Posted in

CHELÍS CRUZ: su LOCURA más OSCURA… el sucio SOBORNO que lo Sacó del Fútbol

CHELÍS CRUZ: su LOCURA más OSCURA… el sucio SOBORNO que lo Sacó del Fútbol

De gloria eterna a sombra olvidada. Hubo un momento exacto y concreto en el que el nombre de José Luis Sánchez Solá sacudía el fútbol mexicano como un terremoto, un momento en el que su sola aparición en la banda de una cancha encendía miles de personas que gritaban su nombre, en el que los jugadores pedían, exigían que siguiera, en el que un gobernador del estado más poderoso políticamente de Puebla ponía su nombre y su dinero detrás de él.

 Un momento en el que todo México hablaba del Cheliz. Un momento en el que los medios deportivos más importantes del país lo buscaban para opinar de todo, en el que su presencia en cualquier cancha era noticia. Un momento en el que representaba algo que el fútbol mexicano rara vez tiene. Un técnico del pueblo sin apellidos de élite, sin padrinos de los grandes, que hacía milagros donde nadie más los hacía.

 Y luego hay otro momento, uno más reciente, uno que nadie te ha contado del todo y que es mucho más revelador que todos los títulos que ganó, que todos los equipos que dirigió. El momento en el que El Cheliz, el mismo hombre que sacó al Puebla de la división de ascenso y lo llevó a semifinales de la Liga MX por primera vez en 15 años, en [música] el que un equipo sin presupuesto eliminó en cuartos de final al gigante Monterrey, en el que toda una ciudad lo idolatraba como a nadie más en el mundo del fútbol poblano. Ese mismo

Chelis le pidió trabajo a su propio hijo. [música] un cargo importante, no una posición de honor, un trabajo como auxiliar técnico en un equipo de sexta división en España, una categoría amateur, un equipo [música] sin nombre reconocido. Fútbol de barrio en el fondo del escalafón del deporte español y su hijo lo mandó al Así sin más, sin titubear, le dijo que no, que no lo aceptaba como auxiliar en su propio equipo.

 Grábate ese dato, no lo vayas a olvidar. Vamos a volver a él porque eso es lo que le pasa a un hombre que llegó a la cima del fútbol mexicano escalando por el lado más difícil, sin dinero de por medio, sin contactos en las cúpulas del poder futbolístico, sin el respaldo de los grupos que mueven los hilos en los clubes grandes y que luego se fue destruyendo a sí mismo con las mismas manos callosas y apasionadas con las que construyó todo.

de golpe, no en una sola noche de tragedia, [música] sino poco a poco, decisión por decisión, berrinche por berrinche, portazo portazo, impulsividad sobre impulsividad, hasta que ya no quedaron puertas abiertas. De su nombre completo es José Luis Juan [música] Sánchez Sola. Nació el 31 de enero de 1959 en Puebla de Zaragoza, México, la capital del estado de Puebla, una ciudad de tradición de mole y talavera, de universidades y de un fútbol apasionado, pero históricamente condenado a vivir en la sombra de los clubes del centro del

país. Y lo que le pasó en el mundo del fútbol es una historia que te van a hacer entender por qué el talento solo nunca alcanza cuando no viene acompañado de madurez. ¿Por qué el carisma sin control se vuelve veneno que intoxica todo lo que toca? ¿Y por qué hay hombres que son perfectamente capaces de quemar con sus propias manos de manera sistemática y casi inconsciente? La única [música] cosa que los hacía grandes en el mundo en los próximos minutos vas a conocer cuatro cosas que nadie te ha contado de manera completa y

honesta. Pon con todos los detalles, sin omisiones convenientes y sin los adornos que a veces se le ponen a las historias de [música] los personajes queridos. Primera, la red de corrupción que el propio Cheliz describió en televisión nacional en octubre de 2019, que envolvió al fútbol mexicano durante sus años activos en los banquillos y que él mismo confesó había llegado hasta su puerta mientras dirigía el Puebla en forma de promotores y periodistas que llegaban con dinero y nombres de jugadores como si fueran el mismo

paquete. Segunda, los dos escándalos en una sola temporada que protagonizó en Las Vegas en 2018, incluyendo una suspensión de siete partidos por poner el dedo en el pecho de un árbitro [música] y otra de ocho partidos por poner la mano encima de un aficionado que lo insultó. se todo eso mientras en algún momento de esa misma temporada lo fotografiaron fumando cigarrillos en las gradas después de que lo expulsaran del terreno de juego.

 Tercera, la acusación de un exjador que en 2025 lo señaló directamente como responsable de haberle destruido la carrera y el amor por el fútbol con promesas que jamás cumplió y que terminó retirándose del deporte a los 24 años de edad. [música] Cuarta, la escena más cruda de todas. El momento en el que el Cheliz admitió en televisión con sus propias palabras que ya no tenía lugar real en el fútbol moderno, que los métodos actuales lo habían rebasado y que su propio hijo le cerró la puerta en la cara cuando fue a pedirle trabajo como auxiliar en la

sexta división española. [música] Te voy a avisar cuando llegue cada una de estas revelaciones para que no te la pierdas. Eh, si te vas antes del final, te pierdes lo más importante de todo. ¿Por qué un hombre que pudo haberlo tenido todo en el fútbol mexicano terminó pidiendo trabajo de auxiliar en la sexta división española y recibiendo un no rotundo como respuesta de alguien que llevaba su mismo apellido? Pero antes de llegar ahí, necesitas [música] saber desde dónde empezó todo, porque el ascenso del Cheliz no fue un accidente

de la vida ni una casualidad del destino. Fue construido desde abajo, desde muy abajo, con una determinación que muy pocos técnicos en la historia reciente del fútbol mexicano han tenido. Y entender ese ascenso hace que la caída sea todavía más difícil de mirar y todavía más difícil de explicar con una sola razón. Puebla de Zaragoza, México.

Una ciudad de interior volcánico, de montañas enormes rodeándola de una historia que mezcla lo prehispánico con lo colonial en cada esquina. Una ciudad donde el fútbol es pasión de siempre, pero donde la gloria futbolística siempre pareció llegar con décadas de retraso. El club Puebla, [música] conocido popularmente como la franja por los colores azul y blanco de su camiseta, era en 2006 un equipo del ascenso MX.

 [música] No era un equipo de Liga MX, era de segunda. Era un club que había conocido mejores tiempos en otras décadas, que había tenido momentos de competitividad real en el máximo circuito mexicano, pero que en los primeros años del siglo XXI apenas sobrevivía en los márgenes del fútbol profesional del país. [música] Sus aficionados recordaban glorias que ya se sentían tan lejanas que a veces parecían leyendas inventadas.

 Y el club no daba señales de que eso fuera a cambiar en el corto plazo. El José Luis Sánchez Sola no era ningún nombre consagrado cuando llegó al Puebla en 2006. Era un entrenador formado en la Escuela Nacional de Directores Técnicos, la endit de la Federación Mexicana de Fútbol y pertenecía a la primera generación de esa institución, lo que le daba una formación seria y académicamente sólida, pero que en el mundo del fútbol mexicano de esa época no abría ninguna puerta de manera automática.

 El fútbol en México era [música] y en muchos aspectos sigue siendo un mundo de compadrazgos arraigados, de nombres familiares que se pasan de generación en generación, de linajes técnicos donde lo importante a veces no es lo que sabes ni lo que puedes hacer en la cancha, sino a quién conoces y qué debes. Un mundo donde los técnicos extranjeros llegaban con mayor facilidad que los nacionales, porque la cultura de la colonia intelectual todavía operaba en los rincones del poder deportivo.

 El Cheliz llegó a Puebla siendo casi un desconocido para el gran público. No venía de haber dirigido equipos grandes. No traía en el currículum campeonatos de Liga MX que le dieran peso específico. No llegaba recomendado por algún directivo poderoso de la Ciudad de México. Lo que traía era una metodología propia desarrollada en años de trabajo en categorías menores, una intensidad en el trabajo cotidiano que resultaba contagiosa para los grupos que dirigía y algo que muy pocos entrenadores en cualquier nivel del fútbol mundial saben hacer de manera

Read More