Pero a pesar de todo ello, a pesar de todo ello, tu México, nuestro México es mucho más rico que el Japón. Para empezar es cinco veces más grande que el Japón, señores. Del susuelo japonés no sale una sola gota de petróleo ni de goterito para los ojos. Y eso que tenemos los ojos chiquitos, caraj. Y México te regala cerca de 3 millones de barrilotes diarios a los mejores precios internacionales y te atreves a decir que tienes gente pobre.
Del susuelo japonés no sale acero, hierro ni cobre. Y sin tener esos minerales, señores, es el mayor productor de automóviles en el mundo, de infinidad de electrodomésticos y de artículos que se encuentran por todos lados. Nuestro México, tu México, de sus entrañas te da cientos de toneladas de acero, de hierro, de cobre, de plata y hasta de oro.
Y dices que tienes gente pobre, Ocho mangos en Japón, señores, cuestan $100. Ocho mangos $100. Acá en Chiapas los mangos se pudren. Dices a los amigos chapanicos, “Oye, ¿por qué no recoges los mangos?” Te dicen, “¿Para qué?” “Pues para venderlos, amigos.” No, nadie compra, todos tienen. Y ocho mangos en Japón, $100. Cuando Japón está en invierno, diciembre, enero, febrero, marzo, bajo 2 m de nieve, señores, no se consigue un jitomate crudo, menos una papaya y un plátano.
Tu México, nuestro México, te lo da todos los días. Todos los días. Y quién le sabe agradecer a esta bendita tierra todo lo que México nos da. Somos pobres. El gobierno se todo. Nos merecemos que nos ayuden. ¿Y tú qué le has dado a tu México? Si quiere un sentimiento de agradecimiento por vivir en esta patria.
Por cada niño desnutrido que me presenten en México, yo les puedo presentar a 10 niños obesos. Primer lugar en obesidad. Pues, ¿dónde está el hambre? como que no le entiendo. Aún en su gente, México es mucho más rico que el Japón. No, no sé si alguien de aquí haya haya ido alguna vez al Japón que levante la mano. No hay nadie. Oye, ¿qué no gana un chingo de Les aseguro que el que vaya a Japón no va a encontrar a ninguna parejita besuqueándose en la calle, menos cachondeándose.
Y aquí en México, por donde quiera, es amor, hermano, donde quiera. Llegas aquí al al hotel Marquí y desde la entrada todo el mundo te sonríe, te saluda, se quieren tomar fotos contigo, te hacen sentir hasta Luis Miguel. Car, en verdad, me acuerdo la Navidad pasada, mi vecino que muy pocas veces puedo ver, ya con unas copitas encima, me agarró de la nuca, puso su frente con mi frente y me dijo, “Te amo, chino.
” Digo, “Oiga, yo no soy chino, pero también lo amo.” Así. Así de cariñoso en verdad. Así de cariñoso es tu país, tu México, tu gente. Señores de Chedague, tal vez no nos hayamos dado cuenta, pero tenemos la gran fortuna, la gran dicha de vivir en uno de los países más ricos de la tierra. ¿En dónde encuentran otro país como tu México donde por cientos de kilómetros puedas nadar todo el año? Nuestros amigos, los gringos, Florida y las pinches islitas de Hawaii, párenle porque en otros lados no hace mucho frío. De veras, ¿dónde encuentras otro
país que te dé petróleo, minerales, fauna y flora, como te da México? ¿Dónde encuentras otro país como tu México que tenga desiertos como tiene selvas? ¿Dónde encuentras otro país que tenga ruinas prehispánicas, hermosos monumentos coloniales y esplendorosos edificios del siglo XXI? ¿En dónde, jóvenes? ¿En dónde encuentran otro país como tu México con esta gastronomía? La comida yucateca, la oaqueña, la poblana, la veracruzana, la norteña, la michoacana, la jaliciense.
¿En dónde, señores? ¿En dónde se encuentra? En otro país como tu México, donde puedas escuchar mariachis como guapangos o tomar tequila como tepache, ¿sabes dónde? En tu México. Tienes la gran fortuna de vivir en uno de los países más ricos de la tierra. Entonces, ¿por qué ocupamos los últimos lugares en muchas cosas, en tecnología, en educación, en economía, sin crecimientos? ¿Por qué? ¿Saben por qué? Porque no se enseña en los hogares, en las escuelas ni en las empresas, que para triunfar tienes que entregar el alma, te
tienes que entregar todo. Quieres ir suavecito, light, con el menor esfuerzo posible y trabajar menos de 8 horas porque así lo dice la gente y de lunes a viernes nada más porque el sábado y el domingo juegan el América contra el Guadalajara. No, señores, la diferencia entre ser un ser ordinario y ser un ser extraordinario solo está en una palabra que se llama extra.
El extra que le des a la familia, el extra que le des al trabajo, el extra que le des a la sociedad, te hace extraordinario, porque de ordinarios están llenos los panteones en mi México. Y esa es la diferencia. Y todos debemos de pensar muy sencillamente que para que le vaya me vaya bien a mí, para que le vaya bien a Chedraudi, señores, primero le tiene que ir bien a México.
Si a México le va bien, a todos nos va a ir bien. Si a México le va mal, a todos nos va a ir mal. ¿Cómo le puede ir bien a México? trabajando más, señores, estudiando más, ahorrando más, gastando menos, desperdiciando menos, aprovechando más las cosas, teniendo nuestro lugar de vivienda y de trabajo cada vez más limpio. Si todos nos esforzamos en hacer este esfuerzo, recuerden siempre que viven en uno de los países más ricos de la tierra, que ya quisieran otros países tener la décima parte lo que tiene tu México.
En verdad, la décima parte. Dejemos ya de causar lástimas de ser pobres, de tener mentalidad de pobres. Si México es de gente triunfadora, de nos toca jugar una eliminatoria contra Brasil, no, ya perdimos, no, ya nos golearon, no, ya nos chingaron, no suena ni el silvatazo y ya perdimos. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible? Y aquí mientras más pobres, más la gente te ayuda más desde el gobierno, en lugar de educarnos.
Entonces, todo el mundo corre para sentirse pobre y hacerse el pobre. Soy madre soltera y estoy llena de hijos y me tienen que ayudar y mientras más hijos, más me ayudan. Pero, ¿cómo te portas condenada? Pues no, ¿verdad? De eso no te acuerdas, ¿verdad? Esa es la diferencia. Ahora, miren, yo he tenido la fortuna y la gran dicha de viajar por toda la República Mexicana y conocer casi todos los pueblos y ciudades de la de esta bendita tierra mexicana.
Y créanme, señores de Charen, que es lo que me asombra, lo que me llama la atención es que en la mayoría de sus pueblos los empresarios son de origen extranjero. Son árabes, libaneses, judíos, franceses, arme, turcos, chinos y hasta japoneses. Y los empleados somos los mexicanos. Dije, “¿Por qué no hay más más empresarios en mi México? ¿Por qué no? Y créanme, señores, que cualquiera de esos inmigrantes que llegaron a México, no crean ustedes que llegaron con títulos universitarios, no crean ustedes que llegaron con dinero, no hablaban ni el
español como mis padres. Pero al pisar esta bendita tierra y al ver todas las oportunidades que México da, trabajaron 14, 16 horas diarias. sábados y domingos y se volvieron empresarios. También yo quisiera decirles que desde México al Japón se hacen 15 horas de vuelo. Siempre van a llegar en la tarde, al anochecer o muy temprano, porque en Japón después de las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana del día siguiente sobre los cielos de Japón no vuela un solo avión.
Porque no con el ruidero de los motores del Jumbo Jet o del motores del avión van a levantar a los ancianos, a los enfermos o a los bebitos que duermen en los pueblos o en las ciudades del Japón. Siempre es el respeto a las mayorías. Por lo tanto, van a llegar en la tarde, a la anochecera, échense un buen baño, una buena cena y descansen, descansen, por favor, estas largas, largas 15 horas de vuelo.
Pero a la mañana siguiente yo quisiera que hicieran la siguiente prueba. Por favor, saquen su camisa o su blusa a lavar. Pero antes de sacarla a lavar, pónganle un billetote de $100. Métanlo ustedes en la meten métanlo ustedes en la bolsa de la lavandería, váyanse de compras. Váyanse de turistas, váyanse a trabajar o estudiar a lo que hayan ido al Japón y cuando regresen en la noche van a encontrar una camisa perfectamente lavada y planchada y al lado de los $100.
Si no aparecen estos $100, yo en apuesta pública les pago 1000. Y puedo hacer este tipo de apuestas porque conozco perfectamente bien la educación formativa que se hace a ese pueblo. Cuando salgan a la calle van a ver estaciones del metro que alrededor de la estación hay cientos de bicicletas y de motocicletas con que la gente va de su casa a la estación, deja su bici, deja su moto sin llaves, sin cadenas, sin candados.
Toma el tren, se va a trabajar 8, 10, 12 horas, regresa en la noche, agarra la bici, agarra la moto con la cual regresa a su casa. Si está lloviendo, la delegación de Benito Juárez, la de Miguel Hidalgo, la de Álvaro Bergón, la de Coyocán, la de Iztapalapa, ponen alrededor de la estación cantidad de paraguas que la gente agarra, se va a su casa y al día siguiente regresa ese paraguas a la estación, tal y como sucede en la estación enzahualyo, acá en la ciudad de México.
Nos da risa, ¿verdad? Cuando deberían de preguntar, “¿Y oye, ¿por qué lo podrán hacer los japoneses? Si son mucho más feos que nosotros. ¿Y por qué no lo podemos hacer nosotros? ¿Saben ustedes por qué? Porque allá se educa bajo un principio de que si no es tuyo debe ser de alguien. Si no son tus crayolas, niñito, deben ser de alguien.
Si no es tu baloncito, deben ser de alguien. Si en la Universidad Unitec en el baño te encuentras un celular, una cartera, un reloj y no son tuyos, pues deben ser de alguien, jovencito. Maestros también, si en la fiesta de fin de año se encuentran a una señora y no es suya, pues debe ser de alguien. No se trata que yo la vi primero y por eso es mía.
Pues se arman los grandes relajos. Si yo aquí en el en el en el centro me encuentro una cartera, que yo la vi primero, veo inmediatamente cuánta lana trae y me volteé hacia la catedral. Ay, gracias, Diosito. ¿Cómo supiste que estaba tan Y tiene la credencial de tómate la foto y no es la 03, es la nueva. Y la regresaste, Casuga. Qué bruto eres.
Pero cuando te educan bajo el principio de que si no es tuyo, debe ser de alguien, las cosas cambian y cambian rotundamente. Y ustedes no se lo imaginan lo que las empresas, las instituciones tienen que gastar en nuestro país en poner policías y todavía policías que vigilen a esos policías en videocámaras, en cajas fuertes, en candados, en alarmas.
Simplemente porque no se invirtió en la educación formativa de que si no es tuyo debe ser de alguien. Pero esto no nada es labor de las escuelas o de las universidades, esto es labor de toda la sociedad mexicana. Ya se está durmiendo ahí la señorita. Ya voy a terminar, eh, con esos ánimos que me da, me voy a terminar rápido.
Si el niño regresa del kinder, mira mamita, mira mamita, esta pluma Power Ranger que tanto quería y que me la encontré en el kinder. La mamá le dice, “Ay, qué suerte tuviste, hijito.” Y el cabrón se va de suerte en suerte hasta que terminen en almoloya. Cuando ahí la mamá le tuvo que haber dicho, “¿En dónde encontraste la el lapicito?” La pluma esa, niñito.
“En el kinder, mamá.” Ahorita vamos a ir al kinder caminando seis cuadras a dejar la pluma donde la dejó. Eso es educación formativa. ¿Y quién lo hace? ¿Quién lo hace en nuestro país? Pero eso sí, queremos que los políticos sean honestos, que los jefes sean honestos, que los empleados sean honestos, que los obreros sean honestos.
Pero, ¿tú qué has hecho, mi amor? Por porque tu país sea honesto? ¿Quieres que los demás sean honestos y tú no? Pues qué fácil, ¿no? Va a jugar el Guadalajara contra el América, la final y mi hijo consigue los boletos sin hacer cola y el papá empieza lu a presumir. Ya tengo ganemos los boletos para la final. Mi hijo no hizo cola.
Es un chingón. Ese ya la hizo en México. Lo presumimos. Presumimos antivalores, jóvenes. En lugar de remediar valores, antivalores los presumimos. Ahí está todo el error de este país. Todo el error está en eso. Ustedes vieron los noticieros del tsunami de hace año, dos meses que sufrió el Japón.
Vieron a la policía cuidando a la población. Vieron a los japoneses saqueando negocios. Todos en orden, tres días sin haber comido y todavía en hilera. Los viejitos por delante recibiendo su pequeña despensa y dando las gracias con su botellita de agua. Los supermercados bajan los precios a la mitad y no por más lana que te haigas, comprabas medio S para llevártelo a tu casa.
Nada más comprabas lo necesario para ese día para que nos alcance a todos los demás. Las termoeléctricas a punto de explotar, los jóvenes técnicos trabajando las 24 horas por remediar el daño del tsunami. Ahí entran los los los eh jubilados. Saquen a esos jóvenes que no han vivido todavía nosotros. Damos la vida y trataremos de remediar ese daño que tienen la termonuclear.
trabajando 24 horas los viejitos. Eso, jóvenes, son valores. Eso son valores. Yo he visto noticieros de acá del Caribe, ciclones en Cancún o cincones en en o terremotos o en Haití y lo primero que ves es saqueando los hogares, saqueando los los supermercados, saliendo con una televisionzota así. corre y corre y están 8 meses sin luz, pero ya tienen la tele.
Todas esas cosas, jóvenes, es valores, valores que no damos en ninguna universidad y lo que siemres hoy cosecharás mañana. También por eso urge, señores maestros, en verdad por bien de México, hacer un cambio radical de actitud, de darle mucho más importancia a los valores que a los conocimientos. Van a decir, “En México es muy difícil.
” Yo les puedo poner el ejemplo de mis ejecutivos. Le decía que yo estaba yo tenía una una empresa de juguetes inflables y estaba estudiando la carrera contador público en la escuela bancaria y comercial que está en reforma con insurgentes. Tenía clases de 7 de la mañana a 9 de la mañana después de 6 de la tarde a 9 de la noche.
En las tardes cuando iba hacia la bancaria en las grandes avenidas de México, siempre vas a encontrar a jovencitos que venden los periódicos de la tarde, el extravaciones. Yo les compraba el extraciones cuando estos valían 35 centavos y les pagaba con un billetote de 100 pesos. Me decían, “Oiga, no tengo cambio, estoy empezando.
No te preocupes, 9:30, 10 de la noche que pase por aquí, me regresas el cambio y no va a haber ninguna bronca. Muchos no me regresaron el cambio, pero otros me dijeron joven, todavía me decían, “Joven, joven, aquí está su cambio.” Y esos cuates que me dijeron, “Joven, aquí está su cambio.” Son actualmente los ejecutivos de mis empresas.
Tienen casa particular, coches último modelo, mandan a sus hijos a las mejores universidades de México y todavía se dan el lujo de tener casas de campo en Morelos o en el Estado de México. Es por ello que yo me autoautorizo para poderme parar en un foro tan prestigiado como este para decirles, jóvenes de la UNITEC, que con México, con su gente se puede siempre y cuando les des educación formativa.
¿Para qué quieres tener en tu negocio? Un ingeniero, un químico, un contador, un fiscalista, uno de relaciones humanas con dos maestrías, si no es honesto, si no es puntual, si no sabe trabajar en equipo, mientras más años lo tengas en tu negocio, más daño te va a ocasionar. Los valores no tienen título, no tienen maestrías, pero saben, jóvenes, es lo que hace al ser humano ser de calidad, es lo que hace a las familias ser de calidad, es lo que hace a las empresas ser calidad, es lo que hace a un país ser de calidad. Los valores, no crean
que son los conocimientos, porque quiero preguntar, ¿para qué les han servido los? ¿Para qué han servido los conocimientos? ¿Saben para qué? Desgraciadamente muchos casos y en la mayoría de los casos para fregar al que no sabe por el tener rápido y fácil. Y todos tenemos experiencias eh de licenciados, de arquitectos, de ingenieros, de hasta de médicos, hasta del mecánico del coche, que por tener rápido y fácil una la nota te engaña por falta de conocimientos tuyos.
Eso no se vale para Eso no se vale en verdad. Ahora, ser empresario tienes la gran cualidad de transformar a tu gente. Miren, el que cumple con sus obligaciones y da más de lo que debe, convierte su mundo en un paraíso. El que solo pide y solo exige, convierte su mundo en un infierno. Y yo quiero que hoy mismo hagan la siguiente prueba.
El día de hoy, cuando regresen a su casa, por favor, díganle a su mamá, “Oye mamá, qué guapa te veo el día de hoy. Oye, qué bonito arreglaste la mesa. Oye, mamita, qué rica sopa me preparaste.” Y verán que convertirán su mundo en un paraíso. Maestros también cuando regresen a su casa, por favor, díganle a su señora, “Oye, vieja, qué guapa te ve el día de hoy.
Oye, qué bonito arreglaste las cortinas. vieja. Oye, vieja, qué rico guiso me preparaste. La señora si no está acostumbrada a estos salagados, va a decir, “¿Y a usted qué se trae? A lo mejor quiere su Nochebuena y ya no están en venta. Ya no están en venta. Y créanme, pero créanme que la señora o la mamá que reciba este tipo de alagos para mañana sin que nadie se lo ordene, sin que nadie se lo pida y que sin que nadie se lo exija, ella solita, solita se va a arreglar mejor.
Ella solita va a tener su casa más hermosa. Ella solita va a cocinar, va a experimentar a cocinar otra sopa, otro guiso más sabroso. Y es así, jóvenes, como nace la calidad, cuando tú le prendes la chispa a tu gente para que sean hombres de calidad total. Pero tú tienes que prenderle la chispa. También tenemos la cualidad de transformar a nuestra gente.
¿Cómo se llama usted? Perdón. Claudia, una mujer muy guapa por acá enfrente. Vamos a acompañar a Claudia, perdón, maestra, cuando ella tenía 11 años y le invitan al primer valle de su vida. Uy, Claudia, bien contenta, bien feliz, ya no sabe cómo vestirse, si ya se pone tacones altos, si se pone medias, si se pone los aretitos que la otra vez compró en la feria de Texcoco.
Está bien contenta y feliz. 11 años la niña tiene 11 años. Llega el día de la gran fiesta y Claudia se arregla lo mejor que puede en su recámara. sale de su recámara y pasa por la sala donde desgraciadamente se encuentra a una tía como las hay muchas. Tan pronto ve a Claudia, dij, “Ay, Claudia, qué mal te ves, hijita ch.” Oye, ¿ya te fijaste, mi amor, que tienes todas las medias chuecas? Ay, mi vida, ese peinado no te queda. Te pintaste horrible.
Parece que te echaste la tlapalería encima, mi vida. Puros defectos. Puros defectos. Pues la niña Claudia de 11 años, desde el primer defecto que le marca su tía, empieza a perder seguridad, empieza a perder confianza en sí misma esa niña de 11 años y cuando llega a la fiesta y se le aparece nada más ni nada menos que William Lady y le dice, “¿Bailamos Claudia?” Ay, no, muchas gracias.
No, yo no sé bailar yo no. Y esa noche Claudia fracasa, pero la misma Claudia se arregla, sale de su recámara y la tía le dice, “Qué guapa estás, qué linda. Es la más linda de la familia.” ¿Qué es de la familia? De unité completo, mi vida. De grande, ya estás sonriendo. Ya vet. De de grande Claudia vas a ser mucho más linda que Patti Manterola.
Esa noche Claudia triunfa. Y quién hizo a Claudia una triunfadora, una fracasada, es la tía. Fíjense, pero así hay padres de familia, así hay maestros, jefes, ejecutivos y empresarios que tal vez sin saber eh lo único que hacen todos los días esa gente fracasada. Pero bendito sea Dios, también hay cantidad de padres de familia, de maestros, de jefes, de ejecutivos y de empresarios que todos los días de su gente está siendo a gente triunfadora.
Y lo que necesita nuestro México es que formemos a gente triunfadora, gente que se le ame, se le respete en los hogares, en los centros de estudio, en los centros de trabajo. Y no que desde las casas empezamos a decirle a nuestros hijos, “Eres un tonto, eres un bruto, eres siempre repruebas, eres un tonto.” El niño dice, “Sí, ya soy tonto, ya, para que estudio.
” Es un mentiroso, tramposo, mentiroso, tramposo. hace mentiroso y tramposo. Una más nadie se da cuenta. Acabad todos saben que soy mentiroso. A esto se le llama efecto pigmaleón. Señores, tus palabras van transformando a la gente. Si a tu novia la quieres ver cada vez más guapa, dile que es bonita, que es muy bonita, que es bonita.
Y se va haciendo más bonita. Cada vez se va transformando porque se lo va creyendo y se va arreglando y se va y se va cuidando y y se va haciendo cada vez más más guapa todos los días. Efecto pigmalion. ¿Saben por qué? Porque esto también se nos enseña en la cultura oriental, que el ser humano es como un sol, que desde que se levanta hasta que se acuesta, está irradiando energía, energía positiva o energía negativa, pero estás irradiando.
Si te levantas y empiezas a dar sonrisa, la vida te empieza a dar sonrisas. Si das caras jetonas, la vida te regresa purasonas. Si das felicidad, la vida te regresa felicidad. Si das amarguras, la vida te da amarguras. Por eso, jóvenes, acostúmbrense todos los días a dar lo mejor de ustedes. A dar, eh, no esperar a recibir, sino a dar, porque eso se regresa en la vida al triple.
Y ustedes son los únicos que van a generar en sus empresas del futuro es energía positiva o energía negativa. Porque si el director de la UNITEC se levanta en la mañana, imagínense, no sé ni quién sea, pero se levanta en la mañana, se ve en el espejo, qué yo estoy. ¡Puta madre! Ya empezó a generar energía negativa.
Ahora que regresa, que baje al comedor, de seguro mi señora dice, me me va a tener preparadito allí unos huevitos ranchitos con sus salsita bien picosona, sus chilaquiles y sus frijoles refritos. ¿Y cuál es la sorpresota? que nada más le avienta a la vieja una caja de conflex para que esté desayunando así, viendo cómo armaba el muñequito.
Todavía le da un coraje, se molesta, quiere salir de su casa y el vecino le estorba el garage, echa bronca con el vecino, se pelea con el vecino y está generando energía negativa. Y ahí va por la avenida Moli y en el primer semáforo voltea y todos con una jetota de poros. Amigos, prende el radio y pisis, hoy tendrás un día lleno de conflictos, Pues llegas a la universidad, la secretaria inmediatamente se para la a darte la mano, tú te pasas como cucaracha fumigada, nada más le das la espalda y te hace chingue su madre.
por negativo. ¿Y quién generó en toda esa universidad ese negativismo? La cabeza. No estoy diciendo eh la cabeza. Por eso, señores, generen energía positiva todos, porque ustedes pueden cambiar su entorno, pueden cambiarlo y todo y su casa, su hogar, todos pueden cambiar su entorno empezando por ustedes. No piensen que los más van a cambiar, cambien ustedes.
También no soy candidato a la presidencia de la República, pero me encanta plantearle a la juventud de México tres problemas que tiene mi México y que si no lo sabemos resolver de raíz, nuestro México no va a poder salir adelante porque en verdad me preocupan. Así tengamos gobiernos priistas, panistas, perredistas, verde ecologistas de aliancia, de alianza o aunque venga el doctor Simi, no salimos adelante.
El mayor problema que tiene mi México, jóvenes de la UNITEC, es que no somos autosuficientes en nuestros propios alimentos. Somos grandes importadores de granos. El que les habla ha sido presidente de la Federación Panamericana de Lechería y con tristeza les tengo que decir que en México vendemos este tipo de aguas más caras que la leche.
Esto vale más caro que la leche. Solo en México se nos ocurre vender más cara el agua que la leche. Al pobre campesino que tiene ocho o 10 vacas que tiene que levantarse en la madrugada a ordeñar, pues ya no le conviene echarle agua a la leche porque le sale más cara el agua. Somos un país que compra a 11 12 pesos el kilo de tortilla, sin entender que se necesiten de 8 a 12 mazorcas para hacer 1 kg de tortilla.
¿Cuánto le estás pagando al pobre campesino? Le estás pagando una verdadera miseria y lo único que estás haciendo es obligándolos a que tengan que abandonar su tierra, abandonar a sus familias, abandonar a su gente e irse a buscar trabajo al otro lado. Yo soy hijo de inmigrantes y sé lo difícil que es llegar a un país sin el idioma, sin dinero y sin amigos y tener trabajar en los trabajos más ínfimos, más pesados, 14, 16 horas diario diarias, sábados y domingos para mandar dinero a los municipios más pobres que dejaste en la República Mexicana. es de
gente valiente. Y jóvenes, estas remesas actualmente ocupan el segundo lugar después del petróleo como ingresos para nuestro país. Pero el problema no está no están en el maíz o en los granos que tengamos que traer para poder seguir comiendo. Yo quiero que se pongan a pensar, jóvenes, ¿a quién obedece un perrito, ¿saben a quién? al que le da de comer.
Y eso como nación, como país, es perder libertad, perder independencia y que estemos perdiendo esa libertad lograda en México por muchas vidas, por muchas batallas, por muchos héroes y que actualmente por estarle pagando una miseria al campesinado mexicano, estemos perdiendo esa libertad y esa dignidad. como nación no se vale, no se vale la verdad.
La única forma de de obtener libertad a un país es ser autosuficiente en sus alimentos, pagándole muy bien al campesinado primario, al que se quema la espalda bajo el sol, sea las manos en la tierra bendita de México, los que nos dan alimento. ¿Ustedes creen que el campesino mexicano no quisiera tener una una televisión, no quisiera tener un microondas? no quisiera mandar a sus hijos a las universidades, no quisiera tener un tractorcito, no puede, porque mientras más siembra más pierde.
Mientras más siem siembra más pierde. Y lo único que estamos haciendo los jóvenes es obligándolos a que se vayan, a que tiren la tierra, esta bendita tierra. Y como nación estamos perdiendo toda dignidad. Nos pueden poner una bardota allí en la frontera y qué puedes reclamar, qué puedes decir, en qué te puedes inconformar si te estás muriendo de hambre por no ser autosuficiente en tus propios alimentos.
Eso es muy muy peligroso. Segundo problema que tiene mi México, ¿quién de ustedes quisiera que su hija o su hijo fuera maestro de primaria que levante la mano? No hay nadie. ¿Quién va a educar el futuro de esta nación? ¿Quién va a educar a nuestro México, jóvenes? ¿Quién? ¿Qué tipo de gentes? ¿Quién va a educar a sus hijos? ¿Qué tipo de gentes, con qué valores, con qué principios van a ser los que eduquen el futuro de México? Y Confucio dijo, “La nación o el individuo que no sepa respetar a sus ancestros, a sus padres y a sus
maestros, será una nación o un individuo que se irá la decadencia.” No nos estamos yendo a la decadencia por ello, por no tener ningún respeto a los maestros de México, a nuestros padres y a nuestros abuelos. Ser maestro, jóvenes, es una profesión de vocación similar a la que tuvieron Sócrates, Aristóteles, Sullivan.

A maestro le llamaron a Gandhi, a maestro le llamaron a Cuda, a Buda. A maestro le llamaron a Cristo. Y uno solo de estos maestros con su enseñanza y su congruencia en su enseñanza son los que han cambiado media humanidad. Pero los maestros, pero la culpa la tenemos nosotros, toda la sociedad mexicana, que ya no respetamos al ser y admiramos al tener.
Todos queremos tener ser los dueños de esto, de este museo, el tener y el ser, el ser buen maestro, el ser un buen científico, el ser un buen policía, el ser un buen bombero, eso no nos importa. La educación se desvió totalmente y ya nos enaltece al ser. en mi niñez.