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RONALDINHO: LA VERDAD SALIÓ A LA LUZ

 

 

 Todo salió  del futsal. Existe un video diño con 14 años, un torneo intitaron a hablar de él.  El niño que juega sonriendo, el hermano menor de Roberto, que puede  llegado primero, el que iba a salvar a la familia, tuvo una lesión en la rodilla,  una lesión grave. Nunca volvió a ser el mismo. Su carrera terminó antes de empezar.

 De verdad, toda la presión  cayó sobre Ronaldinho. Ya no era el hermano de Roberto. Roberto ahora era el hermano de Ronaldinho  y el niño tenía 15 años. A los 17, Ronaldinho debutó  en el primer equipo de gremio. 1998,  un partido contra un equipo del interior. Entró en el segundo tiempo.

Primer toque,  un caño a un defensor de 30 años. Segundo toque, un pase de espaldas  que dejó solo al delantero. Tercer toque, un gol de chilena que voló el estadio. Los hinchas enloquecieron.  Los periodistas no sabían qué escribir. Los ojeadores europeos  sacaron sus teléfonos.

Pero todavía vivía en la favela, todavía  su madre hasta que llegó la primera oferta. No de un club europeo,  de un empresario brasileño. Se llamaba Luis Antonio  de Jesús. Todo el mundo lo conocía como Gaucho, un tipo con conexiones en el fútbol brasileño. Representaba a varios jugadores.

 Le ofreció a Ronaldinho un contrato. Yo te llevo a Europa. Yo te consigo  los contratos. Tú solo juega. Ronaldinho tenía 18 años. Su  madre le dijo, “Le antes de firmar, mamá. Él sabe. Él me va a ayudar.” Firmó sin leer. “Guarda eso, ese momento.  Lo vas a necesitar después. Europa llegó en el 2001.

 Paris  Saint-Germain. Francia, el primer grande de verdad. Ronaldinho llegó con 22  años. Una maleta, una sonrisa y un contrato que no entendía. En París,  Ronaldinho se convirtió en estrella. No por los goles, por la magia. Hacía cosas  que nadie más podía hacer. Regates con el talón, tiros de rabona, pases de espaldas  que parecían imposibles.

Los franceses lo amaban. Le magicien le decían, el mago. Pero había un problema. Un problema que nadie veía todavía.  Ronaldinho no sabía decir que no. Fiestas hasta las 5 de la mañana, amigos que aparecían de la nada, gente  que le pedía favores, firmar esto, avalar aquello, aparecer en esta foto, decir que sí a esto otro.

Siempre tenía  una sonrisa, siempre decía que sí, dijo un compañero de equipo años después. Era imposible negarle algo, pero también era  imposible que él le negara algo a alguien. En el 2002, Ronaldinho ganó su primer mundial con Brasil, Corea y Japón.  23 años.

 El gol de tiro libre contra Inglaterra que lo hizo leyenda, el pase para Rivaldo  en la final, Brasil campeón, Ronaldinho figura. Y entonces llegó la llamada. Barcelona, el club más grande del mundo en ese momento. Joan Laaporta, el presidente recién elegido, lo quería como su gran fichaje. 30 millones de dólares, un contrato de 5 años, el número 10.

Ronaldinho llegó a Barcelona  en el 2003 y lo que vino después fue gloria absoluta. Pero antes de hablar de Barcelona, necesitas saber algo.  En el 2002, mientras Ronaldinho triunfaba en Francia, hubo una investigación en Brasil, un caso de lavado de dinero  relacionado con el fútbol.

Ronaldinho se bajó del Duelo de Leyendas 2026

 Empresarios que usaban transferencias de jugadores para  mover dinero ilegal. El nombre de uno de esos empresarios apareció en los documentos Luis Antonio de  Jesús Gaucho, el mismo que representaba a Ronaldinho. La investigación no llegó a nada, se cerró por falta de pruebas, pero  el nombre quedó ahí en los archivos esperando.

 Ronaldinho  nunca fue acusado de nada, ni siquiera investigado, pero su nombre  estaba conectado por su representante, por los contratos que firmó sin leer. Esto es  importante. Guárdalo. La Gloria Barcelona 2003 a 2008.  Los 5 años donde Ronaldinho fue el mejor jugador del planeta. No el más efectivo, no el que  más goles metía.

El mejor, el que hacía cosas que nadie más podía hacer, el que hacía  que 90,000 personas se levantaran de sus asientos solo para ver qué iba a hacer después.  Esta es la primera revelación que te prometí  al principio, la conexión entre Ronaldinho y empresarios ligados al lavado de dinero.

En 2004, Ronaldinho firmó un contrato publicitario con una empresa brasileña  de inversiones. Se llamaba BMG, una firma que ofrecía préstamos y servicios  financieros. El contrato era por 5 millones de dólares al año, solo por aparecer en comerciales.  Parecía normal. Un jugador exitoso, una empresa grande, un contrato  millonario.

Lo que no se supo hasta años después que BMG estaba siendo  investigada por la Policía Federal Brasileña por lavado  de dinero, por conexiones con organizaciones criminales en Sao Paulo y Río de Janeiro. Ronaldo, lo  sabía. No, casi seguro que no. Firmó sin leer. Sí. Como siempre, le importó a  alguien cuando salió a la luz, no, porque en ese momento era intocable.

El contrato con BMG se canceló  silenciosamente dos años después, sin explicaciones públicas, sin acusaciones,  sin nada. Pero el patrón estaba claro. Ronaldinho confiaba  en la gente equivocada. Firmaba lo que le ponían enfrente y seguía  sonriendo. 2004, Camp, 98,000 personas, Real Madrid  visitando Barcelona.

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