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Asi FUE la LUJOSA VIDA de MIGUEL ACEVES MEJIA – Mansion, Lujos, Fortuna

 Era niño pobre en ciudad fronteriza, donde la vida era dura y las oportunidades escasas. Cuando era niño, llegaban a Chihuahua Mariachis a cantar en las calles. Iban con viuela, guitarrón y guitarra vendiendo las letras de las canciones que tocaban a 10 centavos. Fue entonces cuando Miguel descubrió su amor por la música ranchera.

 Escuchaba a esos mariachis fascinado, memorizando las canciones, soñando con poder cantar así. En su adolescencia, Miguel trabajaba como ayudante de mecánico en la Ford Motor Company de Chihuahua. Era trabajo duro, pero mejor pagado que limpiar botas. Miguel aprendía el oficio de mecánico mientras cantaba constantemente. Cantaba mientras trabajaba en los motores.

Cantaba en los descansos. Cantaba camino a casa. Pero Miguel tenía un problema serio. Era tartamudo. Cuando hablaba, las palabras se atoraban en su garganta. Tartamudeaba al dar los buenos días, al pedir herramientas, al conversar con compañeros. Era condición frustrante que hacía difícil la comunicación básica, pero cuando cantaba, el tartamudeo desaparecía completamente.

 Su voz fluía sin obstáculos, clara y poderosa. Sus compañeros en la Ford Motor Company lo alentaron a entrar a concurso de canto que realizaba la empresa. Se la pasaba cantando todo el tiempo y según decían ellos que cantaba muy bonito. El primer premio era contrato para trabajar en Monterrey en la XCB El buen tono.

 Miguel se inscribió sin esperanzas de ganar, pero ganó. Ese concurso cambió su vida. Llegó a Monterrey en 1936 con contrato para cantar en radio. Ahí conoció a Emilio Andrade y Nicolás Jiménez con quienes formó el trío Los porteños. Era 1938 y Miguel tenía 23 años. Por primera vez en su vida ganaba dinero cantando en lugar de limpiando botas o reparando motores.

 Después de trabajar en Monterrey y hacer gira que lo llevó hasta Los Ángeles, donde grabó su primer disco, Miguel decidió ir a Ciudad de México. Era 1940 y la Ciudad de México era donde estaban las oportunidades reales en radio y cine. Pero entrar a la XCW, la estación más importante, era casi imposible. Miguel se formaba todas las mañanas desde las 7 de la mañana frente a los estudios de la XCW.

esperando oportunidad. Día tras día llegaba temprano. Esperaba horas, pero nadie lo escuchaba. Pasaban semanas sin que le dieran chance de demostrar su voz, pero Miguel no se rendía. Un día, el cantante Fernando Fernández lo vio formado afuera y sintió compasión. Uno de los cantantes del programa se enfermó y Fernando introdujo a Miguel para que lo sustituyera.

 Miguel subió al aire y cantó. Su voz impresionó inmediatamente a los directores de la XCW por su tesitura única y su tono característico. Le preguntaron que le gustaba cantar. Miguel contestó que siempre había incursionado en género ranchero, pero los directores le dijeron que ese género no tenía muchos seguidores en Ciudad de México, que la moda era otra.

 Lo iniciaron en el programa Rumbas y boleros como cantante de boleros y música afrocubana que estaba de moda. Miguel aceptó porque necesitaba el trabajo. Durante años cantó boleros, rumbas, guarachas. Al lograr éxito como bolerista tuvo su propio programa en la XCW, el director Mariano Rivera, donde lo hizo grabar varios discos con rumbas y guarachas.

 Miguel se volvió popular, pero su corazón siempre estuvo en la música ranchera. En 1945, cuando se preparaba para grabar nuevo sencillo de boleros, inició huelga en México de todos los músicos sindicalizados. Era crisis que paralizó la industria musical, pero a Mariano Rivera Conde se le ocurrió idea brillante. Le dijo a Miguel, “¿Por qué no grabamos con mariachi?” En el sindicato no están reconocidos como músicos.

 Era vacío legal que podían explotar. Fue oportunidad dorada. Miguel grabó sus primeras canciones rancheras con mariachi en 1945, cuando tenía 30 años. Su voz se adaptaba perfectamente al género, pero lo que distinguió a Miguel fue su falsete. El falsete es técnica vocal donde el hombre canta en registro agudo similar a voz femenina.

 Los guapangueros tradicionales usaban falsete ocasionalmente, pero Miguel lo perfeccionó y lo hizo su sello distintivo. Oficializó el falsete a nivel mundial, lo incorporó sistemáticamente en sus interpretaciones rancheras de manera que nunca nadie había hecho. Cuando Miguel cantaba la malagueña y subía al falsete en los momentos clave, el público quedaba electrificado.

 Era sonido único, inconfundible, que nadie más podía replicar con esa perfección. Entre 1945 y su muerte en 2006, Miguel grabó más de 2000 canciones en 90 discos que abarcan todos los géneros folkóricos mexicanos. Sus interpretaciones más famosas incluyen la malagueña, el pastor, la del reboso blanco. Se me hizo fácil, yo tenía un chorro de voz, vaya con Dios.

El jinete, Cuatro Caminos, La Barca de Guaimas, Tatadió, Cielo Rojo. Cada canción era obra maestra interpretativa. En su vida personal, Miguel se casó primero con Angelina Sánchez, con quien tuvo una hija, Gloria Angélica Acebe Sánchez. El matrimonio terminó en divorcio. Después se casó con Rita Monterrey, Argentina, en 1958.

Con ella tuvo un hijo, Miguel Santiago Acées Martínez. Este segundo matrimonio duró hasta la muerte de Miguel en 2006. Rita fue su compañera durante casi 50 años. Pero antes de hablar de su carrera cinematográfica y su legado, necesitamos entender cuánto ganó realmente el rey del falsete.

 Prepárate porque las cifras te van a impresionar. Su fortuna. Durante su mejor época, entre las décadas de 1950, 1960 y 1970, Miguel Acéz Mejía fue uno de los artistas mexicanos mejor pagados de toda la industria. Su estatus como uno de los tres pilares de la canción ranchera, junto a Jorge Negrete y Pedro Infante le permitió negociar contratos que estaban al nivel de las máximas estrellas del espectáculo.

 Por cada película que protagonizaba o en la que tenía una participación relevante, Miguel cobraba entre 40,000 y 85000 pesos durante los años 50 y 60, una cifra enorme para la época. Para entender la magnitud, el salario mínimo en México en los años 50 rondaba los 3 pesos diarios, es decir, unos 90 pesos mensuales. En una sola película, Miguel ganaba lo que un trabajador promedio tardaba entre 37 y 79 años en ganar.

 A lo largo de su carrera cinematográfica participó en más de 60 películas. En su etapa más productiva filmaba entre dos y cuatro películas por año. Si tomamos un promedio conservador de 60,000 pesos por película y unas tres películas anuales, Miguel obtenía alrededor de 180,000 pes al año solo por cine. Una cifra que llevada a valor actual representa aproximadamente entre 3.5 y 4.

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