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GIOVANI DOS SANTOS: CONFESÓ RONALDINHO LE DESTROZO LA VIDA

La primera vez que el muchacho Regiomontano de 17 años de edad consumió alcohol fuerte en una mesa privada y la primera vez que Giovanni Dos Santos probó sustancias que destruirían su carrera para siempre. Frank Rard, entrenador oficial del Barcelona durante la temporada 2006 hasta 2007 había recomendado al muchacho directamente con el propio Ronaldinho.

Cito literal a Frank Richcard. Ronaldinho, tómalo bajo tu protección personal. El muchacho mexicano necesita aprender el oficio del mejor del mundo. Enséñale todo lo que sabes en la cancha y fuera de ella. Cierro la cita. Y Ronaldinho Gaucho cumplió la orden directa del entrenador holandés, pero le enseñó lo equivocado al muchacho de 17 años.

le enseñó las salidas nocturnas del barrio gótico, los antros privados de la catalán, las modelos brasileñas que viajaban entre Río de Janeiro y Barcelona cada fin de semana. Las botellas de B Clicot del menú VIP del Bling Bling de la calle Tuset. Las ayuditas para no dormir durante las fiestas que terminaban al amanecer del lunes siguiente.

Le enseñó todo lo oscuro del oficio profesional en el centro de Cataluña y el muchacho sucumbió completamente. Cito literal a Rafa Ramos del programa ESPN. Es evidente que cuando Ronaldinho lo tomó bajo su tutela, le descubrió los placeres de la noche. Giovanni prácticamente sucumbió a todas esas tentaciones del fútbol profesional internacional. Cierro la cita.

Otoño del año 2007. Giovanni Dos Santos tenía 18 años de edad. Debut oficial con el primer equipo del Barcelona el 3 de septiembre del 2007 contra el Levante Valenciano. Entró durante el minuto 72 del partido estelar, 11 minutos en el campo de juego. Pero esos 11 minutos del debut profesional bastaron para mostrarle al mundo el talento natural del muchacho.

Una asistencia milimétrica para Henry Francés. Una jugada individual que destrozó dos defensas valencianos y una sonrisa pícara. El nuevo Messi había llegado al primer equipo del Barcelona, pero la sonrisa pícara del muchacho escondía la verdad oscura del calendario académico catalán. Porque mientras Leo Messi se preparaba en su habitación cada noche, Giovanni Dos Santos salía con Ronaldinho a los antros del barrio gótico hasta las 5 de la mañana del día siguiente.

Cinco noches por semana, cinco noches con copas de BV Clicot, cinco noches con modelos brasileñas de la Cample, cinco noches con ayuditas para no dormir contó. Punto. A10. Y un día, durante el invierno del año 2007, el propio Pep Guardiola observó al muchacho en el entrenamiento matutino del Camp. Llegó con los ojos rojos, caminaba lento, no podía concentrarse en los ejercicios.

Pep Guardiola tomó la decisión más brutal del clan dos Santos. Cito literal a Pep Guardiola. Giovanni es un talento natural extraordinario, pero tiene problemas de disciplina personal. No puedo mantenerlo dentro del primer equipo del Barcelona español. Voy a recomendar su venta en el siguiente mercado de fichajes europeos.

Cierro la cita. Pep Guardiola descartó al muchacho. Junio del año 2008. Mercado de fichajes europeos. El Barcelona español vende a Giovanni I Santos al Tottenham Hotspor de la Premier League inglesa por la cantidad de 6.7 millones de libras esterlinas. El nuevo Messi sale del Barcelona después de un solo año en el primer equipo y Leo Messi se queda dentro del Barcelona.

Te lo advierto, lo que pasó las siguientes semanas en la ciudad de Londres fue lo más asqueroso del clan dos Santos en toda la historia personal del fútbol mexicano contemporáneo. Porque Ronaldinho Gaucho, mentor personal del muchacho, no abandonó al muchacho durante el traslado al calendario inglés. Lo siguió visitando en la ciudad de Londres durante los siguientes meses.

Lo invitó a fiestas privadas en el corazón de la capital británica y lo introdujo a un círculo cerrado de jugadores brasileños y modelos internacionales en el barrio más exclusivo del centro londinense. Noviembre del año 2008. Barrio de Myfer, centro de Londres, Reino Unido, el barrio más exclusivo de la capital británica.

Mansiones privadas del siglo XVIII, galerías de arte de millones de libras esterlinas y un círculo cerrado de millonarios del fútbol mundial en el corazón del centro londinense. Una mansión de la calle Carlos Place del barrio de Mayfir, tres pisos del siglo XVII, 11 habitaciones del centro británico y una sala de mármol blanco en la planta baja del edificio histórico.

11 de la noche del calendario británico. Ronaldinho llamó al celular personal del muchacho dentro del hotel privado del Tottenham. Le dijo unas palabras textuales que el propio Giovanni contaría años después. Cito literal a Ronaldinho Gaucho. Chiquito mexicano, hay una fiesta especial en el barrio My Fair de Londres.

Trae taxi a Carlos Place número 15. Te espero dentro de una hora. Cierro la cita. El muchacho de 19 años de edad pidió un taxi negro de Londres, le dio la dirección exacta al chóer británico y se trasladó hacia el barrio de Mayfer a las 11:30 de la noche. 12 de la noche, Giovanni Dos Santos llegó a la mansión privada del Carlos Place número 15, tocó el timbre, le abrieron la puerta principal y el muchacho vio en el interior de la sala de mármol blanco lo más oscuro del fútbol mundial contemporáneo.

Seis modelos brasileñas en el sofá del centro de la sala. Tres jugadores profesionales del Manchester United en la mesa principal. Dos jugadores del Real Madrid español en el otro extremo del salón. Polvo blanco en las mesas de mármol del centro británico, botellas vacías de champañ francés en el suelo del corazón de Londres y Ronaldinho gaucho brasileño en el sillón central de la sala privada.

El nuevo Messi había entrado al infierno del fútbol mundial en el corazón de la capital británica y nunca más volvería a salir de él. Lo que pasó las siguientes 5 horas del muchacho en el interior de la mansión privada del barrio Mayfer de Londres marcaría para siempre la destrucción personal.

Y lo que apareció publicado en la portada del periódico Mirror británico del día siguiente cambió la imagen pública del nuevo Messi del fútbol mexicano para siempre. 5 de la mañana del día siguiente. Las puertas principales de la mansión privada del Carlos Place número 15 se abrieron en el barrio Mayfer del centro de Londres.

Dos guardias de seguridad vestidos de negro arrastraron al muchacho hacia la calle. Cargaron el cuerpo inerte como saco de papas. Lo metieron a empujones sobre el taxi negro que esperaba en la esquina. Le tiraron 30 libras esterlinas al chóer británico en el asiento delantero y cerraron la puerta del taxi con un golpe seco.

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