Es la noche del 12 de febrero de 2022. El jardín etnobotánico de Oaxaca está cerrado al público. Adentro, 150 invitados seleccionados a mano entregan sus celulares en la entrada y los guardan en cajas de seguridad. Antes de pasar, cada uno presenta una prueba PCR. En el centro del salón, debajo de un arco de flores diseñado con un monograma de dos letras entrelazadas, una L y una E, hay una mujer de 77 años vestida de novia.
Es su tercera boda. Se llama Elva Ester Gordillo Morales. Durante 24 años decidió el destino de 1,700,000 maestros de este país. Había pasado 5 años y medio fuera del poder entre dos penales, un hospital y el arresto domiciliario. Esa noche volvía a sonreír frente a las cámaras y a su lado, vestido de traje oscuro, esperándola al final del pasillo, estaba el hombre con el que se iba a casar.
Tenía 36 años, 41 menos que ella. Tú seguramente la recuerdas. Esa mujer del pelo rubio platino peinado hacia arriba, los collares gigantes, las sonrisas largas al lado de cada presidente. que aparecía en el canal de las estrellas, en las portadas de las revistas, sentada junto a Salinas de Gortari, junto a Cedillo, junto a Fox, junto a Calderón, junto a Peña Nieto, la dueña del sindicato más grande de América Latina, la que tenía dos departamentos en Polanco, mansiones en California, jet privado y una tarjeta en
Neyman Marcus, donde gastó 2,100,000 en menos de 3 años. a ella, la maestra. Esa noche en Oaxaca, mientras el abogado joven le ponía el anillo, Ale, los maestros de la sección 22 de la Coordinadora Nacional rompieron el cerco policial, entraron al recinto, tiraron sillas, destrozaron los adornos florales, gritaron su nombre como insulto.
Adentro no se inmutó, ordenó que la fiesta siguiera y siguió. La orquesta comenzó el bals y cuando llegó el momento del baile principal, la pareja le pidió al DJ una canción específica. Le pidieron, “You are the first, the last, my everything, the Barry White.” Y Elva Ester Gordillo, la mujer a la que Forbes había nombrado en 2013 entre los 10 mexicanos más corruptos, bailaba con su abogado un tema de soul estadounidense, mientras del otro lado del muro, los maestros, que antes la llamaban con respeto, le gritaban ladrona.
Esa escena es el comienzo de esta historia, no el final. Hay algo que casi nadie contó sobre ese matrimonio. Algo que la prensa vio de lejos y no entendió. Lo que pasó esa noche en el Centro Cultural Santo Domingo parecía el regreso triunfal de una mujer poderosa que había encontrado el amor tarde en la vida. Pero detrás del vestido blanco y la sonrisa congelada había otra historia.
Esa boda fue la última gran fachada pública de una mujer a la que le estaban quitando todo dentro de su propia casa. El matrimonio con el hombre 41 años menor era apenas la superficie. Debajo había una traición de sangre, un partido político arrebatado por su propio yerno, una hija que llevaba años sin dirigirle la palabra y una deuda con el gobierno mexicano que en febrero de este año 2026 la Suprema Corte de Justicia acaba de confirmar.
Hoy vas a descubrir cuatro cosas que ningún documental sobre Elva Baer Gordillo te ha contado así. Ne primero, ¿quién era realmente Luis Antonio Lagunas Gutiérrez? El abogado joven antes de pisar el reclusorio femenil de Tepepan en 2013. ¿Cómo llegó a estar sentado frente a la maestra? ¿Y en qué momento exactamente esa relación profesional se convirtió en otra cosa? Segundo, los000 que Elva Ester transfirió a una sola tienda de San Diego entre marzo de 2009 y enero de 2012, las 59 camionetas Hammer que regaló entre maestros rurales
y la historia de una niña de Oaxaca, iraní Contreras Aragón, que ganó una de esas camionetas y tuvo que venderla porque su madre no tenía ni para la gasolina. Tercero, la traición de su propio yerno, Fernando González Sánchez, el esposo de su hija, Maric Cruz Montelongo. El día en que Elva Ester descubrió que el partido político que ella misma había impulsado ya no le pertenecía.
Y cuarto, ¿dónde vive hoy Elva Ester Gordillo a sus 81 años? ¿Cuánto le acaba de cobrar la Suprema Corte? ¿Y por qué la presidenta Claudia Shainbaum la mantiene lejos de su gobierno? Te voy a avisar cuando llegue cada una, pero para entender cómo fue posible que esta mujer terminara así, necesitas conocer primero el mundo que la hizo posible.
Esta historia no empieza la noche de la boda en Oaxaca, empieza cuatro décadas antes y empieza con algo que tú probablemente viste en tu propia televisión. Piénsalo un segundo. Era a finales de los años 80. El país estaba en la primera gran transformación después del terremoto del 85. La televisión la dominaba una sola empresa, Televisa y un solo señor, Coemilio Azcárraga Milmo, aquel que decía que hacía televisión para los jodidos.

En las casas, a la hora de comer, se veía el noticiero con Jacobo Zabludowski. Y por las tardes las mujeres del país veían las telenovelas de Verónica Castro, de Lucía Méndez, de Victoria Rufo. En las escuelas los niños cantaban el himno nacional todos los lunes y los maestros que les enseñaban esas canciones en cada rincón de México, desde las escuelas rurales de Chiapas hasta las primarias urbanas de Tijuana, pertenecían todos al mismo sindicato.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el SNTE, 1,700,000 trabajadores. Ese sindicato no era uno más, era la columna vertebral política del Partido Revolucionario Institucional. El PRI dependía del SNTE para ganar elecciones. El SNTE dependía del PRI para existir. Era una alianza construida a lo largo de cuatro décadas.
Y el hombre que controlaba ese sindicato en los años 80 se llamaba Carlos Honguitud Barrios. Jonguitud era lo que en México se llama un cacique sindical, un charro en el lenguaje de la calle. La palabra charro en el sindicalismo mexicano no tiene nada que ver con trajes de mariachi. Se refiere a los líderes que controlan a sus agremiados a cambio de favores políticos para el gobierno.
Un charro pone a votar a sus trabajadores por el partido que le conviene. A cambio, recibe dinero, poder y protección. Ese era el sistema y Jonguitud lo controlaba con mano de hierro. Pero en abril de 1989 algo pasó. El país tenía un presidente nuevo, Carlos Salinas de Gortari, de que había llegado al poder después de la elección más cuestionada de la historia moderna de México, la del fraude del 88.
Salinas necesitaba imponer autoridad y los maestros de las secciones rebeldes del sur, sobre todo en Chiapas, Oaxaca y Guerrero, estaban exigiéndole aumentos salariales y estaban tomando las calles. Salinas entendió que Yonguitud ya no podía controlarlos y lo sacó. lo obligó a renunciar el 23 de abril de 1989 en un evento público en Palacio Nacional.
Hongitud dejó de ser líder del SNTE y en su lugar Salinas colocó a una mujer casi desconocida fuera de los círculos internos. Una mujer nacida en Comitán, Chiapas, el 6 de febrero de 1945. Una mujer que había sido maestra de primaria, diputada federal y dirigente de la sección 9 del sindicato en la capital. Se llamaba Elva Ester Gordillo Morales. Tenía 44 años.
Nadie sabía quién era realmente. Recuerda esa fecha, 23 de abril de 1989. Es el día en que nació la maestra como figura nacional y es también el día en que, sin que nadie lo supiera, empezó a construirse la arquitectura del desastre que iba a estallar 24 años después. Para entender quién era esa mujer, hay que volver a Comitán. Chiapas, 1945.
Un pueblo del sur de México, frío, con casas de adobe, camino sin asfaltar. La niña Elba Ester nació en una familia de clase media rural, hija de un agrónomo y una maestra. Perdió a su padre siendo muy pequeña. Su madre, pues según la propia Elva Ester contó en sus memorias décadas después, trabajó hasta la extenuación para mantener a la familia.
La niña Elva Ester creció con dos convicciones que nunca la abandonaron. La primera, que una mujer sola con hijos en el México rural de los años 50 estaba destinada a ser aplastada. La segunda, que para escapar de ese destino había que pelear por cada centímetro de poder que se pudiera conseguir. A los 18 años se casó por primera vez con un profesor llamado Arturo Montelongo Martínez. Era 1963.
Con él tuvo a su hija Maric Cruz. A ese nombre vas a volver. A ese nombre vas a volver muchas veces en esta historia. En 1970, Elva Ester se mudó al municipio de Nezaalcoyotl en el Estado de México, uno de los lugares con más pobreza urbana del país en esa época. Ti ciudad Neza. En esos años era casi un campamento humano, calles sin asfalto, casas construidas con lámina y cartón, agua que llegaba en pipas cuando el gobierno se acordaba.
Y ahí, en ese escenario, empezó su doble vida. De día era maestra de primaria. Daba clases a niños que llegaban descalzos, que no tenían desayuno, que vivían en casas donde se filtraba el agua cuando llovía. De noche empezó a militar en el PRI y a subir los peldaños del sindicato. Era inteligente, rápida, ambiciosa.
Tenía memoria para los nombres, para las fechas, para los favores. Se hizo notar entre los líderes seccionales del Estado de México. En 1971 se casó por segunda vez, ahora con Francisco Arriola Urbina. Pero el matrimonio duró lo que duran las ambiciones cuando se vuelven más grandes que la vida privada.
Poco los años 70 en México fueron los años del hecheverrismo y del populismo priista. Los años en que los sindicatos oficiales eran la herramienta política más importante del régimen. Elbaester aprendió en esos años tres cosas que iba a usar durante el resto de su carrera. La primera, cómo mover a miles de personas a un evento sin que parezca un acarreo.
La segunda, ¿cómo conseguir que una comisión sindical te firme lo que necesitas sin leer el documento? Y la tercera, la más importante, cómo construir lealtades personales que sobrevivan a los cambios de gobierno. Para finales de los años 70, ya era secretaria general de la sección que agrupaba a los maestros del Valle de México.
Cuando Salinas la subió al Poder Nacional en 89, ella llevaba más de una década operando en el corazón mismo del aparato sindical. Osalinas no puso a una subordinada ingenua, puso a una mujer que llevaba 10 años aprendiendo a pelear por dentro. Para finales de los años 80, Elva Ester ya era diputada federal, líder seccional y pieza menor dentro del tablero mayor.
Tenía apenas 44 años cuando Salinas la nombró. Y esa es quizá la decisión política más importante que tomó el salinismo en materia sindical. Porque al colocar a Elva Ester Gordillo al frente del SNTE, Salinas creyó que estaba poniendo a una subordinada maleable, fácil de controlar, una mujer sin base propia que iba a deberle todo.
Se equivocó. se equivocó profundamente. En menos de 3 años, Elva Ester ya tenía su propia red, sus propios diputados, su propio partido interno, sus propios ingresos. Y cuando Salinas quiso removerla en 1994, descubrió que ya no podía. Guarda ese dato en la memoria, porque eso es lo que en política se llama un error fatal, darle demasiado poder a alguien creyendo que va a seguir siendo dependiente.
El poder, cuando se usa con habilidad, cambia al que lo recibe antes de que el que lo dio se dé cuenta. Durante los años 90, bajo la presidencia de Cedillo, Elva Ester Gordillo consolidó una maquinaria que nunca antes había existido en el sindicalismo mexicano. Cada maestro del país pagaba una cuota mensual al SNTE.
Esa cuota se descontaba directamente de su nómina sin que el maestro pudiera oponerse. El SNTE recibía mes tras mes una cantidad de dinero que nadie auditaba, que nadie cuestionaba, que no rendía cuentas a nadie. Se estima que entre 1989 y 2013 te emovió más de 60,000 millones de pesos en cuotas sindicales. 60,000 millones.
ni una sola auditoría externa en todo ese tiempo. Y al frente de ese río de dinero, una mujer que durante esos años se compraba bolsos hermés, cirugías plásticas y casas en el extranjero. Pero antes de entrar en los lujos, quiero que te detengas un momento en una historia muy concreta, una historia que casi no se cuenta.
Quiero que recuerdes un nombre. Iraní Contreras Aragón, una niña de Oaxaca. En 2009, la familia de irí participó en una rifa que organizó el SNT Edelva Ester Gordillo. Se llamaba Por nuestras escuelas, hagamos la tarea. El boleto costaba 100 pesos. Había 59 camionetas Hammer modelo H, tres de ese año para rifar, cada una con un valor de 41,900.
Iraní ganó una. La familia se emocionó. Salieron en los periódicos. Les tomaron fotos al lado del monstruo negro de 3 toneladas. Cuando la emoción bajó, la madre de iraní, Irma Aragón Pérez, se dio cuenta de un detalle. Esa camioneta necesitaba 32 galones de gasolina para llenar el tanque y ellos no tenían ni para el desayuno.
Irma Aragón Pérez salió en los medios a explicar lo que iba a hacer. iba a vender la camioneta, iba a usar el dinero para comprar un terreno y construirle una casa a su hija, porque esa familia vivía en un cuarto prestado. Esa era la realidad de los maestros rurales mexicanos en 2009, una familia a la que le regalan 41,900 y lo primero que hace es venderlo porque no tiene donde vivir.
Mientras tanto, en San Diego, California, no a la mujer que había organizado esa rifa compraba en la tienda Neyman Marcus. Bolsos que costaban más de lo que Iraní Contreras Aragón iba a recibir por vender la Hammer completa. Recuerda ese nombre, Iraní Contreras Aragón. Vas a volver a escucharlo. Porque lo que pasó con Iraní y su madre Irma no fue una excepción, fue la regla.
era cómo funcionaba el sistema y ese sistema, ese mecanismo estructural que permitió que una mujer controlara durante casi un cuarto de siglo el sindicato más grande de América Latina se llama charrismo sindical. No es una palabra cualquiera, es la palabra que vas a necesitar para entender todo lo que viene.
Y cuando termine este video, también vas a necesitarla para entender lo que sigue pasando hoy mismo en el SNTE bajo su nuevo líder, Alfonso Cepeda. Para llegar a esa parte, todavía falta mucho, porque la historia de la maestra no se entiende sin las tres personas que la acompañaron en su caída y que son las tres personas que más cerca estuvieron de ella cuando todo se derrumbó.
su hija Mari Cruz, su yerno Fernando González Sánchez y un abogado joven nacido en Chilapa, Guerrero, que entró a su vida un día específico de marzo de 2013, cuando ella estaba encerrada en Santa Marta a Catitla con dos cargos por delincuencia organizada. ¿Ese abogado le cambió la vida o se la terminó de destruir? Todavía no lo sabemos. con certeza.
Lo que sí sabemos es que sin él la historia que voy a contarte hoy tendría un final completamente distinto para entender cómo fue posible que una mujer nacida en un pueblo de Chiapas terminara gastando 2 millones de dólares en bolsas de diseñador en California. Hay que entender cómo funcionaba antes desde adentro el SNT Edelbava Ester Gordillo.
No la versión oficial, la versión real, la que los maestros conocían y callaban porque hablar costaba la plaza, la jubilación y a veces la vida. Cada maestro de México por mandato legal entregaba al SNT e una cuota equivalente a alrededor del 1% de su salario. Parece poco, es mucho. Con 1,700,000 agremiados, el sindicato recibía mensualmente decenas de millones de pesos sin tener que justificar ni un centavo.
tesorería no se auditaba externamente, la controlaba un pequeño círculo de personas designadas directamente por la maestra, entre ellas Nora Ugarte, la tesorera del sindicato, que terminaría siendo detenida junto con Elva Baester en 2013. Los recursos se movían por triangulaciones bancarias, cuentas en Suiza, cuentas en Estados Unidos, operaciones con recursos de procedencia ilícita, según los cargos que presentaría años después el procurador Jesús Murillo Caram.
Pero las cuotas eran apenas una parte del negocio, la otra parte era el comercio de plazas. En el sistema educativo mexicano, las plazas de maestro son el equivalente rural y urbano a una herencia. Una plaza de maestros se convierte con el tiempo en una jubilación, una pensión, una identidad, un patrimonio. Durante los años de Elva Ester, esas plazas se heredaban literalmente.
Un maestro que se jubilaba podía traspasar su plaza a su hijo, a su sobrino, a su yerno o si no tenía familiar interesado, podía venderla. Las plazas llegaron a costar entre 100,000 y 800,000 pesos dependiendo de la región. El dinero no se entregaba al gobierno, se entregaba al líder seccional del sindicato y de ahí subía.
Así funcionaba la pirámide. Piénsalo un momento. Un maestro rural que cobraba 6000 pesos al mes tenía que ahorrar durante años, a veces pedir préstamo, a veces hipotecar lo poco que tenía para poder pagar la plaza que le permitía empezar a trabajar. y el dinero que entregaba terminaba por canales indirectos en cuentas bancarias que iban subiendo hasta las alturas del sindicato.
Nadie auditaba ese flujo, nadie lo documentaba y nadie durante casi 25 años se atrevió a pararlo. Periodistas como Carlos Loret de Mola, Denise Maerker y Raimundo Riva Palacio fueron documentando durante años los detalles operativos del SNT. Sus reportajes describen un sistema que parecía una empresa privada disfrazada de gremio.
Había empresas contratistas vinculadas a familiares de dirigentes que vendían uniformes escolares al sindicato a precios inflados. Había cursos de capacitación que se cobraban, pero nunca se impartían. Había viajes a Disneylandia, a Cancún, a Acapulco, organizados como premios sindicales pagados con recursos del SNT, e a los que iban 500 o 600 maestros junto con una comitiva encabezada por la propia Elva Ester, y el costo por persona pasaba a formar parte del balance del sindicato como gasto de capacitación.
En 2008, una publicación del propio Instituto Federal de Acceso a la Información reveló que el SNT había gastado más de 400 millones de pesos en un solo año en conceptos que no tenían documentación soporte. Por la respuesta oficial del sindicato fue que los conceptos eran confidenciales por tratarse de asuntos internos de una organización privada y ahí terminaba el debate.
El control de las plazas tenía otra cara aún más dolorosa. Si un maestro se oponía al gordillismo, si se afiliaba a la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación. Si firmaba un desplegado crítico, si aparecía en alguna manifestación disidente, el castigo era inmediato. Se le cambiaba de plaza a la zona más remota de su estado.
Se le retrasaban los pagos durante meses. Se le bloqueaban las solicitudes de cambio de adscripción. La sección 22 de Oaxaca, la 18 de Michoacán y la nueve democrática de la Ciudad de México denunciaron durante años presiones sistemáticas y golpizas a comisionados sindicales y hostigamiento a maestros disidentes por parte de operadores cercanos al grupo dirigente del SNTE.
Hubo maestros que fueron cesados. Hubo maestras que fueron reubicadas a comunidades a 6 horas de camino de su familia. Hubo denuncias de pistoleros enviados a reuniones magisteriales disidentes. Nunca se abrió una investigación seria. El sindicato oficialmente negó todo. Los maestros castigados siguieron dando clases, callados, porque hablar costaba la plaza.
En el año 2000, cuando Vicente Fox ganó la presidencia y sacó al PRI de Los Pinos por primera vez en 70 años, Elba Ester entendió antes que nadie que el país había cambiado y se adaptó. negoció con Fox, le entregó votos del magisterio, le consiguió el control del Senado, a cambio pidió y obtuvo poder. A su sindicato se volvió indispensable para cualquier gobierno fuera del partido que fuera.
Para 2005, Elba Ester había fundado junto a su yerno y otros operadores políticos un partido propio, Nueva Alianza, conocido como Panal, un partido diseñado específicamente para servir de pieza de cambio en las negociaciones electorales. Ella decidía a quién apoyaba el panal y con quién apoyaba. Ella ganaba cargos para sus allegados, contratos para sus empresas, protección para sus operaciones.
La ruptura con el PRI tenía un fondo personal, además de político. En 2005, siendo todavía secretaria general del PRI nacional, el segundo cargo más importante del partido, Elva Ester, tuvo un choque directo con Roberto Madrazo Pintado, entonces presidente del partido y candidato presidencial en ciernes. Madrazo la quería fuera.
O me ella quería quedarse. El choque fue público, feo, humillante para ambos. Elva Ester salió de la Secretaría General y al salir salió furiosa. Se llevó a los suyos, construyó el panal como venganza y como instrumento. Y en 2006, cuando Madrazo aspiraba a la presidencia, ella hizo todo lo posible para hundirlo. El panal en la boleta no sumaba muchos votos, pero sumaba los suficientes.
Y Madrazo terminó en un humillante tercer lugar, superado tanto por Calderón como por López Obrador. Elva Ester Gordillo había cobrado su venganza política. En 2006, cuando Felipe Calderón ganó la presidencia por apenas medio punto porcentual de diferencia contra Andrés Manuel López Obrador, todo el mundo sabía quién había inclinado la balanza.
Elva Ester Gordillo. Con los votos que el panal dio a Calderón en ciertas regiones clave a más los votos del magisterio que ella movilizó, el resultado electoral cambió y Calderón, apenas instalado en Los Pinos, le pagó el favor. Le entregó la Secretaría de Educación Pública para un cercano de ella.
le permitió colocar a su yerno Fernando González Sánchez como subsecretario de educación básica. fue el momento de máximo poder de la maestra, el momento en que mandaba más que muchos gobernadores, más que muchos secretarios de Estado, más que casi cualquier figura del PRI al que seguía perteneciendo. Y fue también el momento en que perdió el sentido de los límites, porque cuando el poder no tiene contrapeso, la persona que lo ejerce empieza a confundir sus propios deseos. con reglas generales.
Si quería una bolsa Hermes Virkin de 80,000 pesos, la encargaba directamente a París. Si quería una casa en Coronado, California, la compraba en efectivo por ,700,000. Si quería rejuvenecer, viajaba cuatro veces en un solo año a clínicas de cirugía estética en San Diego. Si quería regalarle hammers a sus seccionales para celebrar un aniversario del sindicato.
Mandaba comprar 59 hammers. Todo se hacía, todo se pagaba. Nadie preguntaba. En esos años, en algún pueblo de Oaxaca, la niña iraní Contreras Aragón y su madre Irma vendían una de esas hammers que ellas mismas habían ganado porque no tenían ni para comprar un litro de leche. A eso en economía, se le llama extracción. Es cuando una estructura recoge recursos de los de abajo y los concentra arriba.
El SNTE de Elva Ester Gordillo fue durante 24 años una de las máquinas de extracción más perfectas que produjo la política mexicana. Y aquí viene lo primero que te prometí al principio del video. Quizá tú conoces a alguien, quizá una hermana, una sobrina, una vecina, alguien que se enamoró de un hombre mucho menor que ella.
cuando ya estaba segura de que eso no le iba a pasar nunca. Quizá al principio no entendiste por qué. Quizá la familia se dividió. Quizá hubo pleitos que todavía no se resuelven. Lo que vas a escuchar ahora es la historia de una mujer poderosa que conoció a un hombre 41 años menor en el peor momento de su vida dentro de una prisión.
Y lo que pasó entre ellos en los 10 años siguientes, entre 2013 y 2022, es una de las historias más extrañas del poder mexicano. Presta atención porque hay fechas que importan. Luis Antonio Lagunas Gutiérrez nació en Chilapa, Guerrero. La ciudad de Chilapa es conocida por dos cosas. se por sus trajes típicos bordados a mano y por ser una de las zonas con mayor presencia del narcotráfico en el estado de Guerrero.
De ahí venía Luis Antonio, hijo de familia trabajadora sin antecedentes políticos. Estudió la carrera de derecho en la Universidad Lasalle, en la Ciudad de México. Eresó en 2007 con mención honorífica. Después hizo una maestría en políticas públicas en la Universidad Iberoamericana. Es decir, no era un abogado cualquiera, era un joven de provincia con buenas credenciales académicas, bien preparado, ambicioso.
En 2012 o 2013, con 27 o 28 años, entró a trabajar al despacho de Marco Antonio del Toro, Carazo. Ese despacho era y sigue siendo uno de los más prestigiosos en derecho penal federal de México. Del Toro había defendido al líder minero, Napoleón Gómez Urrutia, o tenía experiencia con sindicatos perseguidos políticamente.
Y el 26 de febrero de 2013 del Toro recibió el caso que iba a cambiar la historia de su despacho. Le pidieron defender a Elva Ester Gordillo. Para esa defensa del toro necesitaba un equipo y uno de los abogados jóvenes que asignó al caso fue Luis Antonio Lagunas. Su función inicial era técnica, servir de enlace entre el despacho y la clienta, revisar expedientes, traducir a lenguaje cotidiano los cargos, las fechas, los documentos.
Era un trabajo de asistente legal, pero el trabajo exigía visitas constantes al penal y esas visitas se volvieron con el tiempo algo distinto. Según reportó el periodista Raimundo Riva Palacio, en 2016 a Laguna se convirtió en un gestor eficiente de las necesidades de la maestra dentro del penal de Santa Marta a Catitla Io y después del penal de Tepepan.
le llevaba a documentos, le llevaba a mensajes de su familia, le llevaba a comida especial, le llevaba las noticias del SNT, le llevaba flores. En los primeros meses él era uno más del equipo, pero alrededor de 2015 algo cambió. Riva Palacio reportó que Lagunas había salido del despacho de Del Toro a finales de 2014 y que la maestra lo había contratado directamente para seguir atendiéndola ya sin vínculo con el despacho principal.
En ese momento, Lagunas dejó de ser un abogado del equipo. Se convirtió en el hombre de confianza personal de una mujer de 70 años que estaba presa, sola, traicionada por casi todos sus aliados. Erondi que veía en ese joven a alguien que no la juzgaba. Imagínatelo un segundo. Una mujer de 70 años que 24 meses antes era la más poderosa del país, ahora encerrada en una celda de un penal federal.
Sus antiguos aliados, los mismos con los que había tomado café en Los Pinos, ya no contestaban sus llamadas. Sus colegas del PRI la trataban como una vergüenza que había que esconder. Su yerno Fernando empezaba a moverse en solitario. Su hija Maric Cruz tenía sus propios problemas y ahí, en ese aislamiento absoluto, entraba tres veces por semana un abogado de 28 años, educado, guapo, paciente, que la escuchaba, que no le pedía nada a cambio, o al menos eso parecía.
En 2016, según la columna Serpientes y escaleras del periodista Salvador García Soto, la pareja intentó casarse por primera vez. Ella estaba todavía presa. Él interpuso un amparo ante el juzgado undécimo del registro civil de la Ciudad de México, pidiendo que la boda se realizara dentro del penal o en la casa de arresto domiciliario de Cuajimalpa, donde ella había sido trasladada después.
La fecha prevista era el 2 de enero de 2016. La boda no se realizó. Los papeles no estaban completos, faltaban las actas de nacimiento originales. El amparo nunca llegó a resolverse, pero el solo intento era una declaración pública. Ya eran pareja, ya lo había decidido ella, ya se lo había dicho a su familia y la familia lo rechazó. Esta parte de la historia casi no se contó en la prensa nacional por una razón simple.
Elva Ester, incluso en la cárcel, seguía teniendo poder para silenciar rumores, pero las conversaciones internas fueron documentadas después por periodistas cercanos al caso. Su hija Maric Cruz Montelongo, con la que había tenido la relación más cercana de toda su vida, se puso en contra del matrimonio. Le dijo a su madre que Lagunas la estaba usando.
le dijo que un hombre de 30 años no se enamora verdaderamente de una mujer de 71 que está presa y a punto de perderlo todo. Le dijo que estaba cayendo en una trampa de la que no iba a poder salir. Su madre no le hizo caso. La relación madre e hija se enfrió desde ese momento. Nunca volvió a ser lo que fue.
Y años después, cuando finalmente se realizó la boda en Oaxaca, Maric Cruz no estuvo presente. Quizá tú has vivido algo parecido en tu propia familia, un familiar mayor. A veces la madre, a veces la abuela, a veces la tía y ni que en la última etapa de la vida se enamora de alguien que a todos les parece sospechoso. La familia se divide, los hijos dicen una cosa, los hermanos dicen otra.
Y en el centro del remolino está esa mujer mayor que ya no quiere escuchar a nadie porque cree que esto es lo último bueno que le va a pasar. La historia de Elva Ester y Luis Antonio Lagunas es esa historia, pero contada en escala nacional, con un sindicato de por medio, con cuentas bancarias congeladas, con un partido político que estaba a punto de cambiar de dueño.
Pero para que entiendas la dimensión real de lo que estaba a punto de pasar en la familia Gordillo, necesitas entender primero cómo cayó Elva Baer. No la caída que todos recuerdan, la del aeropuerto de Toluca, sino la caída anterior, la que la hizo posible. Porque el 26 de febrero de 2013, a cuando bajó de ese jet privado y la esperaban las cámaras y los marinos, Elva Ester Gordillo ya llevaba semanas caminando al borde del abismo, aunque ella no lo supiera.
Y el hombre que le estaba acabando la fosa no era su enemigo histórico, López Obrador. No era tampoco Calderón. era el hombre que acababa de ganar la presidencia 6 meses antes y que necesitaba con urgencia una figura simbólica que sacrificar para inaugurar su gobierno. Ese hombre se llamaba Enrique Peña Nieto y lo que hizo con Elva Baer Gordillo fue al mismo tiempo un golpe maestro de imagen y una traición política de libro.
El primero de diciembre de 2012, Enrique Peña Nieto tomó posesión como presidente de México. Ese mismo día firmó al lado de los líderes de los tres partidos principales el llamado Pacto por México. Era un acuerdo para sacar adelante una serie de reformas estructurales energética, acendaria, de telecomunicaciones y educativa.
La reforma educativa era el centro simbólico del pacto y la reforma educativa chocaba de frente con el poder de Elva Ester Gordillo. Porque la reforma, tal como la había diseñado el equipo de Peña Nieto, obligaba a que los maestros fueran evaluados para poder conservar la plaza. Acababa con la herencia de plazas, acababa con el intercambio de plazas por dinero, acababa en la práctica con uno de los mecanismos centrales del poder de la maestra.
Elba Ester no aceptó la reforma, la rechazó públicamente. Salió a declarar que los maestros no se iban a someter. Amenazó con movilizaciones. Amenazó con votar en contra en las cámaras, donde ella controlaba diputados del panal. Y ahí cometió el error más grande de su carrera política. Subestimó a Peña Nieto.
Peña Nieto no era Calderón. Peña Nieto no era Fox. Peña Nieto venía del PRI duro, del Estado de México, de la escuela política de Arturo Montiel, donde las confrontaciones con figuras sindicales rebeldes se resolvían rápido y sin piedad. Detrás de su cara sonriente de galán de telenovela había un aparato de estado que llevaba meses preparando el expediente judicial contra Elba Ester.
La Procuraduría General de la República, bajo el mando de Jesús Murillo Caram tenía listos los documentos bancarios, tenía las transferencias a Neyman Marcus, tenía los movimientos de cuentas en Suiza, tenía el historial completo de compras con tarjeta en Louis Witon, en Cartier, en Chanel. Solo faltaba apretar el botón.
Guarda esa fecha, 26 de febrero de 2013. Faltaban apenas dos meses y 26 días para que se cumplieran los 24 años exactos desde que Elbaester había tomado las riendas del SNT en aquel día de abril de 89, casi un cuarto de siglo de poder. Esa tarde Elva Ester viajó a San Diego, California, donde tenía una de sus residencias.
La de Green Turtle Village en la isla de Coronado. Seis habitaciones, siete baños, vista a la bahía. Valor de mercado 1,700,000. Pasó la tarde en su casa y a las 6 de la tarde, hora del Pacífico, subió a un jet privado y despegó rumbo al aeropuerto internacional Adolfo López Mateos en Toluca, Estado de México.
El plan era regresar a la Ciudad de México para una reunión con dirigentes de Nueva Alianza. Cuando el Jet aterrizó en Toluca, Uda al bajar por la escalera, Elva Ester vio algo que no esperaba. En la pista la esperaban elementos de la Procuraduría General de la República y detrás de ellos elementos de la Marina Armada de México armados con uniformes negros.
La detuvieron ahí mismo en la pista, sin gritos, sin forcejeos. Delante de las cámaras de los medios. que alguien había avisado para que estuvieran presentes. Los cargos leídos esa misma noche por Jesús Murillo Caram en conferencia de prensa eran tres operaciones con recursos de procedencia ilícita, delincuencia organizada y lavado de dinero por un monto inicial de 978 millones de pesos.
Aunque el monto total investigado llegaría a superar los 2000 millones de pesos en movimientos no justificados del sindicato. Esa misma noche, Elva Ester Gordillo ingresó al Centro Femenil de Readaptación Social de Santa Marta a Catitla en Iztapalapa. Su nueva dirección. La mujer que dormía en sues presidenciales en París pasó su primera noche como presa en una celda compartida de un penal del oriente de la Ciudad de México.
Los primeros días en Santa Marta fueron quizá los más duros de toda su vida. Santa Marta es un penal sobrepoblado, caluroso, ruidoso. Sus internas son mujeres acusadas de todo. Robo, secuestro, homicidio, narcotráfico. Elva Ester llegó con sus trajes de marca, sus collares, sus perlas. Se los quitaron antes de entrar al módulo.
La vistieron con el uniforme café que usan todas. La peinaron de trenza. Le dieron una bandeja de plástico y le asignaron una celda. En los pasillos la reconocían. Algunas internas le gritaban o otras le daban los buenos días con respeto confuso. Ella, según contó su defensa después, durmió las primeras noches con una sudadera encima de la sábana porque no podía soportar el frío del concreto.
Tenía 68 años. Llevaba cinco décadas acostumbrada a camas de hoteles cinco estrellas. Junto a ella fueron detenidos otros cuatro implicados: Isaías Gallardo, José Manuel Díaz, Nora Ugarte, tesorera del sindicato, y la persona clave en el manejo del dinero, y Eric Rodríguez. Los cinco fueron procesados en paralelo.
Sus rostros aparecieron en los noticiarios de la noche. Ah Uarte, sobre todo, se convirtió rápidamente en un personaje secundario de la historia, porque ella era la que firmaba muchos de los cheques, la que autorizaba las transferencias a Neyman Marcus, la que sabía el detalle de cada operación irregular.
Ah, durante semanas, la prensa especuló si Nora Ugarte iba a hablar, si iba a volverse colaboradora de la Procuraduría. si iba a entregar a la maestra a cambio de una reducción de condena. Nunca lo hizo. Según colaboradores cercanos, la lealtad de Nora Ugarte a Elva Ester era tal que prefirió el proceso completo antes que traicionarla.
Fue un caso raro. Pocas veces, en la historia reciente de México, una subalterna del poder sindical se mantuvo tan firme bajo presión federal. Aquí viene lo segundo que te prometí al principio. Quizá tú has trabajado años de tu vida ganando poco. Quizá tú todavía recuerdas cuando criaste a tus hijos con un salario que alcanzaba para lo indispensable y a veces ni para eso.
Quizá todavía conservas la costumbre de revisar dos veces el recibo del supermercado, porque cada peso importa. Si es así o necesitas escuchar las cifras que la Procuraduría General de la República hizo públicas la tarde del 27 de febrero de 2013, un día después de la detención, porque esas cifras ajustadas a tus propios ingresos de esa época son una obscenidad.
Primera cifra. Entre marzo de 2009 y enero de 2012, es decir, en 34 meses, Elva Ester Gordillo realizó 22 transferencias bancarias desde cuentas personales y empresariales vinculadas a ella hacia una sola tienda departamental, la tienda Neyman Marcus de Fashion Valley en San Diego, California. El monto total de esas transferencias fue de ,100,000.
Si lo convertimos al tipo de cambio de esa época, hablamos de aproximadamente 27,267,000 pesos. 2,100,000 en ropa o bolsos, accesorios y zapatos. No en bienes raíces, no en automóviles, en ropa. Segunda cifra. Hubo además otras transferencias bancarias internacionales por la vía de otras cuentas, también hacia Neyman Marcus por 900,000 adicionales.
Eso eleva el gasto total en una sola cadena de tiendas a 3 millones de dólares. 39 millones de pesos del tipo de cambio de esa época, gastados en menos de 3 años en compra de ropa y accesorios para una sola persona. Tercera cifra. Su salario oficial como dirigente del SNTE, el salario que ella declaraba a la Secretaría de Educación Pública era de 31,398 pesos al mes, es decir, 376,776 pesos al año.
Si sumamos sus ingresos oficiales de los 34 meses en los que gastó los 100000, su ingreso total declarado en ese periodo fue de aproximadamente 1,67,000 pesos. Con un ingreso declarado de 1 millón de pesos gastó 27 millones, es decir, 27 veces más de lo que oficialmente ganaba. Para que te lo imagines mejor, si tú ganas 15,000 pesos al mes, 34 meses de salario te dan 510,000 pesos.
Ahora, imagínate que en esos mismos 34 meses vas a una sola tienda y gastas 13,770,000 pesos. Esa es la proporción. Y no hablamos de una cuenta bancaria empresarial, hablamos de compras personales, bolsos hermés, zapatos de Chanel, abrigos de Prada, cinturones de Gucci, ropa para una mujer de 60 y tantos años que ya se consideraba a sí misma, según sus propias declaraciones, una figura pública que tenía que vestirse bien.
La propia procuraduría documentó además que entre julio de 2011 y enero de 2012 se realizaron cuatro transferencias, desde cuentas vinculadas a ella hacia clínicas de cirugía estética y hospitales privados en California por un total de 17,263. La maestra, a sus 67 años cumplidos en ese momento, seguía realizándose intervenciones periódicas de rejuvenecimiento facial en San Diego.
Según el reportaje del periódico Reforma del 9 de marzo de 2013, las clínicas a las que acudía estaban entre las más prestigiosas de Estados Unidos. Elva Ester temía envejecer e esa era una de las cosas que todos sus allegados confirmaron después. Ella, que había construido todo su poder a partir de la imagen de la madre protectora de los maestros, no podía aceptar que la imagen envejeciera.
Y en ese mismo periodo, los maestros a los que ella decía representar ganaban entre 6,000 y 11,000 pesos al mes en las zonas rurales. Vivían en casas que muchas veces no tenían agua potable. Caminaban kilómetros para llegar a las escuelas. Compra de su propio bolsillo las gomas de borrar, los marcadores, los cuadernos para los niños más pobres.
Y una vez al año en la junta general del sindicato aplaudían a la maestra que aparecía en el estrado con trajes que costaban más que el salario anual de 20 de ellos juntos. ¿Te acuerdas del nombre que te pedí que guardaras en el bloque anterior? Iraní Contreras Aragón o en la niña de Oaxaca, la de la Hammer.
Su madre, Irma Aragón Pérez, en 2009, cuando declaró a los medios que iba a vender la camioneta, dio un dato exacto. Dijo que el dinero de la venta lo iba a usar para comprar un terreno y construir una casa. Con el ingreso de una sola de las transferencias que Elva Ester hizo a Neyman Marcus, la familia Contreras Aragón habría podido pagarse esa casa, comprar otro terreno y asegurar la educación universitaria de la niña iraní hasta el final con una sola transferencia. La maestra hizo 22.
Si esto que estás escuchando te duele, si te indigna, si sientes que estas historias no deben olvidarse, déjame pedirte un favor. No nos hagas hacerlo solos. Aquí en este rincón pequeño del internet, donde nos juntamos a recordar la verdad que las revistas y los programas de chismes nunca contaron, co estamos construyendo una comunidad, una comunidad de mujeres y de hombres también que ya no se conforman con las versiones oficiales, que quieren saber qué pasó de verdad, si este video te está acompañando, si te está abriendo
los ojos, Dale a suscribirte. No por nosotros, por las iraní del mundo, por las irmas del mundo, por todas las mujeres que fueron pisoteadas para que otras pudieran tener jet privado. Suscribirte es decir, yo también quiero que estas historias no se pierdan. Vuelvo a la historia. En marzo de 2013, apenas un mes después de su detención, Elva Ester Gordillo tuvo un primer golpe de suerte dentro del sistema judicial.
El 24 de septiembre de 2013, el juez Francisco Javier Sarabia, titular del juzgado cuarto de distrito en materia de amparo, le concedió un amparo por defectos procesales. Según Sarabia, la Procuraduría había fundamentado mal el expediente y había vulnerado el derecho al debido proceso. Pero la Procuraduría no se quedó quieta.
Interpuso recurso el 3 de octubre. y el 8 de octubre consiguió una nueva orden de apreciónsión por defraudación fiscal. Al día siguiente, el 9 de octubre, la policía federal notificó a Elva Ester la nueva orden dentro de Santa Marta a Catitla. Era una formalidad, ya estaba presa. Dos días después, el 11 de octubre, el juzgado 14 de distrito en materia penal le dictó un segundo auto de formal prisión.
esta vez por defraudación fiscal equiparable a 2,190,000 pesos. Y ahí empezó el proceso largo, el proceso que iba a durar 5 años completos, los 5 años más raros de la vida de Elva Ester Gordillo y los 5 años en los que, según versiones documentadas después por periodistas cercanos al caso, empezó a crecer la relación entre ella y Luis Antonio Lagunas, lo que venía en los siguientes 5 años, entre 2013 y 18 iba a cambiar todo.
Y lo que iba a cambiar no era solo el destino legal de Elba Ester. Lo que iba a cambiar en silencio era la estructura de poder interna de su propia familia. Porque mientras ella peleaba el proceso judicial desde el penal, afuera su yerno Fernando González Sánchez estaba moviendo piezas que ella no podía ver. Y cuando saliera, 5 años después iba a descubrir que la familia que había construido ya no era suya.
Pasó todo el año 2014, pasó 2015, pasó 2016, pasó 2017. Y Elva Ester seguía presa primero en Santa Marta, luego la trasladaron a Tepepán o el centro femenil de Tepepán. También en Shochimilco, un penal con mejores condiciones, diseñado para internas con necesidades especiales de salud.
En algún momento del proceso, por razones médicas que su defensa explotó hábilmente, la trasladaron a un hospital militar. Y en diciembre de 2017, después de 4 años y 10 meses de proceso, consiguió por fin el arresto domiciliario. Su abogado principal, Marco Antonio del Toro, había hecho un trabajo técnico impecable. Mientras tanto, Luis Antonio Lagunas se había convertido ya para entonces en su asistente personal permanente.
Estaba con ella todos los días. vivía prácticamente en su casa de Cuajimalpa, donde cumplía el arresto. Le llevaba las medicinas, le leía los documentos, le hablaba de su futuro y entonces vino la decisión que lo cambió todo. El 1 de julio de 2018, Andrés Manuel López Obrador ganó la presidencia de México con más del 53% de los votos.
El PRI, al que Elva Ester había pertenecido durante casi 50 años sufrió la derrota electoral más grande de su historia. Peña Nieto salía humillado y algo curioso pasó en los siguientes 38 días, entre el 1 de julio, día de la elección, y el 8 de agosto, día en que López Obrador aún no tomaba posesión, pero ya era presidente electo.
La Procuraduría General de la República decidió retirar sus recursos contra los amparos pendientes de Elva Ester Gordillo. dejaron caer el caso. El 8 de agosto de 2018, el juez Miguel Ángel Aguilar López, titular del primer tribunal unitario en materia penal en la Ciudad de México, se declaró procedente el incidente de sobreseguimiento del proceso.
Consideró que las pruebas acumuladas durante 5 años no acreditaban la responsabilidad de Gordillo. Ese mismo día, a las 6 de la mañana, Elva Ester Gordillo salió de su arresto domiciliario como mujer libre, totalmente exonerada, al menos en lo penal federal. En paralelo, ese mismo día, López Obrador oficialmente era proclamado presidente electo.
La coincidencia de fechas fue tan evidente que hasta el mismo López Obrador en sus mañaneras posteriores llegó a reconocer que la intervención de su gobierno influyó en la liberación. Recuerda eso. La mujer a la que Peña Nieto encerró para inaugurar su sexenio salió el mismo día en que se oficializaba el triunfo del presidente que venía a derrotar al PRI.
En México las casualidades nunca son casualidades, son causalidades. A alguien desde el nuevo gobierno que aún no tomaba posesión había movido las piezas. Pero el triunfo de la liberación duró poco, porque Elva Ester Gordillo, a sus 73 años salió de la cárcel con un plan claro y no se dio cuenta de que el mundo ya no era el mismo.
quería recuperar el sindicato, quería recuperar su partido, quería recuperar su lugar en la política nacional, quería sentarse a negociar con López Obrador, quería hacer lo mismo que había hecho con Fox, con Calderón, con Peña Nieto en su momento de auge. Pero las piezas del tablero habían cambiado. El SNT ya no era suyo.
Dos días después de su detención, el 28 de febrero de 2013, Juan Díaz de la Torre, un dirigente cercano a ella, pero también un operador político con ambiciones propias y asumió la direncia del sindicato por decisión del 36º Consejo General reunido de urgencia en Guadalajara. Díaz de la Torre había sido su secretario particular en los años 90.
cuando Elva Ester encabezaba la Confederación Nacional de Organizaciones Populares del PRI, había sido su brazo derecho durante 20 años y el día en que la detuvieron declaró públicamente su lealtad. Dijo que confiaba en la maestra, dijo que esperaba justicia. Pero en abril de 2013, apenas dos meses después, cuando la prensa le preguntó por qué no la había visitado en Tepepán, Díaz de la Torre respondió que estaba muy ocupado, que no le alcanzaban las 24 horas del día.
nunca la visitó. apoyó la reforma educativa de Peña Nieto que ella había combatido. Y con el paso de los años el SNT se fue realineando. Cuando López Obrador llegó al poder, nombró como su secretario de educación a Esteban Moctezuma, un hombre que detestaba el charrismo sindical al estilo gordillo. Moctezuma ayudó a que en el SN te subiera Alfonso Cepeda Salas.
un dirigente de Coahuila desde 2018. Cepeda operó con total lealtad al nuevo régimen. Le entregó los votos del magisterio a Morena. A cambio, Morena lo protegió. En 2023, cuando Elva Ester intentó acercarse a Claudia Shainbaum para pedirle apoyo político de cara a la campaña de 2024, descubrió que no la querían cerca.
Marcelo Ebrar, con quien tenía mejor relación, intentó facilitar una reunión. No se logró. Shainbaum, según fuentes del propio partido, desprecia el estilo sindical que Elva Ester representa. Nunca la ha recibido. Aquí viene lo tercero que te prometí al principio. Quizá tú conoces esta escena. Una madre mayor que se pasó la vida trabajando, que construyó todo lo que tiene la familia, regresa a su casa después de una larga enfermedad y descubre que en su ausencia algo cambió.
Los hijos se acomodaron, la nuera tomó decisiones, el yerno se acercó a los asuntos del negocio y cuando la madre trata de recuperar su lugar, descubre que ya no la escuchan como antes. Que los hijos la quieren, sí, pero ya no le obedecen. Que su palabra, que durante décadas valía más que cualquier contrato, ahora es solo una opinión más entre otras.
Es una de las experiencias más dolorosas que le pueden pasar a una mujer mayor. Y le pasó a Elva Ester Gordillo con una dimensión brutal, porque lo que ella descubrió al salir de la cárcel no fue que su familia la había olvidado, fue que su propio yerno le había robado el partido. Fernando González Sánchez es el esposo de Maric Cruz Montelongo, la hija de Elva Ester.
Maric Cruz, que es médica de profesión, se casó con él a principios de los años 2000. Fernando González Sánchez no era un político cualquiera, era, de hecho, un operador cercano al círculo de la maestra. En 2007, durante el sexenio de Calderón, llegó a ser subsecretario de educación básica en la Secretaría de Educación Pública. Fue uno de los cuadros que Elva Baester colocó en el gobierno a cambio de los votos que le entregó al PAN.
Durante años, Fernando fue el yerno obediente, el operador leal, el hombre de confianza dentro del círculo familiar. Eh, pero cuando Elbava Ester entró a prisión en 2013, Fernando empezó a moverse solo, al principio por instrucciones de su suegra para cuidar los intereses políticos con el tiempo por instinto propio, para acomodar esos intereses a su conveniencia.
Durante los primeros dos años de prisión de la maestra, Fernando la visitaba cada semana, le llevaba informes, le preguntaba qué decisión tomar en cada movimiento político. Mantenía la apariencia absoluta de subordinación. Pero por fuera del penal, en las oficinas donde se manejaban los hilos de Nueva Alianza, empezaba a tomar decisiones sin consultarle.
Colocó a sus propios operadores en puestos clave, cambió las reglas internas de financiamiento, renegoció alianzas con otros partidos que ella no habría aceptado. Y cuando el panal perdió el registro en 2018, de Fernando no esperó a que Elva Ester saliera para reconstruir. empezó a diseñar el nuevo vehículo partidario casi de inmediato con el apoyo de su esposa Maric Cruz y de un grupo reducido de antiguos gordillistas.
El año clave fue 2020. El partido Nueva Alianza, el Panal había perdido el registro en las elecciones de 2018. se había disuelto. Pero Fernando González Sánchez, con el apoyo de Maricuz Montelongo y de un grupo de operadores cercanos, creó un nuevo partido. Lo llamaron Redes Sociales Progresistas, RSP. El partido tenía claramente el ADN político de Elva Ester.
Muchos de sus dirigentes eran antiguos cordillistas, pero la dirigencia formal la ocupaba Fernando. El Instituto Nacional Electoral, el INE, negó inicialmente el registro. Hubo observaciones serias, irregularidades en el proceso de afiliación a posible intervención del aparato sindical. aportaciones no identificadas. Pero en 2020 el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación revocó la negativa del INE y le otorgó el registro al partido.
Fernando González Sánchez era el líder oficial. Elva Ester Gordillo seguía siendo en el arresto domiciliario la figura simbólica, pero el poder formal estaba en manos del yerno. El 11 de febrero de 2022, cuando Elva Ester Gordillo se casó en Oaxaca con Luis Antonio Lagunas, el invitado que más visible estaba en las fotos fue Fernando González Sánchez.
La imagen que compartió en redes sociales fue la de un hombre sonriente, elegante, aplaudiendo al lado del altar. Pero lo que esa foto escondía era otra realidad. Meses antes, Oelva Ester había descubierto que Fernando estaba operando el partido sin consultarle, que estaba colocando a sus propios allegados en puestos que originalmente eran para gordillistas de confianza, que estaba manejando la tesorería como si el RSP fuera de él.
Cuando ella reclamó, Fernando le dijo lo que ningún yerno le había dicho a la maestra en 40 años. Le dijo que ya era otro tiempo y además estaba el otro asunto familiar. Luis Antonio Lagunas, el abogado joven que se había convertido en pareja de Elva Ester, también había sido candidato a diputado federal por redes sociales progresistas en las elecciones intermedias de 2021.
Es decir, el yerno le dio candidatura en el partido al novio de la suegra. Lo que podría parecer un gesto de apoyo familiar era en realidad una jugada política inteligente de Fernando. Y al hacer candidato a Lagunas, Fernando cumplía un compromiso con Elba Ester, pero al mismo tiempo metía a Lagunas al tablero del partido como subordinado suyo y así mantenía a raya a la maestra, que ya no podía mover al abogado sin pasar por el yerno.
El desenlace llegó rápido. En las elecciones intermedias de 2021, redes sociales progresistas no alcanzó el 3% de votación requerido para conservar el registro. Luis Antonio Lagunas no ganó la Diputación. Fernando González Sánchez perdió el proyecto y el partido se disolvió poco después.
Con eso terminó la última estructura formal que Elva Ester Gordillo tenía en la política mexicana. Ya no tenía sindicato, ya no tenía partido, ya no tenía candidatos, solo le quedaba a Luis Antonio Lagunas y una familia fracturada. ¿Dónde estaba su hija Maric Cruz en ese momento? ¿Dónde estaba la mujer que durante 55 años había sido la persona más cercana a Elva Ester, la que la había acompañado en cada campaña, la que la había visitado en cada penal? La que había llorado cuando la metieron a Santa Marta.
Las fuentes cercanas al caso confirman que Maricuz Montelongo no fue a la boda de su madre con Luis Antonio Lagunas, que no se reconcilió nunca con esa relación, que la herida por el matrimonio con el hombre 41 años menor nunca se cerró. Maric Cruz, según estas mismas fuentes, opinaba que Lagunas se había beneficiado de su madre en el peor momento, cuando ella estaba presa, sola, aislada de todos, y opinaba que su padrastro, de trein y tantos años había actuado menos como abogado y más como cazador.
misma noche de la boda, mientras adentro sonaba Barry White, ani afuera protestaban los maestros de la sección 22 de Oaxaca. Esa sección, la 22, había sido durante décadas la más rebelde del SNTE, la más opuesta al gordillismo, la más combativa. Y esa noche sus integrantes hicieron algo que a casi nadie le sorprendió.
irrumpieron en el jardín etnobotánico del Centro Cultural Santo Domingo. Tiraron los adornos, rompieron las sillas, llegaron hasta la puerta del salón principal. Elementos de protección civil y escoltas privadas los contuvieron. La boda siguió, pero los maestros mandaron un mensaje claro. Para ellos, Elva Ester Gordillo no era una novia, era una ladrona vestida de blanco y su matrimonio no era una boda, era una fiesta de impunidad.
Eso fue lo que quedó de la mujer más poderosa del sindicalismo mexicano. Una boda en Oaxaca sin su hija, un partido perdido por su yerno un sindicato controlado ya por otros. una exoneración judicial que no le devolvió el lugar en la política nacional y un matrimonio con un hombre de 36 años que había entrado a su vida en el peor momento y que se había quedado.
La pregunta que flotaba en el aire esa noche y que sigue flotando hoy 4 años después es una pregunta que ningún documental se ha atrevido a responder con honestidad. Luis Antonio Lagunas ama de verdad a Elva Ester Gordillo o se casó con ella por razones que solo él conoce. Nunca vamos a saberlo con certeza, pero hay datos y los datos hablan por sí solos.
Aquí viene lo cuarto y último que te prometí al principio del video. Hoy en abril de 2026, Elva Ester Gordillo Morales tiene 81 años. Nadie sabe con absoluta certeza dónde vive. Hay tres versiones circulando entre periodistas políticos mexicanos. La primera dice que vive todavía en su departamento de Polanco, en la calle Galileo número 7, el mismo lugar donde cumplió arresto domiciliario, custodiado ahora por personal privado.
La segunda dice que se mudó al fraccionamiento exclusivo Club de Golf Bosques de Santa Fe, donde tenía un piso de 700 m² que originalmente quería usar como prisión domiciliaria. Y la tercera, la más comentada en columnas políticas, dice que ha pasado largas temporadas en Inglaterra, fuera del alcance del fisco mexicano y lejos de cualquier posible detención extraterritorial.
Esa tercera versión nunca ha sido confirmada oficialmente, pero fue publicada por el diario Cuadratín de Oaxaca en enero de 2024. Elva Ester mantiene un perfil bajísimo, no da entrevistas, no aparece en eventos públicos. Su cuenta de Facebook se actualiza ocasionalmente con mensajes genéricos sobre los maestros.
Hay quienes aseguran que los mensajes los escribe Luis Antonio Lagunas. El 19 de febrero de este año 2026, la Suprema Corte de Justicia de la Nación cerró un capítulo que la exlíderesa llevaba arrastrando desde 2013. Por unanimidad, el pleno del Alto Tribunal aprobó el proyecto de la ministra Lenia Batres Guadarrama y le dio la razón a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Gordillo deberá pagar al fisco federal 19,269,323 pesos por impuestos sobre la renta correspondiente a los ejercicios fiscales de 2008 y 2009. Y la Corte revocó una decisión previa de la entonces presidenta del tribunal, Norma Piña Hernández, que había admitido el recurso de revisión. En defensa, la maestra Gordillo argumentó que los ingresos que el SAT le estaba cobrando no eran ingresos propios, sino recursos recibidos para gastos del sindicato.
Pero no presentó una sola prueba documental que lo sostuviera, ni una orden del sindicato, ni un comprobante, ni una firma. Y la Corte, sin discusión confirmó el adeudo. 19 millones de pesos. Si pones a una persona que gane 20,000 pesos al mes, le llevaría 95 años pagar ese adeudo trabajando cada mes sin descanso. Eso es lo que le debe Elbava Ester Gordillo al Estado mexicano por dos años de ingresos que nunca pudo justificar.
Y eso no incluye otra resolución anterior de 2021, donde la Corte también le confirmó un pago adicional por otro ejercicio fiscal. El total acumulado que se le ha reclamado en impuestos supera los 40 millones de pesos. Hasta hoy la exdirigente no ha pagado completamente ninguno de los dos montos y todavía le quedan, según expertos fiscalistas mexicanos, posibles reclamos pendientes por ejercicios posteriores que el SAT aún está revisando.
El mecanismo estructural que hizo posible todo esto, el charrismo sindical, no desapareció con la caída de Elba Ester, cambió de dueño. El SNTE hoy sigue siendo el sindicato más grande de América Latina. Sigue cobrando cuotas automáticas a cada maestro del país. Sigue moviendo decenas de millones de pesos al mes sin auditorías externas.
La diferencia es que ahora responde a Morena. Su dirigente, Alfonso Cepeda Salas, ya ha jurado lealtad a los gobiernos de López Obrador primero y de Sainbaum después. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, sigue siendo el contrapeso crítico que fue siempre. Pero el sindicato grande, el oficial, el del 1700,000 maestros, sigue operando como lo hizo siempre.
El charro cambió, la estructura sigue y eso significa que las historias de niñas como iraní, Contreras, Aragón, aunque ya no se llamen así y aunque ya no sean hammers, siguen ocurriendo en los pueblos pobres de Oaxaca, de Guerrero, de Chiapas, de donde venía la misma elva Ester Gordillo hace 75 años. Alfonso Cepeda, el dirigente actual del SNTE, llegó al cargo en 2018, apenas dos meses después de que Elva Ester salió de la cárcel.
Cepeda es de Coahuila. fue diputado federal e construyó su carrera dentro del propio sindicato bajo la sombra gordillista, aunque con prudencia, sin colocarse demasiado cerca del círculo íntimo. Cuando Morena llegó al poder, Cepeda entendió rápido lo que había que hacer. Se alineó, entregó a Morena los votos del magisterio en las elecciones intermedias y en la presidencial.
A cambio, el gobierno le permitió conservar la estructura del SNT e sin modificaciones profundas. Las cuotas siguen siendo automáticas, las plazas siguen siendo hereditarias en la práctica, aunque la reforma educativa de Peña Nieto intentó acabar con eso y la contrarreforma de López Obrador dejó las cosas a medio camino.
El SN te sigue financiándose con un modelo que ningún otro gremio de México tiene. Y eso, según analistas de política educativa como Gilberto Guevara Niebla o Marco Fernández, es exactamente lo mismo que permitió que Elva Baester construyera su imperio personal. Es decir, si hoy vuelve a aparecer otra el Ester, una que sepa moverse con el nuevo régimen, que tenga paciencia, que construya lealtades adentro, el aparato está listo para recibirla.
Las herramientas existen, las cuotas automáticas existen, las plazas heredadas existen, la falta de auditorías existe, solo falta que una persona suficientemente hábil tome el control y entonces el ciclo entero puede volver a empezar, no con los mismos nombres, con otros, pero con la misma dinámica.
Lo único que realmente cayó en 2013 fue una mujer, no el sistema. ¿Qué pasó con las demás personas de esta historia? Fernando González Sánchez, el Yerno, después de perder el registro de redes sociales progresistas, Amo intentó durante 2022 y 2023 reactivar la estructura con otro nombre, no lo logró. En 2024, según fuentes del propio Movimiento Nacional Progresista, Fernando consideró irse al extranjero a concluir una maestría.
Hoy mantiene un perfil discreto. Su relación con Maric Cruz Montelongo sigue. Su relación con su suegra no. Maric Cruz, por su parte, después de años sin hablar con su madre, según fuentes cercanas, habría limado las asperezas parcialmente alrededor de 2023. Pero la relación nunca volvió a ser la que fue.
El resentimiento por la boda con lagunas permanece intacto. Luis Antonio Lagunas Gutiérrez sigue siendo el esposo de Elva Ester. Tiene ahora 40 años. sigue acompañándola a todas las apariciones públicas menores que ella hace. Ah, sigue siendo su abogado personal en los asuntos fiscales que quedan pendientes con el SAT. Y la niña iraní Contreras Aragón.
No se sabe con certeza dónde está hoy el último rastro público de la familia Contreras Aragón es de 2009 cuando salieron en los medios con la Hammer. Después nada. Hay testimonios parciales de habitantes de la comunidad de Oaxaca, de donde era originaria iraní, que aseguran que la familia vendió la camioneta, como había anunciado, compró un terreno pequeño y levantó una casa humilde.
Iraní hoy debería tener alrededor de 29 años si vive. Algunos medios regionales han intentado localizarla sin éxito. Su historia, que sirvió brevemente para exponer el contraste entre la vida de los maestros y la vida de la maestra, quedó sepultada en la avalancha de historias similares que nunca se contaron.
Eh, quizá tú tienes una hija o una hermana o una sobrina que es maestra hoy. Quizá conoces a una mujer que se levanta a las 5 de la mañana para llegar a una escuela pública donde le pagan 12,000 pesos al mes y le descuentan la cuota sindical que nunca le explicaron a dónde va. Quizá esa mujer te ha contado historias de sus compañeros que murieron pobres.
de sus compañeras que se jubilaron después de 35 años con pensiones humillantes de los niños a los que les enseñan con materiales que compran de su propio bolsillo. Esas mujeres son las herederas invisibles de la historia que acabas de escuchar y siguen pagando la cuota del sindicato. Sigue sin haber auditorías externas.
Sigue todo igual. Antes de cerrar, quiero que volvamos a la escena con la que empezamos. Quiero que vuelvas a imaginarla conmigo la noche del 12 de febrero de 2022 en Oaxaca, el jardín etnobotánico del Centro Cultural Santo Domingo. Los 150 invitados entregando sus celulares en la entrada, la prueba PCR en la mesa, el arco de flores con el monograma de dos letras entrelazadas, una L y una E.
La novia de 77 años, el novio de 36. Afuera, los maestros de la sección 22 rompiendo el cerco y llegando hasta la puerta. Adentro la orquesta esperando y el momento en que el DJ pone la canción que la pareja había pedido. You are the first, the last, my everything. Barry White. Una canción de 1974. del año en que Elva Ester Gordillo cumplía 29 años y era apenas una diputada federal desconocida, una canción que habla del amor como principio, como final y como todo.
Y mientras Elva Ester bailaba con Luis Antonio esa canción, ocurrían todas al mismo tiempo cosas que ella aún no sabía. Su hija Maricuz estaba en otra ciudad sin acudir a la boda, sin contestar las llamadas. Su yerno Fernando, que aplaudía en primera fila, ya llevaba un año operando el partido por cuenta propia.
El SNTE, que ella creía que seguía siendo suyo de alguna manera, ya respondía al nuevo régimen. El SAT, que entonces parecía un problema menor, ya estaba preparando los expedientes que en 2025 y 2026 la Suprema Corte iba a confirmar. Y la canción que ella había elegido por romántica decía una cosa que ninguno de los dos escuchó con atención esa noche.
Decía: “You are the first, the last, my everything.” Eres lo primero, lo último, mi todo. Para ella, 41 años mayor que él, ¿no? Luis Antonio, probablemente era lo último, el último capítulo de una vida demasiado larga, el último hombre, el último matrimonio, la última oportunidad de algo que se pareciera al amor en medio del desastre de todo lo demás.
Para él, de 36 años ese día, con toda una carrera por delante, Elva Ester quizá fue lo primero, la primera gran clienta, la primera vez que se cruzó con el poder a nivel nacional, la primera historia que se contará sobre él en los libros de política mexicana cuando todo esto se estudie dentro de 30 años.
Lo primero para él, lo último para ella. Y entre esos dos extremos, una canción de Barry White sonando en una noche de Oaxaca con 150 invitados mirando y los maestros afuera gritando ladrona. Esa es la maestra del final. A no la mujer joven de Comitán que se fue a Nezaalcoyotl con un diploma de normalista y unas ganas feroces de no ser aplastada.
No la dirigente que en abril de 89 se paró al lado de Salinas en Palacio Nacional. No la mujer que en 2006 le dio la elección a Calderón. No la que gastó 2,100,000 en Neyman Marcus. Esa es la elva Ester Gordillo del final. Una mujer de 77 años bailando con un hombre que podría ser su nieto, en una boda donde su hija no fue, bajo las amenazas de los maestros que antes la aplaudían en un país donde ya nadie le abre la puerta.
La maestra sin alumnos, la maestra sin sindicato, la maestra sin partido, con una sola cosa que todavía le queda. El apodo que le pusieron los suyos hace 40 años y que ya no significa lo que significaba. La maestra en 41 años de diferencia.000 gastados en Neyman Marcus. 59 hammers repartidas en comunidades que vivían sin agua, 19 millones de pesos en impuestos no pagados, una hija que no habla con su madre, un yerno que le quitó el partido, un abogado joven que se quedó con todo lo demás y, al fondo de todo los nombres de las personas
reales que pagaron con su vida entera el costo de un sistema que las usó y las tiró. Iraní Contreras Aragón, Irma Aragón Pérez, 1,700,000 maestras y maestros anónimos. Sus nombres no salen en los documentales, no hay placas con sus apellidos en los edificios del sindicato, pero sin ellos nada de lo que escuchaste hoy habría sido posible.

Y sin recordarlos, esta historia pierde su razón de ser. Si llegaste hasta aquí o quiero darte las gracias de corazón en México, en Estados Unidos, en Colombia, en Argentina, en España, en cada rincón donde alguien esté escuchando esto, tú eres parte de una comunidad pequeña, pero terca que se niega a olvidar, que se niega a aceptar que la verdad detrás del glamur se pierda.
Cada una de ustedes, cada una de nuestras espectadoras y espectadores es un eslabón contra el silencio. Cuéntame en los comentarios cuál es el primer recuerdo que tienes de Elva Ester Gordillo. ¿La recuerdas en las conferencias de prensa de los años 90? ¿La viste en alguna entrega de premios del magisterio en tu escuela? Tu mamá o tu abuela fue maestra y te habló alguna vez de ella.
escríbelo en los comentarios porque tu memoria, la tuya personal es más valiosa que todo el archivo oficial junto. Y la próxima vez que nos encontremos vamos a contar la historia de otra mujer que tuvo mucho, perdió casi todo y dejó marcas profundas en la historia de nuestro continente. Todavía no te digo su nombre, pero te adelanto una cosa.
Esta otra historia tiene que ver con un secreto que se guardó durante tres décadas dentro de una de las familias más famosas de México y cuando lo cuente vas a querer oírlo dos veces para estar segura de lo que acabas de escuchar. Hasta aquí la historia de Elva Ester Gordillo. Hasta aquí la última noche del jardín etnobotánico.
Hasta aquí la canción de Barry White. Hasta aquí la maestra.