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MÓNICA PRETELINI: Murió a los 44 con Tres VERSIONES de Esa Noche…

Es la madrugada del 11 de enero de 2007. En una casa de la Ciudad de México, en la zona de las lomas, las luces están encendidas a una hora en la que nadie debería estar despierto. Una mujer de 44 años acaba de ser llevada de urgencia a un hospital privado. Se llama Mónica Pretelini Sa. Es la esposa del gobernador del Estado de México, el hombre del que ya se habla en voz baja como el próximo presidente del país y en cuestión de horas va a estar muerta.

Pero esto es lo que casi nadie te contó. Mientras los médicos del hospital luchaban por reanimarla, en las redacciones de los periódicos de Toluca y de la capital ya estaban sonando los teléfonos y cada llamada traía una versión distinta. Una decía que había sido un accidente de helicóptero en el que viajaban el gobernador y ella.

Otra hablaba de una enfermedad que casi nadie le conocía. Y una tercera, la que publicaría la revista Proceso esa misma semana, hablaba de algo mucho más oscuro. Tres versiones, la misma noche sobre la misma mujer para que dimensiones lo que esto significa. Cuando muere alguien importante, lo normal es que haya una sola historia, un comunicado, una causa, un duelo.

La familia llora, el país se entera y todos saben qué pasó. Aquí pasó lo contrario. Aquí, sobre la muerte de la esposa del hombre más poderoso del Estado de México, hubo varias historias compitiendo en la misma madrugada. Y eso solo ocurre cuando alguien en alguna parte todavía está decidiendo cuál va a ser la versión que el público debe creer.

Esa noche, en el principal noticiero de Televisa se dio una explicación con un nivel de detalle que sorprendió a Media República. contaron cosas del dormitorio, del momento exacto de lo que supuestamente había pasado, como si el narrador hubiera estado parado junto a la cama. Al día siguiente, esa versión ya había cambiado y al otro día había vuelto a cambiar.

Tú quizá recuerdas ese enero. Quizá estabas en tu cocina con la televisión prendida y escuchaste que se había muerto la esposposa de ese gobernador guapo que salía en las revistas. Lo que no sabías es que lo que te estaban contando ya era una versión armada. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que nunca te contaron sobre Mónica Pretelini.

Primero, las tres versiones que circularon la misma madrugada de su muerte y por qué ninguna terminó de cerrar. Segundo, el hijo que su esposo tuvo con otra mujer mientras ella seguía casada y lo que ella supo y tuvo que tragarse. Tercero, la versión que publicó la prensa sería sobre los meses anteriores a su muerte, lo que de verdad estaba pasando en esa casa y que los programas de espectáculos jamás te contaron.

Y cuarto, los años de silencio que vinieron después. hasta que su esposo, ya rumbo a Los Pinos, tuvo que sentarse frente a una cámara a explicar de qué había muerto su mujer y no pudo. Te voy a avisar cuando llegue cada una y te pido una cosa nada más, que te quedes hasta el final, porque esta historia solo tiene sentido completa.

Si te vas a la mitad, te quedas con un pedazo y un pedazo es justo lo que el sistema quiso que la gente tuviera. Yo te voy a dar el cuadro entero con sus fechas, con sus nombres, con lo confirmado y con lo que solo es una versión. Todo bien separado para que tú no te confundas y puedas sacar tus propias conclusiones.

Ese es el trato. Yo investigo y te lo cuento todo. Tú escuchas hasta el final y decides por ti misma. Pero para entender cómo fue posible que la muerte de una mujer se contara de tres formas distintas en una sola noche y que nadie en el poder tuviera que responder por ello, necesitas conocer el mundo que hizo posible todo esto, porque esta historia no empieza esa madrugada de enero, empieza mucho antes y empieza con una maquinaria que Tú probablemente viste funcionar en tu propia televisión sin darte cuenta de lo

que era. Había una forma de hacer política en el Estado de México que durante décadas fue casi una dinastía. un grupo de familias de compadres de apellidos que se repetían sexenio tras sexenio. Le decían el grupo Atlacomulco por el pueblo del que salieron varios de sus hombres fuertes. No vamos a entrar aquí en si ese grupo existía con ese nombre o no, porque eso se ha discutido mil veces.

Lo que sí existía, y eso no lo discute nadie, era una manera de heredar el poder. El gobernador en turno señalaba al que venía y el que venía le debía todo al que se iba. En ese mundo creció políticamente un joven abogado de Atlacomulco, sobrino de un exgobernador, con cara de galán de telenovela y una ambición que no enseñaba. pero que tenía clarísima.

Se llamaba Enrique Peña Nieto y aquí entra la otra mitad de la maquinaria, porque en México durante muchos años política y la televisión trabajaron pegadas. Una le servía a la otra. La imagen de un político se fabricaba igual que se fabricaba la de un protagonista de telenovela. La sonrisa, el copete, la esposa bonita, los hijos, las apariciones en las revistas del corazón.

Tú las leíste. Tú viste esas portadas en la sala de espera del doctor, en la estética, en el puesto de periódicos de la esquina. Lo que no sabías era quién pagaba para que esas portadas existieran. Acuérdate de cómo era. Tú creciste con una televisión que entraba a tu casa todas las noches y se quedaba a cenar contigo.

Las telenovelas que veías con tu mamá, los domingos largos frente a la pantalla, los noticieros con sus conductores de voz grave que parecían dueños de la verdad. En ese México, una sola empresa decidía buena parte de lo que el país veía, escuchaba y creía. Y esa empresa entendía algo que los políticos pagaban muy caro por aprovechar, que quien controla la pantalla controla la historia.

Un político inteligente no peleaba contra esa pantalla, se subía a ella, salía guapo, salía sonriente, salía con su familia bonita y dejaba que la máquina lo convirtiera en personaje casi en galán. Y eso es justo lo que pasó con Enrique Peña Nieto. Lo construyeron como se construye a un protagonista de telenovela con su historia de amor, su tragedia, su superación.

Y para que una telenovela funcione hace falta una protagonista femenina. Primero esa protagonista fue Mónica. Después, cuando ella se fue, le tocó el papel a otra. Pero eso es adelantarnos. A ese hombre, a ese aparato, le hacía falta una sola cosa para estar completo, una familia que se viera bien en cámara.

Y ahí es donde tenemos que hablar de Mónica, porque antes de ser la esposa del gobernador, antes de ser la mujer de las tres versiones, Mónica Pretelini fue una persona, una mujer con su propia historia y esa historia merece contarse completa por una vez. Mónica Pretelini Science nació el 29 de noviembre de 1962 en la ciudad de México.

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