Posted in

FERNANDO MONTIEL: de CAMPEÓN MUNDIAL a la BASURA… La DROGA y el OSCURO pacto que lo HUNDIÓ

Fernando Montiel ya estaba construyendo golpe a golpe, pelea a pelea, el currículum que años después lo llevaría  a ser reconocido como uno de los mejores peleadores del planeta en su categoría. Y aquí necesitas entender  algo sobre el contexto en el que esto sucedía. Los Mochis en esos años no  era solo una ciudad más del norte de México, era dentro del mapa del boxeo mexicano  un nombre que empezaba a sonar cada vez más fuerte y que con el paso de las décadas  se convertiría en un punto de referencia obligado para

cualquier aficionado serio de este deporte. La razón era simple. Ahí había una estructura, un sistema, una forma de trabajo que se repetía generación tras generación. Padres que entrenaban a hijos, hermanos  que entrenaban a hermanos y gimnasios pequeños, modestos, sin  las comodidades de los grandes centros de entrenamiento de Las Vegas o de la Ciudad de México, pero con algo que ningún gimnasio  de lujo puede comprar.

Disciplina forjada en la necesidad. Escucha esto. Para una familia como la de los Montiel, el boxeo no era un hobby ni una opción entre varias. Era en muchos sentidos el camino más directo y a veces el único camino realista hacia una vida distinta a la que a la que ofrecía de otra forma una ciudad de tamaño medio en el norte de Sinaloa.

Cada hora de entrenamiento, cada pelea amater, cada viaje a un torneo regional representaba una inversión de tiempo y de recursos que la familia completa asumía con la esperanza de que algún día esa inversión se transformara en algo más grande. Y en el caso de Fernando, esa apuesta empezó a dar resultados muy pronto.

No hablamos de un boxeador que tuvo que esperar años para demostrar su potencial. Hablamos de un peleador que desde sus primeras peleas profesionales ya mostraba la combinación que terminaría siendo su sello distintivo una técnica depurada, golpes precisos y una capacidad de finalizar combates por la vía del knockout que pocos peleadores de su tamaño y de su época podían igualar.

A partir de ahí, el ascenso fue meteórico. Montial acumuló un récord de 19 victorias,  ningún descalabro y un empate antes de llegar a su primera oportunidad por un título mundial.  Y dentro de ese camino invicto hay un nombre que vale la pena destacar.  Cruz Carvajal, quien con el tiempo también se convertiría en campeón.

Fue una de las víctimas de ese montiel joven hambriento,  que apenas empezaba a dejar claro que no era un peleador más.  Detente un momento en esa cifra. 19 victorias, cero derrotas, un empate para un peleador que debutó como profesional apenas a los 17 años. Eso significa que antes de cumplir los  21, Fernando Montiel ya había disputado y ganado prácticamente 20 combates profesionales sin conocer la  derrota.

Cada una de esas peleas representaba viajes, entrenamientos, sacrificios y también, hay que decirlo,  riesgo físico real. El boxeo profesional, incluso en sus niveles más bajos, no es un juego. Cada pelea es una oportunidad de salir lesionado, de sufrir un corte que requiera puntadas, de recibir un golpe que termine el combate de forma prematura.

Y Montiel, adolescente todavía en varias de esas peleas, las superó todas, construyendo,  sin saberlo todavía, la base sobre la que se asentaría toda su carrera posterior. El 15 de diciembre del año 2000, Fernando Montiel escribió el primer gran capítulo de su historia con apenas 21 años de edad. En su pelea número 22 como profesional se enfrentó al entonces campeón  mundial de peso Mosca de la Organización Mundial de Boxeo Isidro García.

y lo venció por knockout técnico en el séptimo asalto, Fernando Montiel a los 21 años era campeón mundial. Grábate esta fecha porque marca el punto exacto donde la historia de Fernando Montiel deja de ser la historia de  un prospecto prometedor y se convierte en la historia de un campeón mundial en activo. A partir de ese 15 de diciembre de 2000, todo lo que viniera después, cada pelea, cada decisión, cada titular ya no se evaluaría.

bajo la pregunta de llegará a ser campeón, sino bajo la pregunta de cuánto tiempo logrará seguir siéndolo. Y la respuesta, como ya sabes,  terminaría siendo más de una década, repartida entre tres divisiones distintas  con 21 oportunidades de título mundial y 17 victorias en ese terreno. Esa es  la base real sobre la que se construye todo lo que viene después en esta historia.

Grábate esto  porque es importante para entender el tipo de carrera que estamos describiendo. No hablamos de un peleador que llegó tarde a la cima y la disfrutó poco tiempo. Hablamos de alguien que llegó joven y que se quedó ahí en la élite durante más de una década consecutiva. Como campeón de peso mosca, Montiel defendió su corona en tres ocasiones y aquí hay otro dato que vale la pena resaltar.

Una de esas defensas fue contra Soltan Lunca, un boxeador que había sido tres veces medallista olímpico. No hablamos de rivales improvisados ni de defensas fáciles para acumular cinturones de adorno. Hablamos de Montiel enfrentando, defendiendo su título, a peleadores con currículums olímpicos, a excampeones y a futuros campeones como José Carita López.

Pero el siguiente paso en la carrera de Montiel también trae consigo uno de los episodios más oscuros y menos hablados de toda su trayectoria. Y es importante que lo conozcas porque forma parte de la realidad cruda de este deporte. En su siguiente combate, Montiel subió de división a peso supermosca y se enfrentó al entonces campeón de la Organización Mundial de Boxeo, el panameño Pedro Alcázar.

La pelea se disputó en Las Vegas el 22 de junio de 2002.  Montiel ganó el combate y con él el título mundial de supermosca.  Pero lo que pasó después de esa pelea es algo que cualquier persona que ame el boxeo debería conocer  porque te recuerda de la manera más cruda posible lo que realmente está en juego cada vez que dos hombres suben a un ring.

Inmediatamente después del combate, Pedro Alcázar fue revisado por los médicos. No se encontraron signos visibles de ningún trauma. Al día siguiente, Alcázar se encontraba en la habitación de su hotel, preparándose para volar de regreso a Panamá cuando se desplomó.  Fue trasladado de emergencia al hospital y ahí murió.

Escucha esto con atención porque es uno de esos momentos que te recuerdan que el boxeo no es un videojuego ni un espectáculo sin consecuencias reales. Fernando Montiel se convirtió en campeón mundial de  supermosca la misma noche en que sin que nadie lo supiera todavía, le propinó a un rival  los golpes que horas después.

le costarían la vida. No existe ningún registro de que Montiel  haya sido señalado o sancionado por esto. El boxeo, lamentablemente, tiene una larga lista de muertes ocurridas dentro de las reglas del deporte, pero forma parte de la historia de este título, de esta noche y de la carrera de este hombre.

Read More