Yo no sé papá. La primera muerte que marcó mi vida. Nunca he sido paternal. Hola, ¿qué tal amigos? Bienvenidos a un nuevo video de Tutoriales Gerberí, un hombre bondadoso, inteligente. El día de hoy estaremos en un video especial porque hablaremos de la decadencia de Salvador Pineda, ese hombre de mirada intensa y una voz penetrante, pero que tristemente ha tomado decisiones que lo persiguen.
Abandonó a sus hijos, nunca quiso tener la responsabilidad de padre y es un actor que aunque frente a la cámara impone con su mirada, fuera de ella carga con culpas y heridas. Un hombre de carácter explosivo y con romances más dramáticos que las mismas telenovelas. Ay, niñita, qué locura. También hubo un accidente que lo dejó con culpa para toda la vida y, por supuesto, también ha tenido golpes de salud y golpes en su bolsillo.
Hoy está sumergido en la soledad y sin dinero. ¿Con quién vives? Solo el que se porta mal se le pudre. El animal. ¿No tienes esposa? No, sí está guapa, pero está tocadisco. Está loco de ADIS. Novia. Sí. Oye, hijos y varios regados. Canaya. Pero antes de empezar con este M que tengue, te invito a suscribirte al canal, activar la campanita, que me dejes tu poderoso like, porque eso me ayuda a seguir subiendo más y mejor contenido y así tú tampoco te pierdes de ninguno de nuestros interesantes temas.
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Y quizás Salvador Pinea tenía algún trastorno como el síndrome de déficit de atención e hiperactividad, algo que los hace sentir mucha inquietud y no les gusta quedarse sentados durante mucho tiempo. ¿Hasta qué año estudiaste? Yo odí la escuela desde el principio. [risas] Lo único que me gustaba era la maestra. Ajá. Desde Kinder. Sí.
Entonces me decía mi hermano, le digo, “Le quisiera dar un abrazo a la maestra.” Pero luego su vida le dio un giro de 180 gr cuando su familia se fue para Europa a nada más y nada menos que Grecia. Por lo que Salvador Pineda de chiquillo ya estaba volviéndose todo un trotamundos. Porque imagínense nada más que a tu padre lo trasladen a trabajar a Grecia.
Eso está chido. Para algunos podría parecer una gran aventura y bueno, [música] imagínense. Pero para Salvador pues quién sabe, porque si en la escuela en español no la hacía, ahora imagínese en la escuela en griego, pues tantito peor. Ya no iba a estudiar a Lan Cortés, ahora estudiaría a Diógenes, el cínico a Platón.
Sócrates, el que decía, “Solo sé que no es cenado.” What. Ah, no, perdón, no sé nada. Ay, tengo ganas de devorarte. Pero imagínense a Salvador que no le gustaba la escuela, llegó a estudiar a Grecia, donde se fundó la primera gran institución educativa del mundo y fue fundada precisamente por Platón. Ellos son prácticamente los padres fundadores de la filosofía, de las ciencias, de las letras.
Es como si no te gusta el mole y te llevan a vivir a Puebla, o como si no te gustara el cabrito y te llevan a vivir a Monterrey, o como si no te gustaran las buchonas y te llevan a Sinaloa. Imagínense, amigos, una señora me dijo el otro día, “Usted no sabe de Sonia López porque es muy joven, pero para eso está el estudio. Yo puedo saber la historia antes de Cristo, aunque no sea contemporáneo.
” Imagínense, amigos, que estando en Grecia fue que Salvador Pineda se acercó al teatro. Es que amigos, lo que sea de cada quien, los griegos ya hacían obras de teatro desde antes de Cristo. Ellos inventaron el teatro. La primera obra de teatro fue griega, se llamaba Los persas, de esquilo, y fue estrenada 472 años antes de Cristo.
Los griegos estudiaban la oratoria y la declamación mucho antes de que los españoles siquiera llegaran a tierras mexicanas. Así que por aquel lugar, Salvador se acercó a la actuación y a los escenarios y descubrió cómo interpretar personajes. Así que cuando regresó a México ya tenía claro qué quería hacer y era nada más y nada menos que actor.
Y porque había un grupo de teatro en la escuela que hacían teatro ahí en el stage que teníamos en la secundaria, porque nosotros estamos en la escuela americana. le dieron chance a papá de inscribirnos en la escuela americana y este su padre como que no estaba muy convencido con esa idea, ya que no le miraba mucho futuro en esa carrera y prefería verlo en otro camino, pero ya saben que Salvador era rebelde y pues él dijo bien aferrado, “No, yo siento que la actuación es mi vocación.
” Y así fue como se decidió a caminar por ese camino inseguro, pero a su vez también lleno de aventuras y misterio. Pero una de las cosas que marcaron definitivamente la carrera de Salvador Pineda no solamente es la actuación, sino el hecho de que nunca quiso ser padre. Y ese tema es otro de los que lo ha perseguido durante buena parte de su vida.
Porque mientras muchas celebridades presumen a sus hijos en entrevistas y hablan de la familia como el tesoro más grande de sus vidas, Salvador siempre fue por otro camino, uno mucho más polémico y difícil de entender para muchas personas. Y es que todo empezó desde muy joven. Su primer matrimonio empezó cuando apenas era un muchacho.
Resulta que él se hizo novio de una jovencita llamada María Ester. Y pues como le pasa a muchos muchachos o yo podría decir como nos ha pasado a muchos muchachos, pues de los que nos comemos la torta antes del recreo, pues que embarazó a la joven novia. Y ya sabes, cuando embarazas a tu novia, el tiempo no corre, el tiempo vuela, porque los meses se pasan pues rapidísimo.
En un abrir y cerrar de ojos, ya la panza ha crecido y ya viene el bebé y tú todavía no tienes ni siquiera para los pañales. Digo que hasta la fecha no se me quita. No, pero se llama Mariester, claro que la recuerdo, muy linda mujer y se amaron intensamente. Intensamente. Lo bueno que hay veces hay suegros buena onda que te consideran porque todavía estás chavo y te dicen, pues no te aguites, tú échale ganas que yo te echo a la mano.
Pero también hay suegros que te dicen, “Ah, pues ahora sí, ¿cómo le vas a hacer con mi hija? ¿A dónde te la vas a llegar a vivir? ¿Cómo la vas a mantener? Porque burlada no la vas a dejar, ¿eh? Y sí, amigos, la presión social se hace fuerte y muchas veces los padres terminan decidiendo por los hijos porque eso le pasó a Salvador Pineda.
El papá de la novia se le puso duro y pues los obligó a casarse. Y él no estaba seguro de convertirse en esposo. Ni siquiera la chava estaba segura de convertirse en esposa. Pero no era que se quisieran casar, era que se tenían que casar porque amigos ya no se podía dejar a la muchacha como estaba. Y bueno, ustedes saben que a la fuerza ni la comida es buena porque hay de casos a casos.
Por ejemplo, yo me casé muy joven. Yo sabía que mi esposa iba a ser mi esposa desde que yo tenía 12 años y me casé con ella a los 18 años. Pero fue un caso distinto porque yo me casé enamorado, pero el caso del Salvador era totalmente diferente, pues se venían conociendo con la muchacha. Al final esta relación entre una pareja joven pues terminó debido a que era más por obligación que por amor y pues se terminaron separando.
Se tuvieron que casar dos semanas. Sí, porque el papá insistía, ¿no? A ver, matrimonio. Yo me caso con su hija, pero su hija no quiere casarse. Yo tampoco quiero. [risas] Pero, ¿cómo se te ocurre y poner en ese plan a mi niña? Nos casemos cuando quieras. Cada quien se fue por su lado y allí empezó algo que le han criticado mucho a Salvador Pineda, la desobligación con los hijos.
Porque una cosa es que te separes de la madre y otra cosa es que ya no quieras saber qué pasó con los hijos. Y bueno, los problemas relacionados con la paternidad apenas estaban empezando porque con el paso de los años vinieron otras relaciones, otros romances y también otros hijos. Y el caso más conocido fue el de Aarón, fruto de su relación con la actriz venezolana Mayira Alejandra, porque para muchas personas el nacimiento de un hijo puede cambiar muchas cosas.
Tú sabes, sentar cabeza, luchar por tu familia, ver que no le falte nada a tu esposa y a tus hijos. Pero mientras a otras personas les nace el instinto paternal o maternal, a Salvador parecía que le ocurriera todo lo contrario, porque él cada vez se alejaba más de ese papel. Es decir, cuando sus parejas quedaban embarazadas y tenían hijos, él decidía mejor salir corriendo de su obligación.
Porque aunque Aarón nació y creció, para que ellos convivieran pasaron muchos años antes de que padre e hijo se conocieran y convivieran de verdad. Y pues tuvo este niño a mí me avisó, me dijo, “¿Vas a ser papá?” Dije, “Pues, ¿quién me habrá hecho los piecitos? Y Salvador nunca intentó disfrazar las cosas ni hacer como un cuento bonito para quedar bien con el público.
Fue todo lo contrario y reconoció abiertamente que la vida familiar nunca ha sido lo suyo y que no se miraba cambiando pañales ni llevando a los niños a la escuela o viviendo pendiente de las responsabilidades que implicaba criar a un hijo. algo honesto, pero también algo que mucha parte del público no recibe como agradable, porque decir abiertamente que no te gusta tener responsabilidades es algo muy frío.
Y pues mientras triunfaba en las telenovelas y millones de personas lo miraban cada noche en la pantalla, su vida personal estaba siendo arrastrada a un camino que no tenía regreso y que se llama soledad. Para muchos es honestidad, pero también para otros es simplemente desobligación de su parte. Y es que recordamos que cuando era pequeñito no le gustaba ir a la escuela, no le gustaba estar encerrado en los salones.
Y entonces por ahí podría venir la cosa, porque aunque una relación de pareja no es lo mismo, sí trae obligaciones y responsabilidades y ya no vas a estar encerrado en un salón de clases, sino vas a estar encerrado en un matrimonio. Obviamente eso trae obligaciones. No puedes andar suelto de arriba para abajo. Y a lo mejor eso era lo que no le gustaba a Salvador Pineda, que era perder su libertad.
O sea, sí le gustaba tener parejas sentimentales, pero que estas no cortaran sus libertades, quería seguir siendo libre. Pero miren, amigos, aquí viene lo irónico del caso, es que dicen que era bien celoso con sus parejas. Entonces, él quería tener todas las libertades, pero sus parejas no nos gusta hacer, pero que no nos hagan.
M. Ahora sí que, como decía Pedro Infante, yo sigo siendo soltero, la casada es mi mujer. Y él seguía diciendo que no quería verse como padre, pero bien que le gustaba andarle poniendo Jorge al niño con las chavas y pues no se cuidaba. Y pues eso es como querer tomar alcohol y no emborracharte, ¿cierto? Ah.
O como querer comer todos los días chicharrón y no engordar. Yo no sé ser papá, no sé si quiera ser mi amiga. Me dijo, “Sí, encantada.” Y así nos llevamos como amigos. Entonces me llama cuando sí. Y le dices, “Hija, te dice papá.” Me dice papá, pero Y a estas alturas del partido podemos ver todavía a ese niño que no quería levantarse temprano para ir a la escuela.

Pues bien, amigos, Salvador Pineda andaba con una chava y con otra de arriba para abajo, pero no queriendo formalizar, andaba viviendo como pulga. brincando de petate en petate. Debería darte vergüenza. Pero de repente llegó a su vida una mujer que sí de verdad le movió el tapete y fue la actriz Alma Delfina. Porque después de tener tantos amores complicados, esta mujer sí llegó pisando fuerte en su corazón porque ella tenía no solamente esa cara bonita, sino que tenía un carácter que necesitaba un hombre como Salvador Pineda, que también
tenía carácter fuerte. Así que como dice el dicho, el fuego se combate con fuego y esta relación no pasó desapercibida para él. Tal vez de Alma Delfina sí le hubiera hecho cambios muy radicales, pero tampoco Almadelfina estaba preparada para tener así un matrimonio largo en ese momento. Es lo que siempre digo, ojalá me hubiera casado con este muchacho, hubiera sido yo feliz, no es cierto. Yo aú así llanero solitario.
Conocieron durante las grabaciones de la telenovela Ladronzuela, donde ella interpretaba a una monjita y Salvador quedó encantado desde que la vio. Incluso pensó que era mucho más joven, pero se llevó la sorpresa de que Alma ya estaba casada. Así que la historia no empezó de inmediato, pero la espinita quedó ahí clavada.
Con el tiempo, Alma Delfina se divorció y pues, según dicen, lo buscó y comenzaron un romance que duró alrededor de 4 años y pues lejos de lo que pensáramos que iba a ser un amor tranquilo de domingo, de parque, de helados y de flores de primavera, ¿no? Amigos, aquí fue una relación intensa y muy pasional de esas que por momentos son un paraíso a la hora de amar, muy llenas de cariño, pero también de celos, de esos jaloneos y, por supuesto, pleitos de esos que dejan hasta el perro temblando pidiendo ir al psicólogo y conseguirse otros amos. Y es que amigos,
como dice Joaquín Sabina en su canción, los amores que matan nunca mueren. Pero también hay otra canción que dice, “Ay, amor, no me quieras tanto, ya piádate de mí, porque si nada más puedo causarte el llanto, ya no quiero que sufras más por mí o algo así.” Ay, qué bruto. Póngale cero. Y es que, como les digo, el hecho de que un hombre sea mujeriego no significa que no sea celoso, porque le gusta andar con una y con otra, pero no le gusta que la mujer haga lo mismo.
Para empezar, quiero decirles que soy hasta arriba de la cabeza de los Y por eso dice el dicho, “No hagas lo que no quieres que te hagan.” Pero como decía Pacoon Stanley, gusta hacer, pero no les gusta que les hagan. Y es que fíjense amigos que parecen como la Patti Chapoy. A la Chapoy le gusta decir chismes de la gente, pero se enoja cuando alguien dice chismes de ella.
Imagínense no más. Y además, ahora mismo me largo con el primero que encuentre. es que la vida tiene muchas ironías que muchas veces no comprendemos o simplemente no queremos entender. Y es que vean, amigos, dicen que Alma admiraba mucho a Salvador como actor y estaba pues enamorada de él y él también estaba profundamente atraído por ella.
Pero el carácter de los dos hacía que la relación se pusiera más pesada que Itati Cantoral Borracha. [risas] Sí. Y es que dicen que Salvador era celoso, posesivo y no quería aceptar que Alma como actriz tuviera que convivir con otros compañeros. Imagínense que no quería ni que hablara con los directores y entonces cómo iba a ser su trabajo y que si le hablaba a un productor se ponía celoso.
Total que ya estaba pasándose de la raya. Y dicen que cuando la contrataban, él quería revisar los libretos para ver si habían besos o escenas de cama para prohibirle aceptar los papeles. Y ahí es donde la gente dice, “Es que les gusta hacer, pero no les gusta que les hagan. Desgraciados.” ¿O será que el león juzga por su condición? ¿Qué opinan ustedes de este caso? Las verdades a veces no son tan amables, son crueles.
Lo peor es que Salvador no era de las personas que hablaran en privado o dijeran, “Vamos a tomarnos un café y platiquemos de eso.” No, los pleitos llegaron a ser públicos ahí frente a los compañeros, sin ningún tipo de vergüenza. Y dicen que habían gritos que se escuchaban hasta dos cuadras de distancia y por supuesto que eso causaba incomodidad en los compañeros y la gente que estaba alrededor de ellos.
Y pues también había escenas de celos ahí mismo frente a todo mundo sin disimular tantito. Imagínense que dicen que ya estaban en planes de boda, pero por el bien de los dos lo mejor fue que no se casaron porque aunque había amor, pero sería amor apache de esos amores perros. Y Salvador reconoció con el tiempo que con Alma fue con quien más cerca estuvo de perder su libertad, pero que siempre no se animó a dar ese paso.
Y finalmente, Alma Delfina quedó como una mujer que marcó la vida de Salvador Pineda. Para bien o para mal, pero la marcó. ¿Qué creen ustedes que hubiera pasado si se hubiesen casado? Y vean amigos, aunque la escuela y el matrimonio sean dos cosas totalmente diferentes, la realidad es que según los psicólogos esto puede ser el rechazo a las estructuras impuestas, ya que tanto en la escuela como en el matrimonio existen compromisos, normas y expectativas sociales y algunas personas tienen una personalidad independiente y
suelen rechazar lo que sienten como obligaciones. Y es que posiblemente Salvador podría sentirse incómodo cuando siente que alguien podría estar tomando decisiones sobre él y el rumbo de su vida. Claro, siempre fui el esclavo de esta fábrica. Ahora me toca a mí demostrar quién soy yo. Y si nos ponemos a analizar la personalidad rebelde de Salvador desde que era un niño, podemos ver que podría haber desarrollado una tendencia a evitar situaciones que él podría recibir como restrictivas y demandantes.
Y es que las personas que cuestionan las normas sociales, más que la mayoría, no hacen algo simplemente porque es lo que se espera. Y es que Salvador Pineda podría decir algo como, “No me gusta que me obliguen y no quiero perder mi libertad” o simplemente no le gustan las reglas porque les gusta ser el conductor de su vida.
Pero aquí les pregunto yo, ¿creen ustedes que al casarse pierden la libertad o es de esas cosas que uno tiene que entregar para recibir? Porque el matrimonio podría ser algo así como está dispuesto a darlo todo a cambio de recibirlo todo. Y clásico del primer romance que tú tienes, pues se embarazaba esta muchacha tiro por viaje. Por eso dicen que no hay que casarse en yugos desiguales, porque si una persona está dispuesta a darlo todo, pero la otra no, eso podría estar condenado al fracaso.
Y todos los posibles matrimonios de Salvador Pineda, evidentemente, tenían este final, porque una cosa muy diferente sería que la otra persona estuviera dispuesta a entregarlo todo, pero él no. Y bien, amigos, el león no siempre es como lo pintan, porque El Salvador tenía ese carácter que parecía serio, pero aquí podemos ver que una persona que es seria no siempre es responsable, porque a veces hay personas que son más dicharacheras y más bromistas, pero tenemos un sentido de responsabilidad y pues a lo mejor muchas actrices pensaban que Salvador Pineda,
un actor que podía encarnar a esos personajes con carácter fuerte, podría ser igual de formal en su vida personal. El actor en alguna ocasión llegó a declarar que era aburrido que le preguntaran a qué hora llegaste o de dónde vienes. Y dijo que el matrimonio era una tradición estúpida. Además, dijo que no comprendía por qué le presionaban para formar una familia y ejercer una paternidad responsable ante un hijo que no pidió.
No pidió, pero bien que ayudó a hacerlo. A poco no, amigos. Salvador es celoso, es posesivo, le gusta que lo que es de él sea para él. Y es que en los años 80 él filmó la telenovela Tú o Nadie al lado de Lucía Méndez y Andrés García. Y según dijo Lucía Méndez, Andrés García la pretendía, pero ella le tenía miedo a Andrés García porque era muy guapo.
Y según dijo Lucía Méndez, los guapos no dan nada a cambio porque ya por el hecho de estar guapos, quieren que a ellos se les haga la pleitesía y en lugar de que ellos dieran regalos y esperan que las mujeres les den regalos a ellos. Entonces, por eso Lucía Méndez no le hizo caso, pero sí le hizo caso a Salvador Pineda porque se le hacía un gran actor y pues a lo mejor no era tan guapo como Andrés García, pero podía dar esa imagen de seriedad.
¿Te gustaba Andrés García? No me gustaba más Salvador Pineda. Porque vean, amigos, según lo que dijo Lucía Méndez es que llegó a sentirse atraída por Salvador Pineda porque a ella le gustaba la forma de ser de él, su sentido del humor y esa presencia seria que tenía el actor. Mientras que Andrés era el galán oficial, era el Todas mías, así que Salvador traía ese misterio de hombre difícil, pero que le terminó alborotando el gallinero.
Pero tampoco el romance con Lucía Méndez pasó a mayores. Prácticamente fue una historia que quedó como uno de los capítulos más sabrosos en la carrera de Salvador Pineda y en la carrera de Lucía Méndez, pero sin realmente marcar un punto de inflexión en esta relación. Ese carácter difícil de Salvador Pineda también lo llevó a tener conflictos con algunos actores y directores, porque es de las personas que no se queda callado y cuando algo no le gusta pues lo dice sin filtro alguno y por supuesto que tuvo problemas con más que algún actor.
Se dice que tuvo problemas con José Luis Rodríguez, el Puma y también con Fernando Allende, porque Salvador Pineda como actor es muy exigente. Pero vean amigos, todos los seres humanos tenemos debilidades y por más fuerte que queramos ser, somos personas frágiles. Y es que si las mujeres no lo pudieron poner contra la pared, a Salvador Pineda, la que sí lo puso contra la pared fue la enfermedad.
Y es que después de tantos amores, de tantos pleitos y de tanta fama, Salvador Pineda se enfrentó a uno de los monstruos que nadie quiere siquiera conocer ni enfrentar y fue el cáncer, el cual vino a darle el golpe más fuerte de su vida, ya que era cáncer de colon. Y aquí no había villano de telenovela al que con una mirada lo pudiera derrotar.
Solo no chupa sangre. Yo no tengo seguro. Tengo el seguro de anda, pero el anda y porque esto sí era algo real, silencioso y peligroso. Y es que la enfermedad ya había avanzado porque no le había dado la importancia necesaria. Y cuando lo revisaron, finalmente el problema ya estaba muy serio.
Tuvieron que operarlo de emergencia, le quitaron parte del intestino y fue un susto de esos que hacen que hasta el más bravo se quede callado. Y pues ya saben que en contra de la enfermedad no hay fama ni dinero que pueda con ella, porque el orgullo ahí no vale y el cuerpo es el que empieza a cobrar factura. Salvador Pineda ganó mucho dinero a lo largo de su carrera artística, pues era un actor muy bien pagado por Televisa, ya que era muy requerido por los directores, porque a pesar de que toda su vida fue llena de alto y bajos, sabía encarnar muy bien a
los villanos. Es decir, la gente le creía sus papeles, que era la pura maldad. Pero la riqueza muchas veces no es solamente la apariencia, porque resulta que la gente entre más dinero gana, más dinero gasta. Esa no es una verdadera riqueza. Para ser rico, lo importante no es ganar mucho dinero, sino cuánto te queda en la bolsa, porque usualmente entre más dinero se gana, más dinero se gasta.
Es decir, suben los empleados, las casas son más grandes, mejores autos, comes en lugares más caros, suben tus ingresos, pero también sube tu calidad de vida, por lo que prácticamente te gastas lo que ganas. Y cuando estás muy famoso, tienes la sensación de que siempre vas a ganar igual. Con billete vale el perro, pero sin billete ni para la cena tengo.
Incluso ganar millones puede llevarte a la ruina económica porque si no tienes las habilidades suficientes para conservarlo es más difícil de lo que piensas. Y eso le sucedió a Salvador Pineda. Cuando Salvador Pineda estaba en la cúspide de su fama, vino el exceso de confianza, lo que te lleva a ser inversiones arriesgadas o invertir en negocios mal planeados, así como compras compulsivas.
Y es que puedes llegar al punto de invitar a mucha gente a comer o a bailar o a tomar solamente para que estas personas te den reconocimiento y esto te puede dar una satisfacción emocional inmediata, pero ese placer de gastarse te puede volver una costumbre difícil de controlar. También puede suceder que muchos familiares, amigos y gente que te conoce porque son primos de tu vecino, se te acercan a pedirte favores y ahí es donde tu patrimonio se puede disminuir rápidamente.
Pues sí, ahí está costando trabajo la la adaptación porque traigo una prótesis en la cadera. Y amigos, hay personas que desde afuera parecen ricas, pero la realidad es que son pobres porque tienen deudas grandísimas para poder sostener su estilo de vida. Y aquí, amigos, vienen los resultados finales de las pruebas de la vida, porque Salvador Pineda está solo, enfermo y sin dinero.
La soledad, dicen, es mala consejera y también mala compañera, pero es fruto también de las decisiones que él tomó desde joven al no querer depender de nadie y también a negarse que alguna persona pudiera tomar decisiones sobre su vida. Por lo que la soledad es algo que él mismo se ha buscado, porque estamos viendo a una persona mayor que tiene falta de trabajo, soledad y una crisis económica que él resumió en una frase durísima, ni para la cena tengo.
Pero pues ahí se hace el esfuerzo. Y si de por sí la situación económica de El Salvador estaba frágil, todo se puso todavía peor cuando sufrió una caída que le provocó fractura de cadera y fémur y pidió ayuda a la Asociación Nacional de Actores de México. Pero no se brindó según dijo, la ayuda correcta porque no le mandaron al médico que esperaba y entonces tuvo que pagar las operaciones de su propios recursos.
Y bueno, ustedes saben que estas operaciones no son nada baratas y ahí fue el golpe al bolsillo y también al orgullo. Y aquí nos podemos dar cuenta que efectivamente no hay nada más peligroso que la fama porque piensas que va a durar para siempre y la verdad que es algo efímero porque hay muchos actores, deportistas famosos, actrices y actores que terminan prácticamente viviendo en la calle por lo mismo.
Y no es porque ganen muy poco, no, amigos, es al contrario, es porque gastan más de lo que ganan. Por eso, amigos, hasta en la Biblia dice que Dios exalta al humilde y humilla al ególatra. Porque muchas veces la vida de apariencia te pasa factura. Porque si compras carros del año solamente para mostrar que tienes dinero, eso te va a llevar a una ruina económica.
O vivir en una casa que vale millones cuando en realidad no la necesitas, también te va a llevar a la ruina económica. Imagínate si vives solo, ¿para qué quieres una casa con cinco habitaciones solamente para presumir? La humildad no es ser pobre. La humildad es tener los pies puestos en la tierra. y no querer aparentar lo que no eres.
Porque vean, amigos, incluso cuando Salvador Pineda fue a prestarle su automóvil a su papá porque no quería llegar con su novia en el auto que él tenía porque estaba hecho una carcacha, ahí se puede ver que Salvador Pirineda quería vivir de apariencias porque no quería mostrarle a la muchacha el carro que de verdad tenía.
Era mejor que llegara en su auto y no fingir ser alguien que no era. Di que tenías auto. Peor fuera que llegaras en bicicleta o a pata. Por eso, amigos, querer presumir algo que no eres no es bueno. No es malo tener, lo malo es querer aparentar. Le digan, “Papá, oye, perdon tu carro, no voy a ir por mi novia.” Dijo, “Agáralo pap era muy”.
Y fíjense no más lo que pasó en el caso de Salvador Pineda, que por ir a quitarle a su papá el auto bueno, el papá se fue en un auto viejo y pues le pasó el accidente y mi papá quiso rebasar por el carril derecho y se encontró el camión y se mató. Y ahora hablemos de otra cosa, de la soledad, porque hoy Salvador tiene aproximadamente 73 años y pues está solo, pero eso no es algo que sorprenda, porque si nos ponemos a ver su historial de amor, pues él a la mujer de su juventud, la primera, la abandonó por el compromiso y porque no se quería ver
cambiando pañales. Entonces, en la vida lo que das recibes. Y si eras incapaz de darle amor a un niño, pues ahora no puedes esperar que venga alguien a compadecerte de ti. Cada quien es el arquitecto de su propio futuro y cada quien escoge cómo quiere acabar sus días. Y es que él mismo reconoció que casi no tenía relación con sus hijos, entonces ahora es difícil que ellos vengan a buscarlo como si hubiese sido un gran padre.
Y amigos, la falta de contacto social puede aumentar sentimientos como la tristeza. Y es muy triste la soledad prolongada, porque entre menos conversas hay menor estimulación mental, porque relacionarse con otras personas ayuda a mantener una mente activa y por supuesto también están los problemas de salud física, porque una persona sola descuida incluso su manera de alimentarse.
Digo, soy actor y pedí el papel y me lo dieron. ¿Y cómo te pueden saltar el productor? Pero al estar tú solo, todas esas cosas desaparecen. Por eso dicen que los hombres solteros son más delgados que los casados, porque uno se acompaña y como dice Arjona en su canción, ¿para qué quiere la libertad en la luna un tigre? Porque ya cuando estás anciano y sin compañía, te das cuenta de que de nada te sirve andar solo si ya no puedes ni siquiera correr.
Y por supuesto que al estar solo tienes mayores riesgos porque te puedes caer y nadie se va a dar cuenta. Por eso es importante mantenernos conectados con otras personas y sentir que tenemos un propósito en esta vida. Entonces te enseñaban a respetar a tu noviecita que no agarradita de mano. ¿Qué? Y es que vean amigos, en la soledad puedes llegarte a preguntar qué hubiese pasado si no habrías desaprovechado la oportunidad y puedes llegar a pensar que estás excluido socialmente porque te das cuenta de que tus amigos y gente que estuvo cerca de ti, pues tienen sus
hijos, sus nietos, sus esposas alrededor y eso puede hacer que te sientas diferente a ellos. Y es por eso que muchos famosos han decidido irse a vivir a la casa del actor. Y la razón es porque ahí al menos van a convivir con otros adultos mayores igual que ellos y que tienen en común que vivieron de la actuación, como es el caso de Lucila Mariscal, quien ya se encuentra en este asilo de ancianos que fue formado por Cantinflas, pero no solamente porque no tiene dónde estar o porque no tiene dinero, sino porque al menos entre ellos
se hacen compañía. Pero muchos actores se niegan a ir a la casa del actor porque sienten que llegar ahí es definitivamente renunciar a todo y darse por vencidos. Así lo dijo, por ejemplo, Ricardo Hill, el comediante que le hacía de teacher, que no va a la casa del actor porque ahí están puros viejitos y porque ahí prácticamente sería como poner fin a su carrera, que aunque ya no tiene trabajo, no pierde las esperanzas.
La tenisteza, el de ya no estar dentro de lo del medio, ¿qué es lo que más extraña de toda esa parte? Y lamentablemente a muchos actores les da vergüenza terminar en este lugar, pero los actores que tienen familia se pueden dar el lujo de no estar en ese lugar. Pero los actores que están solos sí es recomendable que vayan a la casa del actor, porque si se enferman, pues van a tener quien los cuide, porque imagínate estar solo en tu casa y no tener ni quien te alcance un vaso de agua es difícil. Ahora bien, según ha
declarado Salvador Pineda, a él no le interesa la vida en pareja ni la vida familiar y prefiere enfrentar su vejez en su propio entorno, alejado de la dinámica de las casas de retiro. Y él ha afirmado que vive solo y que morirá solo. Además, ha dicho que la muerte ya está tocando su puerta y ha pedido que al morir quemen todas sus pertenencias.
Y él piensa que cuando él muera, sus descendientes se enfrentarán por su herencia, por lo que tiene pensado quemar su casa. con todo lo que esté adentro. Y a pesar de que tiene aproximadamente cinco hijos, el actor está destinado a morir solo, ya que ha elegido ser un ermitaño. Pero ha dicho que existe la posibilidad de que deje su herencia a una de sus hijas y a su nieto, a quienes les ha tomado un poco de cariño.
Cuando viene. Soy una gente muy solitaria, no prefiero los libros y compañía. Definitivamente lo cierto es que todos vamos a morir y que al final no nos vamos a llevar nada, pero la muerte en paz es algo que te ayuda a sentir que la vida tuvo un significado y que hubo vínculos importantes y que dejaste pocas cosas por resolver.
Saber que hay seres queridos en los últimos momentos puede brindarte tranquilidad y, por supuesto, reducir el miedo y la angustia. Y también los familiares suelen valorar haber podido acompañar a la persona en sus últimos momentos. Y por supuesto que este tema va a traer muchísima conversación porque imagínense, todo en esta vida tiene un precio y con el matrimonio pierdes tu individualidad porque ahora tienes una compañera o un compañero que te va a acompañar en las buenas y en las malas y se supone que es por el resto de tu vida
algo muy poético, pero que no siempre sale como uno quisiera. ¿Qué tengo que tener familia? ¿Por qué tengo que ser un padre responsable? No, no quiero. Pero por supuesto que trae beneficios y trae obligaciones y muchas personas no están dispuestas a pagar ese precio. Porque, amigos, un buen matrimonio te puede generar muchísimas cosas, tanto para tu salud mental, porque tienes menores niveles de estrés, menores niveles de ansiedad y menores niveles de soledad y tienes apoyo en momentos difíciles como las enfermedades, los problemas
económicos o las crisis personales. Y la verdad es que se puede ahorrar muchísimo dinero porque trae ventajas económicas, sobre todo si están de acuerdo los dos y si los dos tienen algo planeado. Y por supuesto que viene un envejecimiento acompañado y tenemos con quién compartir las experiencias y apoyarnos mutuamente.
Ahora bien, por el otro lado, un mal matrimonio puede generar más estrés y sufrimiento que está soltero, por lo que no siempre estar casado significa que es estar mejor. Y bien amigos, hasta aquí hemos llegado con este video de Salvador Pineda. El llanero solitario por decisión propia ha terminado en la sola edad, pero por una mala decisión o por varias malas decisiones.
Terminó también en crisis económica. Amigos, si este video les gustó, no olviden suscribirse al canal y activar la campanita, porque eso nos ayuda a seguir subiendo más y mejor contenido y así ustedes no se pierden de ninguno de nuestros interesantes temas. Ahora sí, nos vemos en una próxima ocasión. M.