Pocas semanas después, Talina Fernández debutaba en la pantalla chica mexicana con la cosquilla. Aquel programa duró varias temporadas y en aquellos meses, Talina aprendió oficio rápido. Aprendió a controlar las cámaras, aprendió a leer prompters, aprendió a entrevistar a invitados, aprendió a hacer improvisaciones cómicas y, sobre todo, aprendió una cosa que iba a definir el resto de su carrera profesional.
Aprendió a usar la palabra con tanto cuidado y con tanto respeto que en los años posteriores todo el público mexicano comenzó a llamarla con un sobrenombre, la dama del buen decir. Año 1972, Televisa estrenó una telenovela mexicana llamada Las gemelas y allí, dentro de un papel pequeño pero memorable, Talina debutó como actriz de telenovelas.
Aquella participación abrió la puerta a otras telenovelas posteriores. Muchachita en 1986, tenías que ser tú en 1992 y una agenda creciente de programas de variedades, entrevistas, conducción matutina y radio que la convirtieron en pocos años en una de las caras femeninas más reconocibles de Televisa en aquella generación.
Durante los años 80, Talina condujo programas legendarios de la televisión mexicana. Hoy mismo el programa matutino más visto del país durante aquella época. Nuestras realidades junto con el periodista Ricardo Rocha. Bo, vencí donde Talina se convirtió en una de las primeras BJ de la televisión mexicana cuando los videos musicales todavía eran novedad continental.
Gana Video, Nuevas Noches, Rimbo. Cada programa era distinto, pero todos tenían algo en común. La voz culta, refinada y pausada de aquella mujer del colegio alemán que pronunciaba el español como nadie más lo pronunciaba en la televisión mexicana de los 80. Pero antes de que su carrera profesional explotara del todo, Talina tomó una decisión personal que iba a marcar el resto de su biografía adulta.
Se casó y empezó a tener hijos. Y aquí, antes de seguir, recuerda lo que te prometí al principio. Tres pérdidas, una cuarta oculta y la parte más cruel al minuto 30. Año 1965. Talina Fernández tenía 21 años. Todavía no había debutado en la televisión mexicana. Estaba trabajando en publicidad y en aquel año se casó por primera vez con un hombre llamado Gerardo Levi, un empresario mexicano de origen judío dedicado a los negocios familiares.
Aquel matrimonio fue, según relataron posteriormente biógrafos, una relación intensa pero corta. De aquel matrimonio nacieron los tres hijos de toda la vida adulta de Talina Fernández. Tres hijos que iban a marcar su biografía para siempre y tres hijos cuyas vidas iban a estar atravesadas, todas tres, por el corazón y por la muerte.
El 22 de abril del año 1966 nació Mariana Levi Fernández, la primera hija, la mujer que años después iba a convertirse en una de las actrices más amadas de las telenovelas mexicanas. Después llegó el segundo hijo, Jorge Levi Fernández, conocido públicamente como Coco Levi, un hombre que más tarde se dedicó a la producción de televisión y al manejo de la imagen de su propia madre.
Y en el año 1971 nació el tercer y último hijo, Gerardo Patricio Levi Fernández, conocido por todo México simplemente como Pato Levi, el menor de los hermanos, el más reservado y el que iba a estar protagonizando la última y más cruel pérdida de toda la biografía de Talina Fernández. El matrimonio entre Talina y Gerardo Levi terminó en divorcio pocos años después del nacimiento del menor de los hijos.
Talina, ya en su carrera ascendente dentro de Televisa, se quedó como madre soltera al frente de tres niños pequeños y según ha contado ella misma durante los últimos años, fue uno de los momentos más duros de toda su vida profesional. Era madre, era conductora, era cabeza de familia y, sobre todo, era la única persona económicamente responsable de aquellos tres niños mientras intentaba al mismo tiempo construir su carrera en la televisión mexicana.
En el año 1981, Talina se casó por segunda vez, esta vez con un hombre llamado Alejandro Carrillo Castro, un alto funcionario público mexicano que llegó a ser director general del Instituto Mexicano del Seguro Social en distintas etapas de su carrera política. Aquel segundo matrimonio duró 34 años seguidos hasta que se divorciaron en el año 2015.
34 años, más tiempo que el primer matrimonio. Y durante todos aquellos años, Talina siguió trabajando sin parar en Televisa. Pero mientras Talina vivía esa estabilidad doméstica nueva, la mayor de sus tres hijos, Mariana Levi, estaba creciendo y construyendo su propia carrera artística. Una carrera que en muy pocos años iba a serla famosa en toda Latinoamérica y que iba a terminar una tarde de viernes en un semáforo de Lomas de Chapultepec.
Mariana Levi creció rodeada de cámaras. Su mamá era una de las conductoras más famosas de la televisión mexicana. Su hermano mayor estaba empezando a trabajar en producción y la propia Mariana, según ha contado en distintas entrevistas posteriores, supo desde muy pequeña que quería dedicarse al espectáculo. A los 14 años, en 1980, Mariana entró a formar parte de un grupo musical juvenil mexicano que iba a convertirse en pocos años en un fenómeno comercial gigantesco.
El grupo se llamaba Fresas con crema. Lo formaban siete adolescentes. Mariana Levi, Toño Mauri, Claudia Herfer, Daniela Leites, Germán Bernal, Denis Bermúdez y Andrés Maufiglio. Aquel grupo combinaba canciones románticas, presencia en telenovelas juveniles, comerciales televisivos y giras por toda América Latina y catapultó a Mariana Levia al estrellato continental antes de cumplir los 20 años.
Pero la carrera real de Mariana Levi llegó cuando empezó a protagonizar telenovelas en solitario. La pícara soñadora en 1991 junto a Eduardo Palomo fue la telenovela que la lanzó como protagonista absoluta. Después vinieron títulos enormes dentro de la industria mexicana Bendita Mentira, Los Privilegios de Amar, Mujer de Madera, Amor Real.
en el año 2003 con Adela Noriega y Fernando Colunga. Aquella última telenovela, Amor Real, fue la última participación televisiva importante de Mariana Levi, porque después de aquel proyecto, Mariana tomó una decisión personal que ella misma calificó posteriormente como la más importante de toda su vida. Decidió retirarse temporalmente de la actuación para dedicarse a sus tres hijos, porque Mariana tuvo tres hijos a lo largo de su vida de dos matrimonios distintos.
Su primera pareja, según se ha documentado oficialmente, fue el actor mexicano Ariel López Padilla. De aquella primera relación nació la mayor de sus tres hijas, María López Levi, una niña pequeña que iba a convertirse dos décadas después en una de las herederas mediáticas más reconocidas de la familia.
Después, Mariana se separó de Ariel López Padilla y comenzó una relación con un hombre conocido en todo México por el sobrenombre de El Pirru. Su nombre real era José María Fernández Unsaín, empresario, productor y figura habitual de la prensa rosa mexicana. Con el Pirru, Mariana tuvo dos hijos más, Paula Fernández Levi y José Emilio Fernández Levi.
Tres hijos, dos matrimonios, una carrera artística pausada para cuidarlos y una vida personal, según declararon biógrafos posteriormente, sorprendentemente tranquila para los estándares del espectáculo mexicano de aquella época. Mariana vivía en una zona residencial de Lomas de Chapultepec con el Pirru, con sus tres hijos pequeños y con la rutina estable de una madre joven que había elegido la familia antes que la fama.
Y aquí, antes de continuar, déjame un comentario diciéndome desde qué ciudad me estás viendo. Yo leo todos los mensajes. Y recuérdate de lo que te prometí al principio. La parte más cruel está cada vez más cerca. 29 de abril del año 2005, viernes, Ciudad de México, la 1 de la tarde con 45 minutos. Mariana Levi llevaba una semana exacta de haber cumplido 39 años.
Su cumpleaños había sido 7 días antes, el 22 de abril. Y aquella tarde de viernes, según relataron posteriormente medios mexicanos, Mariana y el Pirru habían decidido organizar una salida familiar especial. Iban a llevar a las niñas a Six Flags, el famoso parque de diversiones de la Ciudad de México, para celebrar por adelantado el día del niño que se conmemoraba el día siguiente.
La camioneta familiar salió de la casa de Mariana en Lomas de Chapultepec a la 1:30 de la tarde aproximadamente. Iban 11 personas dentro, el Pirro al volante, Mariana en el asiento del copiloto, las tres hijas en la parte de atrás y siete amiguitas más de las niñas invitadas por María, Paula y José Emilio para celebrar todos juntos.
La camioneta avanzó por las calles tranquilas de Lomas de Chapultepec hasta llegar al cruce entre avenida Montesurales y avenida Prado Sur. Allí se detuvo en un semáforo en rojo y según ha contado el Pirro en distintas entrevistas posteriores, fue en aquel momento exacto cuando comenzó la tragedia. Un hombre armado apareció caminando entre los coches detenidos, llevaba una pistola en la mano y empezó a rodear la camioneta familiar amenazando a través de las ventanillas.
Las niñas pequeñas, viéndolo entrar y salir entre los autos detenidos, comenzaron a gritar histéricamente desde el asiento de atrás. El Pirru intentó mantener la calma para no asustarlas más, pero Mariana, sentada en el copiloto, comenzó a sentirse mal. La frase exacta que ella dijo en aquel momento, según ha relatado el Pirru en distintas entrevistas, fue textualmente esta: “Pirru, me voy a desmayar.
” y según el propio testimonio del esposo, cayó muerta en aquel mismo instante. El Pirru reaccionó como pudo, bajó a Mariana de la camioneta, la acostó en el suelo de un consultorio médico cercano al cruce, intentó reanimarla mientras llamaba a la ambulancia, pero según declararon los médicos posteriormente, ya no había nada que hacer.
Mariana Levi había sufrido un infarto agudo de miocardio fulminante, provocado, según el dictamen oficial, por el terror extremo que vivió al pensar que la vida de sus tres hijas pequeñas y de las siete amiguitas estaba en peligro. Su corazón, que jamás había tenido un problema médico documentado anteriormente, no resistió el nivel de estrés químico de aquel momento.
Mariana Levi murió a los 39 años en el suelo de un consultorio improvisado, sin haber sido asaltada físicamente, sin haber recibido un solo golpe, sin que le hubieran tocado siquiera un peso. Murió literalmente de miedo por sus hijos. Mientras tanto, a pocos kilómetros de aquel cruce, otra mujer estaba sentada frente a un espejo.
La estaban maquillando. Faltaban pocos minutos para que entrara al aire un programa matutino de Televisa llamado Nuestra Casa. Aquella mujer era Talina Fernández, la madre de Mariana Levi. La frase exacta que Talina Fernández ha repetido en distintas entrevistas posteriores. Cada vez que le preguntaron cómo se enteró de la muerte de Mariana fue textualmente esta.
Me estaba maquillando para grabar nuestra casa y me habla Pirru y me dice, “Mariana, el coche, los niños.” Yo no entendía un Talina escuchaba la voz quebrada de su yerno al otro lado del teléfono, pero no entendía las palabras. Solamente entendió dos palabras sueltas dentro del torrente de información incomprensible que el Pirru le estaba dando en pleno colapso emocional.
Las dos palabras que entendió fueron paro cardíaco y según ha confesado ella misma, lo único que se atrevió a preguntar fue una cosa simple. ¿Y la sacaron del paro? La respuesta del Pirru, según ha relatado Talina posteriormente, ya no la entendió. solamente sintió un frío extraño dentro del cuerpo y supo que algo terrible acababa de ocurrir.
La esposa del productor del programa Nuestra Casa, un hombre apodado Chava Ortiz, se ofreció a llevarla en cocha al lugar donde estaba el Pirru con las niñas. Talina salió del estudio de Televisa a medio maquillar sin terminar la sesión, sin avisar a sus compañeros conductores, sin saber todavía si su hija mayor seguía con vida o no.
Cuando llegó al consultorio médico improvisado del cruce de Montes Urales y Prado Sur, según ha contado ella misma posteriormente, vio una escena que jamás se le borraría de la cabeza. Varias enfermeras estaban sentadas en sillas alrededor del consultorio rezando en voz baja. Ninguna se atrevía a mirar a Talina cuando entró.
Talina gritó con la voz más fuerte de toda su vida adulta. La frase exacta que dijo, según ha repetido posteriormente, fue esta. ¿Dónde está mi niña? Y una enfermera llorando le contestó, “Está en el suelo.” Mariana Levi estaba en el suelo del consultorio porque el Pirru, después de bajarla de la camioneta, la había acostado allí para intentar reanimarla mientras esperaban a los paramédicos.
Pero cuando Talina entró al consultorio, Mariana ya llevaba minutos muerta. La conductora más legendaria de la televisión mexicana se arrodilló al lado del cuerpo de su hija mayor y allí, sola, sobre el suelo de un consultorio improvisado de Lomas de Chapultepec, vivió el momento más duro de toda su biografía adulta.
Mientras tanto, en el estudio de Televisa, el programa Nuestra Casa estaba a punto de salir al aire, sin Talina, sin la conductora principal y nadie en la producción sabía todavía qué decirle al público mexicano que estaba a punto de encender la televisión. Fue el conductor Jorge Coco Muñiz, conocido como Coke, quien tuvo que dar la noticia en vivo frente a las cámaras, sin texto preparado, sin escaleta, sin tiempo para ensayar las palabras.
La frase exacta que Coke Muñiz pronunció al aire aquella tarde, según se ha documentado en archivos televisivos posteriores, fue textualmente esta: falleció una mujer ejemplar cuya carrera y trayectoria artística inició en el grupo musical Fresas con crema. Desafortunadamente damos esta noticia. Nos comentan que fue un asalto.
El público mexicano que estaba viendo nuestra casa en aquel momento recibió la peor noticia del año 2005. Mariana Levi, la actriz de la pícara soñadora, había muerto y la propia madre de la actriz se acababa de enterar en privado al lado del cuerpo de su hija en un consultorio médico de Lomas de Chapultepec.
Pero recuerda, te lo prometí al principio, la parte más cruel todavía no ha llegado. Mariana Levi dejó tres hijos huérfanos de madre aquel 29 de abril del año 2005. La mayor de las tres era María López Levi, hija de Mariana con su primer esposo, el actor mexicano Ariel López Padilla.
Tenía aproximadamente 7 años en el momento de la muerte de su madre. La segunda hija era Paula Fernández Ley, hija de Mariana con su segundo esposo, el Pirru. Era una niña pequeña, todavía sin escuela primaria completa. Y el menor era José Emilio Fernández Levi, el único varón de los tres, también hijo del Pirru. Apenas un niño muy pequeño en aquel momento.
Tres niños pequeños, tres hijos huérfanos, tres rostros mirando un féretro abierto sin terminar de entender qué estaba pasando. Talina Fernández en aquel mismo momento, tomó una decisión que iba a marcar el resto de su biografía adulta. La frase exacta que dijo, según ha relatado ella misma en distintas entrevistas posteriores, fue una sola. Ahora soy yo.
Y se convirtió, de un día para otro a los 60 años recién cumplidos. En madre sustituta de tres nietos pequeños. Talina canceló compromisos profesionales, reorganizó su vida personal y dedicó los siguientes años a estar cerca, lo más cerca posible, de María, Paula y José Emilio. Pero hubo un problema y este problema duró años seguidos porque la convivencia entre Talina y el Pirru después de la muerte de Mariana, según ha contado la propia Talina posteriormente en cámara, se rompió completamente.
La frase más dura que Talina dijo públicamente sobre aquellos años posteriores fue una sola. la pronunció en una entrevista de televisión años después y dejó congelados a quienes escuchaban. La frase exacta fue textualmente esta: “El Pirru no me dejaba entrar a ver a los niños”.
Talina ha relatado en distintas ocasiones que durante varios años después de la muerte de Mariana, el Pirro le impedía visitar a Paula y a José Emilio en su casa familiar. le ponía excusas, le retrasaba las citas, le cancelaba los encuentros y en algunas declaraciones públicas posteriores, Talina llegó a confesar que durante meses enteros no pudo abrazar a sus dos nietos menores.
La única que mantuvo siempre el vínculo cercano con Talina fue María López Levi, la nieta mayor, hija del primer matrimonio de Mariana con Ariel López Padilla. Los años pasaron, las heridas familiares cicatrizaron parcialmente, los nietos crecieron. María López Levi se convirtió ya como adulta en una influencer y figura mediática mexicana reconocida.
Paula y José Emilio crecieron al lado del Pirru, manteniendo distancia mediática del foco público. Italina, mientras tanto, siguió trabajando frente a las cámaras de la televisión mexicana. Programa tras programa, aparición tras aparición. Sale el Sol en Imagen Televisión a partir del año 2020 hasta en las mejores familias, programas matutinos, entrevistas, radio.
Y en el año 2022 su última gran aparición pública en un reality show MasterChef Celebrity de TV Azteca, donde fue eliminada el 31 de octubre del año 2022 tras perder el reto de hacer un pan de muerto. Pero mientras tanto, dentro del cuerpo de aquella mujer de 78 años, algo estaba creciendo en silencio, algo que ella sabía y que casi nadie del público mexicano conocía todavía.
Año 2016, Talina Fernández tenía 71 años. Una mañana, en una revisión médica de rutina, los médicos le confirmaron una noticia que iba a marcar el resto de su vida personal sin que el público mexicano se enterara. Talina tenía un tumor en la cabeza. La frase exacta que ella misma reveló posteriormente en una entrevista de televisión fue textualmente esta: “Tengo un tumor benigno en la cabeza, pero es inoperable.
” Aquel tumor, aunque era benigno, estaba ubicado en una zona del cerebro donde una intervención quirúrgica podía dejarla con daños neurológicos permanentes. Los médicos decidieron no operarla y le explicaron, según ha contado ella misma, que iba a tener que convivir con aquel tumor el resto de su vida.
tomando medicación, haciendo controles periódicos y aceptando que su salud iba a deteriorarse progresivamente con el paso de los años. Talina decidió no contarle a casi nadie aquella noticia, solamente a su círculo familiar más cercano, y siguió trabajando frente a las cámaras como si nada estuviera ocurriendo. Conducía a Sale el Sol, aparecía en programas de Televisa, concedía entrevistas, mantenía su canal de YouTube personal con su hijo Pato Levi.
Pero según ha relatado posteriormente su entorno cercano, durante los últimos años de su vida, Talina vivía con dolores crónicos, dolores de cabeza intensos, fatiga creciente y problemas neurológicos derivados de aquel tumor inoperable. Y en algún momento del año 2023, según se documentó posteriormente en medios mexicanos, los médicos le confirmaron una segunda noticia todavía más dura que la del tumor.
Talina tenía leucemia, cáncer en la sangre. Aquella enfermedad avanzó muy rápido. En cuestión de semanas, Talina pasó de aparecer públicamente con normalidad a ser hospitalizada de urgencia en un hospital de la Ciudad de México. Su hijo Cocvi, encargado de los temas familiares y mediáticos de la conductora, comunicó posteriormente la frase exacta que define toda aquella etapa final.
Surgió rápido. No supimos cómo degeneró tanto aquella declaración pública hecha por Coco Levi el mismo día de la muerte de su madre. Dejó claro que ni siquiera la propia familia tuvo tiempo de procesar la enfermedad. Talina Fernández falleció el 28 de junio del año 2023 a 78 años en un hospital de la Ciudad de México acompañada de sus hijos Coco y Pato Levi y de su última pareja sentimental conocida públicamente, un hombre llamado José Manuel Fernández, con quien la conductora mantenía una relación romántica en los últimos años de su
vida. El programa Hoy de Televisa le dedicó su transmisión completa del 29 de junio del año 2023. La dama del buen decir, aquella mujer del colegio alemán que pronunciaba el español como nadie, dejaba para siempre la televisión mexicana. Sus dos hijos varones, Coco y Pato Levi, asumieron el papel de portavoces familiares públicos.

anunciaron el funeral, recibieron las condolencias de todo el espectáculo y se prepararon juntos para vivir el duelo más duro de toda su vida adulta. Pero lo que ninguno de los dos sabía en aquel momento era que la familia Levi todavía no había terminado de pagar el precio. Quedaban 11 meses para la siguiente pérdida y dentro del cuerpo de uno de los dos hijos varones ya estaba avanzando en silencio el problema que iba a quitarle la vida también.
Esto es lo que te prometí al principio, la parte más cruel. La cuarta pérdida que casi nadie cuenta cuando se habla de Talina Fernández. 10 de junio del año 2024. 11 meses después de la muerte de Talina Fernández, Ciudad de México. Una novia despierta de madrugada en la cama de su pareja, lo siente frío al tocarlo.
No respira, llama corriendo a los servicios de emergencia. Pero según declararon los paramédicos posteriormente, aquel hombre llevaba muerto varias horas. Probablemente desde las 3 de la mañana. Aquel hombre se llamaba Gerardo Patricio Levi Fernández. El público mexicano lo conocía simplemente como Pato Levi, el hijo menor de Talina Fernández.
Tenía 53 años y según se confirmó posteriormente murió de un infarto fulminante mientras dormía. Su hermano Coco Levi fue quien dio la noticia pública pocas horas después. La frase exacta que Coco pronunció ante los medios mexicanos, según se ha documentado en archivos posteriores, fue textualmente esta: “La muerte de los justos y de las gentes buenas. Murió en la noche dormido.
Estaba con su novia y la novia cuando despertó lo sintió muy frío y lo sintió inmóvil. Pero Coco añadió una explicación médica que conectaba directamente la muerte de Pato con la muerte de la propia Talina Fernández 11 meses antes. Pato tenía arritmia cardíaca crónica, un pulmón en mal estado, diabetes incipiente, anemia severa y sobre todo necesitaba una cirugía urgente de corazón que llevaba meses sin poder costearse económicamente.
La razón por la que Pato Levi no había podido operarse, según se documentó posteriormente en medios mexicanos, era brutal. Cuando Talina Fernández falleció en junio del año 2023, dejó la mayor parte de su patrimonio personal en propiedades inmobiliarias y objetos personales. Coco y Pato Levi decidieron poner a la venta varias de aquellas propiedades para reunir el dinero necesario para la cirugía cardíaca de Pato.
Pero las ventas tardaron meses en concretarse y mientras tanto, el corazón de Pato iba empeorando semana tras semana. La frase exacta que Pato dijo públicamente en una entrevista hecha pocas semanas antes de morir fue una de las más duras de toda esta historia. Pato la dijo textualmente. Con el fallecimiento de mi mamá se me rompió el corazón cañón.
Esa frase, esa frase corta, esa frase pronunciada por un hijo que acababa de perder a su madre presume probablemente toda esta historia. Pato Levi murió literalmente del corazón roto por la muerte de Talina y se sumó a la lista de pérdidas de aquella familia destruida pieza por pieza. Mariana Levi en abril del 2005, Talina Fernández en junio del 2023, Pato Levi en junio del 2024, tres muertes, tres pérdidas y un hijo que todavía sigue vivo, Coco Levi, que también fue hospitalizado de urgencia en aquellos meses con problemas
cardíacos. Coco asume hoy el papel de patriarca solitario de una familia que en menos de 20 años perdió a la mitad de sus integrantes principales. Hoy, junio del año 2026, los tres nietos de Talina Fernández, los hijos de Mariana Levi, son adultos. María López Levi es una de las influencers más reconocidas de México.
Paula Fernández Levi y José Emilio Fernández Levi mantienen perfiles públicos más reservados. Los tres han hablado en distintas entrevistas sobre la herencia emocional brutal de aquella familia. Las tres tumbas, los tres velorios, las tres ausencias. Talina Fernández, aquella mujer del colegio alemán que pronunciaba el español como nadie, descansa hoy junto a su hija mayor en un cementerio de la ciudad de México, cumpliendo su deseo, reencontrándose, según ella misma escribió antes de morir, con la niña que se le murió en un consultorio
improvisado de Lomas de Chapultepec hace 21 años. Si esta historia te ha movido, déjamelo en los comentarios y compártela con tu comadre por WhatsApp.