Hay historias que el tiempo parece acomodar en un rincón de la memoria colectiva, pero hay otras que, cada tanto, vuelven a explotar con la fuerza de un volcán. Esta es, sin duda, una de esas. En las últimas horas, Pablo Echarri volvió a poner sobre la mesa el inicio de su relación con Nancy Dupláa, y lo hizo con una sinceridad que en los pasillos del espectáculo cayó como una bomba de estruendo. Se acabó el relato del destino inevitable; aquí hubo estrategia, insistencia y, según sus propias palabras, una jugada mucho más calculada de lo que el público imaginaba.
Echarri reconoció que su interés por Nancy no nació en un set de grabación, sino mucho antes. La seguía, la observaba a través de la pantalla y buscó generar situaciones quirúrgicas para acercarse a ella. Lo que vuelve este relato especialmente incómodo es el contexto: Nancy Dupláa estaba en una relación consolidada con el conductor Matías Martin, e incluso atravesaba un embarazo. Lejos de ser un especta
dor pasivo, Echarri admitió haber “manipulado” las circunstancias para forzar el encuentro.
“Caradura más que carnadura”: Las trampas en el set
Durante una reveladora entrevista, el actor no tuvo reparos en confesar que su primer gran movimiento ocurrió durante el rodaje de la película El Desvío. “Convencí al director de que faltaba una escena entre ella y yo”, recordó entre risas que hoy suenan polémicas. En la ficción, Nancy y Gastón Pauls eran pareja, pero Echarri, movido por un deseo profundo, persuadió a la producción para incluir un momento donde se sugiriera un vínculo pasado entre sus personajes.

“Logré ahí una escena con un acercamiento. No soy un manipulador, pero manipulo algunas cosas que me interesan. Había algo que se manifestaba dentro mío y yo lo ponía en palabras y en estrategias. No importó nada.”
Esta confesión desmantela la versión edulcorada que se instaló durante años. No fue solo química espontánea; fue una cacería romántica donde las fronteras de lo profesional y lo personal se desdibujaron por completo. Echarri admitió que el deseo era tan profundo que “todo precio era bajo” con tal de obtener lo que quería: tener a la mujer que deseaba a su lado.
El triángulo que fracturó al ambiente: Martin, Dupláa y Echarri
Para entender el peso real de estas declaraciones, es necesario rebobinar hasta finales de los años 90. Nancy Dupláa y Matías Martin formaban una de las parejas más queridas y respetadas de la Argentina. Eran jóvenes, exitosos y estaban construyendo una familia. Sin embargo, la llegada de su hijo en el año 2000, lejos de sellar el vínculo, coincidió con el momento de mayor asedio por parte de Echarri.
El cruce definitivo se dio en la telenovela Los buscas de siempre. Allí, la intensidad entre los protagonistas era tan evidente que el equipo técnico y los periodistas de espectáculos empezaron a notar que la ficción estaba siendo superada por la realidad. Los rumores de una relación paralela mientras Nancy estaba embarazada de Matías Martin circulaban con fuerza, aunque en su momento nadie se atrevía a confirmarlo abiertamente.
La separación de Dupláa y Martin llegó poco después del nacimiento de su hijo, y aunque durante mucho tiempo se mantuvo un perfil bajo, la cronología siempre dejó dudas sembradas. Hoy, con el diario del lunes, las palabras de Echarri confirman que el inicio de su historia de amor fue el disparo de gracia para el final de la otra.
El intento de fuga y la rendición incondicional
Incluso el propio Pablo Echarri llegó a dudar de la ética de la situación en aquel entonces. Según relató, al finalizar Los buscas de siempre, sintió que la complejidad de la relación —por cómo se había dado y por las heridas abiertas— requería un alejamiento. Fue entonces cuando decidió aceptar un proyecto cinematográfico en España con la firme intención de quedarse a vivir en Madrid y poner distancia física de por medio.

Sin embargo, el plan falló estrepitosamente. “A los 15 días me di cuenta de que me quería volver corriendo. Ya estaba profundamente enamorado de ella”, confesó. Fue desde la distancia donde terminó de capitular y le declaró su amor incondicional. Al regresar, la relación ya no tuvo vuelta atrás, aunque pasaron un tiempo en la sombra antes de blanquear el romance que el país entero ya sospechaba.
Un capítulo que se niega a cerrar
Lejos de diluirse, la pareja de Echarri y Dupláa se convirtió en una de las más estables y militantes del espectáculo argentino. Formaron una familia sólida y lograron, con el paso de las décadas, que el escándalo inicial quedara en el olvido. Por su parte, Matías Martin rehízo su vida, bajó el perfil mediático respecto a este tema y mantuvo una distancia elegante.
Pero el pasado siempre encuentra una rendija por donde filtrarse. Estas nuevas declaraciones de Echarri reabren una herida y plantean un debate ético en las redes sociales: ¿Es válido “manipular” el destino en nombre del amor? ¿O fue simplemente una falta de respeto hacia una mujer embarazada y su pareja de aquel entonces?
En un mundo donde cada palabra se analiza bajo la lupa de la nueva sensibilidad, la “sinceridad brutal” de Echarri ha vuelto a encender una mecha que muchos creían apagada. La pelota vuelve a estar del lado del público y de los protagonistas, en una historia donde, al parecer, todavía no se ha dicho la última palabra.