Las primeras semanas fueron brutales. Mike no sabía nada. No sabía moverse, no sabía esquivar, pero tenía dos cosas que nadie más tenía: velocidad y furia. Mike golpeaba como si quisiera matar, dijo Bobby. No boxeaba para ganar, boxeaba para destruir. Después de 6 meses, Bobby le dijo, “Ya no puedo enseñarte más.
Necesitas a alguien mejor.” ¿Quién? Kus Damato, el mejor entrenador del mundo, el hombre que entrenó a Floyd Patterson. ¿Y me va a entrenar a mí? Si te comportas, si dejas de ser un criminal. Mike tenía 13 años y estaba a punto de conocer al hombre que cambiaría su vida. Kusdamato tenía 62 años cuando conoció a Mike Tyson.
Vivía en Catskill, New York, un pueblo pequeño, en una casa vieja con su pareja, Camil Ewald. Cas había entrenado a Floyd Patterson, campeón del mundo, pero eso fue hace años. Ahora estaba retirado, solo entrenaba a niños locales. Bobby Stewart le llevó a Mike. Cus, tienes que ver a este niño. Cus miró a Mike gordo, con cara de niño.
VZ aguda. Muéstrame qué puedes hacer. Mike se puso los guantes y golpeó el saco pesado. El saco se movió como nunca se había movido. El golpe sonó diferente, más fuerte, más violento. Kus sonríó por primera vez en años. Este niño será campeón del mundo, el más joven de la historia.

Mike tenía 13 años y C acababa de predecir su futuro. Cas no solo entrenó a Mike, lo adoptó legalmente. A los 14 años, Mike Tyson se convirtió en hijo de Cos Damato y Camil Ewald. Cus fue el único padre que tuve, dijo Mike. El único hombre que me amó, el único que creyó en mí. Pero el amor de Cus era complicado, muy complicado.
Cus entrenaba a Mike 6 horas diarias, todos los días sin descanso. “El boxeo es violencia científica”, le decía Cas. “Tú eres violento por naturaleza. Yo te voy a enseñar la ciencia.” Mike aprendió todo el estilo picabu, cabeza baja, manos arriba, movimiento constante.
Tienes que ser como un tanque, decía Cas. Imparable, destructor. Y Mike lo fue. Pero Kus no solo entrenaba el cuerpo, entrenaba la mente. Tienes que ser el hombre más peligroso del planeta, le decía. Cuando entres al ring, tu oponente debe sentir que va a morir. Y si tengo miedo, el miedo es bueno. El miedo te hace fuerte, pero no puedes mostrar miedo.
Tienes que ser una máina. C estaba creando algo, no un boxeador, un monstruo. A los 18 años, Mike empezó su carrera profesional. 1985, primera pelea. Knockout. en el primer round. Segunda pelea, knockout en el primer round. Tercera pelea, knockout en el primer round. Los primeros 19 rivales, 12 cayeron en el primer round.
Mike Tyson no boxea escribió un periodista. Mike Tyson destruye. Pero mientras Mike dominaba el ring, casi estaba muriendo. Neumonía. A los 77 años su cuerpo ya no aguantaba. “No me dejes”, le dijo Mike llorando como un niño. “Tienes que ser fuerte”, dijo K. “Vas a ser campeón. Lo prometiste. No puedo sin ti.” “Sí puedes.
Eres Mike Tyson. Eres invencible.” Kusdamato murió el 4 de noviembre de 1985. Mike tenía 19 años y acababa de perder a su padre. Cuando C murió, una parte de Mike murió con él. Dijo Teddy Atlas. Cos era la única persona que Mike respetaba, la única persona que Mike obedecía. Sin Cas, Mike estaba perdido, pero no podía mostrarlo porque Cus le había enseñado a nunca mostrar debilidad.
Así que siguió peleando y siguió ganando, pero por dentro estaba vacío. 22 de noviembre de 1986, Mike Tyson versus Trevor Berbik, campeonato mundial de peso pesado. WBC. Mike tenía 20 años, 2 meses, 20 días. Segundo round. Mike conectó un uppercut. Berbik cayó. Se levantó. Cayó otra vez. Se levantó.
Cayó una tercera vez. Knockout. Mike Tyson, campeón del mundo, el más joven en la historia, lloró en el ring, no de felicidad, de dolor. “Ojalá Caos estuviera aquí”, dijo. “Ojalá pudiera verlo.” Pero Caos no estaba y nunca lo estaría. El reinado del terror. 1987 a 1989, los años donde Mike Tyson era invencible, no solo ganaba, destruía.
Primera pelea después de ser campeón. James Bone Crusher Smith. Knockout. Segunda pelea, Pinlon Thomas. Knockout. Tercera pelea, Tony Tacker. Decisión unánime. Mike enojado porque no lo noqueó. Quiero que todos me teman dijo Mike en una entrevista. Quiero que cuando digan mi nombre piensen en muerte. Y lo lograba.
Sus oponentes estaban derrotados antes de entrar al ring. Michael Spinx, invicto. 31 victorias, cero derrotas. Campeón lineal, la pelea del siglo. Mike Tyson versus Michael Spinx. Junio de 1988. 91 segundos. Eso duró la pelea. 91 segundos. Mike destrozó a Sphinx. Dos knockdowns. Knockout técnico. Spinx nunca volvió a pelear.
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Se retiró esa noche a Hes los 32 años. Mike Tyson me quitó el alma, dijo Spinx años después. Nunca recuperé el deseo de pelear. Pero mientras Mike dominaba el ring, su vida personal se desmoronaba. 1987. Mike conoció a Robin Givens, actriz, estrella de televisión. Bella, exitosa, Mike se enamoró perdidamente.
Robin era la primera mujer que no me veía como un monstruo, dijo Mike. Me veía como un hombre. Se casaron en febrero de 1988. Mike tenía 21 años, Robin 23. Pero el matrimonio fue un infierno desde el principio. La madre de Robin, Ruth Roper, controlaba todo. El dinero, los contratos, la vida de Mike. Ru me odiaba, dijo Mike, pero quería mi dinero y usaba a Robin para conseguirlo.
Las peleas empezaron. Violencia, gritos. Mike golpeaba paredes, rompía cosas. “¿Golpeaste a Robin?”, le preguntaron años después. Sí, la empujé, la agarré fuerte, pero nunca le pegué con el puño, nunca. Robin dice diferente. Dice que Mike la golpeó múltiples veces. La verdad solo ellos lo saben. Septiembre de 1988.
Bárbara Walters entrevistó a Mike y Robin en televisión nacional. Bárbara le preguntó a Robin cómo es estar casada con Mike Tyson. Robin con Mike sentado al lado respondió, “Es pura tortura, es pura pesadilla, tiene una enfermedad mental, es violento, es inestable.” Mike se quedó ahí sentado, humillado en televisión nacional, 50 millones de personas viendo.
“Ese fue el momento más humillante de mi vida”, dijo Mike, “la mujer que amaba destruyéndome en público.” Días después, Robin pidió el divorcio. Pidió millones de dólares. Michael le dio 10 millones solo para que se fuera. Robin y su madre robaron mucho más que 10 millones, dijo Mike. Robaron mi dignidad. Pero peor que Robin era Don King.
Don King, el promotor con el pelo loco, el hombre que prometía hacer millonarios a todos. Mike firmó con Don King en 1988 después de que murió Jimmy Jacobs, su manager original. Don me dijo que me iba a cuidar. dijo Mike que era como un padre. Era mentira. Todo era mentira. Entre 1988 y 1998, Mike ganó aproximadamente 300 millones de dólares en peleas.
¿Cuánto le quedó a Mike? Casi nada. Don King robó 100 millones. Mínimo contratos falsos, pagos que nunca llegaron, gastos inflados, todo trucado. “Don King es el hombre más inteligente que conocí”, dijo Mike, “Porque me robó y yo ni siquiera lo sabía. Febrero de 1990. Mike perdió. Buster Douglas en Tokio. Un tipo que nadie esperaba que ganara.
Knockout en el décimo round. Mike en el suelo buscando su protector bucal confundido. El invencible había caído. ¿Qué pasó? Le preguntaron. Mike no tenía respuesta porque la verdad era simple, ya no le importaba. Sin cash, sin disciplina, sin propósito. Mike no era el mismo. Pero lo peor estaba por venir. Mucho peor.
Julio de 1991. Indianápolis, Indiana. Concurso Miss Black America. Mike estaba ahí como invitado. Conoció a una de las concursantes de Washington, 18 años. Universidad de Rhode Island. La invitó a salir. Ella aceptó. A las 2 de la mañana, Mike la llevó a su hotel. Canterbury Hotel, habitación 606. Lo que pasó esa noche cambió todo.
Esta es la tercera revelación que te prometí. La violación de Desy Reas, versión de Desire. Mike la forzó, la violó. Ella le dijo que no. Él no paró. Versión de Mike fue consensual. Ella sabía lo que iba a pasar. Ella fue voluntariamente. La verdad, solo dos personas lo saben. Pero hay evidencias.
Evidencias que la corte examinó. Deiré salió del hotel llorando. A las 3 de la mañana su chóer la vio, testificó, fue directamente al hospital. Examen de violación, trauma vaginal, evidencia de fuerza. Llamó a sus padres, llamó a la policía. Esa misma noche. Mike dice que todo fue consensual, que Deiré mintió porque quería dinero. Pero hay un problema.
Deci no pidió dinero, pidió justicia. El juicio duró dos semanas, febrero de 1992. El jurado, ocho hombres, cuatro mujeres, 11 blancos, un negro, Indiana, Estado Conservador, Midwest, No fans de Mike Tyson. El fiscal presentó evidencias. Testimonio de Desire, testimonio del chóer, reportes médicos.
La defensa de Mike fue débil, muy débil. Su abogado Vincent Fuller, no llamó testigos expertos. No preparó bien. Fuller me jodió, dijo Mike. Me dijo que no testificara, que me veía mal y yo le creí. 10 de febrero de 1992. El veredicto: culpable en todos los cargos. Violación. Dos cargos de conducta sexual criminal. Sentencia. 6 años de prisión.
Mike tenía 25 años. El campeón del mundo iba a la cárcel. Mike lo hizo probablemente sí. Las evidencias apuntan a eso. El trauma, el testimonio, la reacción inmediata de Deziré. Pero Mike nunca lo admitió. Nunca. No violé a nadie, dice hasta hoy, pero pagué como si lo hubiera hecho. Marzo de 1992.
Mike entró a la prisión de Indiana. Indiana Youth Center Plainfield, Indiana. 3 años con buen comportamiento. 3 años. La prisión fue un alivio dijo Mike después, porque finalmente podía parar, parar de pelear, parar de fingir. Pero en prisión Mike no paró, se convirtió al Islam. Conoció a Muhammad Siddiq, un imán, un converso que visitaba la prisión.
“El Islam me dio paz”, dijo Mike. “me dio propósito, me enseñó que no era solo un animal.” Mike cambió su nombre legalmente, Malik Abdul Asis. Aunque el mundo seguía llamándolo Mike Tyson, rezaba cinco veces al día, leía el Corán, ayunaba, meditaba. Pensé que había encontrado algo, dijo. Pensé que finalmente había encontrado paz, pero la paz era temporal porque Mike Tyson no sabía vivir sin violencia.
El regreso y la autodestrucción. Marzo de 1995. Mike salió de prisión 3 años. Había cumplido. 3 años. Tenía 28 años. Lo esperaban cientos de periodistas, cámaras, fans, protestantes. Te arrepientes, le gritaban. Mike no respondió, solo sonríó. Una sonrisa falsa, vacía. Agosto de 1995.
Mike regresó al ring. Peter Mcneley, un peleador mediocre. Carne de cañón, 89 segundos. Knockout. Mike estaba de vuelta. O eso parecía. Marzo de 1996, Mike versus Frank Bruno. Campeonato Bolec, tercer round, knockout. Mike, campeón otra vez. Septiembre de 1996. Mike Bros Bruce Seldon, campeonato vuelve a primer round, knockout. Mike tenía dos cinturones.
Iron Mike está de regreso”, decían los titulares. Pero no era el mismo Mike, no era la máquina de Cos, era algo diferente, algo más oscuro. Noviembre de 1996, la pelea más esperada de la década. Mike Tyson versus Evander Hollyfield. Hollyfield era campeón, invicto en 3 años, un guerrero, un hombre religioso.
Dios está conmigo, decía Hollyfield. Voy a destruirlo decía Mike. La pelea no fue como esperaban. Hollyfield dominó, golpeaba a Mike, lo hacía retroceder, lo hacía sangrar. Un décimo round, knockout técnico. Hollyfield ganó. Mike perdió otra vez y esta vez no tenía excusas. Simplemente fue mejor, dijo Mike después, por primera vez en su vida, admitiendo derrota.
Junio de 1997, la revancha. Mike Tyson Versevander Hollyfield segundo. La pelea que cambiaría todo. La pelea que definiría el legado de Mike. Tercer round. Mike frustrado, Holyfield cabezándolo. Los árbitros no hacían nada. Mike se enojó, perdió el control y entonces pasó.
Mike mordió la oreja de Hollyfield, arrancó un pedazo, escupió en el ring. El árbitro paró la pelea. Dos puntos de penalización reanudaron. Entonces Mike lo hizo. Otra vez mordió la otra oreja. El árbitro lo descalificó. Pelea terminada. Caos absoluto. El público tirando cosas. Hollyfield sangrando. Mike gritando. Me estaba cabeceando. Nadie hacía nada.
La imagen del pedazo de oreja en el ring recorrió el mundo. Mike Tyson, el animal. Mike Tyson, el monstruo. Mike Tyson el salvaje. Su licencia fue suspendida. un año multado 3 millones de dólares, pero el daño ya estaba hecho. Su imagen destruida, su legado manchado para siempre. ¿Por qué lo hiciste? Le preguntaron años después. Porque perdí el control.
Porque en ese momento volví a ser el niño de Brownsville, el niño que tenía que ser más violento para sobrevivir. ¿Te arrepientes? Sí, porque me defino por eso ahora, no por mis 50 knockouts, no por ser el campeón más joven, por morder una oreja. 1999, Mike volvió al ring. Dos peleas, dos victorias, knockouts fáciles contra rivales mediocres, pero algo estaba mal.
Mike llegaba con sobrepeso, no entrenaba bien, estaba distraído y entonces vino la caída definitiva. Enero de 2000, Mike fue arrestado otra vez. Agresión. Después de un accidente de tráfico, golpeó a dos hombres. Los mandó al hospital. 9 meses de cárcel. Otra vez. No puedo parar, le dijo Mike a su psicólogo.
Cuando me enojo, no puedo parar. Junio de 2002. Mike Bruce Lenox Lewis. La última oportunidad. Mike tenía 35 años. Luis 36. Mike era el retador. Luis el campeón. Invicto. Octavo round. Luis noqueó a Mike brutalmente. Mike en el suelo. Sangre en su cara. Derrotado. Se levantó. Abrazó a Luis. Eres el mejor”, le dijo.
Era la primera vez que Mike mostraba humildad en el ring, pero las peleas continuaron porque Mike necesitaba dinero. Don King lo había dejado en bancarrota, 300 millones de dólares ganados, cero en el banco. “Debo 38 millones”, dijo Mike en 2003. No tengo nada, nada. El campeón más joven de la historia, el hombre más peligroso del planeta.
Quebrado. 2004. Mike peleó contra Danny Williams, un inglés sin nombre. Cuarto round. Williams noqueó a Mike. Mike cayó, no se levantó. se quedó en el suelo, derrotado, roto. 2005, la última pelea. Mike Tyson versus Kevin Mcbride. Junio 11, Mike perdió por abandono. Se rindió en su esquina después del sexto round.
No quiero pelear más, le dijo a su entrenador. Ya terminé. Y así terminó la carrera de Mike Tyson. No con gloria, no con un knockout, con rendición. Tenía 38 años. 50 victorias, seis derrotas, una carrera de 20 años, pero más importante, una vida destruida. Esta es la cuarta revelación que te prometí.
Don King y Robin Givens, los parásitos. Entre 1988 y 2005, Mike ganó aproximadamente 400 millones de dólares. 400 millones en 2003, declaró bancarrota. 38 millones en deudas. ¿Dónde fue el dinero? Don King robó directamente 100 millones mínimo. Hay documentos y contratos falsos, pagos que nunca llegaron. Mike demandó a Don King en 1998. Ganó.

Le dieron 14 millones, pero ya era tarde. El daño estaba hecho. Don King es un genio dijo Mike. Un genio criminal, pero genio al fin. Robin Givens, 10 millones en el divorcio. Pero eso fue solo el principio. Ruth Roper, su madre, manejó las finanzas de Mike durante el matrimonio. Un año. En ese año desaparecieron 20 millones. 20 millones sin explicación.
Ruth y Robin me robaron más que Don King, dijo Mike, porque yo confiaba en ellas. Pero Mike también se destruyó a sí mismo. Drogas, cocaína desde los 90, todo el tiempo. Peleaba drogado, confesó Mike en 2013. La pelea contra Andrew Golota, cocaína en mi sistema. La pelea contra Low Aparece, cocaína. ¿Cómo? Usaba el pene de mi bebé.
Mi hijo orinaba limpio en un condón, lo escondía, usaba eso para pasar las pruebas. Prostitutas, miles de dólares diarios, todos los días. Gastaba $50,000 al mes en prostitutas, dijo Mike. A veces 100,000. Autos, mansiones, joyas, tigres de bengala. Sí, tigres. Tenía tres tigres como mascotas, dijo Mike. Costaban 200.
000 1 al año alimentarlos, pero no me importaba. Todo el dinero, todo desperdiciado en drogas, en sexo, en cosas sin sentido. Pero peor que el dinero perdido era la persona perdida. Mike en 2005 era irreconocible, gordo, adicto, roto. Quería morir, confesó. Todos los días pensaba en suicidarme, pero era muy cobarde para hacerlo. La redención imposible.
2006 a 2010, los años oscuros. Mike no peleaba, no trabajaba, no hacía nada. Vivía en una casa pequeña en Phoenix, Arizona, solo, sin familia, sin amigos. Esos fueron los peores años de mi vida, dijo. Peor que la prisión, porque en prisión tenía estructura. Aquí no tenía nada. 2008, Mike se casó. Tercera vez.
La quija Spicer, hija de un clérigo musulmán de Filadelfia, amiga de la familia desde hace años. Kiki me salvó”, dijo Mike. Literalmente me salvó porque estaba a punto de matarme. Tuvieron dos hijos, Milan y Moroco. “Ser padre de nuevo me dio propósito,” dijo Mike, porque tenía que ser mejor para ellos. 2009.
El documental Tyson dirigido por James Tobak. Mike contó su historia. Todo, el abuso, las drogas, las violaciones, todo. Fue catártico, dijo. Por primera vez podía ser honesto. El documental ganó premios. La gente vio a Mike diferente, no como monstruo, como humano. 2013.
Mike Tyson Undisputed Truth. Un show de Broadway, un one man show. Mike en el escenario, solo contando su vida. Me violaron cuando era niño y eso me jodió, me hizo violento, me hizo incapaz de amar. El público lloró. Mike lloró. Por primera vez Mike no era el hombre más peligroso del planeta, era el hombre más vulnerable.
2015, Mike empezó un podcast. Hotboxing with Mike Tyson. Entrevistas con celebridades, con atletas, con gente común. Mike fumando marihuana, relajado, riéndose, siendo él mismo. La marihuana me salvó, dijo. Me quitó la cocaína, me quitó la violencia, me dio paz. 2020, Mike volvió al ring.
Pelea de exhibición contra Roy Jones Jr. Mike tenía 54 años. No había peleado en 15 años, pero entrenó. Perdió 40 kg. Se veía increíble. La pelea fue empate. Ocho rounds. No hubo ganador oficial, pero Mike ganó algo más importante, respeto. “Todavía lo tienes”, dijeron todos. Pero más allá del ring, Mike encontró algo más profundo. Terapia.
Años de terapia para el trauma, para la violencia, para todo. “Toe, tengo PTSD”, dijo Mike. “del abuso, de la violencia de toda mi vida. ¿Cómo lidias con eso? hablando, admitiendo, aceptando que no soy el hombre más fuerte del mundo, soy el hombre más roto. Hoy Mike Tyson tiene 58 años, vive en Las Vegas con Kiki.
Con sus hijos no es rico, no tiene los millones de antes, pero tiene lo suficiente. Su podcast es exitoso, hace comerciales, apariciones, gana bien. ¿Eres feliz?, le preguntaron en 2023. Mike pensó largo tiempo, no sé si soy feliz, pero estoy en paz y eso es suficiente. Su relación con sus hijos mayores es complicada.
Tiene ocho hijos de diferentes mujeres. Algunos no hablan con él. Fui un padre terrible. Admite. Estaba drogado. Estaba peleando, no estaba presente. ¿Te arrepientes? Todos los días. Pero no puedo cambiar el pasado, solo puedo ser mejor ahora. La muerte de su hija Exodus en 2009 lo destruyó. 4 años murió en un accidente en casa.
Se ahorcó accidentalmente con un cable de caminadora. Mike no estaba ahí. Estaba en Las Vegas. Cuando le dijeron colapsó. Esa fue la peor cosa que me pasó en la vida dijo. Peor que la prisión. Peor que todo. ¿Cómo sobreviviste? No sobreviví. Yo morí ese día, pero tuve que seguir viviendo por mis otros hijos. La pregunta que todos hacen, Mike violó a Dire Washington. Mike dice que no.
Siempre ha dicho que no. Pero las evidencias dicen algo diferente. Si lo hice, no lo recuerdo así, dijo Mike en una entrevista reciente. En mi mente fue consensual, pero quizás mi mente está rota. Quizás no puedo ver la verdad. Esa es la respuesta más honesta que ha dado. La verdad sobre Mike Tyson es complicada, más complicada que cualquier atleta en la historia, porque Mike no nació monstruo.
Lo convirtieron en monstruo. Un niño violado, abusado, abandonado, sin padre, con madre alcohólica. Damato lo salvó, pero también lo destruyó porque convirtió a un niño en arma, no en persona. Cus me amaba, dijo Mike, pero me amaba como a una inversión, no como a un hijo. Don King lo robó.
Robin Givens lo humilló. La prisión lo rompió. Pero Mike también se destruyó. Las drogas, las prostitutas, la violencia. Nadie me obligó a hacer esas cosas, dijo. Yo elegí y tengo que vivir con esas elecciones. Entonces, ¿quién es Mike Tyson? Es el niño violado que nunca tuvo oportunidad. ¿Es el monstruo que violó a una mujer? ¿Es el boxeador más destructivo de la historia? ¿Es el hombre roto buscando redención? La respuesta es todo eso y más.
Soy todas las versiones de mí mismo, dijo Mike. El niño asustado, el campeón, el violador convicto, el adicto, el padre, el abuelo. No puedo escoger solo las partes buenas. Tengo que aceptar todo, incluso las partes que odio. Mike Tyson nunca será perdonado completamente. No debería hacerlo.
Hizo cosas terribles. Lastimó gente, destruyó vidas, pero también fue víctima desde los 11 años, desde antes. Y esa es la tragedia. No hay buenos o malos, solo gente rota tratando de sobrevivir. Si pudieras hablar con el Mike de 13 años, ¿qué le dirías? Le preguntaron. Mike lloró. A los 58 años todavía llora cuando habla de ese niño.
Le diría que lo siento, que siento no haberlo protegido, que siento dejar que lo violaran, que lo convirtieran en monstruo. Pero también le diría que sobreviviste, que a pesar de todo seguiste vivo y que eso tiene que significar algo. Si la historia de Mike Tyson te enseñó algo que no sabías, si ahora entiendes que los monstruos se crean, no nacen.
Y ahora ves al niño roto detrás del campeón.
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