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CANTINFLAS: Por ESTO firmó el documento que DESTRUYÓ a su familia 30 años

 Iba a costar dos décadas de pleitos en tribunales mexicanos y estadounidenses. Iba a vaciar una fortuna documentada de más de 70 millones dó. iba a terminar con el suicidio o el asesinato. Todavía no está del todo claro cuál de las dos cosas de uno de sus nietos en un hotel de Tlalnepantla en 2013. Y lo más doloroso para el legado del hombre que hizo reír a tres generaciones de mexicanos, iba a convertir el cementerio español de Ciudad de México, donde reposan sus cenizas en el escenario silencioso de una guerra que sus descendientes siguen

peleando. Hoy en 2026 sin descanso, hoy abrimos la tumba más visitada del cine de oro mexicano, la tumba de Cantinflas. Hoy abrimos el expediente número tres de las tumbas de la fama. La carpeta del hombre cuyo verdadero nombre la gente olvidó. La carpeta de Mario Moreno, el cómico al que México lloró durante tres días enteros en abril de 1993.

El hombre cuyo funeral hasta hoy sigue siendo el cortejo fúnebre más concurrido en la historia del país, más grande que el de María Félix, más grande que el de Juan Gabriel, más grande que el de José José. Y aún así, paradójicamente, el hombre cuya familia se destruyó precisamente por culpa de lo que él dejó atrás. Hoy las tumbas hablan.

 Hoy abrimos el archivo de la herencia  más famosa de México. Antes de seguir, si llegaste a las tumbas de la fama por primera vez, este es tu canal. Aquí abrimos los expedientes que las familias compraron con silencio. Aquí revisamos las verdades que el cine de oro mexicano, la política y la televisión intentaron enterrar.

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 Esa persona necesita saber lo que te voy a contar. Te voy a abrir cinco archivos en este expediente. Cinco archivos que el archivero tuvo que cruzar de hemerotecas mexicanas. Sentencias judiciales, declaraciones grabadas, biografías serias del comediante y testimonios de los propios descendientes en entrevistas. cero invención, todo documentado y te voy a avisar cuando lleguemos a cada uno porque cada archivo te va a sorprender más que el anterior.

 Archivo número uno, la verdad sobre el hijo de Cantinflas. El secreto que la familia escondió durante décadas, quién era realmente Marion Roberts y qué pasó con ella en diciembre de 1961. Archivo número dos, la enfermedad y la cama del hospital, lo que pasó entre febrero y marzo de 1993. el doctor que lo trataba, las firmas, las visitas y el documento que dividió a la familia.

 Archivo número tres, la guerra legal. Dos décadas de pleitos, dos primos enfrentados, una fortuna documentada de 70 millones de dólar que desaparece de las cuentas de Banamex. Una sentencia de la Suprema Corte de México que llegó 21 años después de la muerte del cómico. Archivo número cuatro, la maldición que cayó sobre los nietos.

El joven de 21 años encontrado colgado en un hotel de Tlalnepantla en 2013. La declaración del hermano sobreviviente que recién en 2025, 12 años después, cambia completamente la versión oficial y la denuncia por corrupción de menores que el nieto presentó contra su propio padre antes de morir.

 Archivo número cinco, el patrimonio que queda. Las películas, la fundación. La tercera esposa del hijo que se quedó con todo, los nietos que siguen impugnando el testamento y el conflicto que en 2026 sigue activo en Juzgados de la Ciudad de México. Recuerda activar la campanita para que YouTube te avise cuando subamos el expediente número cuatro de las tumbas de la fama.

Vamos al archivo 1. Para entender lo que pasó en 1993, hay que volver primero a 1911, 12 de agosto de 1911. Colonia Santa María la Rivera, Ciudad de México. Una mujer llamada María de la Soledad, Reyes Guisar, da a luz a su sexto hijo. El padre es un cartero pobre llamado Pedro Moreno Esquivel. La familia tendría en total 14 hijos, no 14 oportunidades, 14 bocas, que alimentar con el sueldo de un cartero en el México del porfiriato terminal.

Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes nace en una familia donde el dinero no era una posibilidad, sino una ausencia permanente. Y guarda este detalle, porque la pobreza del origen es lo que va a definir todo lo demás. La obsesión por la fortuna que vendría después, la incapacidad de los herederos para administrar lo que él construyó y el sentido brutal del valor del dinero que Cantinflas mantuvo hasta su último día.

El niño Mario crece en Tepito, el barrio más bravo de la ciudad de México. El barrio donde la palabra hambre no era una metáfora, era una rutina diaria. Antes de ser cantinflas, prueba toda profesión humilde que el barrio le ofrece. limpiabotas, bolero, boxeador semiprofesional, taxista, cartero como su padre.

 Y durante un breve periodo del que él mismo hablaba con vergüenza, torero, hasta intentó alistarse en el ejército mexicano, pero su padre se opuso porque era menor de edad. Todos esos oficios después aparecerían en sus películas. El barrendero, el conserge, el gendarme, el profe, el padrecito, el bolero, el portero, el taxista.

 cantinflas, no inventaba personajes, cantinflas, se reciclaba a sí mismo y esa autenticidad, ese pellizco a la vida real del pobre mexicano, es lo que iba a hacer que millones de personas en toda América Latina lo vieran no como un actor, sino como un espejo. A los 14 años se mete en una carpa ambulante. Las carpas eran el teatro de los pobres mexicanos en los años 20 y 30.

 lonas montadas en lotes valdíos, sillas plegables, cómicos que improvisaban con el público porque no tenían dinero para escribir guiones formales. Las carpas Ofelia, Sotelo y Valentina son donde Mario aprende el oficio y fue ahí, en una de esas carpas donde nació accidentalmente el personaje. Cuenta la versión que mantuvo durante toda su vida el escritor Carlos Moncibis, que un espectador harto del monólogo del joven Mario Moreno, que hablaba mucho y no decía nada, le gritó desde la audiencia la frase “Cuánto inflas,

una mezcla burlona de cuánto bebes y cuánto hablas.” La frase se transformó por contracción del público en Cantinflas y Mario Moreno, en lugar de ofenderse, lo adoptó como nombre artístico. Las grandes carreras a veces empiezan así con un insulto. Otra versión, la que defendió siempre Manuel Medel, su socio cómico de los primeros años, decía que el nombre vino de un borrachito llamado Olegario, que era barrendero del teatro Folis.

Cantinflas, el personaje, era una mezcla de los dos, del insulto del espectador y del borrachito del folis. En 1929, en una de esas carpas, Mario conoce a una mujer extraordinaria. Se llama Valentina Ivanova Subarev. Es moscovita. Nacida el 27 de octubre de 1915 en una Rusia que ya no existía, una Rusia que la había expulsado siendo niña después de la revolución bolchevique, junto a una familia de bailarines que terminó dando tumbos por medio mundo hasta llegar a México.

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