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León XIV Renovará un Tercio de la Iglesia Mexicana Mientras el Narco Asedia las Parroquias

Uno de cada tres hermanos. En los próximos 2 años el Papa León XIV va a cambiar a uno de cada tres obispos de México, un tercio entero del episcopado del segundo país más católico del mundo entero, más de un tercio. De hecho, el 34% de toda la jerarquía de la Iglesia Católica Mexicana va a ser renovado entre este año y el que viene.

Para que entiendan lo que eso significa, hermanos, México es uno de los corazones del catolicismo mundial. la tierra de la Virgen de Guadalupe, la tierra que tiene una de las mayores poblaciones católicas del planeta. Y a la cabeza de esa iglesia inmensa hay un grupo de obispos y arzobispos que la gobiernan, que la guían, que la pastorean.

Pues bien, uno de cada tres de esos hombres va a ser reemplazado en apenas dos años. Y escúchenme bien esto porque es lo más fuerte. Los dos cardenales más poderosos de México, los dos hombres de rojo más importantes del país, ya tienen su carta de renuncia presentada. Sobre la mesa del Papa esperando, va a llegar, hermanos, sangre nueva a la Iglesia Mexicana, una renovación que no se veía desde hacía mucho tiempo y eso en sí mismo podría ser una noticia hermosa, una noticia de esperanza.

Pero hay un problema, hermanos, y es un problema grave. Esa sangre nueva va a llegar en el peor momento posible. Porque hoy en algunas regiones de México un sacerdote se levanta por la mañana, camina hacia su iglesia y no sabe con certeza si va a poder abrir las puertas de su propio templo sin que alguien venga a cobrarle una cuota por permitírselo. No lo sabe.

Esa es la realidad de algunas zonas de México hoy. Y a esa realidad, a esa tormenta, van a llegar los obispos nuevos que el Papa está a punto de nombrar. Por eso la pregunta de esta noche, hermanos, la pregunta que de verdad importa no es cuántos obispos van a cambiar, es otra. ¿Qué clase de pastores va a elegir el Papa León XIV para una iglesia que vive bajo tormenta? hombres de despacho, administradores, gerentes con buena letra y buenas maneras, o pastores de verdad, de los que huelen a oveja, de los que están

dispuestos a caminar con su gente, aunque el camino sea peligroso. Y déjenme decirles algo desde el principio, hermanos, con el corazón en la mano. Este tema me toca como pocos, porque yo no les hablo esta noche de una iglesia ajena, lejana, que conozco de oídas. Yo les hablo de mi casa, de la iglesia de la que yo salí.

Yo nací en un pueblo de México, crecí entre esas campanas, recé en esas parroquias humildes y por eso lo que está a punto de pasar en México no lo veo como un periodista que analiza un dato, lo veo como un hijo que mira lo que le pasa a la casa de su madre. Vamos a entenderlo juntos, hermanos. Lo que va a cambiar, la tormenta que esos hombres van a heredar.

¿Y qué clase de pastor necesita México en este momento de su historia? Bienvenidos. Soy el padre Samuel y esto es lo que no les van a decir en ningún otro lado. Vamos al dato, hermanos, despacio para que se entienda bien, porque es más importante de lo que parece a primera vista. Entre el año 2026 y el 2027, es decir, ahora mismo y durante los próximos meses, el Papa León XIV va a renovar el 34% del episcopado mexicano, un tercio largo.

¿Y por qué justo ahora? ¿Por qué tantos a la vez? No es un capricho, hermanos. No es una purga. No es que el Papa haya decidido echar a nadie. Es algo mucho más sencillo y mucho más ordenado. Es la ley de la Iglesia funcionando. Verán, existe una norma en el derecho de la Iglesia, en el Código de Derecho canónico que se llama el canon 401.

Y esa norma dice una cosa muy clara. Todos los obispos del mundo, todos, incluidos los cardenales que gobiernan una diócesis, están obligados a presentar su renuncia al Papa cuando cumplen 75 años. es la edad de la jubilación para un obispo. Llegan a los 75 y tienen que poner su cargo a disposición del Papa. Ahora bien, hermanos, presentar la renuncia no es lo mismo que dejar el cargo de inmediato.

Aquí hay un matiz importante que quiero que entiendan bien, porque es la verdad exacta de lo que está pasando. Cuando un obispo presenta su renuncia a los 75, el Papa tiene dos opciones. Puede aceptarla de inmediato y nombrar a un sucesor. O puede pedirle que se quede un tiempo más mientras busca y elige con calma al hombre adecuado para reemplazarlo.

La renuncia se presenta, pero el Papa decide cuándo y cómo la acepta. Y lo que pasa en México, hermanos, es que se ha juntado un grupo grande de obispos y arzobispos que han llegado o están a punto de llegar todos más o menos al mismo tiempo, a esa edad de los 75 años, por pura demografía, por cómo se nombraron en su día, una generación entera de pastores mexicanos llegando junta a la edad del relevo.

Y eso obliga al Papa a hacer en poco tiempo un número enorme de nombramientos nuevos. ¿Y quiénes son los nombres más importantes de esa lista, hermanos? Porque hay dos que destacan sobre todos los demás. El primero es el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México, es decir, el arzobispo de la Ciudad de México, el cargo más importante de la iglesia mexicana.

Tiene 76 años, ya pasó la edad, su renuncia está presentada. Y el segundo es el cardenal Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, que es una de las arquidiócesis más grandes e importantes de todo México y del mundo. También en la edad del relevo, también con su renuncia presentada. Y fíjense en este detalle, hermanos, que es importante.

Estos dos hombres, Aguar Retes y Robles Ortega, son los dos únicos cardenales mexicanos que entraron en el cónclave que eligió al Papa León XIV. Es decir, los dos votaron por él, los dos ayudaron a elegirlo y ahora los dos tienen su renuncia sobre la mesa de ese mismo Papa que ayudaron a poner esperando su decisión.

Quiero ser muy claro en una cosa, hermanos, por respeto y por justicia. Que un obispo presente su renuncia a los 75 años no tiene nada de malo ni de sospechoso. Es la ley, es lo normal, es lo que le toca hacer a todo obispo del mundo, sea bueno o malo, santo o no. No estoy diciendo nada en contra de estos hombres. Estoy contando un relevo ordenado, previsto por la ley de la iglesia.

Cumplir años no es un pecado, hermanos. Es una bendición que no todos alcanzan. [resoplido] Pero ahora viene el dato, hermanos. El dato que de verdad pone esto en perspectiva, el que explica por qué este relevo es tan importante, escúchenlo bien. Según los datos que recogen los portales que se dedican a estudiar estas estadísticas de la Iglesia, de todos los arzobispos y obispos que gobiernan México a principios de este año, ¿saben quién nombró a cada uno? El 52 y5% más de la mitad fueron nombrados por el Papa Francisco, el 27% por el Papa Benedicto

16, el 17% por San Juan Pablo II. ¿Y saben cuántos nombró el Papa actual? León 14. Solo el 2 y5%, hermanos. 2 y medio. ¿Entienden lo que eso significa? Significa que León XIV heredó una iglesia mexicana que construyeron otros, que casi ningún obispo mexicano actual es, por decirlo de algún modo, suyo. No los eligió él.

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