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BRUJO MAYOR DE CATEMACO REVELA que JULIÁN FIGUEROA fue ofrecido a UN DEMONIO

llegaba con su energía, con su historia, con esa forma de hablar que tiene directa y a la vez envolvente y contaba cosas, cosas que hacían que la gente dejara de respirar por un momento. Habló de trabajos que hizo para personajes muy poderosos de México. habló de pactos, de cómo funcionan, de lo que cuestan y dijo algo que se quedó grabado en la mente de muchos, que había sido testigo de los pactos más oscuros que una persona puede imaginar.

Pactos que no se cierran con dinero, pactos que se cierran con algo que no tiene precio. Y fue en ese contexto donde el nombre de Joan Sebastian salió y donde todo lo que se sabía de esa familia empezó a verse con otros ojos. Para entender lo que el unicornio negro dijo, “Hay que ir al principio. Hay que ir a los 27 años de Joan Sebastian.

A ese momento de su vida en que era un muchacho sin dinero, sin fama, sin nada, que quería comerse el mundo y no encontraba la puerta. Joan Sebastián en aquellos años era José Manuel Figueroa, un joven de la sierra de Guerrero que había venido a la ciudad con una guitarra y un sueño que lo quemaba por dentro.

Había tocado puertas, había sido rechazado, había trabajado de lo que fuera, vendiendo autos, haciendo comerciales de radio, cantando en cantinas por unos cuantos pesos. La vida no le abría el camino y él lo necesitaba con una desesperación que la gente de su entorno podía ver en sus ojos. Y él no era un hombre ignorante.

Había estado en el seminario. Había rezado, ayunado, estudiado las escrituras. Había estado más cerca de lo sagrado que la mayoría de la gente que alguna vez oyó una misa. Y los que están cerca de lo sagrado saben también dónde está lo contrario. Lo saben exactamente, porque para distinguir la luz hay que saber cómo luce la oscuridad.

Y Joan Sebastian sabía. Hay quienes dicen que en ese tiempo conoció a un hombre que venía de las sombras, un hombre que le habló de un camino que no era el de los contratos, ni los productores, ni las audiciones. Un camino que no se recorre de día. Lo que pasó en esa oscuridad nadie lo vio, pero lo que vino después todos lo conocemos.

Joan Sebastián pasó de ser un desconocido a convertirse en uno de los compositores más importantes de México. Las canciones le salían como agua. Las puertas que antes se cerraban ahora se abrían solas. La fama llegó, el dinero llegó, los premios llegaron, los ranchos y los caballos llegaron. Todo llegó con una velocidad y una abundancia que muchos de sus colegas, cantantes con más años y más preparación nunca alcanzaron.

Y hay quienes se preguntaron en voz baja de dónde venía todo eso. Pero la vida de Joan Sebastian no fue solo brillo, fue también sombra. Una sombra que se fue haciendo más grande con los años y que cayó de la manera más cruel que puede caerle a un padre. Cayó sobre sus hijos. El 27 de agosto de 2006, Joan Sebastian estaba en Texas.

Había dado un concierto y después del concierto, en ese momento en que uno baja del escenario y todavía lleva el calor de la gente en el cuerpo, su hijo trigo murió. Tenía 27 años. Trigo de Jesús Figueroa era el coordinador de seguridad de su padre. Era el que cuidaba al cantante, el que estaba siempre cerca.

Y esa noche tres hombres que habían tomado de más reaccionaron de una manera que nadie esperaba. Uno de ellos sacó una pistola, golpeó a trigo en la cabeza con el arma y luego le disparó en la parte de atrás del cráneo. Y Joan Sebastian lo sostuvo en sus brazos mientras la sangre no paraba, gritando que alguien hiciera algo, que alguien llegara.

Nadie llegó a tiempo. Trigo murió en el hospital esa misma noche. El asesino huyó saltando bardas y nunca fue capturado. 4 años después, en 2010, llegó el segundo golpe. Juan Sebastián Figueroa fue asesinado en Cuernavaca. Un guardia de seguridad de un bar le disparó en el cuello y en el abdomen porque no quiso dejarlo entrar.

Y apareció un mensaje firmado por el cártel del Pacífico Sur, adjudicándose el crimen, diciendo que el muchacho había tenido una relación con la esposa de alguien que no se debía tocar. Dos hijos en 4 años muertos de manera violenta en circunstancias que nunca se aclararon del todo. Su hijo José Manuel lo dijo con palabras que se clavan y no se sueltan.

Mi papá no murió de cáncer, murió de los golpes que le dio la vida en el corazón. Pero lo que nadie sabía todavía es que había un tercer golpe esperando, limpio, sin violencia aparente, sin balas, sin pleitos, como si algo lo reclamara suavemente, pero sin ninguna posibilidad de negarse. El 9 de abril de 2023, Julián Figueroa amaneció muerto en su casa.

Tenía 27 años. No padecía ninguna enfermedad grave conocida. No había señales de que algo malo fuera a pasar. Maribel Guardia lo encontró y el mundo del espectáculo en México quedó paralizado. Los médicos dijeron que fue un infarto fulminante, un corazón joven que simplemente paró sin aviso. A los 27 años. 27 años como trigo, como la edad que tenía Joan Sebastian cuando hay quienes dicen todo comenzó.

Y fue entonces cuando el unicornio negro habló, dijo que tuvo una charla con Maribel Guardia, una conversación en la que la mamá de Julián, deshecha por el dolor, buscó respuestas en el único lugar donde las respuestas que nadie quiere escuchar a veces aparecen. Y lo que el unicornio negro le dijo era algo que él había visto muy pocas veces en toda su vida.

un pacto, no un pacto cualquiera, sino uno de los más grandes que el brujo mayor dice haber conocido en toda su existencia. Un pacto que no solo alcanza a una persona, un pacto que se extiende como raíces hacia abajo y hacia los lados, tocando a los hijos, tocando a las mujeres, tocando a todo el que estuvo cerca de ese hombre con verdadero afecto.

Hay quienes dicen que Juan Sebastian hizo ese pacto a los 27 años y que la entidad con la que lo hizo cobró el precio con los hijos varones primero. Los que llevaban su sangre, su apellido, su historia. Trigo a los 27, Julián a los 27 y Juan Sebastián, aunque murió a los 32 en circunstancias que nadie logró explicar del todo, tres de cuatro hijos varones ya no están.

Pero el unicornio negro no se detuvo ahí. Lo que dijo después fue lo que más perturbó a los que lo escucharon. dijo que ese pacto no termina con los hijos, que ese tipo de acuerdos oscuros alcanzan también a los que amaron a ese hombre, a las mujeres que lo quisieron de verdad, a los que estuvieron cerca con el corazón abierto.

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