro tema que es también de moda, del cual hablan mucho los colombianos últimamente y es el de una supuesta o una o una real guerra, un enfrentamiento con el llamado cartel de cal. Bueno, ese es un tema sobre el cual se ha especulado demasiado y yo sinceramente no deseo tocar ese tema. Lo único que puedo decirle es que siento una gran admiración y un profundo respeto por el pueblo del Valle.
Las autoridades de Medellín han dicho sobre esto incluso que la violencia en la capital antioqueña ha aumentado por este enfrentamiento o supuesto enfrentamiento. Sí, como le digo, es que se ha especulado demasiado sobre el tema. Durante los años más intensos del conflicto armado en Colombia, las relaciones entre narcotraficantes y guerrilla estuvieron marcadas por tensiones, alianzas temporales y violentos enfrentamientos.
Pablo Escobar, líder del cartel de Medellín, tuvo una relación ambigua con los grupos insurgentes. Tras condenar acciones como el secuestro de Martha Nieves Ochoa, más adelante se acercó al M19, con quien compartía posturas como el rechazo a la extradición. Se ha sostenido que Escobar habría financiado la toma del Palacio de Justicia en 1985 con el objetivo de destruir expedientes judiciales que comprometían a varios capos, incluida su propia estructura criminal.
Esta presunta alianza entre narcos y guerrilla dio origen al término narcoguerrilla. Sin embargo, investigaciones oficiales no lograron probar una conexión directa entre Escobar y el M19 en la planificación del asalto. El plan A era negociar eh la nuestra colombianos hacia los Estados Unidos y el plan B era quemar los archivos que estaban dentro del dentro del palacio y el plan C era matar la mayoría de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, ya que Pablo Emilio Escobar Gaviria era un depredador de la justicia.
En absoluto. No, señor. No, señor. En ninguna manera. De ninguna manera eso ocurrió. Eso ignoro por qué razones eh eh pusieron a este señor Popelle eh que a a inventarse esa historia. Propósito era demandar a Belisario por incumplido, por haber dejado colgado al país en términos de la paz. Eso es chimbo que para volar unos expedientes.
De cada expediente aquí se hacen tres copias. Hermano, ¿usted cree que si en 30 años hubiera aparecido un indicio de eso no lo habrían sacado? Muéstrenelo. Pablo quería que quemaran unos unos documentos que lo unos expedientes unos expedientes que lo de contra él. ¿A usted quién le contó esa versión? ¿O se la escuchó a Pablo? Ya le escuché a Pablo.
O sea, Pablo le dijo, “Yo financié la toma del Palacio de Justicia.” No, y yo conocí mucha gente del M19 también que juez que en algún que de algún modo pudieron haberle ayudado a él. En medio de esta misma ofensiva violenta del narcotráfico, fue asesinado Guillermo Canoisasa, director del diario El Espectador.
El asesinato fue ordenado por Pablo Escobar en represalia por las constantes denuncias de Cano contra el cartel de Medellín y su influencia en la política. y las instituciones del país y decirle que el tiempo les vamos que les tenemos una sorpresa muy muy grande y no se la imaginan. Yo hablo con ellos y y les digo y usted puede ver usted le dirá si cambia la actitud o no la cambia.
Si no la cambia, pues usted toma la decisión que a usted más le parezca, porque yo más no puedo hacer, pues yo no soy el dueño del periódico. En el marco de las crecientes hostilidades entre los carteles de Medellín y Cali, el 13 de enero de 1988, la residencia Mónaco de Pablo en Medellín fue escenario de un atentado devastador, pues un coche bomba con 80 kg de dinamita ordenado por Helmer Pacho Herrera explotó en la portería del edificio.
El objetivo principal era asesinarlo a él y a su familia. quienes ocupaban uno de los áticos del edificio. El atentado resultó en tres muertos y 10 heridos. Cuando Elmer y sus secuaces del cartel de Cali ponen un carro bomba con unos 80 kg de dinamita contra el edificio Mónaco, ese día arranca en serio la guerra.
Ese momento es crucial porque inicia la verdadera historia de los dos carteles en su lucha por el dominio y control de las drogas fuera de Colombia. Además, la explosión afectó la audición de Manuela, la hija menor del capo, quien estuvo a punto de quedar sorda. Aunado a ello, la explosión causó daños significativos a la propiedad, incluyendo la colección de autos de lujo que Escobar guardaba en el edificio.
A partir de ese momento, Pablo lanzó una ofensiva contra los negocios de sus capos enemigos, no sin antes dejar otra estela de terror en el mundo de la política, porque a los pocos días sus sicarios secuestraron a un joven político que aspiraba a convertirse en alcalde de Bogotá. El muchacho trentañero y de buen porte se llamaba Andrés Pastrana Arango, quien varios años más tarde se convertiría en presidente de la República y lo mantuvieron oculto durante varios días.
El joven político y periodista secuestrado Andrés Pastrana está en manos de unos supuestos extraditables, confirmó hoy su familia. Llegaron más o menos 10 tipos muy jóvenes, eh, con un operativo parece que muy bien planeado porque tenían ubicados los guardaespaldas, los lugares donde estábamos cada uno, el lugar donde estaba el candidato.
Nos dijeron fuertemente muchas cosas y se llevaron al candidato. Luego vino el respectivo secuestro de Carlos Mauro Hoyos, el procurador general de la República. Ese día, mientras se dirigía al aeropuerto José María Córdoba en Río Negro, cerca de Medellín, para tomar un vuelo hacia Bogotá, fue interceptado por un grupo de hombres armados.
El cartel quería hacerle un juicio político a Hoyos por su apoyo al tratado de extradición con Estados Unidos y a pesar de que Escobar había intentado sobornarlo para que se opusiera a la extradición, no tuvo éxito. Por ese motivo, fue asesinado a 10 horas de su secuestro. Al mes siguiente, las sucursales de drogas, la rebaja en varias ciudades de Colombia, incluyendo Medellín, fueron objeto de ataques violentos por parte de la organización de esa misma ciudad.
En realidad, formaron parte de una campaña de terrorismo y sabotaje dirigida contra los narcotraficantes de Cali, quienes eran los propietarios de esa cadena de farmacias. Me estaba secando la mano cuando sentí que me cayó el techo encima. No pensé, no, ahí me quedé. Yo me morí. momento sentí la explosión sobre el brazo y me acosté sobre el asiento.
No, yo cerré los ojos y no levanté la cabeza hasta después de un rato. Cuando abrí los ojos, vi todo negro y había llamas. Más adelante Escobar intentó secuestrar a Pacho Herrera en Cali. La operación planeada y ejecutada por sicarios del grupo de Medellín falló en su objetivo principal de capturarlo. Por otro lado, su posible extradición reactivó su paranoia y su ofensiva contra el Estado.
Definitivamente no soportaba esa idea. Incluso llegó a manifestar, “Prefiero estar en una tumba en Colombia que en una celda de una cárcel en Estados Unidos.” Pocos días después, el director del diario El Colombiano y también candidato a la alcaldía de Medellín, Juan Gómez Martínez, sobrevivió a un intento de secuestro atribuido a los extraditables.
La situación era insostenible y en enero de 1989 el gobierno nacional emitió órdenes de extradición contra los principales miembros de la organización. A su vez, la violencia se intensificó con un atentado contra el general Miguel Maza Márquez, que dejó siete muertos. Luego vinieron las muertes del gobernador de Antioquia, Antonio Roldán Betancur, junto a varios de sus acompañantes y del coronel Valdemar Franklin Quintero.
Yo creo que debemos, como dice, de asegurar un poquito, organizar un poquito y empezar a mandar muchachos a que quemen casas y a que hagan daños esos políticos, esos senadores, en todas partes, hermano. al militar que nos atropelle, al policía que nos atropelle, a los jueces que nos molesten, a los periodistas.
O sea, que tenemos que crear un crol muy berraco, muy berraco, para que nos llamen a paz. Cuando hay una guerra civil bien berraca, nos llaman a paz. Esa es la única fórmula que yo le veo a él. Los muertos se seguían acumulando como nubes grises en un día lluvioso, pero resulta que la situación se tornó aún más crítica cuando Luis Carlos Galán Sarmiento, un destacado político neogranadino y aspirante del nuevo liberalismo a la presidencia nacional, fue asesinado el 18 de agosto víctima de un atentado en la plaza principal del municipio de Soacha, Cundinamarca.
Este evento, muy trágico e impactante para la política nacional llevó a la interrupción total e inmediata de cualquier diálogo entre el gobierno y los narcotraficantes, y el presidente Virgilio Barco les declaró la guerra. Y por ese camino han querido aprisionar a Colombia en una democracia restringida, incompleta, artificial, tímida, no comprometida con los verdaderos intereses populares y contra eso estamos.
Fue una tragedia nacional y una enorme frustración para toda una generación que tenía en Galán la expectativa de que iban a cambiar ciertas costumbres políticas y que iba a haber una confrontación dura contra el narcotráfico. Con el decreto 1830 se estableció la extradición administrativa y se autorizaron medidas drásticas contra los narcotraficantes, incluyendo la creación de un grupo élite para cazar a los líderes terroristas.
En respuesta, los extraditables asumieron el reto de una guerra a todo dar, movilizando a 3,000 sicarios y utilizando su inmenso poder financiero para llevar a cabo una serie de atentados en varias ciudades del país. Y a los que estuvieron en ese operativo, decirle a aquellos que me den los nombres de los que estuvieron en esos operativos, que me den los nombres de los oficiales.
¿Qué dio si me responden a mí por los dos muchachos? El vuelo 203 de Avianca sufrió un trágico destino cuando explotó en pleno vuelo sobre el municipio de Soacha. El avión había despegado del aeropuerto internacional El Dorado en Bogotá con destino a Cali, llevando a bordo 101 pasajeros y seis tripulantes. También hubo un atentado frente al edificio del DAS que dejó 63 muertos y 500 heridos.
Ese año particularmente fue dramático porque casi que semana a semana hubo una noticia relacionada con la ofensiva narcoterrorista de Pablo Escobar. En enero fue la masacre de la Rochela, en marzo fue el asesinato de José Antequera, en mayo fue el asesinato de Álvaro González Santana, ex gobernador de Boyacá.
Y en agosto pues eh empezó el esa semana, el miércoles habían asesinado al magistrado Carlos Valencia García del Tribunal Superior de Bogotá. La guerra no era solo entre Pablo Escobar y el Estado, era en muchos casos entre Escobar y sectores del mismo establecimiento político que a la vez que lo combatían públicamente también lo enfrentaban desde sus intereses personales.
Ganaderos, políticos y sectores armados locales comenzaron a tejer alianzas clandestinas motivadas por intereses económicos y de control territorial. En regiones como el Magdalena Medio, esta red de complicidades operaba con una eficacia brutal. Desplazaban comunidades por la fuerza mientras los ríos se llenaban de cadáveres sin nombre y el país miraba hacia otro lado.
Estas élites locales no solo protegían sus intereses económicos, también construían un poder paralelo. Y en esa lógica de control total, Pablo Escobar no era solo un aliado incómodo, era un competidor, alguien que amenazaba con desbordar sus dominios. Muchos de esos actores, responsables directos o indirectos de esta violencia, es posible que al día de hoy permanezcan campantes sin haber enfrentado consecuencia alguna.
Pero el 15 de diciembre fue determinante porque el gobierno, en un enfrentamiento a través de la Policía Nacional de Colombia en la región de Coveñas y Tolú logró matar a Rodríguez Gacha. La muerte de Rodríguez Gacha se debió a un disparo que le destruyó el rostro durante su enfrentamiento con las fuerzas policiales.
Su hijo Freddy Gonzalo murió en el mismo incidente. El mexicano sale de una en una avioneta desde una pista cerca de la Hacienda Nápoles en Magdalena Medio y va hacia la ciudad de Cartagena. Lo cita allí Jorge Velázquez el navegante. ¿Quién es Jorge Velázquez el Navegante? Era un hombre que era de muchísima confianza de José Gonzalo Rodríguez Gacha, pero el navegante es un traidor y este traidor tenía contacto con Miguel Rodríguez Orejuela en el cartel de Cali.
Él le el navegante le comenta a Miguel Rodríguez de que se va a encontrar con el mexicano en Cartagena. El mexicano se va, llega a Cartagena, el navegante lo entrega al bloque de búsqueda de la Policía Nacional. El mexicano huye en una lancha rápida hacia Toluco Veñaz. Llegando a Toluco Veña, lo sorprenden dos helicópteros del bloque de búsqueda y se separa de sus hombres y de Posillo.
De lejos ve un retén de la infantería de Marina. El mexicano se tira pensando que están en el operativo, se baja pistola en mano, un infante de marina lo alínea y mata al mexicano. En ese momento, en la balacera llegan los helicópteros del bloque de búsqueda, le disparan al cadáver del mexicano y dan como positivo para la Policía Nacional la muerte de José Gonzalo Rodríguez Gacha.
Y así llegamos a la última década del siglo pasado con el narcotráfico en Colombia alcanzando puntos críticos, el cartel de Medellín liderado por Pablo Escobar y el de Cali dirigido por los hermanos Rodríguez Orejuela, dominando una parte importante del tráfico de drogas a nivel mundial y siendo los proveedores mayoritarios de estas sustancias en Norteamérica.
Esta hegemonía tan lucrativa, ilícita y violenta, les permitió acumular enormes fortunas y ejercer una influencia significativa sobre toda la sociedad colombiana en su conjunto. Aló, Escobar, le quiero pedir un favor muy grande en nombre del país. Sí, porque no hacemos algo para que se entregue y le garanticen la vida y se pueda con su familia.
Yo estoy disponible para eso. Yo soy el que tiene mejor voluntad en este caso. Estoy dispuesto a aceptar una cárcel intermedia, pero necesito hacer un estudio de esa cárcel porque es que yo no puedo permanecer en una cárcel urbana porque me colocan un carro bomba y y huelan una manzana. Yo colaboro y estoy dispuesto a lo que sea, pero a mí pues no me da miedo de los gringos tampoco.
¿Me entiendes? Durante la primera mitad de agosto, el ahora electo César Gaviria asumió la presidencia de la República en un contexto complicado, heredando un proceso de paz inconcluso y la intensa guerra contra el narcotráfico que su predecesor había iniciado para desmantelar el cartel de Medellín y su red de sicarios.
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Para esta época, la batalla entre el gobierno y los narcoterroristas era clara. Los extraditables afirmaban que no se entregarían a la justicia mientras no se reestructuraran los organismos de seguridad del Estado y se crearan mecanismos legales para evitar su extradición. Se busca a Pablo Escobar, recompensa 2,700 millones de pesos y por cada uno de estos própugos la suma de 100 millones de pesos.
John Jairo Velázquez, Luis Carlos Aguilar, Otoniel de Jesús González y Brance Muñoz Mosquera. Llame gratis desde cualquier ciudad al 9800 10600. Cada vez había más muertos y el gobierno ante la presión se vio obligado a ceder a sus exigencias, quien liberó a algunos rehenes como gesto de buena fe. Eso sí, su entrega no se concretó hasta que se aprobó un artículo en la nueva Constitución que prohibía explícitamente la extradición de colombianos, lo que ocurrió a mediados de año.
La política de paz y fortalecimiento de la justicia del señor presidente y de su gabinete ministerial. Deseo sumarle todos los años de cárcel que sean necesarios para contribuir al fortalecimiento de la democracia de mi querida patria colombiana. Con mi presentación y mi sometimiento a la justicia, deseo también rendir un homenaje a mis padres, a mi irreemplazable e inigualable esposa, a mi hijo pacifista de 14 años, a mi pequeña bailarina sin dientes de 7 años y a toda mi familia a quien tanto quiero. Pablo Escobar Gaviria en Vigado,
Colombia, junio 19 de 1991. A mi juicio, el gobierno no ha debido de ninguna manera negociar con los narcotraficantes del cartel de Medellín las leyes con base en las cuales ellos debían ser juzgados. Todo este proceso de transacciones y de negociaciones con los narcotraficantes lo que ha producido es un debilitamiento profundo de la justicia.
Así las cosas, él se entregó y fue recluido en la catedral, la cual, por cierto, daba cuenta de su poder. Era una cárcel de lujo que él personalmente había diseñado y construido. Allí permanecía con un trato especial, rodeado de lujos y comodidades que incluían habitaciones llenas de derroche, salas de juegos, gimnasio, canchas de fútbol y hasta una cascada natural.
Escobar acaba hacer un gol de Cuedero la partid partido de los barrigas y los picapleitos acaba hacer un gol de las lujos de los que gozaban Pablo Escobar y sus hombres en la catedral fueron permitidos por el gobierno de acuerdo con el contrato que firmaron con la alcaldía de Envigado y por esos lujos pagaban un impuesto que debía cancelarse mensualmente de acuerdo Con esta lista encontrada en la dirección de la catedral, los impuestos van de 650 a 3,000es.
Por lo que menos pagaban era por las grabadoras o licuadoras, 650es. Por un televisor de cualquier tamaño y Betx pagaban 1800es. El impuesto más alto era por los hornos microondas y los equipos de sonido, 3,000 pes cada uno. Por la tenencia de todos los electrodomésticos en la catedral, Pablo Escobar y sus hombres pagaron 1,illón y medio en un año que debería estar en una caja especial de la catedral.
Sin embargo, este dinero nunca pudo ingresar al presupuesto porque la cárcel de máxima seguridad de Enigado jurídicamente no existe. Como si esto no fuera suficiente, contaba con la complicidad de los guardias y militares que vigilaban el penal, quienes estaban sobornados o coaccionados para permitirle seguir dirigiendo su imperio criminal desde dentro de la cárcel.
Desde esa jaula de oro continuaba manejando sus operaciones ilícitas, enviando toneladas de cocaína a Estados Unidos y recibiendo visitas de sus socios y familiares. De algún modo, así fue su actuar criminal, excéntrico y caprichoso. No. Socios directos de Pablo Escobar Gaviria
con poder, dinero y contactos. Sus muertes, junto con las de varios de sus familiares, colaboradores y contadores marcaron un punto de quiebre. El inicio de una nueva ola de sangre en Colombia, justo cuando el país creía haber ganado una tregua temporal con el llamado autoencarcelamiento del capo. Mario Galeano de Río y Fernando Galeano de Río eran dos grandes hombres del tráfico de drogas, dos hombres muy poderosos con aparato militar aliados a Pablo Emilio Escobar Gaviria.
Ellos tenían su centro de operación en el municipio de Itagübí. Ellos allí empezaron, eran eran fabricantes de ladrillos, tenían una ladrillera, tenía un camioncito para la época viejo y y en eso movían sus ladrillos. De ahí empezaban a incursionar en el mundo de la delincuencia secuestrando un empresario.
Después de que secuestran el empresario, ellos ya se vuelven traficantes de drogas. son muy poderosos y empiezan a moverse en contuberio con Pablo Emirobar Gaviria. Eran conocidos solo en los círculos más cerrados del narcotráfico. Luis Fernando Galeano Berrío y Gerardo Moncada Cuartas, dos hombres invisibles para el gran público, pero indispensables en la estructura del cartel de Medellín.
Los detalles de estos crímenes siguen envueltos en versiones contradictorias. Algunas apuntan a venganza, otras a traición interna, pero lo cierto es que estos asesinatos no fueron simples ajustes de cuentas, fueron parte de un movimiento más profundo, cuidadosamente calculado. Hombres de la Fiscalía Regional continuaron hoy las excavaciones en la cancha de microfútbol de la antigua cárcel de la Catedral, en donde ayer se encontraron enterrados restos humanos y algunas prendas de vestir.
Las características de los pedazos de tela hallados coinciden con la ropa que llevaba puesta el 4 de julio del año pasado Fernando el Negro Galeano. Uno de los hombres que se dice fue ajusticiado por Escobar dentro del penal. Según investigaciones de la fiscalía, allí habrían sido asesinadas 10 personas. Varios de sus cuerpos fueron hallados con señales de tortura en las afueras de la ciudad.
Galeano, apodado El Negro y Moncada, conocido como Kiko, no eran improvisados. Desde principios de los años 80 ayudaron a construir las bases financieras y logísticas del cartel de Medellín. eran operadores con acceso a rutas internacionales, infraestructura aérea, enlaces en Estados Unidos y personal armado.
Eran los otros extraditables, aquellos que no figuraban en portadas ni encabezaban listas de la DEA, pero cuyo rol fue clave. Sin ellos, la maquinaria criminal de Escobar no habría alcanzado la escala que logró. La razón de su anonimato no era casual. Las autoridades, debilitadas por la corrupción y la falta de pruebas sólidas, no lograron jamás construir casos judiciales firmes contra ellos.
Su poder residía precisamente en eso, en operar desde las sombras sin rostro y sin nombre. Y los hermanos galeanos eran socios de un socio de Pablo Escobar, de Kiko Moncada, Gerardo Moncada Cuartas. Entonces, hay un gran grupo, los hermanos Galeano, Kiko Moncada y Pablo Escobar eran empresarios de la de la cocaína.
Sí. Tenían sus aviones, tenía tenía una estructura brutal, muy fuertes, pero el más fuerte en la placer el patrón. El patrón no permitía que nadie tuviera más hombres que él, que nadie estuviera más fuerte que él. Mientras Pablo Escobar permanecía en su prisión personalizada de Envigado, conocida oficialmente como la catedral, el negocio seguía funcionando bajo la coordinación de sus socios externos.
Desde allí, Escobar continuaba ejerciendo control sobre su organización, pero muchas de las operaciones diarias dependían de los hombres que estaban libres. Esto obligó a Escobar a imponer un nuevo modelo de operación basado en un sistema de impuestos. Según este acuerdo interno, cada socio debía entregar una parte de sus ganancias.
A cambio recibían autorización para usar rutas compartidas, manejar recursos, mantener cierta autonomía y operar bajo un código interno dictado por Escobar. En apariencia, el sistema ofrecía equilibrio, pero esa frágil estructura se rompió a mediados de 1992. A finales de junio y durante los primeros días de julio de 1992, se produjo un incidente que detonaría una serie de eventos fatales dentro del cartel de Medellín.
Se trató del hallazgo y posterior saqueo de una caleta ubicada en una casa en el municipio de Itagüí, al sur de Medellín. El contenido era descomunal, aproximadamente 23 millones de dólares en efectivo pertenecientes a los hermanos Galeano. El golpe fue ejecutado por dos trabajadores del cartel, conocidos como Titi y Freddy.
Ambos estaban vinculados a la ala más violenta de la organización. Descubrieron el escondite, tomaron el dinero y desaparecieron con él. En un entorno bastante hostil, este robo fue un acto que, sin saberlo, pondría en marcha el colapso interno del cartel. Una de las versiones más detalladas sobre el origen del robo fue relatada por Luis Fernando Acosta Mejía, conocido como Ñangas, miembro directo de la estructura en la que operaban Freddy, Tití y otros trabajadores al mando del chopo.
Llegó Titi con Freddy a una discoteca y encontrado un pel a un amigo y me di que que es que la pelada está invitando, la novia está invitando y está pagando así, pagando con dólares ahí en la discoteca. Entonces el pelado le comenta a Titi, “No, es que la pelada le roba al papá una el papá casual un billetico, entonces la pelada le la hija le roba para un billetico y le venimos a gastarlos por acá.
” Tit y Freddy al escuchar esto identificaron de inmediato una oportunidad. Al día siguiente organizaron con el joven un plan para apropiarse de ese dinero sin imaginar inicialmente la magnitud de la suma. La joven aceptó participar en el robo, convencida de que también podría beneficiarse económicamente. Siguiendo sus indicaciones, lograron entrar fácilmente a la vivienda y el padre fue obligado a entregar el dinero que apenas cabía en el vehículo en el que llegaron.
Ellos pensaban para ir de 100 o 200,000. Sí. Y se y se encuentran con toda esa plata. Era cuánto, 20 millones de dólares. Y eso no les cupón el carro, eso se les caía, creo que salieron de esa camioneta. Entonces, como bandido quiso Titín, tuvo que matar la parejita. Aquí en el barrio San Pío en Itawi eh, había una caleta de los Galianos.
Entonces, una niña como de 15 años ayudaba a contar la plata y hábilmente se robaba 200, 300 y se lo regalaba al novio. Y cuando las cosas se van a dar, el novio eh eh compró una moto y empezó y le comentó a Tití, que era un hombre de Pablo Escobar, que se movía en San Pío en la estrella, de que la novia le daba dólares y que en la casa de la novia habían como $50,000.
Bueno, y Titi se interesó por eso y fuera de eso se da otra coyuntura que el papá de la niña era muy fuerte con ella y porque andaba con el novio, porque no estudiaba, la cogía y le daba unas palizas terribles, le golpeaba la cara, le rentaba la cara. Entonces, la niña junta dinero el que roba de la caleta cuando están contando, porque la caleta era eléctrica.
Ella se aprovechaba para contar el dinero, para manda matar el papá. ella y matan al papá en San Pío. Entonces Galiano Fernando se preocupa y va a la caleta que qué pasó ya está el dinero. No, no sabemos qué le pasó. Lo mataron tan tal tan. No pudieron averiguar quién lo había matado. La niña lo hizo muy bien hecho con el asesinato de su padre y Galiano comete un croo error, no saca el dinero de ahí porque la señora era muy correcta.
La señora dice que ella sigue cuidando el dinero y Tití con un hermano de Oto con misterio se meten a la casa, se meten ocho bandidos, cogen la niña y la mamá y lo obligan a abrir la caleta y encuentran 23,700,000. Bueno, hasta ahí ellos se llevan el dinero, matan el novio de la niña, matan la niña y matan la mamá. lo matan a los tres. Según el testimonio de Ñangas, los días siguientes al robo estuvieron marcados por una tensión creciente dentro de la organización, ya que como era de esperarse, luego de que Fernando Galeano se enteró del robo, comenzaron a
investigar el asunto con todo el enojo del caso. En una indagatoria rendida el 24 de junio de 1993, aliasete le confirmó a la fiscalía que el centro de operaciones para las investigaciones de Galeano fue la sede del Deportivo Independiente Medellín, quien para ese entonces estaba salpicada de una u otra manera por el cartel.
Otra era la finca del dueño del gimnasio Ferraro, una finca que quedaba aproximadamente a 1 kómetro abajo de la sede mencionada anteriormente. La investigación consistía en que cualquier indicio sobre la participación de cualquier persona en dicho hurto se cogía y se llevaba a estos lugares. Se les preguntaba primero por las buenas y si no daban ninguna aclaración, entonces se iba a las malas.
Las pesquisas del clan Galeano Berrío permitieron establecer que el robo de los 23 millones de dólares había sido cometido por varios hombres que trabajaban para Mario Alberto Castaño Molina, el Chopo, el sicario más temido del cartel de Medellín. Por tal razón, Fernando Galeano buscó respuesta con Pablo Escobar y discutieron lo sucedido.
Escobar le aseguró que pondría a trabajar a todos sus grupos de confianza para esclarecer el caso. A partir de ese momento, varios mandos medios del cartel fueron activados para determinar quiénes eran los responsables del robo. Cada uno debía rendir cuentas y el ambiente dentro de la organización se tornó cada vez más hostil.
En ese contexto, el Chopo convocó a una reunión en Envigado en una de las residencias utilizadas frecuentemente por miembros del cartel. Allí buscaba evaluar la situación con sus hombres más cercanos. Teníamos nosotros, como éramos los encargados de la seguridad, teníamos que responder por la plata. Ahí es cuando cuando brinca dice Tití, dice, “¿Qué mam? Yo tengo la plata.
” Entonces la robamos nosotros, pasó esto y nos contó la historia, pasó esto y esto hacía así. La declaración sorprendió a todos, pero más allá del asombro generó preocupación. Quedaba claro que esa confesión no traería buenas consecuencias para ninguno de los implicados. En el mundo del cartel, meterse con el dinero de los altos mandos no era solo una imprudencia, era una sentencia.
El chopo, según relata Ñangas, tomó la palabra con firmeza y propuso una solución directa. les dijo a los presentes, “Subamos a la catedral y le contamos a nuestro patrón todo lo que está pasando.” Ese mismo día, Chopo partió hacia la prisión junto a Freddy y Tití. Su intención era presentar los hechos directamente a Escobar y aclarar su papel en el robo.
Mientras tanto, otros miembros del cartel, ya enterados de la situación, observaban con inquietud. Nadie tenía certeza sobre lo que ocurriría una vez estuvieran frente al patrón y muchos temían que ese encuentro terminara en algo peor. Al día siguiente, Chopo regresó y reunió nuevamente al grupo. Su mensaje fue breve, pero contundente.
Prepárense para la guerra que se avecina. Pablo estuvo de acuerdo. Vamos a dejarle parte de ese dinero y él se encargará de enfrentar a Moncada y Galeano. Pero, ¿por qué Escobar tomaría esa decisión? Y como ya ellos estaban negando que no tenían plata, que estaba muy duro el negocio, pero pues con 20 millones de dólares y me están negando lo mío.
Entonces ahí fue donde decidió el hombre lo situa se armó la guerra que todo el mundo sabe. De acuerdo con algunos reportes provenientes de informantes cercanos a Escobar, existía la sospecha de que Gerardo Moncada, Luis Fernando Galeano, los hermanos Castaño y otros miembros vinculados a la estructura del cartel de Medellín habrían sostenido reuniones con representantes del cartel de Cali, enemigos declarados de Escobar.
Ellos eran como hermanos para Pablo Escobar Gaviria. Ellos eran de los únicos que le decían al patrón le decían Pablo. Cuando empezó la guerra en contra de la extradición, ellos le dijeron al patrón, “Patrón, usted dedíquese a guerrear que nosotros nos dedicamos a traficar. Usted no se preocupe por nada.
” Y empezaron a manejarle al patrón una ruta que se llamaba la Fanny. Todo muy bien. Y empezaron a mandar $500,000 mensuales a la cárcel catedral, al patrón. Cuando más o menos llevábamos 11 meses dentro de la cárcel de la catedral, no volvieron a mandar el dinero y un hombre del cartel de Cali que el patrón le pagaba 100,000 mensuales, que estaba dentro de la infraestructura de Elmer Herrera Uragua despacho Herrera le informa al patrón que Kiko Moncada y Fernando Galeano Berrío habían estado allá en Cali y le informa que lo había que había que
estaban con Carlos y Fidel y el patrón tenía esta información muy clara. los y cuando ellos llegan de Cali, Fernando Galeano y Kiko Moncada le dicen al patrón que no le pueden seguir ayudando, que porque tuvieron un problema, que la Fanny fue detenida en los Estados Unidos. El patrón envió una persona a Los Ángeles, California, donde los mexicanos entregaban la cocaína a la Fanny y la Fanny entró.
O sea, que la Fanny ya se la habían robado Kiko y Galiano. Esta esta estos 12,000 kg se lo robaron en complicidad con Amado Carrillo, el señor de los cielos, el hombre fuerte de México que primero trabajaba con Pablo Escobar Gaviria. Por otro lado, también se especula que algunos lugartenientes del ala más violenta del cartel ya venían acumulando resentimiento no solo hacia los Galeano, sino también contra los Moncada.
La razón principal era el desequilibrio de poder y beneficios dentro de la organización. Mientras los sectores armados asumían los riesgos en la calle, enfrentando a la fuerza pública y ejecutando las órdenes más violentas, veían como los socios financieros como Moncada y Galeano consolidaban su riqueza, contactos y autonomía.
Esa diferencia, sumada a la percepción de que estos últimos se alejaban cada vez más de la línea directa de Escobar, alimentó una hostilidad silenciosa que con el tiempo se convirtió en justificación para actuar contra ellos. Todos los trabajadores de los Rodrigoas tenían hambre, pero no tenían mucha inteligencia, pagaban un sueldo y no haan más nada.
Maneo eso como una empresa y criminales no se pueden manejar como una empresa. Venga, cómprele el carro al hombre, cómprele su casa, tírele los 100 milloncitos para que para que vea sangre. Ah, nos ganamos ,000,000es de reparta cinco, como hacía Pablo Escobar. Patrón ponía sobre la mesa un secuestro de $,000,000 de ahí cogíamos todos.
Con Escobar confinado en la catedral y su control directo reducido, varios de estos mandos comenzaron a asumir responsabilidades y áreas del negocio que antes no manejaban. Al no poder ejecutar atentados como en el pasado, muchos recurrieron a otras formas de financiamiento, secuestros, extorsiones, cobros forzados.
La dinámica interna del cartel había cambiado. En ese contexto, el robo de la caleta no fue necesariamente el origen del conflicto, sino el punto que aceleró lo que para algunos ya estaba previsto, un movimiento interno que tarde o temprano iba a producirse. Así que sin vacilaciones, Escobar y sus hombres de confianza comenzaron a ejecutar una represalia directa.
Las sospechas de traición no solo apuntaban a los Galeano, sino también a los Moncada. Ambos fueron señalados como enemigos internos. A comienzos de julio de 1992 y durante las semanas siguientes se desató una ola de violencia coordinada por los lugartenientes más cercanos al patrón. Las acciones incluyeron asesinatos selectivos, secuestros, extorsiones y torturas.
Según reportes oficiales, al menos 50 personas fueron reportadas como desaparecidas. Algunas de ellas ni siquiera figuraban en los registros del cartel, lo que sugiere que la magnitud real del operativo fue aún mayor. El objetivo era, claro, recuperar la mayor cantidad posible de dinero, propiedades y contactos.
Para lograrlo, se eliminaba sin contemplaciones a cualquiera que fuera considerado prescindible o que pudiera representar un riesgo futuro, incluyendo tenientes, escoltas y colaboradores cercanos a los Galeano y Moncada. Una de las versiones más mencionadas sobre estos hechos proviene de John Jairo Velázquez Vázquez, conocido como Popelle.
Según su relato, Pablo Escobar convocó a los socios a la catedral, les expuso directamente las razones de su acusación y luego ordenó su ejecución. Los cuerpos habrían sido incinerados dentro del mismo recinto. Y al otro día que llegaron, Kiko y Galeano fueron retenidos por nosotros, fueron asesinados, descuartizados y quemados.
Otras versiones aún más crudas señalan que varios hombres de confianza participaron directamente en el secuestro y ejecución de Luis Fernando Galeano y Gerardo Moncada. Según estos relatos, Luis Fernando fue el primero en ser capturado y llevado a la catedral. Diego Fernando Murillo, conocido como don Berna, aseguró en su testimonio que a Galeano le clavaron varias veces un taladro, lo obligaron a entregar todos sus bienes y luego lo asesinaron.
La misma suerte habría corrido Moncada, quien también fue secuestrado, torturado y extorsionado antes de ser ejecutado. El propio don Berna sobrevivió por poco a la purga que se desató tras la caída de Moncada y Galeano. Según el mismo relató, “Yo era el jefe de seguridad de Fernando Galeano y después de su muerte, al día siguiente Pablo me llamó con una tranquilidad absoluta que infundía terror, me dijo, “Este es un golpe de estado económico. No quiero publicidad.
Si usted quiere trabajar conmigo, le respeto la vida”, le relató Diego Fernando Murillo Bejarano, alias Donberna, al periodista Mauricio Aranguren en el libro Mi confesión. Pero contrario a los deseos de Pablo Escobar, don Berna terminó siendo parte del famoso grupo denominado como los Pepes, del cual hablaremos líneas más adelante.
De igual manera, se ha señalado que Pablo Escobar también llegó a citar a los hermanos Castaño para que se presentaran en la catedral. Sin embargo, estos nunca acudieron al encuentro. La orden fue aprobada por Escobar, pero su ejecución estuvo en manos de sus lugarenientes más cercanos. La brutalidad de los hechos no solo sacudió los cimientos del cartel, sino que empujó a los familiares de los caídos a buscar justicia.
Los sobrevivientes, incluyendo parientes de Gerardo Moncada y Luis Fernando Galeano, acudieron directamente al fiscal general. Allí relataron con detalle lo que ocurría dentro de la catedral, una cárcel convertida en centro de operaciones, en refugio y también en escenario de ejecuciones. La purga desató no solo rupturas, sino filtraciones y en medio del caos comenzaron a surgir figuras inesperadas dispuestas a contar lo que sabían.
Rodolfo Ospina Baraya, descendiente de una de las familias más influyentes de Colombia. Algunos artículos de la época indican que era conocido con el alias del Chapulín. Estas mismas publicaciones aseguraban que Rodolfo Ospina se salvó de la purga que desató el cartel cuando descubrió que sus exsocios estaban entregando información sobre su estructura criminal.
Durante una acción realizada por el brazo terrorista del cartel de Medellín en una finca de la estrella, un día después de la muerte de Fernando Galeano en la catedral, Ospina se ocultó bajo un vehículo blindado y observó el momento en que los demás miembros de las familias Galeano y Moncada eran obligados a salir de la finca y a acompañar a los hombres del cartel.
Tras el cruento episodio, Ospina se entregó a la Fiscalía General en Bogotá, en donde acusó a Escobar de ser el autor intelectual y material del asesinato de esas familias. Los nexos del Chapulín con el cartel fueron, según Gustavo de Grave, ex fiscal general, una de las evidencias más claras de cómo el dinero del narcotráfico logró infiltrar y envenenar a casi toda la sociedad.
Mariano Ospina Hernández, gerente de la firma de Ingenieros Ospina, y su esposa, acudieron a la oficina del fiscal para pedirle que escuchara a su hijo Rodolfo y que por favor tuviera en cuenta su colaboración. Ambos estaban visiblemente afligidos. Rodolfo fue uno de los primeros en llegar a la fiscalía y se presentó como nieto del expresidente Ospina Pérez.
Posterior a esto, se dice que el fiscal supo que Rodolfo había viajado a Estados Unidos y que allí entregó información a la DEA. Tenía conocimiento del negocio porque había formado parte del círculo más íntimo de Pablo Escobar. Más tarde, el exfiscal confirmó que a Rodolfo no se le siguió ningún proceso. A la par de estos eventos, también corrió el rumor de que Chapulín hacía parte o al menos nutría de datos a los Pepes cuando estos se encontraban presionando al líder del cártel de Medellín, e incluso que posiblemente llegó a enviar recursos económicos para
ayudar a financiar a este grupo que iba tras la casa de Pablo Escobar. De hecho, su hermano menor, Lisandro Ospina Baraya, de quien se dice que no tenía vínculos delincuenciales, se convirtió en una víctima directa de ese entorno de represalias. En diciembre de 1992, mientras visitaba a su novia en Bogotá, fue secuestrado por hombres armados vinculados al cartel de Medellín.
Según las investigaciones, el secuestro fue una orden directa de Escobar como medida de presión contra Rodolfo Ospina Baraya. quien ya había comenzado a colaborar con la fiscalía y había entregado información a autoridades en Estados Unidos. Días más tarde, en una operación de rescate que se llevó a cabo en el barrio Normandía, al occidente de Bogotá, el operativo terminó en enfrentamiento.
Lisandro fue abatido durante el tiroteo junto con todos sus captores. Aunque Rodolfo Ospinas siempre negó hecho parte de grupos armados como los Pepes, su testimonio entregado voluntariamente a las autoridades fue clave para reconstruir parte de la estructura financiera del cartel. Volviendo atrás a la ejecución de Moncada y Galeano para otros actores del narcotráfico, este episodio marcó un punto de no retorno.
Lo que antes era respeto o temor se transformó en ruptura. Escobar pasó de ser aliado a ser considerado un traidor. La traición no solo era contra sus socios, sino contra los códigos internos del propio crimen organizado. Evidentemente, Escobar, particularmente en su época final en la cárcel, Escobar no era un narcotraficante, era un extorsionista de alto vuelo.
O sea, él lo que hacía desde la cárcel era extorsionar a sus antiguos socios, pues, con amenazas, con intimidación, con asesinato, pero buscaba financiar toda su actividad, digamos, terrorista pidiéndole plata a quienes habían sido su socio. En una entrevista concedida a la revista Semana en 1994, Fidel Castaño declaró lo siguiente.
Como unos 15 meses antes de su reclusión en la catedral, Pablo le trajo un armamento grande al ELN y eso a mí me disgustó mucho. Inclusive tuvimos una fuerte discusión y nunca volví a hablar con él. Sentí deseos de emprenderla contra él, pero la verdad me dio miedo. Ya estando en la catedral, se presentó el asesinato de los Moncada y Fernando Galeano.
Y los que quedamos vivos nos sentimos obligados a pelear en su contra, pues no teníamos otra alternativa diferente para elegir. Los rumores comenzaron a circular. La opinión pública, presionada por la evidencia de la impunidad, exigía respuestas. El gobierno, debilitado por su propio pacto con Escobar, no pudo sostener la narrativa por mucho tiempo.
La presión, tanto interna como externa, obligó a las autoridades a intervenir. Fue entonces cuando se ordenó una operación para revisar las condiciones en las que el capo vivía en su prisión en Envigado. Lo que encontraron no fue una celda, fue un cuartel de mando, pero ya era tarde. Escobar, advertido con anticipación, había huído.
La fuga no solo evidenció el colapso del acuerdo entre el Estado y el narcotraficante, también dejó expuesta la vulnerabilidad institucional de un país atrapado entre pactos, omisiones y miedo. La verdadera naturaleza de la catedral quedó al descubierto. Lo que había sido presentado como un centro de reclusión de alta seguridad era en realidad un fortín desde donde Pablo Escobar y su círculo más cercano seguían operando con absoluta libertad.
Desde allí se planificaban secuestros, asesinatos, extorsiones y operaciones financieras dirigidas contra industriales, comerciantes, ganaderos y ciudadanos con recursos. La cárcel de Envigado no era una prisión de máxima seguridad. No hubo tiempo para acondicionarla como tal. El lugar se arrendó el 30 de mayo de 1991 y Pablo Escobar se entregó 20 días después.
Todos se rebotan la culpa como en un juego de ping pong. Quisiera tener una explicación para lo que ha ocurrido y espero, desde luego que quienes tuvieron la responsabilidad de este operativo puedan encontrar alguna explicación satisfactoria. que el director de prisiones estuvo por lo menos una vez a la semana en la cárcel de Envigado.
Obviamente el ministro de justicia no podía darse esos lujos. Benab las personas que dicen que entraron a la cárcel con antecedentes fueron chequeadas por la cuarta brigada. Coronel. ¿Por qué se le fugó a usted Pablo Escobar? A mí no se me fugó Pablo Escobar. ¿Usted qué responsabilidad asume de lo que sucedió? No estaba ya. Y una de esas versiones me dice a mí que usted incluso jugaba parqués con Pablo Escobar.
A mí no me gusta jugar parqués. Nunca he jugado parqués en mi vida. Florent, ¿por qué hay gente que no está de acuerdo con usted, coronel? Tal vez no respondí a sus intereses. Alrededor de esta trama también se dice que Gilberto Rodríguez Orejuela, uno de los líderes del cartel de Cali, hizo una llamada a Felipe López, el fundador y propietario de la revista Semana para ese entonces.
El jefe del cartel de Cali le preguntó si él sabía quiénes eran Gerardo Moncada y Fernando Galeano, a lo que López respondió negativamente, pues le cuento que son los narcotraficantes más pesados de Colombia quienes manejan el cartel de Medellín desde afuera, mientras que Pablo Escobar lo maneja desde la catedral y agregó que el jefe del cartel de Medellín los acababa de ejecutar dentro de la cárcel y al día siguiente a sus escoltas y familiares en la ciudad.
¿Quién no se va de la catedral si entran a matarlo a uno? Cualquiera. Si entran, si en este momento empiezan a dar bala, ¿usted qué hace? ¿Se queda o se va? Roberto con bueno. ¿Y cómo están acá? Pero si está dispuesto a entregar. Él está dispuesto desde hace mucho tiempo. Tan dispuesto está que nosotros todos nos presentamos. Oiga, porque sus sobrinos se iban a vivir a Estados Unidos.
¿Por qué? Porque los Pepes los tienen amenazados. Ah, para resción de nosotros. John Jairo Velázquez Vázquez, el que le dio la notica. Ante esa realidad y en combinación con la fuga de Escobar, varias figuras influyentes del país buscaron a Fidel Castaño. Según el mismo relató de Fidel en la entrevista mencionada líneas atrás, le pidieron que liderara un grupo armado para enfrentar directamente a Escobar.
Fue entonces cuando, inspirado por esa iniciativa, decidió darle un nombre claro y directo, perseguidos por Pablo Escobar. Así nacieron los Pepes, una fuerza irregular, con respaldo logístico, financiación privada y el objetivo declarado de acabar con el capo y con todo lo que representaba. Los Pepes operaron en dos frentes. El primero, llamado de inteligencia, se encargaba de recoger toda clase de información acerca de la estructura de la organización de Pablo.
Reunida la información y por vía telefónica o de otros medios, se le hacía llegar a las autoridades correspondientes el resultado de las gestiones para que ellas concretaran positivamente la información. Y el otro frente denominado de acción, que era un grupo armado que personalmente dirigía a Fidel Castaño, ejecutaba la información para neutralizar y destruir al enemigo.
No hubo problemas con su financiación. Industriales, políticos, ganaderos aportaban dinero. La muerte de Moncada y Galeano marcó el comienzo del fin para Pablo Escobar. Al ordenar su ejecución, rompió el delicado equilibrio de poder dentro del cartel y envió un mensaje claro. Nadie estaba a salvo, ni siquiera los más cercanos.
Ese acto sembró desconfianza, desató venganzas internas y provocó la deserción de figuras clave. A partir de ahí, Escobar ya no lideraba una organización, sino que enfrentaba una desbandada. Fue una decisión que aceleró su aislamiento y su destrucción. Finalmente, a finales de noviembre y en los primeros dos días de diciembre de 1993, el prófugo fue localizado en Medellín como resultado de una operación conjunta entre las autoridades colombianas y la inteligencia estadounidense.
Una operación para capturarlo comenzó cuando las autoridades nacionales, con el apoyo de la DEA estadounidense, lograron interceptar sus comunicaciones telefónicas. Esto permitió ubicar su paradero en una casa en el barrio Los Olivos de Medellín. El bloque de búsqueda fue enviado casi de inmediato para capturarlo.
Entonces, él ese día lo cogí de mal genio y me dijo, “Si tiene miedo, váyase.” Y pues la Virgen me iluminó y entonces yo le dije, “Deme hasta las 4 de la tarde.” Y a las 4 de la tarde le dije, “Sí, patrón, yo me voy.” Pues usted, ¿por qué se John Jairo Velázquez? Entrevista con John Jairo Velázquez Vázquez.
¿Usted por qué se entrega de nuevo a la justicia? Porque no le debo nada a la justicia. Y si me juguera porque nos iban a matar. Y aquí vuelvo a poner la cara a ver qué es lo que va a pasar. ¿Quién está matando? los policías en Medellín. De eso no sé nada porque yo estaba escondido. ¿Qué pasó con la jueza? Nosotros de eso no sabemos nada.
No ha de tiempo que no estábamos por aquí, entonces no tenemos conocimiento de nada. ¿Cuándo se va a entregar Escobar? Hace mucho tiempo no hablamos con él. Los primeros que abandonan el barco cuando están hundiendo son las ratas. Y nosotros fuimos unas ratas. Una rata, su hermano Roberto que lo dejó solo. Una rata yo.
Una rata el arete una rata Oto, una rata el mugre. Lo dejamos solos, que éramos las personas experimentadas que podíamos pues realmente salir a a a al menos a mover el correo. De todas maneras cuídese mucho. Usted sabe que todos la necesitamos. Tranquilita amor. Yo no tengo otro incentivo en la vida y no luchar por ustedes. Y yo estoy metido en una cueva.
Estoy muy muy seguro. Ya, ya de la El 2 de diciembre, alrededor de las 2:50 de la tarde, el bloque de búsqueda rodeó la casa donde se encontraba. Su guardaespaldas, Álvaro de Jesús Agudelo, alias el Limón, intentó distraer a los policías disparando su arma, pero fue abatido rápidamente. Mientras tanto, Escobar saltó desde una ventana del segundo piso hacia el tejado de una casa vecina.
Allí comenzó a disparar con su pistola Sixour 9 mm, pero fue superado por los efectivos policiales, quienes le dispararon en la cabeza y en otras partes del cuerpo. La versión oficial sostiene que fue un oficial de policía quien le disparó mortalmente. Como contrapartida, existen teorías que sugieren que podría haber sido un suicidio o que los paramilitares, como los Pepes, podrían haber participado en su muerte.
En todo caso, Pablo Escobar falleció a sus 44 años de edad y con él terminó de derrumbarse como un castillo de naipes el cartel de Medellín. Así su tenebroso legado se siente aún en el país, donde su figura se entrelaza con una historia de violencia, poder y narcotráfico. Su capacidad para llevar a cabo una guerra asimétrica se evidenció en la forma en que desestabilizó al Estado utilizando tácticas de terror que desbordaron la violencia en las calles de Medellín y otras ciudades.
Yo opino, lloramos su muerte que Pablo con Pablo no cayó ni narcotráfico ni mafioso ninguno. Se repite aquí en Colombia la historia de Cristo. No lo hubieran de enterrar sino dice Carlon y ponerlo en un museo. Pablo es tu papá. La Pablo es tu papá. Cuando Pablo Escobar murió, miles lloraron en las calles.
No eran narcotraficantes ni cómplices. Eran madres, niños, ancianos, gente del común. Para muchos fue incomprensible. ¿Cómo podía alguien llorar la muerte de un hombre que había desatado tanto horror? La respuesta está en la fractura profunda de un país desigual. Escobar no solo compró lealtades con dinero, construyó vínculos con gestos que en ausencia total del Estado fueron percibidos como salvación.

Ese llanto colectivo no justifica sus crímenes, pero los contextualiza, porque Escobar fue al mismo tiempo verdugo y benefactor, y su historia, más que un relato de violencia, es también un espejo incómodo de las ausencias y fallas que aún persisten en Colombia. No crean, no crean en ningún momento que porque Pablo Escobar fue asesinado vilmente, se va a acabar la violencia en Colombia. No sean ilusos.
El tráfico de droga se acaba, el narcoterrorismo se acaba. ¿Usted cree que el tráfico de droga se acabe y que el narcoterrorismo se acabe con la muerte de Pablo Escobar? Sea honesta, contéstelo usted aquí frente a la cámara. Yo siento que se puede acabar, que puede acabar una guerra entre los dos carteles, por lo menos.
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