Básicamente todos los argentinos estamos subsidiando el reino feudal de INS Fran. Mi ley tomó una decisión inmediata. Se acabó. Formosa va a recibir exactamente lo que le corresponde por coparticipación federal constitucional, cero transferencias discrecionales. Y vamos a auditar cada peso que enviamos para asegurarnos de que se usen servicios reales, no en pagar fantasmas políticos.
Luis Caputo advirtió, “Presidente, si cortamos las transferencias discrecionales, Formosa colapsa en semanas, Ins Fran no va a poder pagar salarios.” Mi ley lo miró fijamente. Exacto. Que aprenda a gobernar con lo que tiene o que renuncie. El 27 de diciembre de 2023 llegó el primer pago de coparticipación federal a Formosa.
Jorge González, ministro de Economía Provincial, palideció. Falta el 43%. El gobierno nacional solo envió el 57% de lo que recibíamos. Ins Fran golpeó el escritorio. Mi ley quiere guerra económica. Ese idiota libertario no entiende que controlo Formosa hace 28 años. Vamos a resistir. El problema era que no tenían reservas reales.
Formosa había gastado durante años exactamente todo lo que recibía del gobierno nacional. Sin ahorros estratégicos. sin fondos de contingencia, sin colchón financiero alguno. La provincia funcionaba con déficit estructural crónico que se cubría mes a mes, con transferencias federales extraordinarias que ahora habían sido cortadas abruptamente por mi ley.
Fran intentó conseguir un préstamo de emergencia de bancos privados argentinos, pero ninguna institución financiera quiso arriesgar capital en una provincia absolutamente dependiente del gobierno nacional y enfrentada abiertamente con el presidente. El 2 de enero de 2024, INS Fran convocó a una reunión de emergencia con los 47 intendentes de Formosa.
Todos eran del mismo partido que él, todos le debían sus cargos. Todos habían sido seleccionados personalmente por él durante años. “El gobierno nacional nos está atacando”, les dijo con voz grave. “Pero vamos a resistir unidos. Formosa tiene que mostrarle a Argentina que no nos van a doblegar con presiones económicas.
” Los intendentes asentían, pero varios miraban nerviosos los números que les habían compartido. Sin las transferencias federales completas, muchos municipios no podrían pagar salarios en febrero. El 7 de enero llegó la primera crisis visible. Los 12,000 policías de la fuerza policial Formoseña recibieron apenas el 60% de sus salarios de mí no hasta diciembre.
El 40% restante les fue diferido para cuando mejorara la situación fiscal. La reacción fue inmediata. Los policías, que durante 28 años habían sido uno de los pilares del sistema de control de Ins Fran, comenzaron a protestar no masivamente, no abiertamente, pero sí con una clara reducción de su colaboración.
Los patrullajes disminuyeron. La presencia policial en las calles se redujo notoriamente. La inseguridad, ya alta en Formosa, se disparó en cuestión de días. Ins Fran intentó culpar públicamente a mi ley. El presidente está destruyendo la seguridad de Formosa al cortarnos fondos, declaró en conferencia de prensa. Pero la narrativa no funcionaba como esperaba.
Los policías formoseños sabían perfectamente que su provincia recibía fondos federales más que suficientes para pagar salarios. El problema no era la cantidad de dinero que llegaba, sino cómo INF Fran lo gastaba. Los 4400 empleados fantasma cobrando 890 millones anuales eran dinero que podría haber pagado salarios policiales completos.
El 12 de enero, la crisis escaló dramáticamente. Los 28,000 maestros y docentes provinciales recibieron apenas el 55% de su salarios. Los sindicatos docentes, históricamente aliados de INF Fran, declararon paro por tiempo indeterminado. Las escuelas de toda Formosa cerraron. 140,000 estudiantes se quedaron sin clases.
Ins Fran intentó negociar con los sindicatos, prometiéndoles que la situación se normalizaría pronto, pero los dirigentes gremiales, por primera vez en décadas, se negaron a ceder. Gobernador, llevamos 28 años apoyándolo, pero no podemos explicarle a nuestros afiliados por qué no pueden pagar el alquiler.
Mientras usted mantiene miles de ñoquis en la nómina provincial. El 15 de enero de 2024 ocurrió algo histórico en Formosa. Por primera vez en 28 años, una manifestación masiva contra INSF Fran se desarrolló frente a la casa de gobierno. No eran cientos, eran más de 15,000 personas. Maestros, policías, empleados estatales, familias enteras gritaban consignas nunca antes escuchadas.
Ins Fran Ladrón, 28 años de robo. Queremos nuestros salarios. La policía provincial, tradicionalmente el brazo represor de Ins Fran, no intervino para dispersar la manifestación, no porque tuvieran órdenes de no hacerlo, sino porque muchos de los policías estaban de acuerdo con los manifestantes. Algunos incluso se unieron a la protesta cuando terminaron sus turnos.
Era el primer signo visible de que el control absoluto de Ins Fran sobre Formosa estaba comenzando a resquebrajarse. El sistema funcionaba solo mientras el dinero fluyera. Cuando los salarios se cortaban, la lealtad se evaporaba instantáneamente. Ins Fran intentó desesperadamente conseguir fondos de emergencia.
Llamó a gobernadores aliados de otras provincias pidiendo préstamos, pero nadie quiso arriesgar capital. intentó negociar con el gobierno nacional, pero cuando solicitó una reunión con mi ley la amino más respuesta fue cortante. El presidente no tiene agenda para gobernadores que lo insultan públicamente y luego piden ayuda.
Si quiere reunirse, primero implemente las reformas fiscales que le sugerimos. Insfran se negó rotundamente. Implementar reformas significaba admitir públicamente que su sistema estaba mal. Significaba despedir empleados fantasma. Significaba transparentar el gasto, era destruir su propia base de poder. El 20 de enero, la crisis alcanzó un punto crítico.
Formosa no pudo pagar ningún salario de enero. Pesos. Los 147,000 empleados públicos provinciales no recibieron absolutamente nada. La reacción fue explosiva. Las calles de la capital y de las principales ciudades formoseñas se llenaron de protestas diarias. Los hospitales funcionaban apenas con personal de emergencia.
Las escuelas seguían cerradas. La administración provincial estaba paralizada y lo más grave, los intendentes de los 47 municipios comenzaron a revelarse abiertamente. El 23 de enero, 12 intendentes formoseños, todos del mismo partido Keines Fran, convocaron conjuntamente a una conferencia de prensa que sacudió los cimientos políticos de la provincia.
Roberto Mayol, intendente de Clorinda, la segunda ciudad más grande de Formosa, habló en nombre del grupo. Durante 28 años apoyamos lealmente al gobernador Ins Fran, pero no podemos seguir sosteniendo un sistema que está quebrado. Nuestros municipios no pueden funcionar sin fondos. Nuestros empleados no pueden vivir sin salarios.
Hizo una pausa dramática. Hoy anunciamos que vamos a establecer contacto directo con el gobierno nacional para solicitar asistencia que va y pase al gobierno provincial. No es una traición, es supervivencia. La declaración era devastadora. 12 intendentes, representando más del 60% de la población formoseña, acababan de declarar su independencia del sistema de insan.
Era una rebelión política sin precedentes en una provincia donde la oposición había sido inexistente durante casi tres décadas. Insfran intentó minimizar el impacto llamándolos traidores comprados por mi ley, pero la realidad era incontestable. Su propio aparato político lo estaba abandonando porque ya no podía sostener económicamente el sistema clientelar.

Esa misma noche, Miley dio una entrevista en TN donde habló específicamente sobre Formosa. Hildo Fran lleva 28 años gobernando esa provincia como si fuera su feudo personal. Tiene más de 4000 empleados fantasma que cobran sin trabajar. Gasta 890 millones de pesos anuales en ñokis políticos, mientras maestros y policías no cobran.
y ahora quiere que todos los argentinos financiemos su sistema corrupto. La respuesta es no. Los números que mi ley citó eran precisos, verificables, devastadores, y los formoseños que los escuchaban por primera vez quedaban en shock. 4400 empleados fantasma, 890 millones desperdiciados. Todo eso mientras no les pagaban los salarios. El 29 de enero de 2024.
Formosa Investiga, publicó una investigación explosiva. Los 4400 fantasmas de Ins Fran. El informe nombraba específicamente a cientos de personas que cobraban del Estado sin trabajar, familiares de funcionarios, punteros políticos, personas muertas que seguían en nóminas, ciudadanos viviendo en otros países, pero cobrando de Formosa.
Lo más impactante fue que el informe incluía testimonios de algunos de estos empleados fantasma que bajo anonimato admitían cómo funcionaba el sistema. Me llamaron en 2018 y me dijeron que me iban a poner en la nómina provincial cobrando 80,000 pesos mensuales, explicaba uno. A cambio, tenía que trabajar en las campañas electorales, conseguir votos, repartir boletas, movilizar gente.
Era un trabajo político, no un empleo estatal real, pero figuraba como empleado de la dirección de cultura. Insfran negó furiosamente la veracidad del informe hablando de operación mediática y fake news. Pero cuando Formosa Investiga publicó planillas oficiales con firmas y sellos de la administración provincial, la negación se volvió insostenible.
Los documentos eran auténticos, los números eran reales. Insfran había construido un ejército de 4400 militantes políticos pagados con fondos públicos disfrazados de empleados estatales. El 3 de febrero, la Auditoría General de la Nación, Organismo Federal de Control, anunció que iniciaría una auditoría exhaustiva de las cuentas provinciales de Formosa.
Por primera vez en 28 años, el manejo financiero de Ins Fran iba a ser examinado por un organismo independiente que él no controlaba. El gobernador intentó bloquear la auditoría argumentando autonomía provincial, pero juristas constitucionales aclararon que el gobierno nacional tenía plena potestad para auditar el uso de fondos federales enviados a las provincias.
El 7 de febrero llegó el golpe más duro. La Corte Suprema de Justicia Argentina aceptó una denuncia penal contra Gildo Ins Fran por malversación de fondos públicos, asociación ilícita y enriquecimiento ilícito. Los fiscales federales presentaron evidencia de que Ins Fran había acumulado un patrimonio personal incompatible con sus ingresos como funcionario público.
Propiedades en Buenos Aires, cuentas bancarias con saldos millonarios. inversiones que no podían explicarse con su salario de gobernador. La situación de Ins Fran se había vuelto absolutamente insostenible. No podía pagar salarios. Su base política lo abandonaba. Investigaciones federales se cerraban sobre él y por primera vez en 28 años el pueblo formoseño se atrevía a protestar masivamente contra su gobierno.
El sistema feudal que había construido con tanto cuidado estaba colapsando en tiempo real y solo habían pasado 40 días desde que Miley asumió la presidencia. El 10 de febrero de 2024, Gildo Ins Fran hizo un último intento desesperado por recuperar el control. Convocó a una cadena provincial y en un discurso de 45 minutos atacó ferozmente al gobierno nacional.
Mi ley está implementando un golpe económico contra Formosa. Quiere destruir nuestro modelo social para imponer su visión neoliberal salvaje. Pero nosotros vamos a resistir. Formosa nunca se va a arrodillar ante Buenos Aires. El discurso estaba lleno de retórica combativa, pero completamente vacío de soluciones concretas.
No explicó cómo pagaría salarios. No abordó el escándalo de los empleados fantasma. No ofreció reformas, solo más confrontación. La reacción fue inmediata y devastadora. Esa misma noche, 35 de los 47 intendentes formoseños emitieron un comunicado conjunto repudiando el discurso del gobernador y anunciando que solicitaban formalmente la intervención federal de la provincia.
Era un momento histórico. La mayoría absoluta de los intendentes, todos del mismo partido Kein Fran, estaban pidiéndole al gobierno nacional que interviniera Formosa y removiera a su propio gobernador. El 12 de febrero, la situación escaló a niveles nunca vistos. Una manifestación de más de 50,000 personas, casi el 10% de toda la población provincial, se concentró frente a la casa de gobierno en la ciudad de Formosa, exigiendo la renuncia de Insfran.
Era la protesta más grande en la historia moderna de la provincia. La policía no intentó reprimirla. De hecho, muchos policías se unieron a la manifestación cuando terminaron sus turnos. Insfran observaba desde su despacho rodeado solo por su círculo más íntimo. Su ministro de gobierno, uno de sus últimos aliados leales, le dijo con voz temblorosa, “Gobernador, no podemos sostener esto.
La provincia está paralizada. No hay fondos, no hay apoyo político. Tiene que renunciar antes de que esto termine peor.” Pero Ins Fran se negó rotundamente. Yo no renuncio. Me eligieron seis veces. Nadie me va a sacar de acá. El 14 de febrero de 2024, exactamente 45 días después de que mi ley asumiera la presidencia, ocurrió lo impensable.
A las 6:0 a, un convoy de vehículos de la Policía Federal Argentina y de la Gendarmería Nacional llegó a la Casa de Gobierno de Formosa. Eran más de 40 agentes federales fuertemente armados. Llevaban una orden judicial emitida por un juez federal de resistencia, autorizando el arresto de Hildo Ins Fran por los cargos de malversación de fondos públicos, asociación ilícita y resistencia a la autoridad federal.
El operativo había sido planeado durante días con secreto absoluto. El operativo había sido coordinado meticulosamente. Patricia Bullrich, ministra de Seguridad Nacional, había supervisado personalmente cada detalle. Cuando los agentes federales ingresaron al despacho de Insfran, lo encontraron sentado detrás de su escritorio, rodeado de tres guardaespaldas provinciales que inmediatamente se rindieron sin ofrecer resistencia.
“Kildo insan,” dijo el comandante del operativo, “queda detenido por orden del juzgado federal. tiene derecho a permanecer en silencio. Ins Fran intentó resistirse verbalmente. Esto es un golpe de estado. Soy un gobernador constitucional. No tienen autoridad para arrestarme. Pero los argumentos jurídicos eran claros. Un juez federal tenía plena jurisdicción para ordenar el arresto de cualquier funcionario, incluido un gobernador, cuando existían evidencias de delitos federales y las evidencias contra Infran eran abrumadoras. Las imágenes de Ins
Fran, siendo escoltado fuera de la casa de gobierno, esposado, rodeado de agentes federales, fueron transmitidas en vivo por todos los canales de noticias argentinos. Era un momento histórico. El hombre que había gobernado Formosa durante 28 años consecutivos, que había construido un sistema feudal aparentemente indestructible, que se había creído intocable, estaba siendo arrestado como un criminal común.
Las calles de Formosa estallaron en celebraciones espontáneas. Miles de personas salieron a festejar el fin de la era insfran, gritaban, lloraban de alegría, abrazaban a policías y gendarmes. El vicegobernador Ever Solís, quien constitucionalmente debía asumir el cargo, presentó su renuncia inmediata alegando que no quería ser parte de la transición.
La legislatura provincial, bajo presión de los 35 intendentes rebeldes, votó por unanimidad solicitar la intervención federal. El 15 de febrero, mi ley firmó el decreto de intervención federal de Formosa, nombrando como interventor a un economista técnico sin afiliación partidaria, con el mandato específico de auditar completamente las cuentas provinciales y preparar elecciones libres en 90 días.
Cuando el interventor federal asumió y comenzó a revisar los registros provinciales, lo que encontró superó incluso las peores estimaciones. No eran 4400 empleados fantasma, eran 6,200. El despilfarro no era de 890 millones anuales, era de 1340 millones. Insfran había creado una estructura de corrupción tan sistemática que abarcaba prácticamente cada dependencia provincial.
contratos sobrevaluados, obras públicas fantasma, transferencias a empresas inexistentes. El nivel de saqueo era comparable a una dictadura. El 20 de marzo de 2024 se realizaron elecciones libres en Formosa por primera vez en décadas, sin punteros de Infran, intimidando votantes, sin empleados estatales obligados a votar por el oficialismo, sin fraude.
La participación electoral fue del 87%, la más alta en la historia provincial. ganó un candidato de un partido nuevo, sin vínculos con el aparato de Insfran con el 62% de los votos. Formosa había recuperado su democracia. En cuanto a Gildo Insan, fue trasladado a un penal federal donde esperaba juicio por múltiples cargos de corrupción.
Los fiscales estimaban que el juicio tomaría años dado el volumen de evidencia, pero su carrera política había terminado completamente. El hombre que se había creído rey eterno de Formosa había caído en apenas 45 días, porque resultó que su reino feudal se sostenía únicamente con dinero ajeno. Y cuando ese dinero se cortó, todo el castillo de naipes colapsó instantáneamente.
La historia de cómo Javier Miley destruyó el feudo de Hildin Fran en 45 días se convirtió en caso de estudio sobre cómo los sistemas clientelares, por más arraigados que parezcan, son fundamentalmente frágiles cuando se enfrentan a la realidad económica. 28 años de aparente control absoluto se evaporaron en seis semanas cuando el dinero dejó de fluir, porque al final el poder político sostenido únicamente con gasto público insostenible no es poder real, es una ilusión que dura exactamente hasta que se acaban los
fondos. M.