El 31 de agosto de 1997 a las 12:23 de la madrugada en París, el Mercedes-Benz S280 negro, que circulaba por el túnel del Pon del Alma, chocó contra el pilar número 13 del túnel a una velocidad estimada entre 90 y 120 km porh. Dentro del coche iban cuatro personas. El conductor Henry Paul murió en el impacto.
En el asiento trasero derecho murió también Dodi Alfayed. En el asiento trasero izquierdo, Diana, princesa de Gales, sobrevivió al impacto, pero murió tres horas después en el hospital de la Pitié Salpetrier. El único superviviente fue el guardaespaldas Trevor Ris Jones, que viajaba en el asiento del copiloto con el cinturón de seguridad puesto.
Lodi Alfyet tenía 42 años. Llevaba exactamente 42 días saliendo con Diana. En las horas que siguieron al accidente, el mundo procesó la muerte de Diana con una intensidad que no tiene precedente en la historia mediática del siglo XX. 75 millones de personas vieron el funeral en directo en el Reino Unido, 2000 millones en todo el mundo.
Los periódicos de 30 países publicaron ediciones especiales. Los semáforos de Londres se apagaron durante el cortejo fúnebre. Dodify fue enterrado en privado en el Reino Unido 24 horas después del accidente. Su funeral no fue televisado. Su nombre apareció en la mayoría de los titulares como apéndice del de Diana.
El hombre que murió en el mismo coche que la princesa más famosa del mundo, fue procesado por la prensa internacional como contexto, no como protagonista. Lo que esa decisión editorial ocultó fue la historia real de Dodi Alfayet, que era más compleja, más oscura y más reveladora sobre cómo funciona el dinero, el poder y la identidad en el mundo que la historia de Diana.
Era también la historia de un hombre que pasó toda su vida intentando ser algo que el mundo en el que vivía no le dejaba terminar de ser y que murió en el momento exacto en que más cerca había estado de conseguirlo. Esa es la historia que vamos a contar. Al final de este video vas a entender por qué Dodi Alfayet no fue el hombre que aparece en los titulares.
¿Vas a ver quién era Mohamed Alfayed? su padre y por qué la vida de Dodi fue desde el principio una extensión de los proyectos y las ambiciones de su padre antes que un proyecto propio. Vas a entender qué tipo de relación era la que tenía con Diana, que sabían los dos que el mundo no sabía y qué cambiaba para los dos si seguían adelante.
y vas a ver lo que la investigación del accidente encontró, lo que no encontró y por qué la distancia entre las dos cosas importa más de lo que los informes oficiales reconocen. Hay tres historias dentro de la historia de Dod Fayet. La historia del hijo, la historia del hombre y la historia de lo que ocurrió en ese túnel.
Las tres son necesarias para entender cualquiera de las otras. Esta es su historia. Mohamed Alfayed nació en 1929 en Alejandría, Egipto. Su padre era un maestro de escuela. Mohamed no era rico, era ambicioso de la forma específica en que son ambiciosos los hombres que han visto de cerca lo que el dinero puede hacer y que han decidido que lo quieren con independencia de lo que cueste conseguirlo.
Construyó su fortuna a través de una combinación de negocios en el Golfo Pérsico, contratos de construcción en Dubai en los años 60, cuando Dubai era todavía un emirato sin infraestructura y con enormes reservas de petróleo y matrimonios estratégicos que le abrieron puertas en los círculos del dinero árabe de la época. En 1985 compró Harrots los grandes almacenes de lujo de Londres, que son probablemente la marca comercial más reconocible del Reino Unido, después de la familia real.

Pagó 615 millones de libras por ellos. Era una cantidad que en 1985 era suficiente para garantizar que nadie en Londres pudiera ignorar quién era Mohamed Alfayed. Lo que el dinero no le compró, Mohamed quería con una intensidad que sus biógrafos describen como consumidora, era la ciudadanía británica.
Solicitó la naturalización en 1994. El gobierno de John Mayor la denegó. La investigación parlamentaria que acompañó a esa denegación, el informe Hamilton de 1997, documentó una serie de comportamientos de Mohamed Alfayed que el gobierno consideró incompatibles con los requisitos de la ciudadanía. Mohamed siempre negó las conclusiones del informe.
La ciudadanía nunca llegó, era el límite del dinero. Mohamed Alfayet podía comprar Harrots, no podía comprar el pasaporte británico. Dodi nació el 15 de abril de 1955 en Alejandría, 3 años antes de que sus padres se divorciaran. Su madre era Samira Kashogi, hermana de Adnan Kashogi, el traficante de armas saud que sería el hombre más rico del mundo en los años 80.
Esa genealogía es importante porque define el mundo en el que Dodi creció, el mundo del dinero árabe de segunda generación, mundo de los hijos de los hombres que habían construido fortunas en los años del petróleo y que criaban a sus hijos en colegios suizos y universidades inglesas con la expectativa de que ese mundo occidental fuera el suyo.
No siempre lo era y Dodi lo aprendió antes de lo que debería haber tenido que aprenderlo. Tod Alfayet pasó su infancia y adolescencia en un movimiento perpetuo entre Egipto, Suiza y el Reino Unido, que era la norma de los hijos de hombres ricos del mundo árabe de los años 60 y 70. El internado suizo, el colegio en Inglaterra, el verano en el yate, el invierno en la residencia correcta de la ciudad correcta.
Era una formación diseñada para producir personas que pertenecieran simultáneamente a todos esos mundos y que en la práctica producía con frecuencia personas que no pertenecían completamente a ninguno. Dodi estudió en el colege Dulemán en Ginebra y después en la Royal Military Academy de Sherst, la Academia Militar Británica, donde se forman los oficiales del ejército real.
Sandhurst era y es el tipo de institución que confiere un capital social específico en el Reino Unido, el de haber sido formado en el mismo lugar que los oficiales de la corona. Muchos estudiantes internacionales de familias ricas han pasado por Sandhurst por esa razón exacta. El capital social transferido no es completo porque hay capitales sociales en el Reino Unido que no se transfieren por ninguna institución educativa, pero es real y es útil.
Dod obtuvo el título de oficial, pero nunca sirvió activamente en el ejército. Su carrera formal fue otra. En los años 80 trabajó en la empresa de su padre, Alfayet International, en funciones que sus colaboradores de la época describen como de representación más que de gestión.
era el hijo del jefe, lo que en ese tipo de empresa significaba estar presente en las reuniones importantes, conocer a las personas importantes y ser la cara de la familia en los eventos donde era útil que hubiera una cara joven y fotogénica. Era bueno en eso. Era educado, encantador, lingüísticamente capaz en tres idiomas con el tipo de presencia física que hace que las personas en una habitación lo miren cuando entra.
Sus contemporáneos de esa época lo describen de forma consistente con dos rasgos que coexistían de forma que no siempre encajaba bien. Era genuinamente generoso y genuinamente inseguro. La generosidad era la versión pública la que todo el mundo veía. Las cenas espléndidas, los regalos desmesurados, la hospitalidad sin límite aparente, la inseguridad era lo que estaba debajo y que las personas que lo conocían bien veían con más claridad.
Había también en el DODI de los años de Sanhurst una conciencia aguda de que era diferente de sus compañeros, de formas que ninguna institución podía borrar completamente. Era árabe en una academia que formaba a los oficiales de la corona británica. era el hijo de un hombre que había construido su fortuna desde cero en un mundo donde la fortuna heredada era la única que el sistema reconocía sin reservas.
Había aprendido a manejarse en ese entorno con una fluidez social que sus compañeros admiraban, pero la fluidez social no es lo mismo que la pertenencia. Y Dodi sabía la diferencia. Cuando terminó, Sandhurst volvió a la órbita de su padre, no porque no tuviera opciones, sino porque las opciones que tenía fuera de esa órbita eran las de alguien que empieza desde cero en un mundo que no lo conoce.
Y Dodi, que había crecido en el mundo del reconocimiento instantáneo, no tenía la arquitectura emocional para eso. Era más fácil ser el hijo de Mohamed Alfayed en los círculos donde ese nombre significaba algo que ser Dodi Alfayed, en círculos donde no significaba nada todavía. La inseguridad tenía una fuente que no era difícil de identificar para quien miraba con cuidado.
Dodi era el hijo de Mohamed Alfayed, que era un hombre que había construido su fortuna desde Soo cero con una voluntad que no dejaba mucho espacio para la fragilidad. Mohamed esperaba que su hijo fuera la continuación de ese proyecto. Dodi quería ser otra cosa. El problema era que no tenía completamente claro qué era esa otra cosa y que mientras lo averiguaba seguía siendo el hijo de Mohamed Alfayed, que era una categoría que el mundo en el que se movía tendía a aplicarle antes que cualquier otra.
Esa expectativa no era verbal, no era el tipo de cosa que Mohamed Alfayed dijera en una conversación directa. Era estructural. Estaba construida en la forma en que Mohamed organizaba su empresa, en los roles que asignaba Dodi, en las introducciones que le hacía, en los contextos a los que lo exponía. Dodi era entrenado para ser el sucesor sin que nadie usara esa palabra.
Y como todos los entrenamientos no verbalizados, este era al mismo tiempo más eficaz y más difícil de resistir que uno explícito. La distancia entre lo que Mohamed quería de Dodi y lo que Dodi quería para sí mismo no era una distancia de afecto. Mohamed quería a su hijo. De eso no hay duda razonable en ninguna de las fuentes disponibles.
Era una distancia de proyecto. Mohamed había construido un imperio y necesitaba que Dodi lo continuara. Dodi quería construir algo propio. Esas dos necesidades no eran incompatibles en abstracto. En la práctica, dentro de la dinámica de poder específica de la familia Alfayed, lo eran casi siempre. En 1981, Dod produjo su primera película.
Chariots of Fire, dirigida por Huke Hudson, fue una coproducción en la que Dodi figuró como productor asociado. La película ganó Cuatro Oscars en 1982, incluyendo el de mejor película. Dodaba en el escenario del KODAC Theater de Los Ángeles, cuando el productor principal, David Putnam, recogió el Óscar. Dodi no subió al escenario.
Su papel en la producción fue posteriormente cuestionado por personas involucradas en el proyecto que describieron su contribución como principalmente financiera y su participación creativa como marginal. Pero el Óscar existía y en Hollywood, que es el mundo donde Dodi decidió en los años siguientes construir su identidad propia.
El Óscar existía de una forma que no admitía matices. Dodi Alfayed era el productor de la película que había ganado el Óscar, a mejor película de 1982. Eso abría puertas. Las puertas que abría llevaban a un mundo donde Dodi encontró algo que no había encontrado en los negocios de su padre, ni en Sanharst, ni en los círculos del dinero árabe en los que había crecido.
La posibilidad de ser juzgado, al menos en parte, por lo que hacía y no solo por quién era. Lo que Hollywood representaba para Dodi no era solo una carrera. Era la primera vez en su vida que había un sistema de evaluación que, al menos en teoría, no dependía de quién era su padre. En Hollywood lo que importaba era películas habías hecho y cuánto dinero habían ganado.
La genealogía familiar era irrelevante, pues el pasaporte era irrelevante. Lo que importaba era el resultado en taquilla y el peso de los premios acumulados. Era un sistema brutal y reduccionista, pero era un sistema donde Dodi podía intentar construir algo propio. El problema era que el dinero de su padre era el que financiaba los proyectos.
Y cuando el dinero de alguien financia tu proyecto, nunca es completamente tu proyecto. Esa contradicción estructural acompañó a Dodi durante toda su carrera en Hollywood. Sus colaboradores lo sabían, los estudios lo sabían, Dodi lo sabía y la conciencia de esa contradicción añadía una capa de ansiedad a cada decisión creativa que tomaba.
Esa posibilidad era limitada, lo sería siempre, pero era algo. Los años 80 de Dodi Alfayed en Hollywood son los años de alguien que tiene acceso ilimitado y agenda creativa genuina, pero que carece de la disciplina o la estructura operativa para convertir esos dos activos en una carrera coherente. Es una combinación que Hollywood conoce bien y que produce con una regularidad estadística notable la misma historia.
Promesas brillantes, proyectos iniciados, presupuestos excedidos y resultados irregulares. Dodi fundó su propia productora, Alight Stars, con sede en Los Ángeles. Produjo varias películas a lo largo de los años 80 con presupuestos que el dinero de su padre hacía posibles y con resultados que variaban entre el éxito moderado y el fracaso costoso.
Scarlett Letter en 1995 con Demy Moore y Gary Oldman costó más de 50 millones de dólares y recaudó menos de 10 en taquilla. Fue uno de los fracasos más sonados de ese año en Hollywood y situó a Dodi en una posición en la industria que era difícil de revertir. El productor cuyo dinero es bienvenido, pero cuyo criterio creativo genera dudas.
Sus colaboradores en los ángeles de esa época describen dos versiones de Dodi que coexistían con cierta incomodidad. la versión de las reuniones de desarrollo, donde era atento, con ideas, con referencias culturales amplias y con un ojo para las historias que no era el de un simple financiero y la versión de la producción, donde su tendencia a la indecisión, a cambiar de criterio, a aplazar las decisiones difíciles, generaba fricciones con directores y estudios que necesitaban claridad.
Era también en esos años un hombre cuya vida personal era tan activa como para generar titulares ocasionales en la prensa de cotilleo americana. Salió con Julia Roberts durante varios meses, en 1997, poco antes de conocer a Diana. Roberts terminó la relación. Las versiones sobre por qué varían según la fuente.
Lo que sí es consistente en todos los testimonios disponibles es que Dodi tendía a comprometerse emocionalmente de forma rápida y a encontrar difícil gestionar el ritmo diferente con que su interlocutora procesaba esa intensidad. Había además una dimensión de la vida de Dodi en Hollywood que sus biógrafos mencionan de paso, pero que es relevante para entender la estructura de su existencia, su relación con el dinero.
Dod gestionaba su propio dinero en ningún sentido práctico. sus gastos, su apartamento en Parlane, sus viajes en jet privado, sus producciones cinematográficas. Todo pasaba por la estructura financiera de su padre. No porque Dodi no tuviera acceso directo a fondos, sino porque nunca había construido una independencia financiera real de Mohamed.
Era la forma más concreta en que la órbita de su padre seguía definiéndolo, incluso en los años en que Dodi llevaba décadas viviendo en un país diferente y trabajando en una industria diferente. El dinero era de su padre y el dinero más que cualquier otra cosa es lo que hace que una persona sea independiente o dependiente de otra.
Hubo también un compromiso. En 1997, semanas antes de que comenzara la relación con Diana, Dodi estaba comprometido con Kelly Fisher, una modelo americana. El compromiso fue anunciado y luego cancelado cuando la relación con Diana se hizo pública. Kelly Fisher presentó una demanda contra Dodi por ruptura de promesa matrimonial.
La demanda fue retirada después del accidente. La existencia del compromiso y su cancelación abrupta es uno de los elementos de la historia de Dodi que las narrativas más románticas sobre su relación con Diana tienden a pasar por alto. Pero había algo en la vida de Dodi durante esos años que va más allá de los proyectos cinematográficos y las relaciones.
la sensación que personas cercanas a él describen de formas que son notablemente consistentes entre sí, de que Dodi estaba siempre en tránsito entre Los Ángeles y Londres, entre su apartamento en el Park Lane de Londres y el yate de su padre en el Mediterráneo, entre la identidad del productor de Hollywood y la del hijo del dueño de Harrots, entre el mundo occidental donde había sido formado y el mundo árabe del que venía.
Nunca terminaba de llegar, nunca terminaba de instalarse. Era una forma de existencia que sus contemporáneos interpretaban como libertad y que Dodi vivía con una ansiedad que no siempre era visible, pero que era permanente. Para entender la relación de Dodi con Diana, es imprescindible entender primero la relación de Mohamed Alfayed con la familia real británica, porque fue esa relación la que creó el contexto en el que Dodi y Diana se encontraron.
Y porque las motivaciones de Mohamed en ese contexto no eran las de un padre que quería la felicidad de su hijo. Mohamed Alfayet había cultivado durante años una relación con la familia Spencer, la familia de Diana, que era lo que en los círculos de la aristocracia inglesa se llama una relación de patronazgo.
Mohamed era generoso con la familia Spencer en formas que incluían el uso del castillo de Valmoral, la casa de campo de Mohamed en Escocia. para vacaciones familiares. Era la clase de generosidad que en ese mundo crea obligaciones implícitas que nunca se verbalizan pero que todo el mundo comprende.
En el verano de 1997, Mohamed invitó a Diana y a sus hijos, William y Harry a pasar unas vacaciones en el Yates Johnny Cal en el Mediterráneo. Era el mismo periodo en que Dod estaba también en el Mediterráneo. El encuentro no fue accidental en el sentido de que no ocurrió por azar en ninguna playa sin organización previa.
Fue facilitado con la meticulosidad de alguien que tenía una visión clara de lo que quería que ocurriera. Lo que Mohamed quería es algo que él mismo ha descrito en distintas entrevistas a lo largo de los años, con variaciones en el tono, pero con una consistencia en el fondo que no deja margen para la ambigüedad. Quería que Dodi y Diana se casaran.
quería a través de ese matrimonio, una conexión con la familia real británica que compensara la ciudadanía que el gobierno británico le había negado. La palabra compensara quizás no es exacta. Lo que Mohamed quería era exactamente eso, el vínculo familiar con la corona que el pasaporte no le había dado. No es una lectura cínica de la situación, es la lectura que el propio Mohamed ha hecho en público.
En entrevistas posteriores al accidente, Mohamed Alfayed dijo explícitamente que Diana y Dodi estaban comprometidos la noche del accidente, que Diana llevaba en el bolso un anillo de compromiso que Dodi le había comprado en la joyería Reposi de París ese mismo día y que el accidente fue un asesinato organizado por los servicios de inteligencia británicos para impedir ese matrimonio.
Ninguna de esas afirmaciones fue corroborada por la investigación oficial. El anillo existe, se compró en Reposi. Si era un anillo de compromiso o simplemente un regalo, es algo que los dos únicos que podían saberlo no pueden ya decirlo. El compromiso no fue anunciado por ninguna de las dos partes. Ningún miembro del entorno de Diana confirmó que hubiera compromiso.
La teoría del asesinato fue investigada por Scotland Yard en el proceso conocido como Operación Payet, que produjo un informe de 832 páginas en 2006 y que concluyó que no había evidencia de conspiración. Pero volvamos a Dodi, porque hay una pregunta que los análisis de esta historia raramente se hacen con suficiente detenimiento.
¿Qué quería Dodi? La respuesta a esa pregunta es más compleja que cualquiera de las versiones disponibles y es la clave para entender todo lo demás. Diana Spencer tenía 36 años en el verano de 1997. Llevaba 2 años divorciada de Carlos de Gales. El divorcio fue definitivo en agosto de 1996. La entrevista que Diana concedió a Martín Bashir para el programa Panorama de la BBC en noviembre de 1995, en la que habló de sus problemas matrimoniales, de sus relaciones extramatrimoniales, de la bulimia y de los intentos de autolisión, había
generado una crisis sin precedente en la relación entre Diana y la familia real. La reina Isabel II pidió el divorcio en diciembre de 1995. Se produjo en agosto de 1996. Diana había perdido el título de su alteza real. Había conservado el título de princesa de Gales. Había negociado una compensación económica de alrededor de 17 millones de libras.
Había conservado la residencia en el palacio de Kensington y había construido en los dos años transcurridos desde el divorcio una vida que era más suya de lo que había sido en ningún otro momento desde que se casó en 1981. Esa vida incluía su trabajo con organizaciones humanitarias que era genuino y que tenía un impacto real.
Enero de 1997, Diana visitó Angola. en una campaña de sensibilización sobre las minas antipersona, que tuvo un efecto político concreto, contribuyó a acelerar el proceso que llevaría al tratado de Otagwa sobre la prohibición de las minas terrestres, firmado en diciembre de ese mismo año. Había personas que cuestionaban la profundidad de su compromiso humanitario.
Las personas que trabajaron con ella en esas campañas no eran de ese grupo. Su vida también incluía relaciones. más documentada de los años entre el divorcio y el encuentro con Dodi es la que mantuvo con Hasnad Kan, un cirujano cardíaco de origen pakistaní que trabajaba en el Royal Brompton Hospital de Londres.
La relación duró aproximadamente 2 años, entre 1995 y 1997. Era una relación seria en el sentido de que Diana la describía a sus amigos como la más importante de su vida adulta. Hasnat Khan era el tipo de hombre con el que Diana podía imaginar una vida diferente, inteligente, con una profesión de servicio, sin agenda mediática ni política, sin la historia que venía con cualquier hombre del mundo en el que Diana se movía habitualmente.
Hasnat KH terminó la relación en verano de 1997, pocas semanas antes de que comenzara la relación con Dodi. Las razones nunca fueron completamente públicas. Lo que sí se sabe es que las diferencias culturales y la presión mediática sobre una relación que ambos habían intentado mantener privada habían generado tensiones que K encontró insostenibles.
Diana llegó al verano de 1997 con esa pérdida fresca. Llegó también al contexto del yate de Mohamed Alfayed con el conocimiento de quién era Mohamed y de cuáles eran sus motivaciones, que no era conocimiento que una mujer de la inteligencia de Diana pudiera no tener. Lo que los amigos de Diana de ese periodo describen de forma consistente es a una mujer que estaba en un proceso de redefinición activa de su propia identidad.
El divorcio había sido traumático, la pérdida de Heisnat Khía sido dolorosa. Pero había también en Diana de 1997 algo que sus colaboradores más cercanos describen como claridad. Una certeza sobre lo que ya no quería ser, que era más nítida que la certeza sobre lo que quería ser. Ya no quería ser la princesa de los titulares, ya no quería ser el instrumento de ninguna agenda que no fuera la suya.
Lo que quería, en cambio, seguía siendo una pregunta abierta. Esa pregunta abierta es el contexto en el que se debe leer el verano con Dodi. Diana no estaba buscando un marido en el sentido convencional del término. Estaba buscando, con la urgencia de alguien que ha estado demasiado tiempo, siendo el personaje que otros necesitaban.
una forma de ser ella misma, sin que el mundo se derrumbara a su alrededor. Si Dodi era parte de esa búsqueda o si era la respuesta provisional que encontró mientras la búsqueda continuaba, es algo que 42 días no eran suficientes para establecer con certeza. Y aún así inició la relación con Dody. Hay dos lecturas posibles de esa decisión.
La primera es que Diana estaba genuinamente atraída por Dodi y que la relación fue lo que pareció desde fuera, el inicio de algo real entre dos personas que se gustaban y que estaban en un momento de sus vidas en que necesitaban exactamente ese tipo de conexión. La segunda es que Diana usó la visibilidad de la relación con Dodi de forma deliberada para enviar un mensaje al establishment británico en un momento en que sus relaciones con ese establishment eran especialmente tensas.
Las personas que conocían bien a Diana en ese periodo están divididas entre esas dos lecturas. Paul Burrell, su mayordomo, y uno de sus colaboradores más cercanos, describió la relación con Dodi como una distracción, no un destino. La amiga íntima de Diana, Lucía Flecha de Lima, dijo que Diana estaba genuinamente feliz con Dod, de formas que no había estado con nadie en años.
Rosa Monkton, otra amiga cercana, dijo que Diana estaba confundida sobre sus sentimientos y que las cosas se estaban moviendo a una velocidad que la propia Diana no había procesado completamente. Lo que sí es verificable es la cronología. La relación comenzó en julio. El accidente fue el 31 de agosto, 42 días.
En esos 42 días, los dos se vieron en el Mediterráneo, en París, en Londres, en el yate jonical. Se fotografiaron besándose, visitaron joyerías, hablaron por teléfono y mantuvieron conversaciones sobre el futuro que ninguno de los dos sobrevivió para contar. Lo que Dodi pensaba de Diana en ese periodo es algo que sus colaboradores más cercanos describen de una forma que es consistente con lo que se conoce de su carácter general. Era intenso.
Estaba completamente comprometido con la relación. Hablaba de Diana con una frecuencia. y una intensidad que sorprendía incluso a las personas que lo conocían bien y que estaban acostumbradas a su forma de implicarse emocionalmente de forma rápida. Si esa intensidad era amor en el sentido pleno del término, o si era en parte el reflejo de lo que significaba para la identidad de Dodi estar con la mujer más famosa del mundo, es una pregunta que tampoco tiene respuesta verificable, pero hay una cosa que sí puede decirse
con certeza. En esos 42 días, Dodi Alfayet fue más visible públicamente que en cualquier otro momento de su vida, más visible que después de los ócars de 1982, más visible que en no os diréis cualquier proyecto cinematográfico. Y esa visibilidad no venía de lo que él era, venía de con quién estaba. era exactamente el patrón que había definido su vida desde el principio.
El 30 de agosto de 1997, Diana y Dodi llegaron al aeropuerto de Sardenja en el avión privado de Mohamed Alfayed, procedentes de Cerdeña. Aterrizaron en el aeropuerto de Leburg, en las afueras de París, cerca de las 4 de la tarde. El plan original era pasar la noche en el apartamento que la familia Alfayed tenía en el número 10 de la Ru Arsen Hussei, cerca de la plaza Charles de Gaul, y continuar a Londres al día siguiente.
Lo que ocurrió en las horas siguientes a su llegada a París ha sido reconstruido con gran detalle por la operación Pajet y por el proceso judicial francés, y aún así contiene elementos que los investigadores no terminaron de explicar satisfactoriamente. Llegaron primero al hotel Richz, propiedad de Mohamed Alfayed, en la place Bendom.
El hotel asignó a Dodi y Diana, la suite imperial, la más grande del edificio, con una tarifa de varios miles de euros por noche. Cenaron en el restaurante Les espadón del hotel. Después de la cena, Dodi cambió el plan. En lugar de ir al apartamento de la Ru Arsen Hussei, que habría sido lo más discreto, decidieron volver al Ritz a pasar la noche.
Dod llamó a su guardaespaldas, Trevor Ris Jones para organizar el traslado. El cambio de plan fue la primera decisión de la noche que los investigadores analizaron en detalle. El apartamento de la Ru Arsen Hussei tenía menos exposición mediática que el hotel Rit. Volver al Ritz significaba pasar por la entrada principal del hotel, que estaba vigilada por docenas de paparachi que llevaban horas esperando.
La decisión de Dodi de volver al Rich, en lugar de ir al apartamento, fue interpretada por algunas fuentes como un error de juicio. Fue interpretada por otras como una decisión deliberada de crear una distracción. El coche que saldría por la entrada principal era un señuelo, mientras que el Mercedes S280 negro saldría por la entrada trasera, la entrada de servicio en la Ri Cambón.
Esta fue la segunda decisión de la noche que importa. El plan del señuelo fue organizado por René de Lorm, el mayordomo de Dodi en París y ejecutado con un coche diferente que salió por la entrada principal del Ritz, atrayendo a la mayor parte de los paparachi. El Mercedes S280 con Henry Paul al volante, Ris Jones en el copiloto y Dodi y Dayana en el asiento trasero, salió por la Rucambón hacia las 12:15 de la madrugada. Henry Paul.
Ese nombre es el centro de una controversia que las investigaciones oficiales cerraron y que ciertos análisis posteriores han vuelto a Pasul abrir. Henry Paul era el jefe de seguridad del hotel Richz de París. Tenía 41 años. Era piloto de avioneta en sus horas libres. Había trabajado en el Rich durante 17 años y tenía la confianza de la familia Alfayet.
Esa noche, Henry Paul no estaba de servicio cuando comenzó la velada. fue llamado de vuelta al hotel hacia las 10 de la noche cuando el plan cambió y Dodi necesitó que alguien de confianza condujera el coche de la ruta alternativa. La pregunta sobre el estado de Henry Paul esa noche es la pregunta central de toda la investigación del accidente.
La autopsia encontró en su sangre una concentración de alcohol tres veces por encima del límite legal francés, equivalente a aproximadamente 1,74 g de alcohol por litro de sangre. Encontró también la presencia de dos medicamentos. fluoxetina, un antidepresivo de la familia de los inhibidores de la recaptación de serotonina y tiapride, un antisicótico.
La combinación de alcohol con esos medicamentos tiene efectos sobre la coordinación y la percepción que los peritos de la acusación y los de la defensa discutieron durante años sin llegar a un consenso completo. Lo que la investigación no estableció de forma que satisfiera a todos los observadores, fue como Henry Paul había llegado a ese estado.
El análisis de los vídeos de seguridad del Rits muestra a Henry Paul caminando con normalidad en los momentos previos a la salida. Su hermano, que era médico, dijo que las cantidades encontradas en la autopsia eran incompatibles con lo que había observado en su comportamiento esa noche. La familia Paul encargó análisis independientes que cuestionaron los resultados de la autopsia oficial.
Los análisis independientes fueron a su vez cuestionados por los investigadores oficiales. El Mercedes S280 salió del Rits por la Ru Cambón a las 12:16 minutos de la madrugada. A las 12:23 entró en el túnel del Pon del Alma. A las 12:24 el coche había chocado contra el pilar número 13 y se había detenido. 8 minutos entre el hotel y el accidente.
Los paparas que siguieron al coche en la salida del Rich han sido objeto de un análisis extenso en ambas investigaciones. Esa noche había aproximadamente 10 fotógrafos en moto y en coche siguiendo al Mercedes. La velocidad a la que circulaban era alta. Los investigadores determinaron que la presencia de los paparazi fue un factor contribuyente en la decisión de Henry Paul de circular a una velocidad superior a la recomendable para las condiciones del túnel.
Pero los paparazi no causaron el accidente en el sentido técnico. No chocaron contra el coche, no forzaron la maniobra concreta que llevó al impacto. El coche chocó porque Henry Paul no mantuvo el control del vehículo. ¿Por qué Henry Paul no mantuvo el control? Es la pregunta que las investigaciones respondieron con los datos de la autopsia, pero que sus defensores siguen cuestionando.
La teoría alternativa que la familia Paul ha sostenido durante años es que Henry Paul no estaba en el estado que la autopsia documentó y que los resultados de la autopsia fueron manipulados o contaminados. Los investigadores oficiales rechazaron esa teoría. análisis independientes que la familia encargó fueron cuestionados metodológicamente.
La controversia sobre el estado de Henry Paul, la noche del accidente, nunca fue resuelta de forma que satisfiera a todas las partes. La operación Payet fue la investigación que Scotlandar realizó entre 2004 y 2006 sobre las circunstancias de la muerte de Diana y Dodi. fue ordenada por el gobierno británico en respuesta a la presión pública y a las afirmaciones persistentes de Mohamed Alfayed de que el accidente había sido un asesinato.
El informe final tiene 832 páginas. Cuesta leerlo en su totalidad, pero sus conclusiones son claras. La velocidad del Mercedes S280 en el momento del impacto fue estimada por los peritos en entre 90 y 120 km/h. El límite de velocidad en el túnel del Pon del Alma era de 50 km porh. Henry Paul estaba conduciendo a entre el doble y el triple de la velocidad permitida en un túnel estrecho con curvas, mientras tenía en Milusot sangre una concentración de alcohol tres veces superior al límite legal.
La investigación francesa que precedió a la operación Payet había llegado en 1999 a la conclusión de que el accidente fue causado por la conducción imprudente de Henry Paul y que los paparachi que seguían al coche tuvieron responsabilidad en crear las condiciones de urgencia que llevaron a esa velocidad.
Tres fotógrafos fueron imputados inicialmente. El caso fue sobrese en 1999. La operación Paget investigó 16 teorías de conspiración específicas documentadas con referencia a las a las afirmaciones públicas de Mohamed Alfayet y de otros. La teoría central era la de que los servicios de inteligencia británicos, específicamente el MI6, habían organizado el accidente para impedir el matrimonio de Diana y Dudy y el posible embarazo de Diana con un hombre de origen egipcio y de confesión musulmana.
El informe Payet desestimó cada una de las 16 teorías por falta de evidencia, pero hay elementos en la investigación que los críticos del informe señalan como insatisfactorios. El primero es el análisis del vehículo blanco. Varios testigos del accidente declararon haber visto un vehículo blanco, posiblemente un Fiat 1, en el túnel en el momento del impacto.
Análisis forenses de los restos del Mercedes encontraron restos de pintura blanca que correspondían a un fiat 1. El vehículo blanco nunca fue identificado ni localizado. La investigación francesa intentó encontrarlo sin éxito. La operación Paget también. El conductor de ese vehículo, si existió, no fue nunca identificado.
El segundo elemento es la demora en la llegada de la asistencia médica. El accidente ocurrió a las 12:24 de la madrugada. La primera ambulancia llegó al túnel a las 12:32, 8 minutos después. El protocolo médico francés de emergencias establece como objetivo un tiempo de respuesta de 10 minutos para accidentes en zonas urbanas, por lo que ese tiempo no fue inusual.
Sin embargo, Diana no llegó al hospital de la Pitié Salpetrier hasta la 6 de la madrugada, una hora y 42 minutos después del accidente. La demora se explicó por el protocolo francés de estabilización en el lugar del accidente antes del traslado, que difiere del protocolo británico de trasladar rápidamente. Los médicos de urgencias franceses que atendieron a Diana en el túnel consideraron que era más seguro estabilizarla antes de moverla.
Si eso fue la decisión correcta, es algo que los expertos médicos han debatido desde entonces. Diana llegó al hospital con el saco pericárdico, el tejido que rodea el corazón roto por el impacto. Los cirujanos del hospital intentaron repararlo durante 40 minutos. A las 4 de la madrugada fue declarada muerta. Dodi Alfayed había muerto en el impacto inicial.
No llegó al hospital con vida. No había cinturón de seguridad puesto, tampoco Henry Paul, tampoco Diana. El único cinturón de seguridad puesto en el asiento trasero el del guardaespaldas Trevor Ris Jones, que viajaba en el asiento del copiloto. La ausencia de cinturones en el asiento trasero es uno de los detalles más simples y más ignorados de todo el accidente.

Si los tres ocupantes del asiento trasero y del conductor hubieran llevado cinturón, la probabilidad de supervivencia habría sido estadísticamente mucho mayor. ¿Por qué no lo llevaban? no fue establecido por ninguna investigación. Era una decisión de 30 segundos que a las 12:16 de la madrugada nadie tomó.
Existe una tendencia en las coberturas de la historia de Dodify: Centrarse en lo que Mohamed Alfayet dijo después del accidente y a analizar esas declaraciones como expresiones del duelo de un padre. Hay duelo en ellas, pero hay también algo más, que es lo que cambia la forma en que vemos toda la historia cuando se ve en su conjunto.
Mohamed Alfayed convirtió la muerte de Dodi en la campaña más intensa y más larga de su vida por el reconocimiento que el sistema británico le había negado. No es una interpretación hostil, es lo que ocurrió con una fidelidad al patrón que es difícil de ignorar. En el año posterior al accidente, Mohamed Alfayed instaló en la planta de alimentos de Harrots un memorial permanente a Diana y Dodi.
El memorial incluye un altar con fotografías, flores y una copa que supuestamente perteneció a Diana. Incluye también desde 1998 un anuncio en un marco dorado que anuncia el compromiso oficial de Diana y Dodi y el embarazo de Diana. Ni el compromiso ni el embarazo fueron corroborados por ninguna investigación. Mohamed los afirmó con la misma convicción con que afirmó el asesinato.
En 1999, Mohamed Alfayed se reunió con el juez Scott Baker, que presidía el proceso de inquest británico sobre la muerte de Diana y Dodi. En esas sesiones, Mohamed hizo declaraciones sobre el príncipe Felipe, el duque de Edimburgo, que en cualquier otro contexto habrían generado acciones legales inmediatas por difamación.
las hizo en el contexto de un proceso judicial, lo que las protegía legalmente. La familia real no respondió públicamente. El proceso de inquest, que equivale a una investigación judicial sobre las causas de la muerte concluyó en 2008. El jurado determinó que Diana y Dodi murieron como resultado de una conducción gravemente negligente de Henry Poul, agravada por la presencia de los papara.
Determinó también que Mohamed Alfayed no había aportado evidencias que sostuvieran la teoría de la conspiración. Mohamed Alfayed vendió Harrots al consorcio de Minoth Betontur Qatar Holdings en 2010 por 1500 millones de libras. El memorial Adiana y Dodi fue retirado de los almacenes en 2014 por los nuevos propietarios. Mohamed Alfayed murió en agosto de 2023.
Tenía 94 años. murió sin la ciudadanía británica. Ese detalle no es menor. Mohamed Alfayed pasó 26 años desde la muerte de Dodi hasta la suya propia, construyendo la narrativa de que el Estado británico había asesinado a su hijo para proteger a la familia real. invirtió dinero, tiempo y energía pública en esa narrativa de una forma que no tiene paralelo en la historia mediática reciente y murió siendo ciudadano egipcio en el país donde había vivido durante décadas, donde había criado a sus hijos, donde había
construido su fortuna. El estado, que según él había organizado el asesinato de su hijo, nunca le dio el documento que había pedido. Hay algo en esa obstinación que es difícil de leer como puro duelo. El duelo de Mohamed por Dodi era real, pero la campaña pública que construyó alrededor de ese duelo servía también a otros propósitos.
Mantenía el nombre de Mohamed Alfayed en los periódicos. Mantenía a Dodi como protagonista en lugar de como apéndice de Diana y construía un relato en el que el establishment británico era el culpable de todo, desde la denegación de la ciudadanía hasta la muerte de su hijo, que era exactamente el relato que Mohamed necesitaba para procesar una vida entera de exclusión por parte de ese mismo establishment.
En septiembre de 2023, un mes después de su muerte, una investigación periodística del canal de televisión Channel 4 documentó acusaciones de agresión sexual contra Mohamed Alfayet por parte de más de 20 mujeres, muchas de ellas empleadas de Harrots durante las décadas en que Mohamed fue propietario.
Las acusaciones incluyen violaciones. Ninguna de las acusaciones fue investigada judicialmente durante la vida de Mohamed, porque ninguna de las denunciantes había presentado cargos formales en su momento, en parte por la presión que el sistema de poder de Mohamed Alfayed ejercía sobre ellas. El hombre que pasó 27 años afirmando que su hijo había sido asesinado por el Estado británico, fue denunciado póstumamente por más de 20 mujeres que trabajaron en la empresa que llevaba su nombre.
Eso no invalida el duelo de Mohamed por Dodi. Un hombre puede perder a su hijo y llorar esa pérdida de forma genuina y ser al mismo tiempo un agresor. Las dos cosas coexisten con más frecuencia de lo que la narrativa pública sobre las personas suele reconocer. Pero sí cambia el contexto en el que se lee toda la historia de Dodi.
El padre que lo crió, que organizó su carrera, que facilitó el encuentro con Diana, que construyó el memorial y la leyenda postmortem, era también el hombre que abusaba de las empleadas de su empresa con la impunidad que da el poder sin control. Dod creció en esa casa, absorbió esa dinámica de poder y pasó su vida adulta intentando construir una identidad que fuera diferente a la de su padre.
en una industria diferente, en un país diferente, con una mujer diferente. Si lo habría conseguido, es la pregunta sin respuesta que la madrugada del 31 de agosto de 1997 hizo permanente. Dodi Alfayet fue enterrado el 1 de septiembre de 1997 en el cementerio de la finca Barrow Green Court en Sarry, propiedad de su padre. El funeral fue privado.
Asistieron miembros de la familia y personas cercanas. Ningún representante oficial del gobierno británico asistió. Ningún representante de la familia real asistió. Su madre Samira Kashogi, que se había divorciado de Mohamed cuando Dodi tenía 3 años y que había mantenido una relación limitada con su hijo durante gran parte de su vida adulta.
dio una entrevista al periódico egipcio Ahram en 1998 en la que dijo que Dodi había sido feliz en los últimos meses de su vida de una forma que hacía tiempo que no lo veía. Dijo también que no creía en las teorías de conspiración. dijo que su hijo había muerto en un accidente de coche y que el mundo necesitaba dejar que eso fuera lo que era.
Kelly Fisher, la modelo con la que Dodi había estado comprometido semanas antes del accidente, retiró su demanda y no hizo declaraciones públicas de forma posterior. Su historia desapareció de la cobertura mediática con la misma velocidad con que había aparecido. Trevor R. Jones, el único superviviente del accidente, publicó sus memorias en 2000 bajo el título The Bodyguard’s Story.
Dijo que no recordaba nada del momento del impacto ni de los minutos inmediatamente anteriores. Las lesiones en la cabeza que sufrió habían borrado esa parte de su memoria. La amnesia fue evaluada por médicos y considerada consistente con el traumatismo craneal documentado. No recordaba si Dodi o Diana llevaban cinturón.
No recordaba si había habido contacto con otro vehículo. No recordaba la velocidad a la que circulaban. Harrots siguió funcionando después de la muerte de Mohamed Alfayed bajo los nuevos propietarios de Catar Holdings, sin el memorial y sin la presencia física del hombre, que lo había convertido en el escaparate de sus ambiciones durante 25 años.
El legado cinematográfico de Dodi es, en términos objetivos, el Óscar de 1982. Chariots of Fire es una película que ha sobrevivido con la solidez de los clásicos del cine británico. El nombre de Dodi aparece en los créditos como productor ejecutivo. Eso es verificable y permanente de formas que las otras afirmaciones sobre su vida no lo son.
La relación con Diana es recordada principalmente como la historia de un verano. 42 días. El yate en el Mediterráneo, la visita a la joyería Reposi, la cena en el Ritz. Y el túnel, lo que Dod Alfayed habría sido sin ese túnel, es la pregunta que su historia deja sin responder. Tenía 42 años, tenía proyectos, tenía la relación más visible de su vida, tenía, según las personas que lo vieron en esos últimos meses, una energía y una presencia que sugería que algo en él había cambiado de formas que la vida anterior no había podido producir.
Las personas que lo conocieron en los últimos meses de su vida describen a alguien que había encontrado en la relación con Diana algo que lo anclaba de formas que sus proyectos anteriores no habían conseguido. No, porque Diana fuera la solución a los problemas estructurales de su identidad, que no lo era, sino porque la intensidad de esa relación, la visibilidad de estar con la persona más fotografiada del planeta, le daba por primera vez en su vida una presencia en el mundo que no dependía de los negocios de su padre ni
de los resultados en taquilla de sus películas. existía de una forma nueva. Si esa forma nueva era sostenible o si era solo la versión más intensa de todos los tránsitos anteriores, es algo que no hubo tiempo de averiguar. Hay algo en la edad de 42 años que tiene una resonancia particular en esta historia.
Dodi murió a los 42 años. Llevaba 42 días con Diana. Es la clase de coincidencia que las personas que creen en el significado de los números encuentran significativa y que las personas que no creen en eso encuentran una coincidencia. Lo que no es coincidencia es que 42 años es la edad a la que muchos hombres, especialmente hombres que han vivido bajo la presión de las expectativas de un padre dominante, empiezan a hacer la primera evaluación honesta de lo que han construido y de lo que todavía quieren construir. Era la edad exacta a la que
Dodi Alfayed murió. Si eso habría sido suficiente para construir la identidad propia que había buscado toda su vida, si habría sido suficiente para separarse de la sombra de su padre, si habría sido suficiente para construir algo que fuera genuinamente suyo son preguntas que el pilar número 13 del túnel del pondeo, la alma, cerró antes de que pudieran tener respuesta.
La última fotografía de Dodi Alfayed con vida, fue tomada en la entrada trasera del hotel Rich de París en la Ruón a las 12:14 del 31 de agosto de 1997. En la fotografía, Dodi está de pie junto al Mercedes S280 negro. Lleva camisa blanca y pantalón oscuro. Sostiene el teléfono móvil en la mano. Está mirando hacia un lado, como si hubiera algo fuera del encuadre que requiriera su atención en ese momento.
No mira a la cámara. No sabe que hay una cámara. Era la última imagen de un hombre que había pasado su vida siendo fotografiado sin elegirlo. Capturado una última vez, también sin elegirlo, antes de desaparecer en el interior del coche que lo llevaría al túnel. Hay también una pregunta que ninguna investigación se hizo porque ninguna investigación tenía motivo para hacérsela.
¿Qué habría ocurrido si la relación entre Doddy y Diana hubiera continuado más allá del verano? Diana era una mujer que había aprendido a usar la visibilidad como herramienta política y que estaba en el proceso de redefinir qué tipo de visibilidad quería y para qué. Dodi era un hombre que necesitaba esa visibilidad de formas que Diana posiblemente no habría sostenido indefinidamente.
La tensión entre esas dos necesidades habría producido algo. ¿Qué exactamente? Es la pregunta que el túnel cerró antes de que pudiera formularse con claridad. Hay un patrón en la historia de Dod Fet que trasciende los detalles del accidente y la controversia sobre la conspiración y que vale la pena nombrar porque tampoco termina con él.
Es el patrón del hombre que hereda una identidad antes de poder construir la suya propia. Dodi Alfayed fue el hijo de Mohamed Alfayed antes de poder ser cualquier otra cosa. Fue el sobrino de Adnan Kashogi. Fue el productor de la película de los Oscars. Fue el novio de Diana. Cada una de esas identidades era real.
Ninguna era completamente suya. Y la suma de todas ellas no producía un retrato de una persona, producía un retrato de las personas en cuya órbita esa persona giraba. Hay algo en eso que es específico de la experiencia de los hijos de cierto tipo de hombres poderosos. Hombres que construyen imperios y que en el proceso construyen también un campo gravitacional tan fuerte que todo lo que está cerca termina orbitan do alrededor de ellos, incluido sus propios hijos.
Mohamed Alfayet construyó ese campo gravitacional. Dodi giró dentro de él durante 42 años. Sus intentos de escapar, Hollywood, las películas, las relaciones, el verano de 1997 fueron todos intentos reales y todos insuficientes. La pregunta que eso plantea y que pocas coberturas de esta historia se hacen es que habría sido de Dodi si hubiera nacido en otra familia.
Si su padre hubiera sido un hombre sin ambiciones de reconocimiento social, sin el proyecto de conquista del establishment británico, sin la necesidad de usar a su hijo como instrumento de esa conquista, es una pregunta sin respuesta porque Dodi no nació en otra familia. Pero hacerse la pregunta ayuda a entender lo que sí ocurrió.
que Dodi Alfayet fue desde el principio un personaje dentro del guion de su padre y que todos sus intentos de escribir su propio guion tuvieron que hacerse dentro de ese marco. La historia oficial de Dod Fet es la historia del hombre que murió con Diana. Es una historia verdadera, pero incompleta. Es la historia de un accidente que fue también la culminación de una vida entera de tránsito entre culturas, entre identidades, entre el hombre que su padre necesitaba que fuera y el hombre que él intentaba ser.
No llegó a ningún destino definitivo. Pocos lo hacen, pero la forma en que no llegó, la velocidad con que no llegó, el túnel concreto en que no llegó y las preguntas que ese no llegar dejó sin respuesta. Dicen algo sobre el siglo XX que va más allá de la historia de una persona. Hay un dato sobre la noche del 31 de agosto que pocas crónicas incluyen y que es quizás el más revelador de todos.
Cuando el Mercedes S280 salió del Rich por la Ru Cambón, el destino declarado era el apartamento de Dodi en el número uno de la rue Arsensei. Era el apartamento que Dodi había decorado el mismo, que era suyo, en un sentido que el hotel Ritz no era suyo y que el yate de su padre no era suyo. era el lugar donde Dodi vivía cuando estaba en París, el único territorio doméstico que le pertenecía, de forma no mediada por ninguna institución familiar.
Iban hacia ahí cuando entraron en el túnel, nunca llegaron. Dicen que hay formas de dinero que abren todas las puertas menos las que más importan, que hay formas de fama que hacen invisible a la persona que las genera y que hay formas de vivir entre dos mundos, entre dos identidades, entre la persona que eres y la persona que el mundo necesita que seas, que dejan muy poco espacio para ser cualquiera de las dos cosas completamente.
Dodi Alfayet vivió en ese espacio durante 42 años. 42 días antes de morir, por primera vez en mucho tiempo, parecía que ese espacio se había cerrado un poco, pero no se llegó a saber. Si este video te ha parecido interesante, suscríbete al canal para no perderte más historias como esta. M.
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