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Juan José “EL AZUL” Esparragoza: el Gran Capo Mexicano que Nunca fue Capturado

Buenas noches a todos. Buenas noches. Buenas noches. Buenas noches. En el universo del narco mexicano, los nombres de los grandes capos siempre acaparan los titulares. Sus leyendas se forjan con sangre, poder y dudas espectaculares. Pero en las sombras, lejos de los reflectores, se movía una figura completamente distinta.

Fue el socio fantasma que ayudó a construir los cárteles más grandes de México, un estratega que operaba desde la penumbra mientras otros se bañaban en la infamia. Lo más increíble es que usó una placa de policía para levantar su imperio. Pero, ¿cómo es que uno de los narcotraficantes más poderosos y enigmáticos de la historia simplemente se desvaneció? ¿Está realmente muerto o logró el engaño definitivo borrándose del mapa para disfrutar su fortuna en un anonimato perfecto? Hoy vamos a desentrañar la leyenda de [música] Juan

José Esparragoza Moreno, el azul, el padrino fantasma [música] del narco mexicano. Me van a disculpar, pero tengo que proteger a mis socios. Como la de tantos otros capos, la historia de Juan José Esparragoza Moreno comienza en la cuna del narcotráfico mexicano, Badirahuato, Sinaloa. Nació el 3 de febrero de 1949 en una tierra de pocas oportunidades, donde la siembra de amapola y marihuana era para muchos un modo de vida.

 Desde joven demostró una astucia inusual para los negocios. Primero con una pequeña tienda y luego comerciando ganado. Pero el campo se le quedó pequeño. Vio el verdadero potencial en el narcotráfico y durante la década de 1970 entró al círculo de Pedro Avilés Pérez, uno de los primeros grandes varones de la droga en México.

Fue en esa misma década cuando el azul dio el paso que lo definiría. Ingresó a la Dirección Federal de Seguridad, la temida DFS. Esta agencia creada con ayuda de la CIA como el principal órgano de inteligencia del Estado mexicano, se convirtió en su escuela del crimen y en su mejor herramienta.

 La DFS era en realidad una policía política que operaba con total impunidad, acusada de torturas [música] y desapariciones durante la llamada guerra sucia en México. Dentro de esa estructura, el azul no encontró la ley, sino la cuartada perfecta. ¿Qué chingados es esto? Esas son las obras. Las obras. Órale. Con una placa de policía en el bolsillo, Esparragoza Moreno no combatía el crimen, lo gestionaba.

 usaba su puesto para proteger cargamentos de droga que iban hacia Estados Unidos, reclutando a otros agentes corruptos y tejiendo una red de protección institucional [música] que sería el germen de los futuros grandes cárteles. Esta doble vida [música] le permitió aprender desde dentro las debilidades del Estado, sus métodos de investigación y, lo más importante, a quien [música] había que corromper.

Pero su fama de negociador no borraba su lado oscuro. El azul sabía cobrar las deudas con sangre cuando era necesario. Una anécdota de 1976 lo define. Un médico de Guadalajara que tenía deudas con él murió de cinco balazos en su consultorio. La orden, según los informes de la época, vino directamente de Esparragoza, demostrando que no era solo un diplomático.

Si la DFS se acaba, yo necesito un lugar a donde ir. Pues ya sabes, azul, cámbiate de bando. Aquí en mi organización tienes lugar. Su apariencia alta y de piel oscura, que le valió el apodo de el azul porque bajo cierta luz parecía tener un tono azulado, lo hacía imponente. Sin embargo, fue su bajo perfil y su habilidad para moverse entre dos mundos lo que lo hizo invaluable.

 Y esa dualidad llamó la atención de los hombres que estaban a punto de fundar la primera superorganización criminal de México, Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo. [música] Con el azul como pieza clave en la sombra nacería el cártel de Guadalajara. Supongo que sí sabías lo que estabas haciendo.

E tontito. El cártel de Guadalajara no fue una banda más. fue la primera gran empresa criminal de México, una federación que en los años 70 [música] y 80 centralizó el tráfico de drogas a Estados Unidos bajo un solo mando. Mientras [música] Félix Gallardo era el jefe de jefes, Caro Quintero, el narco de narcos y don Neto el patriarca, el azul se consolidó como el cerebro estratégico y el operador político.

 Su papel era fundamental. Gracias a los contactos que hizo en la DFS, el azul era el encargado de la plaza de asegurar que las autoridades no interfirieran [música] en el negocio. Corrompía a comandantes, políticos y jueces, [música] creando un manto de impunidad que permitió al cártel crecer a una escala nunca vista. fue pionero en establecer los contactos con los cárteles colombianos para el tráfico de cocaína a través de México, abriendo las rutas hacia el insaciable mercado norteamericano.

Tengo nuevas sobre la situación entre Tijuana y Sinaloa. ¿Qué pedo? ¿A poco esos claves siguen en la misma? Se les dijo que no más violencia, pero no creo estar seguro que los chamacos hayan puesto atención. Sin embargo, el verdadero genio del azul era la diplomacia criminal. resolvía las disputas internas antes de que estallaran en guerras sangrientas.

 Era respetado por todos porque entendía que la violencia descontrolada era mala para el negocio. Su rol se volvió aún más crucial tras el colapso del cártel. En 1985, el brutal asesinato de la gente de la DEA, Enrique Kiki Camarena, desató la furia de Estados Unidos. La cacería fue implacable y los líderes del cártel fueron cayendo uno por uno.

 Y si te gustan los videos de la mafia, dale like, dale hype y suscríbete para más. Seguimos. En marzo de 1986, el propio azul fue detenido en la Ciudad de México y sentenciado a prisión. Pero irónicamente la cárcel se convirtió en su nuevo centro de operaciones. Allí conoció y forjó una alianza clave con Amado Carrillo Fuentes, el Señor de los cielos.

 Juntos desde sus celdas planificaron el futuro. Por orden de un debilitado Félix Gallardo, el azul organizó una mítica cumbre de narcos en Acapulco en 1989. En esa reunión actuó como arquitecto del nuevo orden, repartiendo el país como si fuera un pastel. Los Arellano Félix se quedaron con Tijuana, la familia Carrillo Fuentes con Juárez y la facción del Chapo y el Hüero Palma con Sinaloa.

Cuando Esparragoza fue liberado en 1993, se unió al cártel de Juárez como segundo al mando de su socio, Amado Carrillo. Juntos llevaron a la organización a la cima, pero el azul nunca fue un hombre de una sola lealtad y mantuvo los puentes abiertos con sus paisanos de Sinaloa. Su habilidad como mediador fue tal que logró lo impensable, negociar una tregua entre el cártel de Juárez y el cártel de Sinaloa.

 A este acuerdo se le conoció como La Paz del Norte y puso fin a una larga etapa de traiciones y matanzas entre ambas organizaciones. Yo estoy con Guzmán. Nos quedamos con Sinaloa. Tras la sorpresiva muerte del Señor de los Cielos en 1997, el azul demostró de nuevo su maestría. En lugar de iniciar una guerra por el control, negoció una transición y se movió hacia la que sería la alianza más poderosa en la historia del narco.

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