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PERRO AGUAYO: POR ESTO MATARON A SU HIJO Y LO HUMILLARON HASTA QUE MURIÓ

Pero todavía falta mucho para esa revelación. Por ahora hay que volver al año 2015. 20 de marzo del año 2015, viernes por la noche, Tala, Jalisco. Recuerda esa fecha exacta. Porque la noche del 20 de marzo del año 2015 empezó el calvario más oscuro del clan Aguayo Ramírez. El perro Aguayo Damián, 69 años de edad, vivía en la casa familiar del pueblo de Tala, 4 años retirado del pancracio, una vida tranquila de jubilado y un teléfono celular que no paraba de marcar al hijo toda esa semana.

Cinco llamadas en seis días consecutivos. Cito literal al perro Aguayo Damián. Mi hijo, no vayas a Tijuana este fin de semana. Algo no está bien. Cancela la función. Diles que estás enfermo del cuello. Yo te pago el dinero que dejas de cobrar. Cierro la cita. El hijo del perro Aguayo se reía en cada llamada del padre.

Cito literal al hijo del perro Aguayo. Papá, ¿estás paranoico? Ya están vendidos los boletos. La empresa me mata si no aparezco. Es una lucha de rutina. Cierro la cita. Esa fue la última conversación oficial entre el padre y el hijo. 4 días después, el sábado 20 de marzo, en el auditorio municipal de Tijuana, Baja California, el hijo del perro Aguayo subió al cuadrilátero para enfrentar a tres rivales en la función las cuatro esquinas de la empresa estadounidense de Crash lucha libre y nunca más bajó vivo del propio cuadrilátero norteño.

10:45 de la noche del 20 de marzo. Hijo del perro Aguayo y Manic contra Rey Misterio Junior y Extreme Tiger. Boletos agotados desde una semana antes, cámaras de televisión grabando el evento y el hijo del perro Aguayo cojeando sobre la entrada al cuadrilátero. Recuerda ese detalle porque sobre la cojera del muchacho del Distrito Federal descansa la primera prueba de lo que Alberto del Río revelaría 10 años después.

Esa noche en el camerino se vivió un ambiente extraño. El propio hijo del perro Aguayo llegó cojeando del cuello cervical. Tres semanas de lesiones previas, imposibilidad de girar el cuello hacia la derecha y un dolor lumbar que le impedía agacharse normalmente. El médico de cabecera de la empresa le pidió bajarse de la función.

Cito literal al médico de The Crash. Pedro, ¿no estás en condiciones de luchar esta noche. Las cervicales no responden. Yo firmo el certificado médico ahora mismo. Cierro la cita. Pero la empresa fronteriza insistió en la lucha estelar. El show debía continuar. Los boletos estaban vendidos, la transmisión televisiva estaba contratada y el hijo del perro Aguayo se puso las botas afelpadas heredadas del padre, sabiendo que el cuerpo le fallaba.

sabiendo que el cuello no respondía, sabiendo que algo no estaba bien y la empresa lo sabía también. Todos en el camerino lo sabían, pero nadie del clan rudístico lo detuvo. Y sucedió lo más asqueroso de toda esta historia. Antes de subir al cuadrilátero, un médico anónimo le aplicó una inyección específica al hijo del perro Aguayo.

Una inyección para soportar el dolor cervical durante la lucha. Una inyección que adormeció los sentidos defensivos del muchacho. Una inyección que selló su destino esa misma noche. 10:52. El hijo del perro Aguayo subió al cuadrilátero inyectado del cuello, cojeando del costado con la mirada perdida.

La pelea empezó normal los primeros minutos. Hijo del perro y Manik intercambiando golpes con Rey Misterio y Extreme Tiger. Llaves técnicas. Caídas controladas, movimientos coreográficos del pancracio profesional y entonces sucedió el momento exacto que cambió la historia para siempre. El hijo del perro Aguayo cayó en la primera cuerda tras recibir una patada lateral del costado derecho, una patada normal del pancracio, una patada que cualquier luchador sano hubiera resistido.

Pero el hijo del perro no estaba sano esa noche. Las cervicales lastimadas se dieron tras el impacto. La inyección anestesiante impidió que el cerebro registrara el dolor y el muchacho quedó colgado sobre la segunda cuerda. inconsciente del cuerpo entero, sin pulso visible del corazón rudístico, sin oxígeno en los pulmones del clan campesino, cadáver en la lona del auditorio municipal y entonces vino la peor parte.

Rey Misterio Junior, sin saber el estado real del rival, ejecutó la siguiente coreografía. Una patada voladora directa al rostro del cadáver colgado de las cuerdas y el famoso movimiento del 619 sobre el cuerpo sin vida. Le pegaron a un cadáver, le hicieron el 619 a un cuerpo sin vida y la lucha siguió 2 minutos completos en la lona, 2 minutos brutales, 2 minutos en que el cuerpo del hijo del perro colgaba inerte en la segunda cuerda.

2 minutos en que Rey Misterio y Extreme Tiger seguían intercambiando golpes con Manic. 2 minutos en que el referí oficial no se dio cuenta del estado real del muchacho y 2 minutos en que el padre zacatecano en la casa familiar del pueblo de Tala empezó a llorar sin razón aparente en la sala principal. 10:55 de la noche, la esposa Luz Ramírez vio al perro Aguayo Damián derrumbarse en el sofá familiar.

Cito literal a Luz Ramírez. Pedro empezó a llorar de pronto, sin saber nada de Tijuana, ni haber visto la pelea televisiva y sin que nadie le hubiera marcado del puerto fronterizo. Solo dijo unas palabras que se me quedaron grabadas para toda la vida. Cierro la cita. Las palabras del perro Aguayo Damián en el sofá del pueblo jaliciense fueron las siguientes textuales.

Mi muchacho ya está con Dios. Cinco palabras del padre zacatecano. Cinco palabras de la premonición brutal del clan Aguayo Damián. Cinco palabras que se cumplirían oficialmente 40 minutos después. 11:35 de la noche del puerto fronterizo. Por fin alguien sobre la esquina rudística notó que el hijo del perro Aguayo no respondía al palmeo del compañero Manik.

Conan, sobre la esquina del bando rudo, corrió hacia el centro del cuadrilátero, sacudió el cuerpo inerte y gritó órdenes brutales en la lona principal. “Tráiganme a los médicos ahora mismo.” Pero los médicos oficiales jamás pudieron entrar al ring esa noche. La macabra razón es algo que conocerás más adelante en el guion.

Bajaron el cuerpo del hijo del perro Aguayo en los brazos de los compañeros del clan rudístico. Lo llevaron al hospital del Prado del Puerto Fronterizo. Intentaron reanimarlo durante una hora completa sin éxito brutal. Y a la 1:30 de la madrugada del 21 de marzo del año 2015, los médicos declararon el deceso oficial de Pedro Aguayo Ramírez, 35 años de edad, causa oficial.

paro cardiorrespiratorio por traumatismo cervical alto. El hijo del perro Aguayo había muerto en el cuadrilátero y el padre zacatecano en la casa familiar del pueblo de Tala recibió la llamada brutal a las 11:35 de la noche. Conan del otro lado del teléfono. Voz quebrada del bando rudístico. Don Pedro, su hijo está en el hospital.

Esas seis palabras del muchacho cubano. Y el perro Aguayo Damián. supo de inmediato sobre el destino del clan Aguayo Ramírez. Su hijo único ya estaba muerto. La premonición de cinco palabras del padre se había cumplido. 10 años después de aquella noche brutal, en noviembre del año 2025, en el programa La Granja Miminope de la televisión nacional, Alberto Rodríguez, conocido oficialmente como Alberto del Río, rompió el silencio público sobre lo que realmente pasó esa noche. Cito literal a Alberto del Río.

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