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¡HARFUCH CAZA a ALCALDESA QUE FINGIÓ SU SECU3STR0 PARA ROBARSE 40 MILLONES DE PESOS!

El tercer error fue el más costoso y lo cometió a los 40 minutos de iniciada la operación. La familia de Nancyomos. Su madre y su hermana que habían visto desde el jet arena color arena como se la llevaban, entraron en pánico real. No sabían que era una actuación. Para ellas, el secuestro era verdadero. Llamaron a la policía, activaron la búsqueda y de repente la movilización policial que Nancy esperaba que llegara 24 horas después para rescatarla ya estaba en las calles con patrullas, con radios encendidos, con helicópteros

sobrevolando la zona a las 7 de la tarde. Nancy tuvo que tomar una decisión en segundos. llamó a su hermana, le pidió que cancelara el apoyo policial, le dijo que estaba bien que no mandara más patrullas, pero ya era tarde y esa llamada, una alcaldesa supuestamente secuestrada llamando para detener su propio rescate, quedó registrada con hora, con duración, con número de origen y número de destino.

Ese tercer error fue lo último que Nancy calculó mal, porque a partir de ese momento Harf y la fiscalía ya tenían todo lo que necesitaban para cerrar el cerco. 1 de junio de 2026, 914 horas. Nancy Nápoles Pacheco entra al Ministerio Público de la región sur del Estado de México y presenta una [música] denuncia formal por secuestro.

Lleva puesto el mismo conjunto con el que la vieron subir al Virtus rojo la tarde anterior. Su voz es firme, su historia ensayada. habla de dos hombres y una mujer que la obligaron a subir a un auto, de un celular que le pusieron en la mano para llamar a su familia, de captores que le dijeron que tenían órdenes de matarla a ella, a su mamá, a su hermana y a su sobrino, de cómo aprovechó un descuido para escapar y pedir ayuda en una casa cercana.

Es una historia con todos los elementos. Violencia, amenaza de muerte, familia en riesgo, escape heroico. El agente del Ministerio Público escucha, toma notas, abre el expediente y activa el protocolo. Lo que Nancy no sabía en ese momento es que el mismo protocolo que ella acababa de activar iba a destruirla.

Porque cuando se denuncia un secuestro en el Estado de México, no solo se moviliza la policía, se activa la unidad especializada en secuestros. Se solicitan los registros de videovigilancia de la zona en un radio de 2 km. Se piden los registros telefónicos de todos los números involucrados en las llamadas de rescate. Se cruzan bases de datos.

Se identifican vehículos. Se reconstruye la línea de tiempo minuto a minuto. Es un proceso diseñado para atrapar secuestradores. Y esa mañana estaba apuntando exactamente hacia Nancy y entonces llegó el dato que lo cambió todo. Las primeras imágenes llegaron a la sala de análisis forense a las 11:40 horas del 1 de junio.

Una cámara de vigilancia privada instalada en la fachada de una ferretería a 200 m del domicilio de Nancy había captado el momento completo. No un fragmento, no un ángulo parcial. El momento completo con suficiente resolución para leer las placas del Virtus rojo, identificar los rostros de los ocupantes.

Y esto es lo que hizo silencio en la sala. Ver con absoluta claridad como uno de los supuestos secuestradores le abría la puerta a Nancy [música] Nápoles con una mano y con la otra le sostenía el bolso para que no se le cayera. un secuestrador sosteniéndole el bolso. El analista que revisó esas imágenes por primera vez escribió en su reporte, “No se advierten actos de violencia física.

Por el contrario, uno de los probables intervinientes auxilia a la denunciante para que descienda de su vehículo. En lenguaje forense, eso es dinamita. A las 14:20 horas del mismo día, los registros telefónicos comenzaron a llegar. El número desde el que Nancy llamó a su familia durante el supuesto secuestro, el teléfono que supuestamente le dieron sus captores, tenía un historial de comunicaciones con el número personal de su esposo, con el número de su cuñado, con el número de Carla Valeria, con el número de Víctor Manuel. Llamadas que se

remontaban a abril, a marzo, incluso a febrero. 135 llamadas, todas documentadas, todas con fecha, hora, duración y número de destino. A las 16:45 horas, un investigador corrió el número de placas del Virtus Rojo en el Sistema Nacional de Registro vehicular. El vehículo estaba registrado a nombre de Carla Valeria.

Carla Valeria tenía domicilio conocido en Tenancingo. Carla Valeria había recibido 47 llamadas del cuñado de Nancy en las últimas seis semanas. El cerco ya estaba cerrado y Nancy Nápoles todavía creía que era la víctima de un secuestro. Afuera todo parecía normal. Adentro ya era demasiado tarde. Esa misma noche, los investigadores establecieron que los tres ejecutores del falso secuestro, Carla Valeria, su hermano Víctor Manuel y su pareja Cristian, habían salido de Tenancingo en dirección sur pocas horas después de dejar a Nancy en el paraje

conocido como El Capulín. Sus teléfonos comenzaron a pingar torres de comunicación en Puebla. Luego en Oaxaca la señal se estabilizó en un punto específico, la comunidad de San José la Noria en el estado de Oaxaca. La Fiscalía del Estado de México activó coordinación con la Fiscalía de Oaxaca. El convoy de captura salió antes del amanecer del 11 de junio, San José la Noria, Oaxaca, 4:47 de la madrugada del 11 de junio de 2026.

El aire huele a tierra húmeda y a madera quemada de las fogatas que la gente deja morir en la madrugada. Las calles de terracería están vacías, no hay perros, no hay movimiento, solo la oscuridad de un pueblo serrano que no sabe que tiene tres prófugos durmiendo en alguna de sus casas. El convoy lleva 2 horas en posición, sin luces, sin sirenas.

Los elementos de la unidad especializada de la Fiscalía de Oaxaca se desplegaron en formación de cierre primetral a las 3 horas, cuando la temperatura bajó a 11ºC y la niebla comenzó a trepar desde el barranco. Ocho elementos en dos vehículos sin marcas oficiales, radios en canal encriptado, chalecos antibalas bajo ropa civil.

El dron de reconocimiento llevaba 94 minutos sobrevolando la zona a 180 m de altura, transmitiendo imagen térmica en tiempo real a una tableta en el asiento trasero del vehículo de comando. En la imagen térmica, tres puntos de calor en una vivienda de bloque y lámina a 40 m de la carretera principal.

Quietos, dormidos, sin sospechar nada. El fiscal coordinador dio la orden a las 4:47. Los primeros 4 minutos fueron de silencio absoluto. Los elementos avanzaron en formación de dos filas paralelas por la banqueta de tierra, pegados a las bardas, sin linternas, guiados únicamente por el auricular que les transmitía la posición exacta de los tres objetivos a través de la imagen del dron.

La puerta de la vivienda era de madera delgada con cerrojo simple. El elemento de apertura la trabajó en 11 segundos. Los siguientes 3 minutos fueron de control. Las voces de los elementos llenaron la habitación antes de que los tres ocupantes pudieran procesar lo que estaba pasando. Carla Valeria reaccionó primero, se incorporó de golpe en el colchón donde dormía y abrió la boca, pero la instrucción del elemento frente a ella fue más rápida que su voz.

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