Marta había estado ocultando deliberadamente la enfermedad de Polo Polo durante los 14 meses anteriores. Había cancelado de manera sistemática las consultas con el neurólogo. Había interrumpido la medicación que un paciente en estado de demencia vascular necesitaba para conservar funcionalidad mental.
Y todo apuntaba a que había decidido en algún momento del primer trimestre de 2015 que el deterioro cognitivo de su marido le convenía más que su recuperación. Mientras tanto, las cuentas bancarias del comediante habían perdido aproximadamente el 62% del patrimonio acumulado en 40 años de carrera. Una casa de descanso en Cuernavaca, vendida desde 2012 a precio anormalmente bajo.
Dos coches de colección de los años 70 registrados a nombre de la familia Cendejas en 2014 y las cuentas en dólares que Polo Polo mantenía en bancos de Florida desde los años 80. vaciadas casi por completo entre 2013 y 2015. La decisión que Paul y Adriana García tomaron el 13 de mayo de 2016 es la decisión que iba a desencadenar la guerra mediática más larga de la familia Polo durante los siguientes 6 años decidieron sacar a su padre de aquella casa.
Tardaron tr meses en preparar la operación. Necesitaban un departamento donde alojarlo, un equipo médico que pudiera atenderlo desde el primer día. un abogado familiar que pudiera blindar legalmente la salida y un día del calendario en el que Marta estuviera lejos de la casa el tiempo suficiente. Eligieron el 16 de agosto de 2016. Marta tenía una cita en un salón de belleza del centro de la ciudad de México a las 10 de la mañana que normalmente le ocupaba unas 3 horas.
Paul y Adriana planearon la salida para las 10:45. Lo que Paul García encontró cuando entró a la casa de Coyoacán aquella mañana es lo que la familia ha protegido públicamente durante los siguientes 9 años. Entró a las 10:42. Adriana lo esperaba en el coche, en una calle paralela con el motor encendido. La puerta principal estaba sin cerrar con llave.
Paul subió directamente al piso superior por la escalera de mármol que su padre había hecho instalar en 1997. El olor del segundo piso era distinto al que Paul recordaba. Olía a sábanas que llevaban tiempo sin lavarse, a medicamentos vencidos y a una mezcla específica de aire encerrado que él había aprendido a asociar con habitaciones de hospital.
Su padre estaba en la navitación que durante los 6 años anteriores había sido el dormitorio principal del matrimonio. No estaba en la cama, estaba sentado en una butaca al lado de la ventana, vestido con un pijama de algodón blanco que tenía manchas en el cuello que Paul prefirió no identificar. Tenía las manos apoyadas sobre los brazos de la butaca, los dedos rígidos, la mirada fija en un punto del jardín.
Polo Polo no reconoció a su hijo durante los primeros 20 segundos, lo que Paul García descubrió en esos 20 segundos mientras su padre lo miraba sin reconocerlo. Es lo que ningún medio mexicano ha logrado reconstruir completo en los 9 años posteriores. El deterioro cognitivo de Polo Polo no estaba en la fase que el documento médico de marzo de 2015 había descrito.
estaba mucho más avanzado, mucho más avanzado del nivel que cualquier neurólogo habría tolerado sin internación, según contó después uno de los médicos que asumió el caso a partir de agosto de 2016. Polo Polo llevaba meses sin recibir la medicación neurológica que un paciente en su estado necesitaba para conservar lo poco que le quedaba de funcionalidad mental.
Y la persona que había dejado de administrarle esa medicación, según pudo reconstruir Paul en los días siguientes, no era una empleada doméstica negligente, ni un fallo del sistema sanitario privado mexicano, ni una decisión autorizada por algún profesional reconocido. Era Martha Cendejas. Directamente, Paul vistió a su padre con la ropa que había llevado en una bolsa pequeña.
Lo ayudó a bajar las escaleras agarrándolo del brazo derecho. Lo subió al coche donde Adriana lo esperaba y los tres salieron de la casa de Coyoacán a las 11:13 de la mañana del 16 de agosto de 2016. Polo Polo no protestó en ningún momento, tampoco preguntó a dónde iban. Y cuando el coche arrancó, no volvió a mirar hacia la casa que había sido su domicilio durante los 9 años anteriores.
Solo según el testimonio de la propia Adriana en una entrevista posterior al divorcio, en el último kilómetro antes de llegar al edificio donde Paul vivía, Polo Polo extendió la mano derecha hacia la mano izquierda de su hija que conducía y la apretó durante cuatro o 5 segundos.
no la soltó hasta que el coche se detuvo. Pero el descubrimiento de la condición real de Polo Polo aquella mañana no fue el momento más oscuro de esta historia. El momento más oscuro llegó 72 horas después, cuando Marta Cendejas, sin haber sido informada formalmente por nadie de que Paul y Adriana se habían llevado a su marido, apareció en un programa nacional de espectáculos mexicano y acusó a los hijos del comediante de haber secuestrado a su propio padre.
dijo, en palabras que circularon esa misma semana por todas las redes sociales mexicanas, que Paul y Adriana habían aprovechado un descuido suyo para entrar a la casa, llevarse a Polo Polo en contra de su voluntad y aislarlo del único entorno familiar que él mismo había elegido. aseguró que el comediante no padecía ninguna enfermedad mental grave y que la versión sobre la demencia vascular era una mentira fabricada por la familia García para justificar el robo del patrimonio.
Y cerró aquella entrevista con una frase que se viralizó en los días posteriores. Dijo que Polo Polo iba a volver a casa cuando recuperara la voluntad de elegir por sí mismo. Lo que Marta Cendejas no sabía durante aquella aparición televisiva del 19 de agosto es que el equipo médico nuevo que ya estaba atendiendo a Polo Polo había documentado en menos de 72 horas la prueba que iba a desmontar pública y legalmente, toda su versión durante los siguientes 6 años de pleitos judiciales.
El equipo médico nuevo entró al departamento de Paul a las 2 de la tarde del 16 de agosto. Eran dos personas. un neurólogo geriátrico privado y una enfermera con 15 años de experiencia en pacientes con deterioro cognitivo avanzado. Polo Polo estaba sentado en el sofá del salón cuando entraron.
Llevaba puesta una camisa limpia de Paul que le quedaba ancha por los hombros y miraba la televisión apagada con la misma expresión fija que había tenido durante todo el trayecto desde Coyoacán. No saludó, no protestó cuando la enfermera le subió la manga para ponerle el manguito de la presión arterial. Y durante los primeros 10 minutos del examen, Polo Polo solo dijo una palabra que la enfermera anotó en su libreta porque sonó completamente fuera de contexto.
Dijo Coyoacán, como si estuviera tratando de recordar dónde había estado viviendo hasta hacía pocas horas. La revisión inicial duró 40 minutos y produjo dos hallazgos clave. La lista de medicamentos que Polo Polo había estado tomando contenía cinco fármacos que un paciente con demencia vascular en fase avanzada nunca debería haber estado tomando juntos.
Tres ansiolíticos, un antisicótico fuera de indicación y un medicamento para la presión retirado del mercado mexicano por riesgos cardiovasculares en pacientes mayores de 70 años y omitía los dos medicamentos críticos que Polo Polo necesitaba para frenar la progresión de la enfermedad. El informe que el equipo médico redactó esa misma noche, firmado por el neurólogo, la enfermera y un tercer médico que llegó a las 11 de la noche a confirmar la evaluación, se entregó al abogado de la familia García a las 9 de
la mañana del día siguiente y se anexó al expediente del divorcio que ya se estaba preparando. Mientras el equipo médico documentaba el estado real de Polo Polo, Marta Cendeja se estaba preparando en la casa de Coyoacán. la versión pública que iba a defender durante los siguientes 6 años en televisión, radio y redes sociales mexicanas.
Durante los siguientes 8 meses, Marta apareció en al menos 42 programas distintos de televisión y radio mexicana, repitiendo con variaciones menores la misma narrativa. Polo Polo había sido secuestrado por sus hijos. Estaba siendo retenido en contra de su voluntad. iba a volver a casa en cuanto pudiera elegir libremente y no padecía ninguna enfermedad mental grave.
Esa narrativa empezó a deshacerse en noviembre de 2016, cuando el abogado de la familia García presentó ante un juez del tribunal familiar el primer expediente médico actualizado del comediante, cuatro estudios de neuroimagen, un informe firmado por tres especialistas independientes y un anexo con la lista de medicamentos comparada con la que Polo Polo necesitaba según el diagnóstico oficial.
El juez tardó 6 semanas. En enero de 2017 dictaminó que Polo Polo se encontraba en una situación médica que justificaba la intervención familiar realizada en agosto y autorizó formalmente que el comediante permaneciera bajo la custodia médica y doméstica de Paul y Adriana García durante el resto del proceso de divorcio. Marta contraatacó con una demanda civil propia.
acusó a Paul y Adriana de manipulación familiar, alegando que el diagnóstico de demencia vascular era exagerado, y reclamó la mitad del patrimonio acumulado durante el matrimonio simbólico. La cifra solicitada ascendía a poco más de 4 millones de dólares. El proceso se extendió durante todo 2017 y la primera mitad de 2018.
Y la audiencia más difícil para la familia García fue la quinta, celebrada en septiembre de 2017, cuando el juez ordenó que Polo Polo compareciera personalmente para responder a una lista corta de preguntas sobre su estado mental. El 7 de septiembre de aquel año, Polo Polo entró por primera vez en 2 años y un mes a un edificio público de Ciudad de México, sentado en una silla de ruedas que Paul empujaba acompañado de su neurólogo geriátrico y de su abogado.
La sesión duró 14 minutos. Polo Polo respondió correctamente a tres de las siete preguntas. confundió a Adriana con su propia madre fallecida durante una de las respuestas. Y al ser preguntado sobre Marta Cendejas, según consta en la transcripción oficial, dijo una frase que dejó al juez sin más preguntas durante varios segundos.
Dijo, “Esa señora vivía conmigo, pero yo no sé cómo se llama.” Esa frase del 7 de septiembre fue lo que terminó decidiendo el caso, pero también fue, según contó después la propia Adriana, el momento en que entendió que su padre ya no iba a recuperar nunca completamente lo que había perdido durante los 6 años con Marta.
Polo Polo y Marta Cendejas quedaron oficialmente divorciados el 8 de mayo de 2018. El comediante recuperó la propiedad legal del 70% del patrimonio. Marta se quedó con una parte proporcional calculada por el tribunal de acuerdo con la duración del matrimonio simbólico. Pero el divorcio formal no fue el final del conflicto.
Fue, según contaron después los hijos del comediante, el momento en que empezó la peor parte de la vida de su padre. Durante los primeros 21 meses en el departamento de Paul, entre agosto de 2016 y mayo de 2018, Polo Polo había mostrado una recuperación parcial. La medicación adecuada había estabilizado su deterioro cognitivo.
Volvía a reconocer a sus dos hijos sin esfuerzo. Mantenía conversaciones cortas sobre temas concretos. Y durante esos 21 meses, Polo Polo había llegado a hacer chistes en familia que recordaban al comediante que México había conocido en los años 80. Hubo una cena específica en diciembre de 2017 que Adriana recordaba como el último momento real de su padre.
Era una cena por Navidad. Estaban los dos hijos, la nieta de Paul, Cosette, que entonces tenía 7 años, y dos amigos antiguos de Polo Polo. Polo Polo se había sentado con una camisa nueva que Cosete había elegido para él esa misma mañana. Y durante la cena, su padre contó dos anécdotas completas de sus años 70 en cabarets, sin equivocarse en una sola fecha, en un solo nombre, en una sola línea de chiste.
Los dos amigos lloraron en silencio durante una de las dos anécdotas. Era la primera vez en 4 años que escuchaban a Polo Polo hacer chistes como los que recordaban. Cuando terminó la cena, Polo Polo le hizo a su nieta una pregunta. le preguntó cómo se llamaba. Era la cuarta vez que se lo preguntaba esa misma noche.
Lo que ocurrió en el cuerpo de Polo Polo durante el verano de 2018 es lo que su hijo Paul contó parcialmente a un periodista en enero de 2023, pero solo parcialmente. Empezó con un episodio de confusión espacial leve. Polo Polo se levantó una madrugada de julio para ir al baño y se equivocó de habitación. entró al despacho de Paul y se quedó dentro durante varios minutos sin entender cómo había llegado ahí.
Paul encontró a las 5:20 de la madrugada de pie en medio del despacho, vestido solo con la parte de arriba del pijama, con la mirada fija en una fotografía enmarcada de Polo Polo. Joven recibiendo un premio en una ceremonia de Televisa de 1988. Polo Polo no reconoció al hombre de la fotografía y cuando Paul se acercó y le preguntó qué hacía ahí, su padre le respondió una frase que él no había escuchado nunca en boca de su padre.
Dijo, “Estoy buscando la salida.” El equipo médico evaluó a Polo Polo esa misma semana y diagnosticó lo que ya temían desde el primer informe de agosto de 2016. Episodios isquémicos transitorios. pequeños derrames, microinfartos cerebrales. Cada uno de esos episodios borraba una parte de la memoria a corto plazo del paciente y aceleraba el deterioro cognitivo general.
Polo Polo iba a tener varios más durante los siguientes 4 años y medio y cada uno iba a dejar menos margen para el siguiente. El segundo episodio se produjo en octubre de 2018, el tercero en febrero de 2019 y para finales del primer trimestre de 2020, Polo Polo había perdido la capacidad de recordar nombres de personas que no fueran familiares directos.
confundía a Adriana con su propia madre fallecida. llamaba a Paul por el nombre de un primo lejano y dejó de hacer chistes definitivamente alrededor de junio de aquel año, cuando los médicos confirmaron que la zona del cerebro asociada al humor verbal había sido la siguiente en deteriorarse. Lo que la familia García descubrió durante el proceso forense del divorcio entre noviembre de 2016 y abril de 2018 es lo que ningún medio mexicano publicó completo durante el caso.
El contador familiar tardó casi 14 meses en reconstruir el flujo completo de dinero que había salido de las cuentas de Polo Polo durante los 6 años con Marta Cendejas. Y lo más importante, contrató los servicios de un investigador financiero privado de Florida que pudiera rastrear el destino final de las transferencias en dólares que el comediante había estado realizando desde sus cuentas en Estados Unidos.
El investigador se llamaba Lawrence Schwartz. era un ex contador del Internal Revenue Service estadounidense especializado en rastreo de cuentas offshore vinculadas a casos de fraude doméstico. Entregó al abogado familiar mexicano un informe de 140 páginas que contenía gráficos, copias de extractos bancarios y la conclusión que cambió completamente la dirección del proceso.
El 62% del patrimonio de Polo Polo que había desaparecido durante los 6 años con Marta Cendejas, no había sido simplemente gastado en propiedades vendidas a precio de remate. La mayor parte había sido transferida durante esos 6 años a una cuenta offshore registrada en Miami a partir de noviembre de 2011.
La cuenta había sido abierta usando los datos personales de Polo Polo, pero el comediante jamás había firmado físicamente los documentos de apertura. Las transferencias hacia esa cuenta empezaron en enero de 2012, exactamente 13 meses después de la ceremonia simbólica, y continuaron en cantidades mensuales que oscilaban entre los 15,000 y los $40,000 hasta julio de 2016, exactamente el mes anterior al rescate de los hijos.
El monto total transferido durante esos 4 años y medio ascendía a casi 2,200,000 estadounidenses. Pero la información más importante del informe forense no era el monto, era el nombre del beneficiario único de aquella cuenta offshore en Miami. La persona que tenía autorización legal para retirar fondos sin requerir la firma adicional de Polo Polo. No era Marta Cendejas.
Era el hermano menor de Marta Cendejas, un hombre llamado Ricardo Cendejas, residente en Houston, Texas, desde 1997, empresario en el sector de 1906, bienes raíces comerciales del sur de Texas. Y según pudo confirmar después el equipo legal de la familia García, una persona que Polo Polo no había conocido nunca en persona durante los 6 años que duró el matrimonio simbólico con Marta.
Es decir, durante los 6 años en que Polo Polo creyó que estaba compartiendo su vida con Marta Cendejas, las cuentas en dólares del comediante mexicano más vulgar de la televisión hispana habían estado financiando en silencio y mes tras mes expansión inmobiliaria de un cuñado al que él nunca le había sido presentado.
Paul García recibió la noticia el 18 de marzo de 2018 en una reunión con el abogado familiar y con Lawrence Schwarz. La reunión duró 3 horas. Schwarz les explicó durante 40 minutos seguidos lo que el equipo forense había encontrado. Adriana empezó a llorar en silencio hacia el minuto 25. Paul no lloró, pero según contó Adriana después, cuando Schwarz pronunció por primera vez el nombre de Ricardo Cendejas, su hermano apretó los puños tan fuertes sobre la mesa de cristal que el abogado tuvo que pedirle con
educación, pero con firmeza, que se relajara para no romper la superficie. Paul se sentó al lado de Polo Polo esa misma tarde. Le explicó lo que el equipo forense había encontrado en Florida. le contó el nombre de Ricardo Cendejas y le preguntó si él, Polo Polo, recordaba haber autorizado alguna vez la apertura de una cuenta en Miami con beneficiarios distintos a él mismo.
Polo Polo lo miró durante varios segundos sin responder. Después negó con la cabeza y dijo una sola frase: “Yo nunca firmé nada en Miami.” Marta Cendejas tardó 9 días en responder a la ampliación de la demanda. Lo hizo a través de su propio equipo legal, que aportó como prueba una fotocopia de un documento firmado supuestamente por Polo Polo en el año 2011, que autorizaba a Ricardo Cendejas como cobeneficiario administrativo de la cuenta.
El perito calígrafo que el tribunal familiar designó para examinar el documento se llamaba Mauricio Lozano. Llevaba 31 años trabajando como perito calígrafo en casos de fraude documental. Y según contó después un funcionario del tribunal, Lozano no necesitó más de 40 minutos para identificar el problema técnico.
La firma de Polo Polo había sido replicada por la misma mano que había estado firmando los cheques del comediante durante los últimos años. Los datos técnicos de la fotocopia no correspondían a un documento auténtico de 2011. habían sido fabricados a partir de plantillas digitales que llevaban menos de 2 años circulando en el mercado de software gráfico mexicano.
Y lo más importante, el papel sobre el que la fotocopia decía estar reproducida no había existido como producto comercial hasta el año 2015, 4 años después de la fecha que el documento original llevaba impresa. El informe pericial contenía una frase que el juez familiar leyó en voz alta durante la audiencia siguiente.
Decía, “Este documento no puede haber sido firmado en 2011. Material y técnicamente es imposible. La falsificación demostrada en abril de 2018 fue lo que terminó decidiendo el divorcio en favor de Polo Polo y de sus hijos, pero también fue lo que dejó claro que Marta Cendejas no iba a parar. La investigación penal abierta en su contra en junio de 2018 se extendió durante los siguientes 31 meses sin un resultado definitivo y se cerró en febrero de 2021 por falta de pruebas adicionales.
Ricardo Cendejas nunca fue formalmente acusado en una jurisdicción mexicana. La cuenta de Miami fue vaciada por Ricardo durante el segundo semestre de 2016. Antes de que el equipo legal pudiera solicitar el congelamiento formal, el dinero en términos prácticos ya no estaba. Lo que Marta Sendejas hizo durante los 31 meses que duró la investigación penal es lo que la familia García no logró descubrir hasta los meses finales de la vida de Polo Polo.
En agosto de 2020, en plena pandemia, una persona desconocida tocó el portero del edificio de Paul García pidiendo entregar una caja con regalos para Polo Polo. La enfermera bajó al portal. La persona no quiso identificarse. La caja estaba envuelta en papel de regalo color rojo.
Pesaba aproximadamente un kil y llevaba una tarjeta sin firma con una sola palabra escrita a mano. Recuerda, la enfermera no aceptó la caja. La persona desconocida se fue del edificio sin insistir y cuando Paul García regresó esa noche, llamó al abogado familiar para que dejara constancia escrita del episodio en caso de que se repitiera.
Se repitió cuatro veces más durante 2020 y 2021. Cada ocasión apareció una persona distinta. Traía una caja distinta envuelta en papel de regalo y entregaba una tarjeta sin firma identificable. Las palabras escritas a mano en esas cinco tarjetas archivadas por el equipo legal en el expediente eran siempre breves. La segunda decía, “Volveré.
” La tercera, “Soy yo.” La cuarta, “No me olvides.” Y la quinta, en septiembre de 2021. Contenía la palabra que terminó alarmando a Paul García más que ninguna de las anteriores. Decía solamente pronto. Lo que Marta Sendejas hizo en marzo de 2022, exactamente 10 meses antes de la muerte de Polo Polo, es lo que terminó convirtiendo el conflicto legal entre las dos partes en algo mucho más serio.
Apareció en la puerta del edificio donde vivía Paul García. Fue un martes de mediados de marzo. Llegó sola en un coche que no era el suyo y tocó el portero pidiendo subir al departamento donde vivía Polo Polo desde hacía 6 años. Paul no estaba en casa. La enfermera bajó al portal y reconoció a Marta en cuanto la vio.
Llevaba el pelo más corto que en las fotos antiguas. iba vestida con un traje gris oscuro y tenía, según la enfermera, una expresión que ella describió después como la mirada de alguien que ha venido a cobrar algo que cree que se le debe. La enfermera no permitió que Marta entrara, pero Marth consiguió, en el rato que mantuvieron la puerta del edificio entreabierta, hacer dos cosas que iban a importar mucho durante los siguientes meses.
La primera fue dejar un sobre con una carta dirigida a Polo Polo. La segunda fue, según pudo constatar después, una de las cámaras de seguridad del edificio, sacar el teléfono y tomar fotos de la entrada del edificio, del número del portal y del nombre de Paul García en el panel de los timbres. Paul llegó al departamento a las 8:30 de la noche.
La enfermera le entregó el sobre en la entrada. Pauló en la cocina de pie con Adriana al teléfono que había llamado a su hermano 5 minutos antes para preguntarle cómo había ido el día. La carta era breve. Dos párrafos. Estaba escrita a máquina sobre papel timbrado de un despacho de abogados mexicano que Paul no había escuchado mencionar antes y contenía en su segundo párrafo una sola línea que cambió el tono completo del conflicto durante los meses finales.
Decía que Marta Sendejas estaba iniciando como esposa simbólica reconocida del comediante durante 6 años seguidos, un proceso legal nuevo para reclamar la mitad de los derechos de imagen y comercialización del legado artístico de Polo Polo. A partir del momento exacto en que el comediante falleciera.
Paul terminó de leer la carta, le pasó el documento por mensaje fotográfico a Adriana y según contó después su propia hermana en una entrevista posterior a la muerte de su padre, Paul dijo entonces una sola frase que ella nunca le había escuchado en boca antes. Dijo, “Esa mujer está esperando que se muera.” Era marzo de 2022. Polo Polo todavía estaba vivo y Marta Sendejas ya estaba preparando legalmente el procedimiento que iba a activar el día exacto en que muriera el comediante.
La respuesta legal de Paul y Adriana se presentó ante el tribunal familiar el 14 de abril de 2022. Era un escrito que solicitaba al juez tres medidas simultáneas. la nulidad anticipada de cualquier reclamación sucesoria que Marta pudiera presentar, una orden de alejamiento que impidiera a Marta y a cualquier persona vinculada a ella acercarse al domicilio.
y la inscripción inmediata en el registro civil de una declaración firmada por Polo Polo, certificada por su equipo médico como expresión válida durante un momento de lucidez en la que el comediante manifestaba formalmente su voluntad de no recibir ningún tipo de contacto profesional o personal de Marta Cendejas o de su familia.
El juez aprobó las tres medidas en junio de 2022. Lo que el equipo médico observó en Polo Polo durante la semanas siguientes es lo que dejó claro a Paul y Adriana que los meses que venían iban a ser los últimos de su padre. El neurólogo geriátrico convocó una reunión clínica con la familia el 2 de junio de 2022.
llegó al departamento de Paul vestido con un traje completo, lo que no había hecho nunca en 6 años de visitas profesionales semanales. Esa formalidad fue lo que les anticipó a Paul y Adriana antes de que el neurólogo dijera una sola palabra, la naturaleza de la reunión. Polo. Polo había entrado en la fase terminal del deterioro cognitivo asociado a la demencia vascular avanzada.
Las funciones autonómicas estaban empezando a fallar. La capacidad de tragar alimentos sólidos había disminuido durante las últimas seis semanas y los episodios de pérdida de conciencia parcial ahora ocurrían con una frecuencia que el neurólogo calificó como una progresión clínica que ya no admitía intervención terapéutica que pudiera revertir el cuadro general.
Le quedaban entre 6 y 9 meses. Lo que Polo Polo le pidió a su hijo Paul aquella misma noche del 2 de junio durante un momento de lucidez que sorprendió al equipo médico, es lo que marcó la dirección del último tramo de la vida del comediante. Estaban en la sala del departamento. Eran las 11:15 de la noche.
Paul había regresado de la reunión con el neurólogo hacía menos de una hora. Adriana se había ido a su propia casa y Polo Polo estaba sentado en su butaca habitual con una taza de té tibio. Polo Polo levantó la vista hacia su hijo y dijo una frase entera, completa, sin pausas ni dudas, con la voz del comediante que Paul recordaba de su propia infancia.
le pidió a su hijo que cuando llegara el momento no permitiera que ningún médico volviera a tocarle el cuerpo. Paul tardó varios segundos en responder. Le preguntó si estaba seguro. Polo Polo asintió y le pidió en lo que sería una de las últimas oraciones completas que el comediante iba a pronunciar en su vida, que apuntara sus palabras en una libreta para que después no hubiera dudas.
Paul fue al despacho, sacó una libreta nueva del cajón. regresó a la sala, se sentó al lado de su padre y le pidió que repitiera lo que acababa de pedir. Polo Polo lo repitió. Paulo, lo apuntó textualmente y al terminar Polo Polo firmó la página con la misma firma cursiva que había usado durante 40 años de carrera profesional.
Esa libreta fechada el 2 de junio de 2022 fue el documento que el equipo médico y legal de la familia García utilizó durante los siguientes 7 meses para justificar la decisión de no aplicar Polo Polo ninguna intervención médica agresiva. El verano de 2022 fue el periodo de declive más rápido de toda la enfermedad.
En julio dejó de hablar en oraciones completas. Para agosto había perdido la capacidad de mantenerse de pie sin ayuda. Llegó septiembre sin reconocer a Adriana durante periodos cada vez más prolongados y en octubre el equipo médico instaló un sistema de monitorización cardíaca y respiratoria continua que registraba todos los signos vitales del comediante cada 15 segundos.
Lo único que el comediante seguía haciendo, según el testimonio de la enfermera principal, en una conversación posterior a la muerte de Polo Polo, era apretar la mano de Paul de Adriana cuando alguno de los dos se sentaba a su lado durante las visitas vespertinas, siempre con la mano derecha y siempre durante exactamente el mismo tiempo que había apretado la mano izquierda de Adriana durante el trayecto en coche del 16 de agosto de 2016, 4 o 5 segundos.
ni más ni menos. Los últimos episodios isquémicos de Polo Polo se produjeron durante la segunda semana de enero de 2023 y fueron los que terminaron desencadenando el desenlace. El primero fue el 12 de enero. Polo Polo estaba sentado en su butaca con un libro de fotografías que Cosette, ya de 12 años le había regalado dos meses antes.
Eran fotografías de animales del zoológico de Chapultepec, donde Polo Polo había llevado a sus dos hijos varias veces durante los años 70. El 12 de enero se le cayó el libro al suelo a las 4:43 de la tarde. Polo Polo intentó agacharse para recogerlo y perdió la conciencia parcialmente durante aproximadamente 5 minutos.

El segundo episodio fue el 17 de enero, 5 días después, más largo, 12 minutos de pérdida parcial de conciencia. Esta VPL estaba en la sala. Adriana llegó al departamento en 32 minutos y los dos hermanos se quedaron al lado de su padre durante toda la tarde y la noche siguiente. El tercero empezó la noche del 22 de enero y se extendió durante las 7 horas que separaron aquella noche del momento exacto de la muerte de Polo Polo.
A las 5:18 de la madrugada del lunes 23 de enero. El neurólogo geriátrico llegó al departamento a la 1:20 de la madrugada. examinó a Polo Polo durante 40 minutos. Confirmó que el comediante estaba entrando en un proceso isquémico mayor del que ya no había recuperación posible y se ofreció a iniciar las medidas de cuidado paliativo intensivo.
Paul sacó la libreta del cajón del despacho, se la mostró al neurólogo y le pidió que respetara lo que Polo Polo había pedido. El neurólogo asintió. aplicó solamente sedación para minimizar el dolor durante las horas finales y se quedó en el departamento sentado en una silla al fondo de la habitación durante todo el tiempo que duró el proceso.
Paul y Adriana se sentaron uno a cada lado de la cama de su padre. Adriana le tomó la mano derecha. Paul le tomó la mano izquierda y durante las siguientes horas ninguno de los dos hermanos soltó esas manos, ni siquiera para responderlos. mensajes del teléfono. La hora exacta en que Polo Polo dejó de respirar quedó registrada por el sistema de monitorización cardíaca.
5:18 de la madrugada del lunes 23 de enero de 2023. Polo Polo tenía 78 años y 10 meses. Llevaba 6 años y 5 meses sin pisar la calle. Llevaba 6 años y 5 meses sin hablar con Marta Cendejas. El primer mensaje que Paul García envió aquella mañana después de comunicar el fallecimiento al equipo médico fue a su hermana Adriana, que ya estaba a su lado.
El mensaje decía, según las capturas de pantalla que la propia Adriana publicó parcialmente en sus redes sociales semanas después, ya está, cumplimos. Lo que Paul García no sabía durante aquellas primeras horas de la mañana del 23 de enero es que Marta Cendejas ya tenía preparada desde marzo del año anterior la primera jugada legal que iba a activar en cuanto la noticia oficial de la muerte de Polo Polo se hiciera pública.
La noticia se hizo pública a las 9:30 de la mañana del lunes 23 de enero de 2023. A las 11:40, una hora y 10 minutos después, Marta Cendejas se presentó en el despacho del abogado mexicano, cuyo papel timbrado había aparecido en la carta del marzo anterior. Llevaba una carpeta verde debajo del brazo. a las 2:40 de la tarde, exactamente 9:22 minutos después de la muerte de Polo Polo, Marta presentó ante el Tribunal Civil de Ciudad de México una demanda formal de reconocimiento de derechos sucesorios.
Argumentaba que el divorcio de mayo de 2018 había sido procesado bajo condiciones legales viciadas por la manipulación de la familia García. reclamaba en calidad de viuda simbólica reconocida durante 6 años la mitad de los derechos de imagen y explotación postmortem del legado artístico del comediante. El abogado familiar de Paul y Adriana recibió la notificación a las 3:20 de la tarde de aquel mismo lunes.
Polo Polo llevaba muerto exactamente 10 horas y 2 minutos. Paul recibió la llamada del abogado mientras estaba seleccionando una corbata negra del armario del despacho. Escuchó en silencio durante 3 minutos y al colgar hizo dos cosas. informó a su hermana y llamó al despacho del notario familiar para asegurarse de que el testamento de Polo Polo, firmado en septiembre de 2017 durante uno de sus periodos de mayor lucidez postrescate estuviera disponible para presentación pública.
Ese testamento era el documento que Marta Sendejas no esperaba que existiera. Polo Polo había firmado el documento en presencia del notario familiar, su abogado, el neurólogo geriátrico y los dos hijos del comediante. La firma había sido validada por el neurólogo como expresión válida durante un momento de lucidez plena. El documento llevaba, además, según consta en el archivo notarial, una grabación de audio del propio Polo Polo, explicando con sus propias palabras lo que estaba firmando.
El testamento dejaba el 100% del patrimonio y de los derechos artísticos del comediante a sus dos hijos, Paul y Adriana García. No mencionaba a Marta Cendejas en ningún párrafo y contenía una cláusula específica que invalidaba anticipadamente cualquier reclamación sucesoria que cualquier persona pudiera presentar en nombre del comediante después de su muerte.
El funeral se celebró el miércoles 25 de enero. Marta Cendejas apareció en la entrada de la sala a las 5:10 de la tarde, exactamente 50 minutos después de que la ceremonia hubiera comenzado. Iba acompañada de dos personas y solicitó a la persona de seguridad de la entrada autorización para entrar a despedirse del comediante.
El guardia consultó por teléfono con Paul García, que estaba dentro de la sala. Paul tardó 30 segundos en responder. Le pidió al guardia que le mostrara a Marta la orden de alejamiento del juez familiar que seguía vigente y le indicó que si Marta intentaba entrar a la fuerza, llamara directamente a la policía sin esperar autorización adicional.
Marta no entró al funeral, se quedó en la calle durante 20 minutos y al cabo de ese tiempo hizo señas a las dos personas que la acompañaban. Subieron a un coche que estaba aparcado en la acera de enfrente y se fueron. Apareció en 11 programas distintos de televisión y radio entre el 26 de enero y el 14 de marzo de 2023.
La narrativa era la misma. Los hijos de Polo Polo habían manipulado al comediante durante sus últimos 6 años. habían falsificado el testamento y habían dejado morir a Polo Polo sin atención médica adecuada para acelerar el cobro de la herencia. Las tres acusaciones se deshicieron en cadena durante el primer trimestre de 2023.
El testamento fue validado por una pericia caligráfica independiente. La grabación de audio en la que Polo Polo explicaba sus decisiones se hizo parcialmente pública y el equipo médico presentó al tribunal el expediente clínico completo, incluyendo la libreta firmada por Polo Polo el 2 de junio de 2022. Pero el documento que terminó decidiendo definitivamente el caso a favor de la familia García no fue ninguno de los anteriores.
Fue uno que apareció durante el proceso por una vía que nadie del equipo legal había esperado. En agosto de 2023, durante una de las audiencias programadas para revisar las pruebas presentadas, el abogado de Marta entregó al tribunal una carpeta de documentos adicionales que pretendía demostrar la relación financiera continuada entre Polo Polo y la familia Cendejas.
Esa carpeta contenía, entre otros documentos, fotocopias de transferencias bancarias originales realizadas durante 2011. Una de esas fotocopias contení en el margen inferior izquierdo un sello bancario que el abogado de Marta no se había percatado de incluir antes de entregar la documentación. El sello correspondía al banco emisor de la cuenta offshore de Miami.
Llevaba una fecha de procesamiento concreta y certificaba algo que la propia Marta había negado categóricamente durante los 7 años anteriores de proceso legal. La fecha del sello bancario era anterior al primer encuentro entre Polo Polo y Martajas en la peluquería del sur de Ciudad de México. Era específicamente del 22 de septiembre de 2009, casi 6 meses antes de aquella mañana de marzo de 2010 en la que el comediante se había sentado por primera vez frente a Marta.
La cuenta offshore de Miami no había sido abierta en noviembre de 2011 usando los datos de Polo Polo, como había alegado Marta durante el proceso de divorcio. había sido abierta 2 años antes, en el otoño de 2009, por Ricardo Cendejas en persona, usando una identidad falsa basada en los datos de Polo Polo que Marta y su hermano habían conseguido a través de un contacto del entorno bancario mexicano del comediante.
Es decir, Marta Cendejas y su hermano Ricardo llevaban al menos 6 meses preparando la operación financiera contra Polo Polo. antes de que el comediante hubiera puesto un pie en aquella peluquería del sur de la Ciudad de México. La elección de la peluquería como punto de encuentro inicial no había sido casual.
La peluquera original a la que Polo Polo llevaba 11 años acudiendo había sido apartada estratégicamente de su puesto, según pudo confirmar el equipo legal a través de testimonios en algún momento de febrero de 2010. Martajas había sido contratada por el local específicamente para reemplazarla. Toda la historia, según se hizo pública en septiembre de 2023, cuando el Tribunal Civil de Ciudad de México emitió su fallo definitivo en contra de las demandas de Martas enjas.
Había sido una operación premeditada que llevaba 6 meses de planificación antes del primer corte de pelo. El fallo del Tribunal Civil del 11 de septiembre de 2023 contenía tres puntos. La desestimación completa de la demanda de Marta Sendejas. La validación absoluta del testamento de Polo Polo de septiembre de 2017 con la transferencia íntegra del patrimonio a Paul y Adriana García y una recomendación formal al Ministerio Público de Ciudad de México para investigar a Marta y a Ricardo Cendejas por usurpación de identidad,
fraude financiero y abandono de adulto mayor con dependencia médica. Marta apeló en octubre de 2023. La apelación fue rechazada en febrero de 2024 y desde entonces Marta Cendejas y su hermano Ricardo han mantenido en silencio absoluto cualquier intento adicional de reclamación sobre el legado del comediante.
Las ocho mujeres con las que Polo Polo se había casado a lo largo de su carrera de 40 años habían seguido todas con variaciones menores, exactamente el mismo patrón. Cada una había llegado a su vida en un momento de soledad emocional del comediante. Había asumido durante el matrimonio el control administrativo total de las cuentas y la agenda profesional y había salido del matrimonio con una porción del patrimonio que el contador familiar había calificado en revisiones posteriores como anormalmente alta en relación con el tiempo de convivencia.
Las cifras totales que Polo Polo había transferido a las siete primeras esposas a lo largo de 40 años ascendían a aproximadamente 11 millones de dólares. La cifra que Marta Cendejas y su familia habían conseguido extraer en 6 años representaba aproximadamente el 20% de todo lo que el comediante había perdido en sus matrimonios anteriores.
Marta había sido la más eficiente, pero no la primera. y el patrón, según concluyó el neurólogo geriátrico en una conversación privada con la familia García meses después de la muerte del comediante. Era el patrón clásico de una persona que había aprendido durante la infancia a buscar afecto femenino a través de un mecanismo emocional muy específico.
Hacer reír a una mujer mayor que él para evitar que esa mujer lo abandonara. Polo Polo había aprendido esa lección a los 7 años. en la casa polvorienta de Zapateros de León, Guanajuato, donde su madre lloraba cuando el dinero no alcanzaba, y la había seguido aplicando ocho mujeres después, hasta el día en que conoció a Marta Cendejas en una peluquería del sur de la Ciudad de México, que su propia futura esposa había preparado específicamente para conocerlo.
Hay una pregunta que muchas personas se han hecho desde la muerte de Polo Polo en enero de 2023. ¿Por qué un hombre con 40 años de carrera, con la agenda más ocupada de su generación decidió a los 66 años casarse por octava vez con una mujer que acababa de conocer? La respuesta no está en Marta Cendejas. Marta fue solamente la mujer que estaba ahí.
La respuesta está en una casa pequeña de León, Guanajuato, donde un niño de 7 años aprendió que la única manera de evitar que una mujer dejara de quererlo era hacerla reír todos los días. Polo Poo hizo reír a millones de personas durante 40 años en escenarios mexicanos. Pero la persona a la que él más quiso hacer reír durante toda su vida fue siempre la misma.
Y esa persona, su madre, había muerto en 1973 cuando Polo Polo todavía estaba empezando su carrera. Cada una de las ocho mujeres con las que se casó después de aquella muerte fue una versión imperfecta de la única mujer a la que él había querido hacer reír desde los 7 años. Y ninguna de las ocho, ni siquiera la última que llegó perfectamente preparada para explotar el patrón, fue capaz de llenar el espacio que aquella primera mujer había dejado.
Polo Polo murió rodeado de sus dos hijos a las 5:18 de la madrugada del lunes 23 de enero de 2023. No murió pidiendo ver a ninguna de sus ocho esposas. Lo único que pidió en uno de sus últimos momentos de lucidez la noche del 22 de enero. Fue una pregunta sencilla. Preguntó si su madre estaba en la habitación.
La enfermera le respondió con la respuesta que la familia le había pedido que diera cuando Polo Polo hiciera ese tipo de preguntas en sus momentos finales. Le dijo que sí. Polo Polo cerró los ojos, no volvió a abrirlos y según contó después su hijo Paul, al periodista a quien dio aquella entrevista de los primeros días de febrero, durante los siguientes minutos antes de la muerte definitiva del comediante, hubo una sola expresión en su cara que él, Paul, no había visto nunca antes en su padre durante los 7 años en que vivió con él. Sonreía.
Si esta historia te ha hecho pensar en alguien de tu propia familia que esté pasando por una enfermedad neurodegenerativa o que esté siendo aislado por una pareja que controla todos los aspectos de su vida, llámalo esta noche. No esperes a tener pruebas. No esperes a tener una libreta firmada.
Solo dile que estás cerca.