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Narriman: Se Casó con el Rey de Egipto… y Huyó 14 Meses Después

Harryman no contestó, no se defendió, pero esa misma noche, al volver a casa, rasgó el vestido de seda rosa con unas tijeras de costura, lo escondió debajo de la cama y le dijo a su madre al día siguiente que ya no quería ir a la fiesta. Así la castigó. Narryman aguantó el castigo en silencio y según ella misma le contaría a su sobrina 40 años después.

Fue desde aquel episodio que aprendió la lección más profunda de su vida, que el silencio es siempre, en última instancia, la única arma real que tiene una mujer que no tiene poder ni recursos propios. A los 14 años, Narryiman empieza a recibir las primeras propuestas indirectas de matrimonio. Su padre, hombre prudente, las rechaza todas con firmeza.

Quiere que su hija termine la educación secundaria. Quiere que ella elija a su esposo, quiere que no se case demasiado joven. Y durante esos años de adolescencia, Narriman vive una vida sorprendentemente normal. Va al cine los sábados a los cinemas, Metro y Ríboli del centro. Lee revistas francesas que su padre compra en la librería del hotel Shepherd.

Escucha la radio escondida bajo la almohada por las noches. Sueña con un futuro tranquilo de esposa de un médico o de un abogado o de un diplomático. A los 16 años, en el verano de 1950, conoce al hombre del que se enamora por primera vez. Se llama Mohamed Zaki Hashim. Tiene 28 años. Es un abogado prometedor de un bufete prestigioso del Cairo.

Es alto, delgado, con bigote fino y modales perfectos. Hablan en la fiesta de cumpleaños de una prima común. Bailan dos veces y a los 6 meses Sakiashim se presenta formalmente en la casa de Sadikq Bay con un anillo en el bolsillo y una petición de matrimonio en los labios. El padre Husain consulta a su hija en privado.

Le pregunta si está de acuerdo. Narriman, 16 años y medio, contesta que sí. Es la primera decisión adulta que toma en su vida. Y la familia Sadik comienza a preparar la boda fijada para julio de 1951 en la mezquita de Alrifa y del Cairo. Pero esa boda nunca va a ocurrir porque a finales de octubre de 1950 durante una tarde aparentemente banal, Narriman y su prometido Saki Hashim entran a una joyería del centro del Cairo para elegir el anillo de compromiso definitivo.

una joyería llamada Asfar y Sarquisian en la calle Adley, propiedad de un comerciante armenio, cuyo socio principal es nada menos que el tío materno del rey Faruk i primero de Egipto. Y esa tarde, en esa joyería, el destino de Narriman Sadeek cambia para siempre. 26 de octubre de 1950. Joyería Asfar y Sarquisian, calle Adley, El Cairo, 3 de la tarde.

Nariman, 17 años recién cumplidos. Está sentada en un sillón de terciopelo verde frente al vendedor principal de la tienda. Tiene en las manos cuatro anillos diferentes, todos con diamantes solitarios montados en oro blanco. No se decide entre el de medio kilate y el de tres cuartos de kilate.

Zaki Hashim, su prometido, está al lado de ella mirando los anillos sin decir nada. Sabe que la decisión es de la novia. Y en ese momento, sin aviso previo, sin guardaespaldas visibles, sin sequito, una puerta lateral de la joyería se abre. Entra un hombre grande, gordo, de bigote negro, vestido con un traje claro de tres piezas, llevando lentes oscuros redondos.

Tiene 30 años, es alto, es imponente y todo el personal de la joyería se queda en silencio absoluto durante varios segundos antes de hacer una reverencia profunda hacia él. Es Faruk Io, rey de Egipto y de Sudán. Faruk había heredado el trono en 1936 a los 16 años después de la muerte súbita de su padre, el rey Fuad.

I había sido un joven rey carismático y popular durante sus primeros años de reinado. Pero a partir de la Segunda Guerra Mundial su vida personal se había convertido en una espiral descontrolada a comía sin medida. Había llegado a pesar más de 130 kg. Jugaba en los casinos hasta el amanecer. Tenía amantes en cuatro continentes.

Coleccionaba relojes Cartier. Coleccionaba pistolas antiguas. Coleccionaba pornografía clandestina. Y dos años antes, en 1948, había divorciado a su primera esposa, la reina Farida, después de 10 años de matrimonio, que solo habían producido tres hijas, ningún varón heredero. Desde el divorcio, Faruk estaba públicamente buscando una segunda esposa.

Había hecho saber, a través de sus agentes que quería una egipcia musulmana, virgen, de buena familia, pero no aristocrática. joven, fértil y que pesara menos de 50 kg. La condición del peso era una obsesión personal del rey, quien siendo él mismo obeso, no soportaba imaginarse al lado de una mujer también gorda. Cuando Faruk entra esa tarde a la joyería de su tío, no está oficialmente buscando a Narriman, pero los agentes secretos del palacio le habían enseñado dos semanas antes una fotografía de la prometida de Saki Hashim, una fotografía

robada por un fotógrafo profesional pagado por el palacio durante una cena social del Sporting Club. Faruk había mirado la foto durante varios minutos. Había acariciado el rostro de Narryman en la imagen con un dedo grueso y había dicho a su asesor principal una sola frase: “Esa muchacha tiene una boca con un brillo de humor vivo y los ojos bailan con una amabilidad gentil.

Quiero conocerla.” Ah, el encuentro en la joyería esa tarde de octubre no es casual. Faruk se acerca al sillón verde donde está Narriman, la saluda, le pregunta cómo se llama. La conversación dura 20 minutos. Zaki Hashim, parado al lado, no puede intervenir uno no interrumpe al rey de Egipto. Narriman responde a las preguntas del rey con timidez, pero con dignidad.

No tiene idea de que está siendo evaluada en tiempo real. Cuando Faruk finalmente se despide de ella, le besa la mano, le dice, “Espero volver a verla pronto, señorita Sadeek.” Y sale de la joyería sin haber comprado nada. Una semana después, una emisaria del palacio se presenta en la casa de Sadik Bay, en el barrio de Garden City.

Le explica al padre de Nariman que el rey Faruk ha decidido casarse con su hija. Le explica que la familia tiene una semana para romper el compromiso con Saki Hashim. Le explica que Narriman será enviada a la embajada egipcia de Roma para una formación intensiva durante 6 meses antes del matrimonio oficial. Hussein Fami Sadik se queda en silencio durante varios minutos y después, sin atreverse a contradecir abiertamente la voluntad real, dice una frase que va a perseguirlo el resto de su vida.

Es un honor para mi familia. Lo aceptamos. Esa misma noche, Hussein le explica la decisión a su hija. Narriman llora durante 3 horas seguidas. No quiere casarse con Faruk. Está enamorada de Saki y Hashim. No quiere ir a Roma. No quiere ser reina, no quiere los diamantes, no quiere los palacios. Pero su padre, con la voz quebrada le explica que en el Egipto de 1950 una familia no le dice no a un rey, que si rechazan la propuesta, Hussein podría perder su cargo, que toda la familia Sadik podría caer en desgracia. Inarman,

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