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JOHN WAYNE GACY – “POGO, EL PAYASO ASESINO”

Robert formaba parte de una familia estable y de clase media.  Estudiaba en Main West High School. era responsable, inteligente y soñaba con convertirse en astronauta. A pesar que se reportaban varios casos de desapariciones en Chicago, Robert no parecía cumplir con el perfil típico del adolescente que huye de casa por motivos económicos o familiares.

Aquello resultaba tan extraño que puso de inmediato en alerta a los investigadores y se informó de la situación al fiscal Terry Sullivan.  Según la declaración de su madre, Elizabeth Peht, el joven trabajaba como ayudante en una farmacia llamada Nisson, ubicada a solo ocho cuadras de su vivienda.

La mujer estaba de cumpleaños ese mismo día y había acordado recogerlo en su vehículo cerca  de las 22 horas para celebrar con toda la familia. Sin embargo, cuando Robert terminó su turno y se acercó a los estacionamientos, le pidió que lo esperara unos minutos.  Un contratista de obras que había entrado al establecimiento aquella tarde le ofreció un tentador empleo para la temporada de verano y debían conversar al respecto.

El pago era de $ la hora, el doble de lo que ganaba en la farmacia.  Elizabeth lo esperó más de 30 minutos, pero Robert no regresó. Finalmente,  la mujer se dirigió sola a casa, ya que su esposo y sus otros dos hijos la estaban esperando para la celebración.  En un principio pensaron que el chico había olvidado que su madre estaba de cumpleaños y que quizá había corrido alguna tienda cercana para comprar su regalo.

Pero los minutos pasaron y comenzaron a ponerse nerviosos.  Cerca de las 2320 horas, finalmente se dirigieron al departamento de policía de Plains para realizar la denuncia.  Poco antes de la medianoche, un par de agentes se presentaron en la farmacia Nisson e interrogaron a una compañera de trabajo de Robert.

Esta aseguró que el chico planeaba encontrarse con un individuo al finalizar su turno, ya que supuestamente le había ofrecido  un nuevo empleo esa misma tarde, confirmando el testimonio de la madre.  Los oficiales se contactaron con el propietario de la farmacia, Phil Torf, quien recordaba que cerca de las 18 horas John Wayne Gisy, el dueño de contratistas PDM, una empresa de pintura, remodelación y mantenimiento, lo había visitado para realizar un presupuesto por el rediseño de su local.

Torf mencionó a la policía que Geisy notó la presencia de Robert mientras el chico reponía la mercadería e incluso dijo en voz alta, “Caras nuevas, parece que se ha renovado el equipo.  Geisy se marchó poco después, pero volvería cerca de las 20 horas, ya que había olvidado su agenda sobre el mostrador.

Fue en ese momento en el cual cruzó un par de palabras con Robert Peht, según algunos testigos.  Mirado en retrospectiva, es probable que la agenda olvidada no fuera más que una estratagema de Geisy para regresar a la farmacia y entablar una conversación aparentemente casual con el chico sin despertar sospechas.

No existía ninguna prueba de que Robert realmente se hubiese reunido con el dueño de contratistas PDM aquella noche, pero los agentes decidieron revisar sus antecedentes penales, topándose con algo alarmante. 10 años antes, en diciembre de 1968, John Wayne Gy había sido arrestado en Iowa y encontrado culpable de abusar sexualmente de un joven de 15 años identificado como Donald Borges.

A pesar de que recibió una sentencia de 10 años de prisión, obtuvo la libertad vigilada solo 18 meses más tarde debido a su buen comportamiento. Por lo visto, en los años siguientes, Geisy no tuvo más encuentros con la ley, al menos hasta 1978. Entre enero y marzo de ese mismo año había sido denunciado por otros dos jóvenes que lo acusaban de secuestro, violación, tortura e intento de asesinato.

Por desgracia, las víctimas identificadas como Robert Donnel de 19 años y Jeffrey Rignal de 26 no contaban con ninguna prueba que lo incriminara y si bien Gisy fue arrestado, no tuvo demasiados problemas. en convencer a la policía de que era inocente. Este aseguró que posiblemente aquellos chicos solo querían chantajearlo y pudo acceder a la libertad bajo fianza hasta que el asunto se aclarara.

Esta vez, varios testigos lo vieron conversando con Robert Pe antes de que desapareciera. De hecho, aparentemente habían acordado reunirse cuando el chico terminara su jornada laboral.  En vista de todos estos antecedentes, los investigadores decidieron hacerle una visita.  Poco después de las 21 horas del 12 de diciembre, el teniente Joseph Kosenzac y un par de oficiales se presentaron en la vivienda de Gisi, ubicada en el 8213 de la avenida Summerdale en Norwood Park.

Se trataba de un barrio tranquilo habitado principalmente por familias de origen europeo, empleados municipales, policías y bomberos de la ciudad. Cuando Gay se abrió la puerta, recibió a los agentes con normalidad y preguntó en qué podía ayudarlos. Kosenzac le dijo que estaban investigando la desaparición de Robert Beast, un adolescente con el cual un par de testigos lo habían visto conversando el día anterior en la farmacia Nisson acerca de una oferta de empleo.

Si bien Geisy reconoció haber estado en el establecimiento y haber cruzado un par de palabras con uno de los dependientes, les conocía su nombre y negó haberle ofrecido trabajo.  Cuando Kusensac le solicitó que lo acompañara a la comisaría para aclarar el asunto, Geisy se negó. aseguró que estaba esperando el llamado de su madre desde Arcansas y que la noche anterior uno de sus tíos había fallecido.

Se encontraba organizando el funeral y no tenía tiempo para ir a declarar. El teniente Kensac insistió en que se trataba de un asunto delicado  y que necesitaban de su colaboración. Finalmente, Geisy se comprometió a presentarse en el departamento de policía a medianoche. Aunque estaba sumamente molesto.

Kensac no contaba con ninguna orden para hacerle seguimiento, ni mucho menos para detenerlo, por lo que no tuvo más alternativa que marcharse y esperar que aquel sujeto cumpliera su promesa. Cerca de las 3:30 de la madrugada del 13 de diciembre, Gisy se presentó en el departamento de policía de Desplains, preguntando por el teniente Kosensac, pero este ya se había marchado.

Se disculpó por la tardanza, afirmando que había sufrido un pequeño accidente con su vehículo durante el trayecto y que volvería cerca del mediodía. Geisy se fue a casa, durmió un par de horas y poco antes de las 11 de la mañana regresó a la estación de policía para prestar declaración.  En ese mismo instante, el teniente Joseph Kosenzac y el fiscal Terry Sullivan se encontraban en una oficina discutiendo el asunto.

Ambos estaban de acuerdo en que los antecedentes de Gisy eran alarmantes. Kosensac y su equipo sospechaban que Robert podía haber sido víctima de un secuestro. Quizá G se había abusado de él y lo mantenía en contra de su voluntad al interior de su casa. Fue así como uno de los oficiales distrajo a Geis conversando sobre otros asuntos durante un par de horas, mientras que el fiscal Sullivan consiguió que un juez firmara la orden de allanamiento.

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