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Sasha Sokol: The 5 DISGUSTING men in her life. She finally broke her silence

Y entre los niños que seleccionó comadre había unos nombres que con el tiempo se iban a convertir en leyenda. Benny Ibarra, sobrino del propio Luis de Llano, Diego Schoning, Mariana Garza, Alex Bauer, Paulina Rubio, hija de la actriz Susana Dos Amantes. Y faltaba una pieza, [música] una pieza chiquita pero brillante. Y para esa pieza, Luis de Llano se acordó de la niña rubia que había visto en el Sea, la niña de los ojos claros, la hijita de Fernando 10 Barroso, Sasha Secol.

Sasha entró a Timbiriche con 12 años, comadre. 12. Una nena que apenas estaba dejando los moños del cabello. Una nena que todavía iba con la mamá al súper. Una nena que apenas estaba descubriendo que era estar enamorada. Y ahí, comadre, en ese estudio de grabación, ahí empezó el infierno. Pero claro, en ese momento nadie lo sabía. En ese momento todo parecía un sueño hermoso.

Los timbiriches empezaron a grabar. Los timbiriches empezaron a hacer giras. Sasha cantaba canciones que se volvieron himnos de toda una generación. La vida es mejor cantando. Noches de verano. Hoy tengo que decirte papá. [música] México. Las niñas mexicanas de los 80s se sabían de memoria cada palabra. Y Sasha, comadre, Sasha brillaba más que ninguna.

[música] Tenía esa cosa que se llama estrella. A los 12 años empezó también su primer noviazgo de niños con Benny y Barra. Sí, comadre, ese Benny y Barra que tú conoces fueron novios siendo unos chamacos, un romance inocente de besos en la mejilla, cositas de niños, [música] comadre. Hasta el día de hoy, Sasha dice que Benny Ibarra fue su primer novio y lo recuerda con un cariño especial.

Pero mientras Sasha y Benny vivían su amor de patio de escuela, comadre, algo más oscuro estaba pasando en las sombras del estudio, algo que tardó 40 años en salir a la luz, algo que ningún adulto detuvo. Y aquí, comadre, te tengo que presentar la traición número cinco, la traición del hombre que la adoptó, la traición de su papá del corazón.

Hablamos de la traición número cinco y se llama Fernando Barroso, el padrastro, [música] el hombre que la adoptó. El hombre que la crió como su propia hija. Para entender bien esta traición, comadre, primero tienes que entender el peso que tenía Fernando 10 Barroso en la vida de Sasha. Este hombre era un ejecutivo prominente de Televisa, parte de la familia Azcárraga.

Desde que se casó con doña Magdalena, este hombre adoptó legalmente a Sasha, le dio sus apellidos, la crió como hija propia, le pagó la escuela, le compró el primer piano, le decía a mi princesa. Sasha lo amaba, comadre. lo amaba con todo su corazoncito de niña. Para ella, Fernando era su papá, el papá real, el papá de los abrazos, [música] el papá que estaba ahí cuando ella se caía de la bicicleta.

Y entonces pasó lo que pasó. Sasha tenía 16 años. Llevaba ya 2 años en una relación clandestina con Luis de Llano. 2 años de mentiras, 2 años de fingir, 2 años de esconderse. Y un día alguien se enteró. Alguien le contó a Magdalena. Alguien soltó la sopa y la noticia, comadre. La noticia llegó a oídos de Fernando. Imagínate la escena, comadre.

Imagínate al señor Fernando 10 Barroso, ejecutivo [música] de Televisa, hombre de sociedad, hombre de iglesia los domingos, hombre de apellidos impecables, enterándose de que su hija, la jovencita que él había adoptado, andaba metida en la cama de un hombre de 39 años. Un hombre que era un año mayor que él mismo.

Imagínate la furia, imagínate el escándalo, imagínate la vergüenza social. Y Fernando, comadre, Fernando hizo lo más doloroso que puede hacer un padre adoptivo. No demandó al monstruo, no fue a buscarlo a su oficina con un palo. No le partió la madre a Luis de Llano. No, no, no. Lo que hizo Fernando fue romperle el corazón a Sasha de la peor manera posible.

la desadoptó, literalmente, la sacó de su vida, se alejó, cortó cualquier vínculo emocional con ella, como si esa niña que él había criado durante 10 años hubiera dejado de ser su hija de un día para otro. Lo confirmó la propia Sasha en su denuncia del 8 de marzo de 2022. Palabras textuales, Fernando me desadoptó. Literalmente me desadoptó.

Al escribir esto, el corrector me da otras opciones, ya que la palabra desadoptar no existe en el diccionario. [música] Esa fue la primera gran pérdida de mi vida. La primera gran pérdida, comadre. La primera. Imagínate lo que esa palabra significa. Significa que en su lista de tragedias, la primera fue perder a su papá del corazón.

No fue perder a Luis de Llano, fue perder a Fernando. Y aquí, comadre, aquí está lo doloroso de esta traición. Una niña [música] en una situación inapropiada con un hombre cuatro veces mayor que ella, una nena de 14 años manipulada por un productor poderoso, necesitaba a su papá. Necesitaba que ese hombre, su Fernando, se pusiera de su lado, que la abrazara, [música] que le dijera, “Hija, esto no es tu culpa.

Esto es culpa de él, que demandara a Luis de Llano, que la protegiera.” Pero Fernando, comadre, hizo todo lo contrario. Fernando se alejó. Fernando la culpó a ella, no al adulto. Fernando se enojó con la niña, no con el monstruo. Esa fue la primera puñalada en el alma de Sasha. La primera, la que no se va, porque mira, comadre, mira lo que significa esa palabra desadoptar.

Significa que el amor de padre, ese amor que se supone que es incondicional, ese amor que ningún hijo merece perder, se le rompió a Sasha en pedazos. Significa que el primer hombre que la abandonó en esta historia no fue Luis de Llano, fue su papá del corazón, el hombre del que ella esperaba protección, el hombre que debió ser el primer escudo.

Y Sasha, comadre, esa niña de 16 años, [música] con el corazón hecho añicos, se quedó sin papá, se quedó sin escudo, se quedó sola contra el monstruo [música] y el monstruo, claro, el monstruo se aprovechó. Y aquí, comadre, llegamos a la traición número cuatro. Y esta es de las que duelen [música] distinto, porque esta traición no la cometió un desconocido, ni un padrastro, ni un productor.

Esta traición la cometió la persona que cargó a Sasha en su vientre durante 9 meses. La persona que le dio de mamar, la persona que la bañaba de chiquita. Hablamos de su mamá, de doña Magdalena Quillery. A ver, comadre, vamos a ser justas. Doña Magdalena no fue mala mamá. No, no, no. Doña Magdalena amaba con locura a su hija Sasha.

Y cuando se enteró de la relación entre la niña de 14 años y el productor de 39, doña Magdalena se volvió loca. Loca de furia, loca de desesperación, loca de impotencia. Lo confirmó la propia Sasha en su denuncia. Palabras textuales. Mi familia se enteró y se volvieron locos. Y no era para menos. Luis casi me triplicaba la edad. Era un año más grande que mi papá y tenía la misma edad de mi mamá.

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