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He was declared dead… until his wife received a call 6 days later.

En junio de 2019, el hospital de Guaraz, Perú, procesó dos muestras de ADN. Ambas dieron el mismo resultado. Ambas identificaron a Roberto Mendoza. El problema es que una de esas muestras vino de un cuerpo encontrado en estado crítico en el Huascarán y la otra muestra vino de Roberto Mendoza sentado en una cama de hospital vivo, consciente, preguntando por su esposa.

Genéticamente eran la misma persona. Físicamente uno había dejado de existir dos semanas antes y el otro acababa de pedir ayuda por teléfono. desde la misma montaña donde encontraron al primero. Antes de explicar lo imposible, necesitas conocer a Roberto Mendoza. Hascarán, 6768 m sobre el nivel del mar, la montaña más alta del Perú.

 Un gigante de hielo que domina la cordillera blanca. No es técnicamente la montaña más difícil de los Andes, pero es traicionera. [música] Grietas ocultas bajo nieve fresca. Clima que cambia en minutos. Avalanchas sin aviso previo. Roberto Mendoza, 34 años. Guía de alta montaña, certificado. 12 años de experiencia en los Andes peruanos.

Había sumitado el Huascarán tres veces. Conocía sus rutas, sus riesgos, sus trampas. Roberto nunca improvisaba. Cada expedición era un proceso. Me dejaba itinerarios detallados. Coordenadas GPS de cada campamento, números de emergencia, fechas exactas de entrada y salir. El 15 de junio de 2019, Roberto salió hacia Luascarán.

Expedición en solitaria, 5 días planificados. Ruta normal por la cara norte. Regreso programado para el 18 de junio. Krogerto siempre cumplía sus horarios. Siempre. 18 de junio, a las 6 de la tarde, Roberto Mendoza debía estar de vuelta en Guaraz. No llegó. A las 7 de la tarde llamé a su coroandino.

 Les di toda la información, ruta, campamentos, equipo que llevaba. Ellos conocían a Roberto. Habían trabajado juntos en rescates anteriores. Socorro Andino Peruano es una de las organizaciones de rescate de montaña más experimentadas de América Latina. Activamos protocolo de búsqueda inmediata. Las condiciones eran favorables. Clima estable, buena visibilidad.

Teníamos ventana de 3 días antes de que entrara un sistema de bajas temperaturas. Dividimos el equipo. Ocho rescatistas, cuatro seguirían la ruta normal que Roberto había registrado. Los otros cuatro cubrirían zonas laterales en caso de desvío o accidente. El 19 entramos a la montaña. El 20, segundo día, cubrimos los campos uno y dos sinales. El 21 de junio, tercer día.

Encontramos marcas. 21 de junio, 10:30 de la mañana. Uno de los equipos de socorro andino detectó señales fuera de la ruta principal, marcas de crampones dirigiéndose hacia una zona conocida por ser peligrosa. Grietas glaciares profundas, ocultas bajo capas de nieve. A las 11:40 llegamos al borde de una fenda. 20 met de profundidad, tal vez más.

 La nieve en el fondo estaba alterada. Algo había caído allí. El médico del equipo descendió primero. Protocolo estándar. Cuando llegó al fondo, hubo un silencio largo, demasiado largo. Luego subió por radio y dijo algo que ninguno esperaba escuchar. Confirmamos persona en la grieta. Identificación.

 eliminar Roberto Mendoza. Pero tenemos una anomalía. El estado del cuerpo no coincide con el tiempo de exposición esperado. El equipo extrajo el cuerpo con procedimientos estándar. Lo transportaron en helicóptero hasta el hospital regional de Huas. Lo que los médicos forenses encontraron no debería ser posible. 21 de junio, 3 de la tarde.

El cuerpo de Roberto Mendoza llegó a las instalaciones forenses del Hospital Regional de Huáz. Cuando realizamos este examen inicial, detectamos inmediatamente algo inusual, el nivel de congelamiento en los tejidos. En casos de exposición a temperaturas bajo cero en alta montaña, un cuerpo puede congelarse completamente en 24 a 48 horas.

 Pero este caso mostraba cristalización profunda a nivel celular. Ese proceso requiere exposición prolongada. Semas, no días. ¿Cuántas semanas? Consulté con colegas en Lima. Revisamos los datos tres veces. Todos llegamos a la misma conclusión. Mínimo 14 días de exposición continua. 14 días. Roberto Mendoza había entrado a la montaña el 15 de junio. Lo encontraron el 21 de junio.

6 días [música] después. El cuerpo mostraba 14 días de congelamiento. Eso significaba que Roberto Mendoza había estado en esa grieta desde el 7 de junio, 8 días antes de comenzar su expedición. Esta fue nuestra primera anomalía, pero no la única. Protocolo forense estándar. Verificar identidad mediante múltiples métodos.

Huellas dactilares. Coincidencia exacta con Roberto Mendoza. Registro dental. Coincidencia perfecta con radiografías de 2017. Cicatriz en hombro izquierdo. Visible correspondiente a caída documentada en 2015. Era Roberto Mendoza. Sin duda posible. María fue notificada esa noche. [risas] Recibí la llamada a las 9 de la noche.

Me explicaron lo que habían encontrado y me explicaron la discrepancia en los tiempos. No podía procesarlo. ¿Cómo podía Roberto estar en esa grieta desde antes de partir? Los médicos intentaron tranquilizarme. Dijeron que tal vez era error en la estimación, que las condiciones extremas podían alterar los cálculos, pero yo lo había visto partir vivo el 15 de junio.

 Lo vi despedirse en la puerta. Los días siguientes fueron devastadores, arreglos, documentos, llamadas a familia. Y entonces, el 27 de junio, 6 días después de encontrar el cuerpo, a las 7:34 de la mañana, el teléfono de María sonó. Estaba en la cocina preparando café. Vi la pantalla, era el número de Roberto, su celular.

 Pensé que era un error del sistema. Esas cosas pasan. Números reciclados, fallas de operadoras, pero algo me hizo contestar. María era su voz. La grabación de esa llamada fue entregada a las autoridades como parte de la investigación. Con autorización de María, vamos a reproducir fragmentos. María, soy yo. Necesito, necesito ayuda. Roberto, ¿eres tú? ¿Dónde estás? Grieta. Caí cerca de campo uno.

 No puedo, no puedo salir solo. Pero Roberto, te encontraron hace 6 días. Estás frío, mucho frío. Por favor, coordenadas. Campo. 43 segundos. Eso fue todo. María contactó a Socorro Andino inmediatamente. Recibimos la llamada de María a las 7:41. Estaba en [música] shock, comprensible. Nos dijo que Roberto había llamado.

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