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POLO POLO: Su Miserable Esposa y el Cruel Secreto que Nadie Supo

 Asistieron 12 personas, la mayoría pertenecía a la familia Cendejas. Paul García fue. Llegó solo en su propio coche, se quedó durante toda la ceremonia sin sonreír y se marchó antes de la cena posterior sin despedirse del padre. Adriana no acudió y según contó después en una entrevista publicada en Milenio en 2016, durante toda aquella tarde ella no dejó de sentir desde el otro lado de la Ciudad de México que su padre estaba cometiendo un error que iba a costarle caro. Tardó 6 años en confirmarse.

lo que ocurrió entre la ceremonia de diciembre de 2010 y la mañana del 16 de agosto de 2016, en la que Paul García sacó a su padre de aquella casa de Coyoacán. Es la parte de esta historia que la familia Polo ha protegido durante casi una década, pero hay datos verificables. Los registros de la empresa de management de Polo Polo muestran que el comediante dejó de aceptar presentaciones a partir de junio de 2011.

Su última gran gira nacional fue cancelada sin explicación pública por su nuevo equipo de gestión, encabezado por la propia Marta. Para finales de 2012, Polo Polo solo aparecía esporádicamente en televisión. Un año después había dejado de subirse a cualquier escenario de cabaret en México y los pocos amigos profesionales del medio que intentaron contactarlo durante el verano de 2014 recibían siempre la misma respuesta del teléfono privado de la casa de Coyoacán, que Polo Polo no estaba disponible para hablar. Una

persona del medio profesional consiguió en agosto de 2013 lo que ninguna otra había logrado durante los dos años anteriores. Una entrevista grabada con Polo Polo dentro de su propia casa. Era un periodista joven que había estado pidiendo el contacto durante meses. La entrevista se concedió de manera excepcional para un programa regional.

Se grabó una tarde de agosto en el salón de la casa de Coyoacán. duró 15 minutos y según contó después aquel periodista en una conversación privada con colegas del medio que se filtró años después, lo que más le llamó la atención no fueron las respuestas de Polo Polo, que eran cortas y cansadas. Lo que más le llamó la atención fue una mujer que permaneció de pie detrás de la cámara durante los 15 minutos completos, sin sonreír, sin participar, observando cada movimiento del comediante con una atención que el

periodista describió después como la mirada de alguien que está vigilando, no de alguien que está acompañando. Esa mujer era Martha Cendejas. Un año después, un productor de Televisa que había trabajado con Polo Polo durante 30 años decidió en agosto de 2014 hacer algo que ninguna otra persona del medio se había atrevido a hacer.

Se presentó sin avisar a la puerta de la casa de Coyoacán. Tocó el timbre, esperó 5 minutos, volvió a tocar y cuando Marta Cendejas finalmente abrió la puerta, le dijo que solo quería saludar a Polo Polo durante 10 minutos. Marta le respondió con educación, pero sin permitirle entrar. Que el comediante no estaba en condiciones de recibir visitas.

El productor preguntó por qué. Marta Cendejas cerró la puerta sin responder. Lo que ese productor alcanzó a ver durante los pocos segundos en que Marta mantuvo la puerta entreabierta es lo que terminó llegando dos semanas después a oídos de Paul García. El productor llamó a Paul ese mes de septiembre.

hablaron durante 50 minutos sin interrupciones y la primera frase que el productor le dijo antes de empezar a relatar lo que había visto en la puerta de la casa fue una sola. Lo que vi dentro de esa casa no era tu padre. Paul García agradeció la llamada, tomó nota del nombre completo del productor y al colgar, según contó después la propia Adriana en una conversación posterior con un medio cubano mexicano, supo que ya no podía seguir esperando.

Lo que Paul y Adriana García empezaron a hacer durante los meses siguientes al otoño de 2014 es lo que finalmente, casi dos años después los puso en condiciones de actuar. Empezaron a investigar a Marta Cendejas. Se limitaron a hablar durante los siguientes 18 meses con personas del entorno antiguo de Polo Polo que habían sido apartadas del comediante a partir de 2011.

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El primero fue el contador familiar. Llevaba 21 años trabajando con la familia Polo y según contó después a Paul durante una cena en su propia casa en octubre de 2014, lo que más le había alarmado durante los 4 años anteriores no había sido la cantidad de dinero que estaba saliendo de las cuentas, había sido la cadena de aprobaciones.

Cada cheque firmado por Polo Polo durante los últimos meses tenía la firma del comediante reemplazada. Según el contador podía constatar al comparar con autógrafos antiguos por una variante caligráfica que solo conocía Marta Cendejas. El segundo fue el chóer que había llevado Polo Polo a las grabaciones durante dos décadas.

Había sido despedido sin explicación en marzo de 2012 y le contó a Adriana en el porche de su casa en Itapalapa que la última vez que había visto a Polo Polo, el comediante le había pedido por favor que no lo dejara solo con Marta. Habían hablado dos minutos en susurros en el garaje y al día siguiente el chóer había recibido una llamada del despacho de Marta, comunicándole que sus servicios ya no eran necesarios.

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El tercero y el más doloro, fue Macaria, la actriz que había compartido vida con Polo Polo durante un año y 8 meses, a finales de los años 70. la única expareja que había mantenido contacto cordial con él durante las cuatro décadas posteriores. Macaria había intentado verlo en dos ocasiones, en 2013 y en 2015, y en las dos había recibido la misma respuesta de Marta por mensaje de texto. Polo.

Polo no quería verla. Macaria le dijo a Adriana en una llamada de febrero de 2015. Una frase que la hija del comediante apuntó en una libreta personal aquella misma noche. Tu padre no es alguien que rechaza a las personas que lo han querido. Si te dicen que no quiere verme, alguien le está poniendo las palabras  en la boca.

La pieza que faltaba para que Paul y Adriana pudieran actuar legalmente la consiguieron en mayo de 2016 y la consiguieron de una persona que no esperaban. Se llamaba Lucía. Era venezolana. Había trabajado en la casa de Coyoacán durante los 9 meses anteriores a abril de 2016 como asistente personal de Marta y dejó el empleo a finales de aquel mes por motivos que ella misma describió después como una situación que ya no podía sostener en términos de conciencia personal.

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Antes de irse, Lucía sacó de un cajón del despacho de Marta una fotocopia de un documento médico. La guardó y se la entregó a Paul García. a través de un intermediario común, una vecina antigua de la familia Polo. El 12 de mayo de 2016, el documento era el diagnóstico oficial de Polo Polo, firmado por un neurólogo privado de Polanco con fecha de marzo de 2015.

Decía que Polo Polo padecía demencia vascular en fase avanzada, que necesitaba supervisión médica continua y que el deterioro cognitivo, sin intervención terapéutica regular iba a la acelerarse de manera irreversible durante los siguientes 18 a 24 meses. Lo que ese diagnóstico le confirmó a Paul García aquella tarde de mayo es lo que él y su hermana llevaban dos años sospechando.

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