Una historia donde el control, los celos y las decisiones tomadas en silencio marcaron el rumbo de los hechos. Si quieres conocer todos los detalles, quédate hasta el final del video. El caso de Narumi Kurosaki. Las huellas, los rastros, los indicios y las evidencias. ayudan a los investigadores a resolver los crímenes.El pasado de la víctima y del victimario nos ayudan a comprender su comportamiento. Todo esto forma parte del expediente del caso y aquí te lo presento. Soy Ángel y te doy la bienvenida a este canal. Antes de empezar con el video, quisiera que me contaras desde dónde me estás viendo.
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A comienzos de diciembre de 2016, Narumi, una joven japonesa, se encontraba en Francia, donde vivía en una residencia universitaria mientras estudiaba. El sábado 3 de diciembre intercambió mensajes con su madre. En esa conversación le comentó que el invierno era intenso y que todo estaba congelado. Era una comunicación habitual entre ambas, ya que mantenían contacto frecuente pese a la distancia.
Sin saberlo, ese sería el último mensaje que enviaría. Al día siguiente, domingo 4 de diciembre, Narumi continuó con su rutina. asistió a su clase de baile y salió alrededor de las 4 de la tarde. Hasta ese momento no había nada fuera de lo normal. Sin embargo, después de esa tarde dejó de ser vista.
Con el paso de las horas, su ausencia comenzó a llamar la atención. No respondía mensajes, no regresó a sus actividades habituales y nadie tenía información sobre su paradero. Esto resultaba inusual considerando que era constante con sus estudios y solía mantenerse en contacto con su entorno. El lunes 5 de diciembre, al notar que no asistía a clases, algunos compañeros comenzaron a preocuparse.
Su ausencia no coincidía con su forma de actuar. Con el paso de los días, la falta de noticias comenzó a generar mayor inquietud, especialmente en su familia. Su madre continuó enviándole mensajes como lo hacía habitualmente, pero durante varios días no recibió respuesta. Lo que resultaba más llamativo no era solo el silencio, sino que los mensajes ni siquiera parecían como leídos, hasta que finalmente llegó una respuesta.
Era breve y poco clara. En ella, Narumi se disculpaba por no haber escrito antes y mencionaba que su amigo era muy posesivo. En los días siguientes, nuevos mensajes comenzaron a llegar tanto a su familia como a sus amigos. En ellos explicaba que tenía un problema con su pasaporte y que debía viajar al consulado japonés en León.
De hecho, se comprobó que el 6 de diciembre su tarjeta bancaria fue utilizada para comprar un boleto de tren la ciudad donde vivía y León en un trayecto solo de ida. Los mensajes continuaron durante algunos días más. En ese mismo contexto, también afirmaba que tenía una nueva relación y que había decidido marcharse por su cuenta.
Sin embargo, el 12 de diciembre toda comunicación se detuvo por completo. Desde ese momento no volvió a haber ninguna señal de Narumi. El 14 de diciembre, ante su ausencia prolongada, la institución donde estudiaba Narumi alertó a la policía. Ese mismo día, su madre fue notificada oficialmente de la desaparición.
Al día siguiente, el 15 de diciembre, los investigadores ingresaron a la habitación de la joven en la residencia universitaria. A primera vista, todo estaba en orden. Sin embargo, quienes la conocían señalaron que ella no solía ser especialmente ordenada, lo que llamó la atención de los agentes.
En el lugar encontraron su abrigo, además de su computadora portátil y su cartera que contenía 565 € en efectivo. Al revisar sus pertenencias, los detectives detectaron varias ausencias importantes. Faltaban una manta, una maleta, su pasaporte y su teléfono. Antes de retirarse, el equipo también levantó huellas dactilares de una taza encontrada en la habitación.
Durante la recopilación de testimonios dentro de la residencia, surgió un dato relevante. Varios estudiantes señalaron que en la madrugada del 5 de diciembre, alrededor de las 3:20, habían escuchado gritos seguidos de un golpe seco. Una de las estudiantes incluso comentó que el sonido le parecía el de alguien sufriendo intensamente, mientras que otro joven salió al pasillo para intentar identificar el origen del ruido sin lograrlo.
En ese momento, ninguno de ellos dio aviso a las autoridades. Con estos primeros antecedentes, la desaparición comenzó a ser tratada como un caso que requería una investigación más amplia. A medida que avanzaban las primeras diligencias, los investigadores comenzaron a centrar su atención en el entorno cercano de Narumi.
En ese contexto, una de las primeras personas en ser considerada fue Arthur del Piccolo, un joven con quien mantenía una relación en ese momento. Sin embargo, al ser interrogado, Arthur mencionó a otra persona, Nicolás Humberto Cepeda Contreras, quien había sido pareja de Narumi anteriormente. Según explicó, se trataba de alguien celoso y posesivo que incluso habría intervenido las redes sociales de la joven de acuerdo con lo que ella misma le había contado.
A partir de ese momento, los investigadores comenzaron a reconstruir el vínculo entre ambos. Narumi y Nicolás se habían conocido en 2014 en Japón. Él, de origen chileno, se encontraba en ese país para continuar su formación en negocios. Con el tiempo iniciaron una relación que se formalizó en febrero de 2015.
Meses después, en septiembre de ese mismo año, Narumi viajó a Chile, donde Nicolás la presentó a su familia como su novia. Para entonces, la relación se había consolidado. Sin embargo, hacia finales de 2015 y durante el año siguiente, la situación comenzó a cambiar. Mientras Nicolás regresaba a Chile y luego volvía a Japón con la intención de establecerse, Narumi empezaba a proyectar una etapa distinta en su vida, enfocada en salir al extranjero y continuar sus estudios.
En 2016, tras obtener una beca, viajó a Francia con el objetivo de estudiar el idioma. Se instaló en una residencia universitaria en el este del país, donde rápidamente empezó a adaptarse a su nuevo entorno y a construir una rutina marcada por sus estudios y nuevas amistades. Fue en ese contexto donde conoció a Arthur del Piccolo, un estudiante francés de la Escuela Nacional Superior de Mecánica y Microtecnología.
El interés entre ambos surgió de manera progresiva y con el tiempo iniciaron una relación mientras la relación de Narumi con Nicolás atravesaba su etapa final. A comienzos de octubre, Narumi tomó la decisión de terminar definitivamente su relación con Nicolás. A partir de ese momento, continuó con su vida en Francia, enfocada en sus estudios y en su nueva etapa personal.
Durante ese periodo mantenía contacto frecuente con su familia con quienes se comunicaba de forma regular pese a la distancia. Con estos antecedentes sobre lo más reciente en la vida de Narumi, volvamos a lo ocurrido en los días de su desaparición. La investigación dio un giro cuando los detectives lograron geolocalizar el teléfono de la joven la noche del 4 de diciembre.
Según esos registros, había estado en un restaurante ubicado a unos 20 km al sur de la ciudad donde vivía. Ese dato cobró mayor relevancia al detectar que la cuenta había sido pagada con una tarjeta bancaria chilena. Este elemento permitió vincular ese momento con Nicolás, quien hasta entonces no había sido considerado como una línea principal dentro de la investigación.
A partir de ese hallazgo, los investigadores comenzaron a revisar sus movimientos con mayor detalle. Poco después confirmaron que había viajado a Europa a finales de noviembre, llegando a Ginebra tras hacer escala en Madrid. Los registros permitieron establecer que entre el primero y el 4 de diciembre se desplazó en varias ocasiones hacia la ciudad donde vivía Narumi.
Incluso fue ubicado en las inmediaciones de la residencia universitaria y del centro donde ella estudiaba. El viernes 2 de diciembre, dos estudiantes lo vieron dentro de la residencia con quienes llegó a intercambiar algunas palabras. El 4 de diciembre por la noche, ambos coincidieron en un restaurante. Una cámara de seguridad los registró saliendo del lugar a las 9:57.
A las 10:58, nuevas imágenes captaron su llegada a la residencia universitaria. Los dos ingresaron a la residencia. Desde ese momento no se volvió a ver a Narumi. A partir de ahí, la investigación también se centró en lo que ocurrió en las horas y días posteriores. Según los registros, el vehículo que Nicolás había alquilado permaneció estacionado frente a la residencia durante horas.
En la madrugada del 6 de diciembre volvió a ponerse en movimiento. A partir de ese momento, los datos lo situaron nuevamente en zonas aisladas, entre ellas un bosque en el que ya había estado días antes. El 7 de diciembre devolvió el vehículo. De acuerdo con los empleados de la agencia, el auto estaba cubierto de barro por fuera y por dentro, especialmente en el área del conductor y en el maletero.
Ese mismo día salió de Francia y viajó a Barcelona, donde permaneció varios días en casa de un primo. Luego, el 12 de diciembre, se trasladó nuevamente a Ginebra para tomar un vuelo con destino a Santiago de Chile con escala en Madrid. Al día siguiente, ya en su país, regresó a su departamento. Con el avance de las diligencias, el caso comenzó a tomar una dirección distinta.
El 23 de diciembre, el jefe de la policía ofreció una conferencia de prensa en la que confirmó que la desaparición ya no era tratada como un hecho voluntario. Según explicó, los antecedentes reunidos indicaban que se estaba frente a un caso de carácter penal y que la joven había perdido la vida en circunstancias graves.
A partir de ese momento, la investigación se enfocó con mayor profundidad en los elementos que rodeaban a Nicolás. Uno de los principales fue el análisis de la computadora portátil de Narumi. Los peritajes permitieron revisar cerca de 1000 mensajes intercambiados entre ambos, principalmente entre finales de agosto y comienzos de octubre, periodo en el que la relación ya mostraba signos de deterioro.
De ese análisis surgió una imagen más clara de la dinámica entre ellos. Según los investigadores, en los mensajes quedaban reflejadas actitudes de celos y control por parte de Nicolás, mientras que Narumi manifestaba incomodidad frente a esa situación. En varias ocasiones las discusiones escalaron hasta el punto de que ella consideró acudir a la policía.
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Hacia septiembre de 2016, los conflictos entre ambos eran cada vez más frecuentes. Nicolás le exigía constantes muestras de compromiso y le pedía que dejara de relacionarse con personas que había conocido en Francia, entre ellas su nuevo novio, Arthur. Frente a estas exigencias, Narumi respondía con incomodidad.
En varios de los intercambios manifestaba su deseo de continuar con su vida en Francia y mantener su independencia. En ese contexto, tras una de las discusiones, Nicolás publicó un video dirigido a ella. En él planteaba condiciones para continuar la relación, fijando un plazo y estableciendo cambios en su comportamiento.
El mensaje fue interpretado como un ultimátum. Las tensiones continuaron en las semanas siguientes con reproches y desacuerdos constantes. Finalmente, a comienzos de octubre, la relación llegó a su fin. Para entonces, Narumi ya había iniciado una nueva etapa en Francia. Con los antecedentes reunidos hasta ese momento, las autoridades avanzaron hacia una etapa formal del proceso.
El 29 de diciembre de 2016, la Fiscalía Francesa emitió una orden de detención internacional contra Nicolás Humberto Cepeda Contreras. Sin embargo, al encontrarse en Chile, la situación se volvió más compleja. En un primer momento, la justicia chilena rechazó la solicitud de extradición presentada por Francia.
lo que impidió su traslado inmediato. Mientras tanto, el caso continuó generando impacto tanto en Francia como en Japón. La familia de Narumi siguió de cerca el proceso, insistiendo en que se esclareciera lo ocurrido. Con el paso del tiempo, el proceso judicial continuó avanzando en Chile. En febrero de 2017, Nicolás fue interrogado por la policía chilena en calidad de imputado.
Durante esa instancia negó cualquier participación en los hechos relacionados con la desaparición de Narumi. Meses después, la situación dio un giro. En 2018, la Corte Suprema de Chile aprobó finalmente la solicitud de extradición presentada por Francia, lo que permitió avanzar en su traslado para enfrentar el proceso judicial en ese país.
Tras esta decisión, Nicolás fue enviado a Francia, donde quedó a disposición de la justicia. Una vez allí, Nicolás quedó en prisión preventiva mientras avanzaba la investigación judicial en su contra. La fiscalía lo acusó formalmente de haberle quitado la vida a Narumi Kurosaki, a pesar de que nunca se encontró su cuerpo.
El caso se construyó sobre una serie de indicios, registros y testimonios que en conjunto buscaban reconstruir lo ocurrido. El juicio se inició en marzo de 2022 en la ciudad de Besansón. Durante las audiencias se presentaron distintos elementos recopilados a lo largo de la investigación. incluyendo los movimientos de Nicolás en Francia, los registros de cámaras de seguridad y el análisis de sus comunicaciones con la joven.
Desde el inicio, el proceso estuvo marcado por la complejidad del caso, ya que no existía un cuerpo ni una confesión directa, lo que obligó a centrar la acusación en la acumulación de pruebas circunstanciales. Durante el juicio, uno de los testimonios más esperados fue el de Arthur del Piccolo, quien declaró por videollamada. Al referirse a los días posteriores a la desaparición, explicó que la noche del 5 de diciembre fue hasta la residencia de Narumi porque no tenía noticias de ella.
Sin embargo, cuando intentó contactarla, recibió un mensaje en el que ella le decía que la presionaba demasiado, que había pasado el día con otro hombre y que estaba fuera de la ciudad. Aunque se fue molesto, en los días siguientes insistió en comunicarse con ella, pero solo recibió respuestas similares cada vez más extrañas.
Arthur también señaló que Narumi le había hablado de una relación anterior marcada por actitudes controladoras que la afectaban profundamente. Antes de terminar su declaración, sostuvo que necesitaba entender no solo cómo había desaparecido, sino también qué había ocurrido finalmente con ella.
Otro testimonio especialmente relevante fue el del primo de Nicolás, quien lo recibió en Barcelona pocos días después de la desaparición. Según relató, fue otro familiar quien le pidió que lo hospedara. Durante esos días, Nicolás le ocultó que había estado con Narumi y le aseguró que su viaje a Europa respondía a motivos académicos.
También le dijo que ya habían terminado y que estaba muy enamorado de otra chica. Incluso en más de una ocasión se refirió a Narumi en pasado. Otro elemento que llamó particularmente la atención fue que sabiendo que estudiaba medicina, Nicolás le habría hecho preguntas sobre mecanismos de muerte por privación de oxígeno.

¿Qué ocurría cuando a una persona se le impedía respirar? ¿Cuánto tiempo podía resistir sin hacerlo? ¿Y qué consecuencias podía tener? También declaró que Nicolás le pidió discreción, que no comentara su visita con nadie y que tampoco publicara nada al respecto en internet. Además de los testimonios, la fiscalía presentó una serie de elementos técnicos que buscaban reforzar la acusación.
Entre ellos, uno de los más relevantes fue el hallazgo de ADN de Narumi en el vehículo que Nicolás había alquilado durante su estancia en Francia. Este resultado fue considerado un elemento clave dentro de la investigación. También se analizaron las compras que realizó durante esos días. Según los registros, adquirió distintos elementos, entre ellos combustible, fósforos y cloro, lo que fue interpretado por la fiscalía como parte de una posible preparación o encubrimiento.
A esto se sumaron los mensajes enviados desde el teléfono de Narumi después de su desaparición. Para los investigadores, estos no correspondían a su forma habitual de comunicarse, lo que reforzaba la hipótesis de que habrían sido escritos por otra persona. En conjunto, estos elementos fueron presentados como parte de un mismo cuadro probatorio que buscaba sostener la acusación a pesar de la ausencia de un cuerpo.
Durante el juicio, Nicolás sostuvo su inocencia y negó haber tenido responsabilidad en la desaparición de Narumi. en su declaración, afirmó que la noche del 4 de diciembre se reunió con ella, pero que después de ese encuentro la joven decidió irse por su cuenta. Según su versión, no volvió a verla desde ese momento.
La defensa también cuestionó la interpretación de las pruebas presentadas por la fiscalía, señalando que se trataba de indicios y no de evidencia directa que permitiera establecer con certeza lo ocurrido. En ese sentido, plantearon que no existía una prueba concluyente que demostrara la forma en que Narumi habría perdido la vida ni el lugar donde habría ocurrido.
Con esta postura, la defensa buscó generar dudas razonables sobre la responsabilidad de Nicolás en los hechos. Tras varias semanas de audiencias, el tribunal emitió su veredicto en abril de 2022. Nicolás Humberto Cepeda Contreras fue declarado culpable por haberle quitado la vida a Narumi Kurosaki. A pesar de la ausencia de un cuerpo, los jueces consideraron que el conjunto de pruebas e indicios presentados durante el juicio era suficiente para establecer su responsabilidad.
Como resultado, fue condenado a una pena de 28 años de prisión. Con este fallo, el caso alcanzaba una primera resolución judicial. Sin embargo, el proceso no había llegado a su fin. Tras la primera condena, la defensa de Nicolás presentó un recurso de apelación, lo que dio inicio a un nuevo proceso judicial.
En esa instancia surgió un testimonio que introdujo una versión distinta de los hechos. Se trataba de un hombre identificado como Said Neremi, quien fue presentado por la defensa. Según su declaración, Narumi habría sido vista con vida el 11 de diciembre de 2016, 6 días después de que se le perdiera el rastro.
De acuerdo con su relato, el encuentro ocurrió en un restaurante donde la joven se encontraba acompañada por un hombre que intentaba tranquilizarla. Según lo que dijo haber escuchado, Narumi se mostraba angustiada y preocupada por su seguridad, mencionando la presencia de otra persona que la amenazaba.
Said afirmó que en un momento en que el acompañante se levantó de la mesa, se acercó a hablar con ella y le ofreció ayuda. Al preguntarle su nombre, ella respondió, “Narumi, aunque rechazó cualquier intento de asistencia.” Con el paso de los días, al ver el caso difundido en los medios de comunicación, aseguró haberla reconocido en las imágenes, por lo que decidió contactar a la policía para entregar su testimonio.
A pesar de este nuevo relato que planteaba dudas sobre la cronología de los hechos, el tribunal ratificó la condena de 28 años de prisión dictada previamente, pero el proceso judicial no terminó con esa decisión. En febrero de 2025, la Corte de Casación de Francia anuló el veredicto anterior, señalando irregularidades en el proceso y ordenó la realización de un tercer juicio.
De esta forma, el caso volvió a abrirse y fue llevado nuevamente a tribunales en 2026. Durante este nuevo proceso se revisaron otra vez las pruebas, los testimonios y los argumentos presentados en las instancias anteriores. Finalmente, el 26 de marzo de 2026, el tribunal emitió su decisión. Nicolás Humberto Cepeda Contreras fue declarado culpable por tercera vez.
En esta ocasión la sentencia fue cadena perpetua, estableciendo una resolución definitiva en el ámbito judicial. A pesar de que el cuerpo de Narumi nunca fue encontrado, a pesar de la resolución judicial, el caso de Narumi dejó una pregunta sin respuesta. ¿Dónde se encontraba su cuerpo? La investigación logró reconstruir lo ocurrido a partir de indicios, registros y testimonios, permitiendo establecer responsabilidades y dictar una condena.
Sin embargo, la ausencia de un hallazgo físico mantuvo abierta una parte de la historia. Para su familia, el proceso significó años de espera, incertidumbre y exposición pública con la necesidad constante de entender qué había sucedido. El caso también marcó un precedente al demostrar que es posible llegar a una condena incluso sin la presencia de un cuerpo, cuando el conjunto de pruebas permite sostener una reconstrucción coherente de los hechos.
Hoy el nombre de Narumi Kurosaki sigue asociado a una historia que cruzó fronteras y dejó una huella tanto en el ámbito judicial como en quienes siguieron el caso desde distintos países. Y bueno, querido oyente, hasta aquí el caso de hoy. Te espero en otra entrega para que juntos analicemos todos los detalles de los más terribles crímenes de la historia.
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