La diferencia es quién los paga y [música] de dónde viene el dinero. Y la segunda diferencia, la más importante de todas, es a nombre de quién [música] están registrados, porque el mayo entendió algo que casi ningún otro narcotraficante de su generación entendió. que el verdadero poder no está [música] en aparecer, sino en desaparecer, en ser, en que tu nombre no exista en [música] ningún papel oficial, en que otros firmen por ti, en que otros [música] pongan su cara, su identificación, su firma, su huella digital, mientras [música] tú diriges todo desde
la sombra. An, recuerda esa idea, [música] es el hilo de toda esta historia. Él nunca firmó nada. ¿Tú conoces a alguien que haya trabajado toda su vida sin que le reconocieran nada? Alguien que dio todo y al final el crédito se lo llevó otro. [música] Quizá conoces esa sensación, quizá tú misma la has vivido.
Lo que vas a escuchar ahora es [música] la historia de las mujeres que firmaron todo para un hombre que no firmó nada. Pero a diferencia de la mayoría de las historias que tú conoces, aquí los [música] papeles que firmaron no eran contratos de trabajo, eran [música] actas constitutivas de empresas que valían millones.
El [música] mayo se casó con Rosario Niebla Cardoza. De ese matrimonio nacieron cinco hijos: María Teresa, Midian [música] Patricia, Jesús Vicente, Mónica del Rosario y Modesta, todos [música] con la letra M. Excepto Jesús Vicente, que sería conocido como el Vicentillo. Rosario Niebla Cardoza, fue la primera mujer que puso su nombre al servicio del imperio.
La primera que firmó, [música] la primera que apareció en un acta notarial como propietaria de algo que en realidad [música] pertenecía a él y fue la que más tiempo sostuvo esa ficción. Durante décadas, Rosario fue la cara legal de la familia Zambada, presidenta del Consejo de Administración de la Empresa [música] más importante del Mayo.
Propietaria registrada de la gasolinera que llevaba su propio nombre, Rosario Niebla Cardoza, A. [música] accionista mayoritaria con más de 19,000 acciones [música] de una lechería que se convirtió en una de las marcas más populares de Sinaloa y madre de las cuatro mujeres [música] que una a una fueron incorporadas al mismo sistema.
Cada hija, a medida [música] que cumplía la edad legal, era registrada como accionista, [música] como socia, ni como administradora de alguna de las empresas familiares. Incluso [música] modesta, la menor, que cuando se constituyeron varias de esas empresas todavía era menor de edad, [música] aparece en actas y registros como socia.
Eso lo ha documentado la periodista Anabel [música] Hernández. No era un secreto para nadie en Culiacán. Todo el mundo sabía [música] que las empresas de la familia Zambada eran de la familia Zambada. [música] Pero oficialmente, legalmente, en el papel, el dueño de todo eso era [música] nadie.
O más precisamente las dueñas de todo eso eran las mujeres. Rosario, María Teresa, Miriam, Patricia, Mónica del Rosario, Modesta, cinco mujeres, [música] un hombre invisible. Recuerda esos cinco nombres, recuerda especialmente el de Rosario, porque lo que le pasó a Rosario Niebla Cardoza es lo que le pasa a muchas mujeres [música] que tú conoces.
Dio su nombre, su firma, a su identidad legal para proteger a un hombre que cuando el sistema empezó a desmoronarse [música] no hizo nada para protegerla a ella. Pero había una sexta mujer y había [música] un nombre que iba a cambiarlo todo. Y para entender ese nombre necesitas conocer una marca de leche. Una simple marca de leche pasteurizada [música] que se vendía en las tienditas de todo Sinaloa a finales de los 90 [música] y durante los primeros años del 2000.
La marca se llamaba [música] Leche Santa Mónica y su nombre no era casualidad. En la colonia [música] El Alto Bachihualato, a la altura del kilómetro 7.5 de la [música] carretera Anabolato, a las afueras de Culiacán, se levantó a [música] principios de los 90 una fábrica de productos lácteos. La empresa [música] se registró oficialmente como nueva industria de ganaderos de Culiacán, sociedad [música] anónima de capital variable.
El acta constitutiva se protocolizó el 2 de febrero de 1988 [música] ante un notario de Culiacán que después sería señalado por las autoridades estadounidenses como pieza clave [música] en la Constitución de empresas fachada del cártel de Sinaloa, José Antonio Núñez Bedoya. En [música] el acta aparecían siete socios originales, la mayoría vecinos de la colonia Las Quintas en Culiacán.
[música] Había médicos, empresarios, prestanombres, nombres como Jesús García Mendoza, Fernando [música] Iribe Picos, Jaime Otáñez García, que después sería director de atención médica [música] de Sinaloa. Pero la persona que protocolizó el acta, la que firmó, la que puso su nombre como piedra angular de todo, fue [música] Rosario Niebla Cardoza, la esposa del mayo.
Para noviembre de [música] 1993, la fábrica ya estaba produciendo. Las máquinas para fabricar los envases [música] y tapas de plástico funcionaban a toda capacidad y la leche [música] que salía de esa planta se convirtió rápidamente en una de las más populares de Sinaloa. Se vendía en [música] las tienditas, en los abarrotes, en los supermercados.
Las familias de Culiacán la compraban para darles de desayunar a sus hijos. La marca se llamaba Leche [música] Santa Mónica. ¿Entendiste? Santa Mónica. El nombre de la marca era el nombre de la hija, la misma [música] Mónica del Rosario Zambada Niebla, que hace unos días fue detenida y liberada por la Marina en el Áo.
Su padre le puso su nombre a una [música] empresa de millones y ella creció viéndose reflejada, no en un espejo, sino en un [música] cartón de leche. Esa leche se convirtió en mucho más que un negocio de lácteos. Era la joya de la corona del sistema de lavado de dinero del mayo Zambada o la planta principal [música] estaba en el alto Bachihualato, pero tenía operaciones en Los Mochis, en Ajome y direcciones registradas en Sonora, Nayarit [música] y Baja California Sur.
En un momento llegó incluso a exportar a Estados [música] Unidos. Y aquí es donde la historia se vuelve tan absurda [música] que si no estuviera documentada, nadie la creería. Aquí viene lo primero que te prometí. Quizá tú conoces lo que es montar un negocio con las uñas. Quizá tú o alguien de tu familia abrió una tiendita, [música] un puesto de comida, un taller y sabe lo [música] difícil que es conseguir un crédito, lo imposible que parece que un banco [música] te preste dinero cuando no tienes nada a tu nombre. Lo que vas a
escuchar ahora es la historia de cómo el narcotraficante más buscado de [música] México consiguió que un banco del gobierno de Estados Unidos le prestara dinero para [música] montar su fábrica de leche y nadie se dio cuenta o nadie quiso darse cuenta. Según la investigación de la periodista [música] Anabel Hernández, publicada en su libro El traidor, El diario secreto del hijo del Mayo, una parte del financiamiento inicial de la lechería [música] Santa Mónica, provino del Export Import Bank of the United States, el [música] Exin
Bank, una agencia de créditos del gobierno estadounidense cuyo [música] propósito es financiar exportaciones de productos estadounidenses. El préstamo [música] permitió a la empresa justificar recursos ante las autoridades, darle [música] una fachada de legitimidad internacional y exportar productos [música] lácteos a Estados Unidos.

Con ironía, el propio Mayo [música] le contó a su abogado Fernando Gaxiola que fue un banco del gobierno de Estados Unidos, sin saberlo, el que financió la instalación de su fábrica [música] de leche pasteurizada Santa Mónica. O eso lo narra Anabel Hernández en el traidor. Un banco del gobierno del país que ofrecía 15 millones de dólares de recompensa por la captura del mayo le prestó dinero para montar su negocio de lavado.
El mismo gobierno que lo perseguía lo estaba financiando y nadie dijo nada. Ese es el nivel de invisibilidad que este hombre logró construir. Tan invisible que el gobierno que lo buscaba le prestaba dinero sin saber que se lo estaba prestando a él. Porque en los papeles el dueño de la lechería no era él, [carraspeo] era Rosario, eran las hijas, eran los [música] prestanombres.
Él nunca firmó nada y la estructura era perfecta. Rosario Niebla Cardoza figuraba como presidenta del Consejo de Administración de la Nueva Industria de Ganaderos de Culiacán con más de 19,000 acciones a su nombre. Las cuatro hijas aparecían como accionistas y socias. Y el vicentillo Jesús Vicente Zambada [música] Niebla, el hijo varón, el que después lo traicionaría todo, figuraba nada menos que como gerente de finanzas [música] de la leche Santa Mónica.
tenía una credencial de empleado. [música] Su número era el 00654. Imagínate eso. El hijo de uno de los narcotraficantes más poderosos del mundo, fichado como empleado de una lechería [música] con credencial, con número de empleado, como si fuera un trabajador [música] más. Esa era la profundidad del disfraz.
Pero la lechería no era la única empresa, era solo la más visible. Alrededor de la leche Santa Mónica [música] había un ecosistema completo de negocios que formaban el escudo financiero [música] de la familia Zambada. Y ese escudo tenía un diseño muy específico. Cada empresa [música] a nombre de una mujer distinta, cada firma en un acta notarial diferente o cada negocio con su propia razón social, su propio registro, su propia fachada de [música] legalidad y detrás de todo un solo hombre que no aparecía en ningún papel. Anota [música] ese
número. Seis empresas, seis mujeres, un nombre [música] que nunca aparece. Recuérdalo, porque cuando llegue lo segundo que te prometí, [música] vas a entender la escala completa de este sistema. Y en [música] algún momento de los años 90, el gobierno mexicano lo supo. Alguien [música] en alguna oficina conectó los puntos.
Hubo un decomiso temporal [música] de la lechería. Las autoridades la señalaron, la intervinieron y después, en un giro que dice más sobre el sistema [música] que protegía al mayo que cualquier otra cosa en esta historia, la lechería fue devuelta públicamente a Rosario Niebla Cardoza. La misma mujer, la misma [música] esposa, el mismo nombre se la quitaron y se la regresaron como si nada hubiera pasado o como si el decomiso hubiera sido un trámite burocrático y no una prueba de lavado de dinero.
El sistema funcionaba así. Detían, [música] soltaban, decomisaban, devolvían, investigaban, [música] archivaban y mientras tanto, la leche se seguía vendiendo [música] en las tienditas de Culiacán y las familias se la seguían sirviendo a sus hijos [música] en el desayuno. Y el mayo seguía dirigiendo todo desde [música] su rancho en la sierra, sin que su nombre apareciera en un solo papel.
Pero ese equilibrio tenía fecha de caducidad, porque al otro lado de la frontera, [música] en Washington, alguien estaba armando un expediente que lo iba a cambiar todo. Y ese expediente no lo estaba armando la policía [música] mexicana, lo estaba armando el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
[música] La oficina que sigue el dinero, no la [música] droga, el dinero. Y cuando sigues el dinero, encuentras las firmas. Y cuando encuentras las firmas [música] encuentras los nombres. Y todos los nombres que encontraron [música] eran de mujeres. Para entender lo que hizo el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, hay [música] que entender primero cómo funciona el lavado de dinero en el narcotráfico mexicano, porque no es como en las películas, no [música] es un tipo con un maletín lleno de billetes entrando a un banco.
mucho más sutil que eso y mucho más doméstico. El problema que tiene un narcotraficante [música] que genera cientos de millones de dólares al año no es conseguir el dinero. [música] Eso ya lo tiene. El problema es explicarlo. Es meterlo al sistema financiero formal sin que nadie pregunte de dónde viene. poder comprar una casa, [música] un carro, un rancho, una fábrica sin que Hacienda aparezca preguntando [música] con qué dinero lo compraste.
Y la forma más antigua [música] y más efectiva de resolver ese problema es la misma que ha funcionado durante siglos. poner el negocio a nombre de otro, un prestanombres, [música] alguien que tenga identificación limpia, que no tenga antecedentes, que [música] pueda presentarse ante un notario y firmar un acta constitutiva sin que salten las alarmas.
¿Sabes [música] qué es lo más efectivo que existe como prestan? alguien de tu propia familia, tu esposa, tus hijas, tu nuera. Mujeres que llevan tu apellido, [música] pero que no tienen historial delictivo. Mujeres que pueden ir a un banco, abrir una cuenta, registrar una empresa sin que nadie sospeche, porque el sistema durante décadas no sospechaba de las mujeres.
El narcotráfico era un asunto de hombres. Los operativos iban contra [música] hombres. Las órdenes de apreción eran contra hombres, las investigaciones seguían a hombres. Y mientras todos miraban a los hombres, [música] las mujeres firmaban, firmaban todo. El mayo. [música] Zambada entendió eso antes que nadie y construyó su imperio sobre esa lógica.
Lo primero que hizo con las ganancias del narcotráfico [música] fue dedicarse legalmente a la agricultura y la ganadería. Eso [música] también lo documenta Anabel Hernández en el traidor, citando al abogado Fernando Gaxiola. No despilfarró todo en [música] mujeres ni lujos. Planeó todo de modo tal que su dinero sucio financiara su negocio legal.
Así lavaba el dinero y lo movía con más facilidad. Con diversos nombres falsos, el mayo [música] siempre se presentaba como ganadero. Lo era. Eso es lo que lo hacía diferente de otros narcos. [música] El mayo no gastaba, invertía, no se exponía, se escondía detrás de actas notariales, [música] no ponía su cara, ponía la cara de sus mujeres y el sistema fue creciendo, empresa [música] por empresa, acta por acta, firma por firma, siempre [música] con el mismo patrón.
La mujer firma, el hombre dirige. La mujer aparece en el papel, el hombre desaparece del [música] papel. Y un notario en Culiacán, José Antonio Núñez Bedoya, fue señalado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros [música] del Departamento del Tesoro en agosto de 2013 como una figura crucial para que el cártel de Sinaloa constituyera esas empresas.
Según las investigaciones [música] estadounidenses, Núñez Bedoya no solo ayudó a crear la lechería Santa [música] Mónica, también formalizó el establo Puerto Rico, la estancia infantil [música] Niño Feliz, el parque acuático, los cascabeles, [música] el Rancho agrícolo ganadero, los Mezquites, el centro comercial y habitacional Lomas y no trabajaba [música] solo para la familia Zambada también facilitó la adquisición de inmuebles [música] a nombre de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo y su entonces pareja, Griselda López Pérez, el mismo
notario para dos de los narcotraficantes más poderosos del mundo. Todo legal, todo registrado, todo a nombre de mujeres. Piensa en eso. un momento, un [música] parque acuático, una guardería infantil, [carraspeo] un centro comercial, un establo, una lechería, [música] una gasolinera, una constructora, negocios que tú ves en tu ciudad todos los días, negocios donde tú llevas a tus hijos, donde [música] compras leche, donde cargas gasolina, cualquiera de ellos podría estar funcionando igual y tú nunca te enterarías porque por fuera son negocios
normales. Los empleados son reales, los productos son reales, los clientes son reales. Lo único falso es el [música] origen del dinero que los creó y el nombre que aparece en el [música] acta constitutiva. Y así llegamos a mayo de 2007. Y aquí es donde [música] todo cambia. Aquí viene lo segundo que te prometí.
Quizá tú has vivido ese momento [música] en que alguien de fuera llega y dice en voz alta lo que todo tu pueblo, todo tu barrio, toda tu familia sabía, pero nadie se atrevía a decir. [música] Ese momento en que la verdad que todos conocen se convierte finalmente en verdad oficial. Lo que pasó en mayo de 2007 fue exactamente eso, pero a escala internacional.
[música] La oficina de control de activos extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió un comunicado que lo cambió todo. En [música] ese comunicado, la OFAC designó a seis empresas mexicanas [música] y a 12 personas como parte de la red financiera de Ismael Zambada García y los nombres que aparecieron en esa lista [música] eran todos nombres que tú ya conoces.
Todas las mujeres, [música] todas las empresas o todo el sistema al descubierto. El comunicado [música] decía textualmente que la designación tiene como objetivo a la nueva industria de ganaderos de Culiacán, [música] SADCB, una gran empresa ganadera y lechera [música] con sede en Sinaloa, México. Y continuaba la exesposa de Zambada García, Rosario Niebla Cardoza, sus cuatro hijas adultas, [música] María Teresa, Miriam Patricia, Mónica del Rosario y Modesta Zambada Niebla, también fueron designadas [música] debido a su rol en la propiedad o
control de empresas y activos fachada de Zambada García en México. Ahí estaban [música] los seis nombres, Rosario, María Teresa, Miriam Patricia, Mónica del Rosario, Modesta y Cintia Borboa Zazzueta, la [música] esposa del vicentillo. Seis mujeres, todas designadas, [música] todas señaladas públicamente por el gobierno de Estados Unidos como parte de la red de lavado de dinero del mayo Zambada [música] y las seis empresas, la nueva industria de ganaderos de Culiacán, [música] que era la Leche Santa Mónica, el establo Puerto Rico,
sociedad anónima de capital variable, Jamaro Constructores, sociedad anónima de capital variable, Multiservicios Geviz, sociedad anónima de capital variable, la estancia infantil Niño Feliz, sociedad cooperativa y la gasolinera Rosario Niebla Cardoza, A. Seis [música] empresas a nombre de mujeres, cero empresas a nombre de él.
El escudo era perfecto y había funcionado durante casi 20 [música] años hasta que los americanos decidieron seguir el dinero en lugar de seguir la droga. La [música] entonces administradora de la DEA, Karen Petandy, declaró algo que resume todo. Estamos colaborando con la OFAC para desenmascarar a estas empresas fachada de narcotraficantes y revelar su verdadera naturaleza.
No son negocios legítimos, [música] sino fuentes de ingresos ilegales que alimentan el narcotráfico, [música] a su violencia y la corrupción. Pero aquí es donde la historia se vuelve más oscura, porque la designación [música] de la OFAC no produjo ni una sola consecuencia legal [música] dentro de México.
Las empresas siguieron operando. La leche Santa Mónica siguió vendiéndose en las tienditas. [música] La gasolinera siguió despachando. Las [música] mujeres siguieron siendo las titulares. En México, ser designado por la OFAC no [música] te mete a la cárcel, te prohíbe hacer negocios con empresas estadounidenses. Te congela cuentas en el sistema financiero de Estados Unidos, pero en [música] México, si no hay una orden de apreciónsión mexicana no pasa nada.
Y para la familia Zambada, durante años no pasó nada. [música] Eso es lo que tiene que quedar claro. El gobierno de Estados Unidos publicó los [música] nombres, señaló a las empresas, identificó a las mujeres dijo públicamente [música] que eran empresas fachada para lavar dinero del narcotráfico. Y en México [música] la vida siguió igual.
Las mujeres siguieron firmando, la leche se siguió vendiendo y el mayo [música] siguió libre. Porque en su país, donde todo el mundo sabía la verdad, la verdad [música] no tenía consecuencias. ¿Dónde estaban las autoridades mexicanas? ¿Dónde estaba [música] la PGR? donde estaban los fiscales que podían haber abierto una [música] investigación con los datos que Estados Unidos les estaba entregando en bandeja de [música] plata.
¿Dónde estábamos todos que leíamos esas noticias [música] en el periódico y al día siguiente seguíamos comprando leche en la tiendita sin preguntarnos de dónde venía? Él nunca afirmó nada y nadie le pidió que lo hiciera. Si lo que has escuchado hasta ahora te ha hecho pensar en cómo funciona el sistema que permite que estas cosas pasen [música] delante de todos, o si sientes que estas historias merecen ser contadas para que no se repitan, suscríbete [música] a este canal.
Cada video que hacemos es un acto de memoria contra el olvido [música] y lo que viene a continuación es todavía más fuerte [música] que lo que ya escuchaste. Para entender lo que pasó después [música] de la designación de la OFAC, hay que entender algo sobre el mayo Zambada, [música] que lo hacía único entre todos los narcotraficantes de su generación.
El mayo no reaccionaba, no se escondía más de lo que ya estaba [música] escondido, no cerraba negocios, no huía, simplemente esperaba, dejaba que el tiempo pasara, [música] dejaba que la atención se moviera a otro lado y seguía operando exactamente igual. Esa paciencia era su arma más [música] poderosa.
El Chapo Guzmán fue capturado tres veces, tres. Se fugó [música] dos y al final terminó condenado a cadena perpetua en una corte de Brooklyn. Los hermanos [música] Beltrán Leiva cayeron uno a uno. El liderazgo del cártel de Juárez fue desmantelado. [música] Los cetas fueron diezmados, pero el mayo seguía ahí, siempre ahí, [música] 50 años sin pisar una cárcel, medio siglo operando en las [música] sombras.
Y la razón principal por la que pudo hacerlo durante tanto tiempo era precisamente que no existía en papel, no había propiedades a su nombre, no había cuentas bancarias [música] a su nombre, no había empresas a su nombre, no había fotografías recientes [música] de él. Durante décadas, las únicas imágenes que circulaban eran viejas, borrosas, [música] de cuando era joven.
Su rostro era casi desconocido para el público general. El mayo [música] era un fantasma con nombre, pero sin cara, con poder, pero sin firma, con un imperio, [música] pero sin un solo documento que lo conectara directamente a él. Y en [música] medio de ese silencio calculado a su propia familia empezó a caer uno por uno.
El primero [música] fue el vicentillo, Jesús Vicente Zambada Niebla, el hijo varón, el que figuraba como gerente de finanzas [música] de la Leche Santa Mónica con su credencial número 00654. Fue capturado por el ejército mexicano el 19 de marzo de 2009. Lo detuvieron en una mansión de la calle Lluvia 269, colonia Lomas del Pedregal, [música] en la ciudad de México.
Portaba armas de uso exclusivo de las fuerzas armadas. Fue extraditado [música] a Estados Unidos el 18 de febrero de 2010 y ahí empezó algo que el mayo probablemente nunca imaginó que pasaría. Su propio hijo empezó a hablar. Aquí viene lo tercero que te prometí [música] y necesito que te prepares porque lo que vas a escuchar ahora es la historia de una traición que no viene de un enemigo o no viene de un rival, no viene de otro cártel, viene de dentro, de la sangre del hijo que creció en la mesa del patriarca, [música] que llevaba
su apellido, que tenía su credencial de empleado. en la lechería [música] que el Padre construyó y que un día decidió contarlo todo. Quizá tú conoces el dolor de que alguien de tu propia familia cuente [música] tus secretos. Quizá tú sabes lo que se siente cuando la persona en la que más confiabas [música] es la que te traiciona, pero imagínate eso multiplicado [música] por miles de millones de dólares.
Imagínate que los secretos que se cuentan no son chismes familiares, son rutas de cocaína, [música] nombres de policías sobornados, cantidades de dinero lavado, identidades de prestanombres, y que los oídos que escuchan esos secretos [música] no son los de una vecina chismosa, son los de un fiscal federal de Estados Unidos.
El Vicentillo se convirtió en testigo cooperante del gobierno [música] de Estados Unidos. fue uno de los testigos clave en el juicio contra el Chapo Guzmán en [música] Brooklyn en 2019. Y lo que contó ante esa corte bajo juramento [música] destruyó para siempre la ficción de que el mayo era un ganadero inocente. Vicente Zambada Niebla [música] declaró que su padre enviaba toneladas de drogas a Estados Unidos.
declaró que el presupuesto [música] de sobornos de su padre solía llegar hasta un millón de dólares al mes con sobornos destinados a muchos altos cargos mexicanos. [música] un millón de dólares al mes en sobornos a policías, militares y funcionarios que sabían perfectamente quién era el mayo y que lo dejaban operar a cambio de dinero.
Y declaró algo más, algo que conecta directamente con la historia que te estoy contando. Declaró que él mismo se presentaba como gerente de finanzas de la leche Santa Mónica, que esa era su cobertura. que la lechería era parte del sistema de lavado de dinero de su padre, lo dijo bajo juramento ante un juez federal con las cámaras del mundo apuntándole, “¿Entiendes lo que eso significa? El hijo del mayo sentado en una corte de Chicago revelando que la leche que tú [música] compraste en la tiendita era parte de un esquema de
lavado de miles de millones de dólares. que la credencial [música] de empleado que tenía era falsa, que la lechería una fachada, que todo era una fachada, [música] que las mujeres que firmaron los papeles sabían para qué firmaban y que su padre [música] nunca firmó nada. Pero la traición del vicentillo fue más profunda que un testimonio en una corte.
Fue una traición al sistema [música] completo que el mayo había construido durante décadas. Porque el vicentillo no solo habló del narcotráfico, habló de las empresas, habló de los nombres, habló de las mujeres y con [música] su testimonio los investigadores pudieron reconstruir pieza por pieza, [música] la arquitectura financiera que El mayo había montado con tanta paciencia.
Cada acta notarial, cada firma, cada nombre, [música] cada empresa, todo expuesto, todo conectado, todo documentado, no por un periodista, [música] no por un investigador externo, por su propio hijo. El abogado del vicentillo, [música] Fernando Gaxiola, fue quien contactó a la periodista Anabel Hernández en [música] 2011 para compartir la historia.
le dijo una frase que lo resume todo. El mayo tiene establos productores de leche a nombre de mucha gente. Es dueño de muchas casas, [música] de muchos negocios legítimos. Ellos tienen entradas de dinero legal. Si mañana terminaran los negocios [música] de la droga o ellos seguirían siendo multimillonarios por muchas generaciones.
Multimillonarios por muchas generaciones, con negocios [música] legales financiados con dinero ilegal, con actas [música] constitutivas firmadas por mujeres, con un imperio invisible construido sobre la invisibilidad de un solo [música] hombre. Fernando Gaxiola murió a finales de noviembre de 2015. Anabel Hernández [música] fue a su funeral.
Dice que el vicentillo llamó por teléfono para dar sus condolencias a la familia del abogado y que su relación con Gaxiola era genuina. El abogado había arriesgado su vida para contar [música] esa historia y murió antes de haber publicado el libro que la contendría. Pero lo más perturbador de la traición del vicentillo no fue lo que reveló sobre su padre, fue lo que reveló sobre el sistema que protegía a su padre.
Porque Vicente Zambada Niebla no solo contó que el mayo sobornaba a policías y militares, contó que durante años, al menos desde 1998, [música] miembros de la cúpula del cártel de Sinaloa, incluyendo al Mayo, al Chapo y al propio Vicentillo, tenían contacto directo con la DEA, [música] con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos.
Contacto directo, no enfrentamiento. [música] Contacto, eso lo documentó Anabel Hernández y eso es lo que hace que esta historia sea mucho más que la historia de un narco y sus empresas fachada. Es la historia de un sistema que funcionaba para todos, para el narco que lavaba su dinero sin [música] consecuencias, para las autoridades mexicanas que recibían sobornos millonarios [música] para las autoridades estadounidenses que mantenían informantes dentro del cártel.
y para las mujeres de la familia o que firmaban los papeles, [música] porque eso era lo que se esperaba de ellas, porque eso era lo que su padre, su [música] esposo, su familia les pedía que hicieran. Y porque dentro de ese sistema decir que no nunca fue una opción real. ¿Sabes qué es lo más triste de esta [música] historia? que cuando el sistema empezó a desmoronarse, las que quedaron más expuestas no fueron los narcos, no [música] fueron los policías corruptos, no fueron los banqueros que movieron el dinero, [música] fueron las
mujeres que firmaron, porque los papeles tenían sus nombres, las actas [música] constitutivas tenían sus firmas, las listas de la OFAC tenían sus [música] fotos y el hombre que las puso ahí, el hombre que diseñó todo el sistema, el hombre que las usó como escudo [música] durante décadas. Ese hombre nunca firmó nada.
Y después de la traición del vicentillo, algo inesperado pasó. En [música] 2022, una serie de documentos revisados por el semanario Río XI reveló que varios de los descendientes del mayo Zambada [música] habían sido eliminados de la lista negra del departamento del tesoro. Las hijas, la [música] esposa, algunos nombres simplemente desaparecieron de los registros de la OFAC.
trascendió de forma extraoficial [música] que esa diligencia pudo ser parte de la negociación que el vicentillo realizó con la fiscalía estadounidense tras convertirse [música] en testigo cooperante. El hijo habló y como premio por hablar las mujeres de la familia fueron sacadas de la lista, pero no todas [música] y no para siempre.
Porque cuando el periodista Carlos Loret de Mola revisó la lista de la OFAC [música] el 20 de marzo de 2026, un día después de [música] la detención de Mónica en el Áo, el nombre de Mónica del Rosario Zambada Niebla seguía ahí actualizado, [música] vigente o con sus datos, su fecha de nacimiento, su nacionalidad, [música] el gobierno de Estados Unidos no la había olvidado.
[música] La pregunta es, ¿por qué el gobierno de México la dejó ir? ¿Qué quedó de todo esto? Quedaron [música] los papeles, quedaron las actas notariales, quedaron las firmas de seis mujeres en seis empresas. Quedó [música] el terreno vacío, donde antes estaba la fábrica de leche, demolida en junio de 2021. Quedó la razón social de una [música] empresa que todavía está activa, aunque la fábrica ya no exista.
Quedó [música] una marca de leche que algunos todavía recuerdan en Culiacán. Y quedó un hombre en una celda de Brooklyn [música] que un día se levantó y decidió decir la verdad ante un juez, pero no la verdad completa, porque la verdad completa incluye a las mujeres [música] y de las mujeres casi nadie habla.
25 de julio de 2024, es jueves o son las primeras horas de la tarde en un aeródromo privado cerca de El Paso, Texas. [música] Una avioneta Beachcraft King Air aterriza sin que nadie lo espere. De la avioneta bajan dos [música] hombres. Uno es Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín el Chapo Guzmán.
El otro [música] es Ismael Mario Zambada García, el mayo. El hombre que durante más de 50 años dirigió el cártel de Sinaloa sin pisar [música] jamás una cárcel. El hombre que nunca firmó nada. Tiene 76 años. va en silla de ruedas y [música] por primera vez en su vida el sistema que lo protegió durante medio siglo ha dejado de funcionar.
Las circunstancias [música] de esa captura son todavía materia de controversia. El gobierno de México [música] dijo que no participó en la operación. El gobierno de Estados Unidos no dio una explicación [música] clara durante días y el propio mayo, a través de su abogado Frank [música] Pérez publicó una carta el 10 de agosto de 2024 diciendo que no se entregó voluntariamente, que fue engañado, que Joaquín Guzmán López lo invitó [música] a una reunión para resolver un conflicto entre el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya y Héctor Melesio
Cuenojeda por el control de la Universidad Autónoma de Sinaloa, que cuando llegó al rancho Huertos del Pedregal en las afueras de Culiacán, lo interceptaron [música] hombres armados con uniformes militares, que vio a [música] Héctor Quen y a uno de sus ayudantes, que fue trasladado por la fuerza a un avión que tres horas [música] después aterrizó en el paso.
que Héctor Quen fue asesinado ese mismo día en el mismo [música] lugar, a la misma hora, aunque la versión oficial del gobierno de Sinaloa dijo que murió en un asalto en una gasolinera. El mayo aseguró que fue secuestrado por el hijo del Chapo para ser [música] entregado a las autoridades estadounidenses y que todo fue una trampa tendida por la familia Guzmán.
Fuentes del gobierno estadounidense, [música] citadas por periodistas como Luis Chaparro, aseguran que la operación fue planeada desde la cárcel [música] por el propio Chapo Guzmán, con la participación de su hijo Joaquín [música] y la colaboración del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Sea cual sea la versión real, el resultado [música] fue el mismo.
El mayo Zambada, el hombre invisible, el hombre sin firma, el hombre sin fotografía reciente, [música] estaba por primera vez ante un juez en silla de ruedas, escoltado por agentes federales [música] en una corte del Paso, Texas. Y el 13 de septiembre de 2024 fue trasladado a Brooklyn, Nueva York, de para ser procesado por el juez Brian [música] Kogan, el mismo juez que condenó al Chapo Guzmán, el mismo juez que juzgó a su propio hijo [música] el vicentillo, la misma corte, el mismo tribunal, el mismo [música] sistema que
sus mujeres no pudieron protegerlo de porque el escudo de papel que funcionó durante décadas en México [música] no servía de nada ante un juez federal estadounidense. ¿Te das cuenta de la ironía? El hombre que nunca firmó nada fue atrapado porque otro hombre, el [música] hijo de su compadre, firmó un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para entregarlo.
Un papel lo protegió toda la vida y un papel [música] lo destruyó. Y el 25 de agosto de [música] 2025, exactamente 13 meses después de su captura, Ismael El Mayo Zambada [música] se declaró culpable ante el juez Brian Kogan en la Corte Federal de Brooklyn. investido con uniforme de reo azul marino y camisola anaranjada con barba y cabello blanco, escoltado por alguaciles federales, [música] leyó en voz alta un texto que desmontó para siempre la ficción que él mismo había construido durante medio siglo.
Dijo bajo juramento, durante 50 años he dirigido una gran red criminal. Desde el principio y hasta el momento de mi captura, [música] he pagado sobornos a policías, militares y políticos en México. Dijo que empezó en el narcotráfico [música] en 1969, a los 19 años, cuando plantó marihuana por primera [música] vez.
Dijo que después pasó a vender heroína y cocaína. dijo que entre 1980 [música] y 2024 fue responsable de transportar y distribuir 1,illón y medio de kilos de cocaína, la mayor parte con destino a Estados Unidos, un millón y medio de kilos. Y dijo algo que nadie esperaba. [música] dijo, “Reconozco el gran daño que las drogas ilegales han causado [música] en la gente de Estados Unidos y México.
Pido perdón por todo ello y tomo responsabilidad por mis [música] actos.” El mayo pidió perdón. El hombre que nunca firmó nada [música] firmó su declaración de culpabilidad ante un juez, ante las cámaras, [música] ante el mundo. Se declaró culpable de dos cargos. participar en una empresa criminal continua [música] y conspiración de crimen organizado.
El juez le impuso cadena perpetua y ordenó la confiscación de 15,000 millones de dólares. 15,000 millones. [música] La fiscal general de Estados Unidos, Pambondi, dijo, “El mayo [música] vivía en un palacio y ahora vivirá en una prisión. Sus últimos años los pasará [música] como si estuviera en el corredor de la muerte.
Y el director de la DEA, Terrans Th dijo, “No es solamente [música] una declaración de culpabilidad, sino la caída de un mito. Muere la idea de que hay [música] figuras criminales inalcanzables para el sistema de justicia.” Pero el abogado del mayo, [música] Frank Pérez, salió de la corte y dijo algo que dejó a todos helados.
Esto no es un acuerdo de cooperación. El señor no [música] está cooperando. No va a cooperar para nada. La información del mayo Zambada [música] se queda con el mayo Zambada. El mayo se declaró culpable. Aceptó la cadena perpetua, aceptó la [música] confiscación de 15,000 millones, pero se negó a dar nombres.
Se negó a hablar de los policías que sobornó. Se negó a identificar a los militares que protegió. Se negó a señalar a los políticos [música] que compró. El mayo, incluso en la derrota, mantuvo [música] el mismo principio que lo guió durante 50 años. No dejar huella, no [música] dar información, no exponer a nadie o no firmar más de lo necesario.
Y eso nos lleva a la pregunta más importante [música] de toda esta historia. Si el mayo se declaró culpable, si admitió ser el jefe del cártel de Sinaloa durante 50 años, si reconoció que lavaba dinero a través [música] de empresas fachada, si aceptó la confiscación de 15,000 millones de dólares, entonces [música] las mujeres que firmaron esas empresas, las mujeres que pusieron su nombre en las [música] actas constitutivas, las mujeres que aparecen en la lista de la OFAC.
¿Qué son [música] cómplices, víctimas, instrumentos de un sistema que las usó y después las descartó? ¿O algo mucho más complejo que ninguna de esas categorías [música] puede capturar? Esa pregunta, la de si las mujeres de la familia Zambada son cómplices o víctimas, es la pregunta [música] que recorre toda esta historia como un río subterráneo y no tiene [música] una respuesta simple, porque la realidad nunca es simple cuando hablamos de familias del narcotráfico [música] y mucho menos cuando hablamos de las mujeres dentro de esas familias.
Quizá tú piensas que cualquier [música] persona que firma un acta constitutiva para lavar dinero del narcotráfico es culpable y desde el punto de vista legal [música] probablemente tengas razón. Pero piensa [música] en esto. ¿A qué edad empezó Rosario Niebla Cardoza a firmar? ¿Sabía exactamente lo que firmaba cuando protocolizó el acta de la nueva industria de ganaderos de Culiacán [música] en 1988? ¿Tenía la opción de decir que no? ¿Alguna vez, en algún momento de esos 30 años tuvo la posibilidad real [música]
de pararse y decir, “Yo no firmo más?” Y [música] si lo hubiera dicho, ¿qué le habría pasado? Hay una diferencia enorme entre ser cómplice por elección y ser [música] cómplice por sistema. Y las mujeres de la familia Zambada vivían dentro de un sistema donde la línea entre la vida familiar y la vida [música] criminal no existía.
No había un momento en que Rosario dejaba de ser esposa y empezaba a ser lavadora [música] de dinero. No había un momento en que Mónica dejaba de ser hija y empezaba a ser administradora de una empresa fachada. Todo era lo mismo. La cena familiar era lo mismo que la reunión de negocios. El acta de nacimiento era lo mismo que el acta constitutiva.
[música] El apellido era lo mismo que la firma. Todo era Zambada, todo era el sistema. Y dentro de ese sistema, las mujeres tenían un rol asignado que nadie les preguntó si querían cumplir. Firmar, poner [música] su nombre, dar la cara legal, ser el escudo de papel de un hombre que nunca [música] puso el suyo. Y el caso de Ana María Zambada Lara muestra que el sistema no se limitaba a las hijas de Rosario.
Ana María es hija de Alicia Lara Camberos, otra pareja del mayo. El mayo, como muchos narcotraficantes de su generación, tuvo múltiples relaciones y múltiples familias. Con Rosario Niebla Cardo tuvo a los cinco hijos que ya conoces, pero también tuvo hijos con otras mujeres. Serafín Zambada Ortiz, por ejemplo, es hijo de Leticia Ortiz Hernández [música] y nació en 1991 en California, [música] Estados Unidos.
Su hermana Teresita Zambada Ortiz está casada con Juan Carlos [música] Félix Gastelum, conocido como el Chavo Félix, un operador de alto nivel de la facción de los mayos que fue detenido y extraditado [música] a Estados Unidos. Cada rama de la familia tenía su función, cada mujer su firma, cada hija, su empresa.
[música] El sistema se replicaba en cada hogar del mayo como un código genético. Y la prueba más surreal de hasta dónde llegaba esa mezcla entre la vida familiar [música] y la vida criminal es la historia de Ana María Zambada [música] y el actor Derrick James. Errick James, un actor que interpretó a Santos en la telenovela rebelde, compartió abiertamente en redes sociales su relación con Ana María.
[música] Publicó fotos juntos, la identificó como su esposa, mostró a su hijo Romeo, una narcoija y un actor [música] de telenovelas, como si la vida real y la ficción se mezclaran hasta hacerse indistinguibles. [música] ¿Qué es en el fondo exactamente lo que el mayo logró? con su sistema de empresas [música] fachada, que la ficción fuera indistinguible de la realidad.
Y eso nos lleva a [música] un dato que mucha gente pasa por alto cuando habla de la familia Zambada. El mayo no tenía cuatro hijos varones, [música] tenía al menos cuatro. Además del vicentillo estaba Serafín Zambada Ortiz, detenido [música] en noviembre de 2013 cuando cruzaba la frontera en Nogales, Arizona, junto con su esposa. Estaba Ismael Zambada Imperial, [música] conocido como el mallito gordo, capturado por la Armada de México en una comunidad de Culiacán.
Y estaba Ismael Zambadas y Cairos, apodado el mallito flaco, [música] que hoy encabeza la facción de los mayos y es el responsable de la guerra que desangra a Sinaloa desde julio de 2024. Cuatro hijos varones y todos terminaron [música] presos o perseguidos. Todos cayeron. Pero los hijos varones caían por lo que hacían.
[música] Traficar droga, dirigir sicarios, operar el cártel. Las hijas caían por algo distinto, por lo que firmaban. Los hijos empuñaban armas, las hijas [música] empuñaban plumas y el resultado era el mismo. Sus nombres en una lista, sus vidas destruidas, su libertad en juego. Pero la gran diferencia es que los hijos podían negociar con la justicia.
[música] El vicentillo negoció y le redujeron la sentencia de cadena perpetua a 14 años. Ovidio Guzmán, el hijo del Chapo, se declaró culpable [música] y negoció beneficios. Los hombres cooperan y obtienen tratos. Las mujeres que firmaron [música] no tienen nada que ofrecer a cambio. No tienen información de rutas de narcotráfico.
No tienen nombres de sicarios. [música] No tienen mapas de túneles. Lo único que tienen es su firma en un papel y eso no te compra una reducción de sentencia. [música] Esa es la paradoja final del sistema que construyó el mayo. Las mujeres eran imprescindibles [música] para que el sistema funcionara. Sin ellas no había empresas.
Sin empresas no había lavado de dinero. Sin lavado [música] no había imperio. Pero cuando el sistema caía, las mujeres eran las más prescindibles de todas porque no tenían información que vender, [música] no tenían secretos que negociar, solo tenían sus firmas. Y sus firmas, que habían sido tan valiosas [música] cuando protegían al patriarca, no valían nada cuando se trataba de protegerse a sí mismas.
Y mientras tanto, la entrevista [música] que Julio Sherer García le hizo al mayo en 2010 para la revista Proceso [música] sigue siendo uno de los documentos más reveladores sobre la mente de este hombre. El mayo Zambada, [música] el narcotraficante más buscado de México, se sentó [música] a platicar con el periodista más respetado de México y lo que dijo en esa entrevista es escalofriante [música] a la luz de todo lo que sabemos ahora.
habló de su vida, habló de la guerra contra el narcotráfico, pero nunca habló de las mujeres. Nunca mencionó a Rosario, nunca mencionó a sus hijas, nunca habló de las empresas, nunca habló de las firmas, porque las mujeres no existían en la narrativa del mayo. eran invisibles incluso en su propia historia, exactamente como él [música] era invisible en los papeles de sus empresas.
La invisibilidad era un espejo. Él [música] no aparecía en las actas, ellas no aparecían en las entrevistas. Él era un [música] fantasma legal. Ellas eran fantasmas narrativos y juntos construyeron un imperio donde nadie era responsable de nada porque nadie existía oficialmente. Aquí viene lo cuarto y último que te prometí y es lo más reciente de todo lo que te he contado.
Pasó hace apenas unos días, 19 de marzo [música] de 2026, 8 meses después de que el mayo se declarara culpable en Brooklyn, 17 meses después de su captura. Y el [música] sistema que él construyó sigue ahí, herido, dividido, en guerra consigo mismo. Pero ahí, desde la [música] captura del mayo en julio de 2024, Sinaloa se partió en dos.
La facción [música] de los Chapitos, los hijos del Chapo Guzmán, y la facción de los mallitos, [música] encabezada por Ismael Zambadas y Cairos, apodado el mallito Flaco, otro hijo [música] del mayo. Dos familias que durante décadas fueron aliadas con padres, socios y que ahora se matan entre sí [música] en las calles de Culiacán.
Más de 2000 elementos de seguridad fueron desplegados por el gobierno [música] federal para intentar contener la violencia. Hubo enfrentamientos [música] armados en pleno día en colonias donde viven familias. Hubo desaparecidos, hubo muertos. Y en medio de ese caos, la facción [música] de los mallitos sigue operando desde la sierra, desde los ranchos o desde las comunidades rurales [música] donde nació todo.
comunidades como el álamo, el pueblo donde nació [música] el mayo Zambada, el pueblo donde a las 4 de la mañana de ese 19 de marzo de [música] 2026, tres helicópteros Black Hawk aterrizaron para buscar [música] a los operadores de la maliza. El operativo fue coordinado entre la Secretaría de Marina y la Secretaría de Seguridad [música] y Protección Ciudadana que dirige Omar García Harfuch.
Los elementos [música] catearon domicilios, propiedad de la familia Zambada en El Álamo y en otras comunidades cercanas. En uno de los cateos detuvieron a Omar Oswaldo Torres Cabada, apodado el patas, [música] integrante de la facción de los mayos. Lo trasladaron en helicóptero artillado [música] a la base aérea de Culiacán. En otro inmueble, los marinos fueron agredidos al llegar y repelieron la agresión.
El resultado: 11 presuntos integrantes de la facción criminal murieron en [música] el enfrentamiento y en otro inmueble, cerca de la iglesia de El Álamo retuvieron a una mujer que iba acompañada de una menor de edad. La mujer [música] era Mónica del Rosario Zambada Niebla. La detuvieron, la identificaron, [música] verificaron si tenía órdenes en su contra y al no encontrar ninguna orden de apreensión, [música] ni en México ni en Estados Unidos, la liberaron y la entregaron a sus familiares.
Así [música] de simple, así de rápido. Pero lo que pasó antes de la liberación [música] cuenta una historia distinta a la del comunicado oficial, porque primero tanto la Secretaría de Marina como la SPC negaron [música] que la hubieran detenido. Cuando periodistas preguntaron directamente si Mónica Zambada había sido retenida, ambas dependencias [música] dijeron que no.
Rotundamente fue hasta que circularon videos en redes sociales [música] donde se veían los helicópteros bajando en el terreno, donde se escuchaba a pobladores gritando [música] la bajaron donde se veía el operativo en tiempo real filmado por los propios vecinos, que la versión oficial cambió. Entonces sí, entonces salió el [música] comunicado.
Entonces sí admitieron que sí la habían retenido, pero que la habían soltado [música] porque no tenía nada pendiente. Y al día siguiente, García Harfuch apareció en la conferencia matutina [música] al lado de la presidenta Claudia Shainbaum y confirmó los hechos. Mónica [música] Zambada fue retenida con una menor de edad.
No tenía orden de apreciónsión ni en México [música] ni en Estados Unidos y fue liberada conforme a los protocolos legales. Caso cerrado para México, caso cerrado. [música] Pero para Estados Unidos el caso no estaba cerrado porque [música] el periodista Carlos Loret de Mola demostró el mismo 20 de marzo que al entrar a la página oficial de la OFAC [música] y buscar el nombre de Mónica del Rosario Zambada Niebla, el registro aparecía vigente, actualizado, [música] con la información al día, con sus datos personales, con su fecha de nacimiento,
2 de marzo de 1980 con su nacionalidad México y con la designación parte de la red financiera de Ismael [música] Zambada García. ¿Entiendes lo que eso significa? El gobierno de México dice que Mónica Zambada no tiene relación con actividades delictivas. El gobierno de Estados Unidos dice que es parte de la red de lavado de dinero de su padre.
Uno [música] la suelta, el otro la tiene en una lista negra y ella vuelve a su casa en el álamo como si nada hubiera pasado. García Harfuch [música] explicó que lo que ocurrió en 2007 con la OFAC fue un procedimiento administrativo y que actualmente [música] Mónica Zambada no enfrenta ningún proceso que ponga en riesgo su libertad. Pero lo que no explicó y lo que nadie ha explicado todavía es por qué una mujer que aparece [música] en la lista negra del gobierno más poderoso del mundo, señalada como parte de la estructura financiera de un cártel que su propio
líder admitió haber dirigido durante 50 años, puede ser detenida y liberada en cuestión de horas en [música] el país donde se supone que debería ser investigada. Eso no es un error del sistema, es el sistema [música] funcionando exactamente como fue diseñado, porque el sistema [música] siempre protegió a las mujeres que firmaban, no por generosidad, no por justicia.
Las protegía porque si las mujeres caían, el sistema de lavado caía con ellas. Si metes a [música] la cárcel a las que firman, ya nadie firma. Y si nadie firma, el dinero no se puede lavar. [música] El escudo solo funciona si las mujeres están libres. Y [música] aquí es donde necesito que pienses en algo más profundo.
Porque la pregunta no es si Mónica Zambada es culpable o inocente. Esa pregunta la tiene que responder un [música] juez con pruebas sobre la mesa. La pregunta que importa para esta historia es otra. ¿Qué opción real tenía una niña que nació en 1980 [música] en la familia del narcotraficante más poderoso de México? ¿Qué opción real tenía cuando su padre le puso su nombre [música] a una marca de leche? ¿Qué opción real tenía cuando creció viendo que su madre firmaba actas [música] constitutivas como si fuera lo más normal del mundo?
¿Qué opción [música] real tenía cuando sus tres hermanas mayores ya estaban registradas como accionistas de las empresas familiares [música] antes de que ella fuera mayor de edad? ¿Qué opción real tenía cuando estudió administración de empresas [música] en la UAS? Una carrera que parece diseñada específicamente [música] para administrar lo que su padre construía, decir que no.
Y después, ¿qué? salir del [música] sistema, irse a dónde, con qué dinero que no viniera de la misma fuente. Esa es la trampa perfecta. El mayo no solo usó a sus mujeres como escudo, las crió dentro del escudo, las formó para ser parte del escudo, las nombró accionistas antes de que pudieran entender lo que eso significaba. Y cuando crecieron, ya estaban dentro.
[música] Y salir de dentro en una familia como la Zambada no es como renunciar a un trabajo. Es arriesgar tu vida, es perder a tu familia. Es quedarte sin nada en un mundo donde todo lo que tienes de la misma fuente que te pide que firmes un papel [música] más. Modesta, la hermana menor, que también aparece en los registros de la OFAC, se refugió en Canadá, según documenta Anabel Hernández.
Canadá, al otro lado del continente. Eso te dice algo sobre lo que significa intentar alejarse de esa familia. [música] Y María Teresa, la hermana mayor, conocida como Maitecita, nacida en 1969, [música] estuvo casada con Javier Díaz Vega, hijo del narco Baltazar Díaz Vega, apodado el [música] Balta.
Y tuvieron dos hijos, Javier Ernesto y Maité Díaz Zambada. La siguiente generación, Los Nietos del Mayo, creciendo dentro del mismo sistema, heredando los [música] mismos apellidos y probablemente en algún momento heredando las mismas firmas. Porque eso es lo que nadie dice cuando habla de las empresas [música] fachada del narcotráfico, que no son solo empresas, son familias, son generaciones enteras atrapadas en un sistema [música] que las necesita para funcionar.
Las mujeres firman, los hombres operan, los hijos heredan [música] y el ciclo se repite y se repite y se repite hasta que alguien desde afuera, [música] desde otro país, con otras leyes, decide publicar una lista con los nombres, pero ni siquiera eso lo detiene, porque la [música] lista se publica en Washington y [resoplido] las empresas operan en Culiacán.
Y entre [música] Washington y Culiacán hay un abismo de impunidad que ningún [música] comunicado de la OFAC ha podido cerrar en 19 años. Y ahora hay que hablar de algo que es incómodo [música] pero necesario. O porque en toda esta historia hay un personaje que casi nadie menciona, [música] pero que es tan importante como el mayo o como las mujeres que firmaron.
Ese personaje es el sistema mexicano, el sistema que permitió que todo esto funcionara. No un funcionario corrupto en particular, no un policía sobornado en específico, el sistema completo, el sistema que permite que un notario constituya empresas para narcotraficantes sin que nadie lo investigue. El sistema que permite que una lechería financiada con dinero del narcotráfico venda leche en los supermercados durante 20 años sin que nadie la clausure.
El sistema que permite que el gobierno decomice una empresa [música] y después se la devuelva a la misma familia. E el sistema que permite que una mujer señalada por el Departamento del [música] Tesoro de Estados Unidos como parte de una red de lavado de dinero sea detenida y liberada en horas sin [música] que ningún fiscal abra una carpeta de investigación.
Ese sistema no es un error, es un diseño. [música] Y el mayo Zambada, con su inteligencia campesina y su paciencia infinita, entendió ese diseño mejor que nadie y lo usó durante [música] 50 años sin firmar un solo papel. El mayo dijo ante el juez Cogan, “Como jefe de mi red criminal, corrompimos a policías, [música] mandos militares y políticos para que nos dejaran operar libremente.
Esa es una confesión judicial [música] bajo juramento ante un tribunal federal de Estados Unidos, el jefe del cártel de Sinaloa, admitiendo que compró al Estado mexicano durante medio [música] siglo. Y si el Estado estaba comprado, entonces las investigaciones que no se hicieron, las órdenes de [música] apreciónsión que no se emitieron, los decomisos que se devolvieron, [música] las detenciones que terminaron en liberaciones, todo eso no fue negligencia, fue el servicio pagado.
El mayo no solo lavó dinero a través de lecherías y [música] gasolineras, lavó la justicia, lavó la ley, lavó el sistema completo. Y las mujeres que firmaron los papeles fueron los instrumentos de ese lavado. los únicos instrumentos, pero sí los más visibles, porque sus nombres quedaron escritos. Mientras que los nombres de los policías, [música] los militares y los políticos que hicieron posible que esas [música] empresas funcionaran durante décadas, esos nombres no los dijo el mayo, esos nombres se los llevará a la tumba,
porque [música] esa fue la única cosa que firmó, un acuerdo de culpabilidad. donde se [música] comprometió a no cooperar. Y eso nos lleva al final de esta historia o más precisamente [música] al presente de esta historia, porque esta historia no ha terminado, sigue pasando ahora mismo. Mientras tú escuchas esto, ¿qué fue de todos los personajes? El mayo Zambada está en una celda en Brooklyn, Nueva York, condenado a cadena perpetua con una orden de confiscación de 15,000 millones de dólares.
A sus 78 años, con las rodillas destrozadas [música] y el cuerpo de un hombre que vivió medio siglo huyendo, pasará el resto de su vida entre cuatro paredes. La fiscal general Bondi [música] dijo que morirá en prisión. Y probablemente tenga razón. El hombre que nunca firmó nada terminó firmando su propia sentencia.
[música] Rosario Niebla Cardoza, la esposa, la primera mujer que puso su nombre en el sistema, [música] vive en Sinaloa. No se sabe mucho de ella públicamente. An redes sociales, no da entrevistas, [música] no aparece en revistas. Lo que sí se sabe es que su nombre estuvo durante [música] años en la lista de la OFAC y que algunas de las empresas que llevaban su firma siguen [música] activas o tienen razones sociales vigentes.
La gasolinera que llevaba su nombre [música] Rosario Niebla Cardoza, ANP, sigue en la lista de entidades [música] bloqueadas por la OFAC junto con Jamaro Constructores y Stablo Puerto [música] Rico. Tres de las seis empresas originales siguen ahí, bloqueadas por Estados Unidos, ignoradas por México. María Teresa [música] Maitecita, la hermana mayor, nacida en 1969, [música] mantiene un perfil de silencio absoluto.
estuvo casada con el hijo de un narco, fue designada por la OFAC y después fue sacada de la lista presuntamente [música] como parte de la negociación de su hermano, el vicentillo, con la fiscalía estadounidense. No hay registros públicos [música] de su vida actual. Midian Patricia, nacida en 1971, [música] también fue designada por la OFAC y también aparece como socia en múltiples [música] empresas de la familia.
Al igual que su hermana, ha mantenido un perfil de invisibilidad casi total, sin escándalos mediáticos, sin [música] detenciones, sin procesos judiciales, sin vida social pública, exactamente [música] como su padre les enseñó a vivir. Modesta, la menor, nacida en [música] 1982, se fue a Canadá cuando la presión judicial y la [música] violencia interna del cártel se volvieron insoportables.
Puso un océano de distancia entre ella y Sinaloa. Eso en sí mismo dice más que cualquier declaración judicial. y Mónica del Rosario, annacida el 2 de marzo de 1980, [música] licenciada en administración de empresas, administradora y accionista de la lechería que llevaba su nombre en la lista negra de la OFAC desde 2007, detenida y liberada [música] el 19 de marzo de 2026 en El Áo, el pueblo [música] donde nació su padre.
Sin orden de aprehensión en México, sin orden de apreenssión en Estados Unidos, según García Harfuch, pero con su nombre brillando en la página de la OFAC, cuando cualquier persona con [música] internet puede buscarlo. Mónica Zambada volvió a su casa después de la detención. Volvió a la misma comunidad donde aterrizaron los helicópteros.
Volvió a la misma vida que llevaba antes, como si nada hubiera cambiado, porque para ella probablemente nada cambió, porque el sistema que la detiene y la suelta es el [música] mismo sistema que la dejó operar durante décadas y ese sistema [música] sigue funcionando. El vicentillo Jesús Vicente Zambada Niebla, el hijo que traicionó al sistema, [música] fue condenado a 14 años de prisión en lugar de la cadena perpetua que le correspondía en Nueva York gracias a su cooperación con la fiscalía estadounidense.
Es posible que descontando el tiempo que ya llevaba preso y los beneficios por buena conducta ya esté [música] libre o muy cerca de estarlo. El hijo que habló, el hijo que contó los secretos, el hijo [música] que mostró la credencial de empleado de la lechería, el que reveló que todo era una fachada. Ese hijo fue premiado por el sistema estadounidense por traicionar al sistema que su padre [música] construyó.
Y las mujeres que firmaron los papeles para que ese sistema funcionara no fueron premiadas por nadie. Se hizo justicia. Depende [música] de cómo definas justicia. El mayo está en la cárcel, eso [música] es un hecho. Pero los 15,000 millones de dólares que tiene que devolver, [música] ¿de dónde van a salir? de las lecherías, de las gasolineras, de los ranchos, de las [música] empresas que están a nombre de las mujeres, van a ir a buscar a Rosario, a Maitecita, [música] a Miriam Patricia, a Mónica, a Modesta y a pedirles las firmas que pusieron
[música] durante 30 años o van a dejar que el sistema siga funcionando como siempre ha funcionado. Las mujeres firman, el hombre paga y nadie pregunta nada. Y hay algo más que necesitas saber, algo que conecta todo esto con un patrón que no es exclusivo de la familia Zambada, o porque lo que hizo el mayo con sus mujeres no es una invención suya, es un sistema que el narcotráfico mexicano ha usado durante décadas.

Las esposas firman, las hijas firman, las nueras firman. Las sobrinas firman. Mientras los hombres operan, las mujeres dan la cara [música] legal. Y cuando el sistema se derrumba las que quedan expuestas son ellas, porque sus nombres están [música] en los papeles y los nombres de ellos no están en ningún lado.
Esto no es solo la historia de la familia Zambada, es la historia de cómo funciona el poder en México cuando se mezcla [música] el dinero ilegal. con la estructura familiar. Es la historia [música] de miles de mujeres que han firmado cosas que no deberían haber firmado [música] para hombres que nunca les dieron protección a cambio. Mujeres que hoy están en [música] listas negras internacionales con sus cuentas congeladas, con sus nombres manchados.
Mientras los hombres que las pusieron [música] ahí negocian acuerdos de culpabilidad y se niegan a cooperar. Tú conoces [música] mujeres así, quizá no a esta escala, quizá no con empresas [música] de millones de dólares, pero conoces mujeres que pusieron su nombre en algo para proteger a un hombre, que firmaron una casa, un terreno, [música] un negocio a su nombre, porque él se lo pidió.
que cargaron con la responsabilidad legal [música] de algo que no era suyo y que cuando las cosas salieron mal, [música] el nombre que quedó en el papel fue el de ellas, no el de él, nunca el de él. Él nunca firmó nada. Y ahora vamos a cerrar el círculo porque esta historia empieza y termina en [música] el mismo lugar, en El Áo, la comunidad de la sindicatura del Salado, a 120 km al sur de Culiacán, el pueblo [música] donde nació Ismael Zambada García el primero de enero de 1948.
[música] El pueblo sin luz eléctrica, sin agua potable, [música] sin escuela más allá de la primaria. El pueblo donde un niño de tierra roja aprendió [música] a sembrar y descubrió que lo que más daba la sierra no eran frijoles ni jitomates, [música] sino amapola y marihuana. El pueblo desde donde ese niño construyó un imperio de miles de millones [música] de dólares que atravesó fronteras, compró gobiernos y envenenó a millones de personas con cocaína, heroína y metanfetamina.
[música] Y el pueblo donde a las 4 de la mañana del 19 de marzo de [música] 2026, tres helicópteros Black Hawk bajaron del cielo y detuvieron a una mujer que llevaba su apellido y el nombre de su marca de leche. Cuando los helicópteros se fueron esa mañana, Ale, los vecinos del Álamo [música] salieron a protestar. Decenas de habitantes se manifestaron contra la incursión militar [carraspeo] y el modo en que se llevó a cabo.
Protestaron contra los marinos, contra el gobierno, contra el operativo [música] que irrumpió en su pueblo a las 4 de la mañana y dejó 11 muertos. Pero no protestaron contra [música] el mayo, no protestaron contra las empresas fachada, no protestaron contra el sistema [música] de lavado de dinero que funcionó durante décadas a unos metros de sus casas.
Porque en el Áo, al igual que en todo Sinaloa, el mayo no era un criminal, era el [música] patrón, era el que daba trabajo, el que construía caminos, el que financiaba [música] fiestas, el que protegía a la comunidad. Y las mujeres que firmaban los papeles [música] eran las hijas del patrón, las que administraban los negocios que le daban vida al pueblo.
[música] No eran criminales, eran vecinas. E esa es la complejidad que ningún comunicado de la OFAC [música] puede capturar, que ningún titular de periódico puede explicar en una línea, que ningún juez en Brooklyn [música] puede resolver con una sentencia de cadena perpetua. Porque el narcotráfico en [música] México no es un cáncer que invade un cuerpo sano.
Es un sistema que crece desde adentro, desde las comunidades, desde las familias. Desde las cocinas y las salas de las casas, donde las madres sirven la cena, mientras los [música] padres planean el próximo cargamento. Desde las lecherías, donde la leche [música] es real, pero el dinero es falso. Desde las guarderías donde los niños juegan, mientras la empresa que les da techo [música] lava millones de dólares.
Desde los establos donde las vacas producen leche real que financia negocios reales que esconden dinero [música] ilegal. Todo mezclado, todo revuelto, todo [música] imposible de separar. Y en el centro de todo eso siempre hay mujeres. Mujeres que firman, [música] mujeres que ponen su nombre, mujeres que cargan la responsabilidad legal de un imperio que no eligieron construir, pero [música] del que no pueden salir.
Rosario firmó, Maitecita firmó, Midian firmó, Mónica firmó, Modesta firmó y él [música] nunca firmó nada. La fábrica de la leche Santa Mónica fue demolida en junio de 2021. El terreno donde se levantaba la [música] planta, en el alto Bachihualato, kilómetro 7.5 de la carretera Anabolato. Hoy es un lote vacío.
No hay placa conmemorativa, no hay señal de lo que hubo ahí, solo tierra, la misma tierra roja de Sinaloa, donde todo empezó. Pero la razón social de la empresa sigue activa y según reportes de medios como Pie de Nota [música] o En 2024, todavía se vendía leche con la marca Santa Mónica en algunas tienditas de Sinaloa. La fábrica ya no existe.
[música] La marca sigue viva. El mayo está en una celda de Brooklyn, pero su sistema sigue funcionando y las mujeres que firmaron siguen donde siempre estuvieron. [música] en Sinaloa con sus nombres en listas que nadie en México parece leer. Libres, solas, con las firmas de toda una vida, colgándoles del cuello como una [música] cadena invisible.
Esta es la historia que te prometí, la historia de un hombre que construyó un imperio de miles de millones de dólares sin [música] poner su nombre en un solo papel. y de las seis mujeres [música] que pusieron el suyo para que él pudiera desaparecer. No es una historia de narcos [música] metralletas y camionetas blindadas.
Es una historia de actas notariales, de credenciales [música] de empleado, de cartones de leche con el nombre de una hija, de gasolineras con el nombre [música] de una esposa, de guarderías con nombres inocentes que escondían millones [música] sucios. Es una historia de papeles, de firmas, de mujeres que dieron [música] su identidad legal para proteger a un hombre que nunca les dio la suya.
[música] Y cuando todo se derrumbó, los nombres que quedaron escritos fueron los de ellas, siempre los de ellas, porque él [música] nunca afirmó nada. Mi gente, esta historia se la tenía que contar y se la tenía [música] que contar bien con los datos, con las fechas, con los nombres, [música] con las fuentes, porque las mujeres de la familia Zambada no son un pie [música] de página en la historia del narcotráfico.
Son la estructura, son el mecanismo, son el escudo que hizo posible que un hombre viviera medio siglo como fantasma. mientras [música] ellas daban la cara. Y eso no se puede olvidar o ni se debe olvidar. Si [música] usted está en México, en Estados Unidos, en Colombia, en Argentina, en cualquier lugar donde esta historia le llegó, le pido [música] algo.
Cuénteme en los comentarios qué fue lo que más le impactó. Cuénteme [música] si conoce alguna mujer que haya firmado algo para proteger a alguien que no la protegió a ella. Cuénteme su historia, [música] porque cada historia compartida es un ladrillo más en el muro contra el olvido. Y si no se ha suscrito todavía, este [música] es el momento, porque lo que viene en el próximo video es igual de fuerte o más.
[música] Hay otra mujer, otra firma, otra historia que nadie le ha contado y cuando la escuche va a entender que lo que le conté hoy es solo la punta de [música] Liceberg. Nos vemos pronto.
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