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🇲🇽🚨VERACRUZ DESPIERTA EN CRISIS: GAFES CATEAN FARO COLONIAL Y HALLAN ARSENAL DEL CJNG: 88 SICARIOS

Un estado que la mayoría del país conoce por sus jarochos, por el puerto, por el café de altura y por esa humedad que te pega en la cara desde que bajas del avión. Un estado que durante siglos fue la puerta de entrada de México al mundo y que hoy, pues hoy es otra cosa, es una de las plazas más ensangrentadas del país, un territorio donde el cártel Jalisco Nueva Generación lleva años construyendo algo que muy poca gente entiende en su dimensión real.
Pero este video no es sobre el CJEGGG en general. Fíjate bien, porque esto que te voy a contar es específico, es concreto y hay partes que te van a dejar con la boca abierta. En las primeras horas de un martes, elementos del grupo aeromóvil de fuerzas especialesis, los gafes, para los que no los conocen, rodearon una estructura colonial en la costa veracruzana, Faro.
Un faro de más de 100 años de antigüedad, de esos que uno ve en las postales y piensa que son patrimonio histórico, que son de museo, que son inocentes. 88 sicarios, eso fue lo que encontraron adentro. 88 hombres armados. viviendo dentro y alrededor de esas estructuras con un arsenal que los propios militares tardaron horas en catalogar.


Y te digo algo más, lo que encontraron dentro del faro en sí, lo que había en las paredes, en los cuartos, en los niveles superiores, eso todavía lo estamos procesando, pero llegaremos ahí. Primero déjame contarte cómo llegamos a este punto, que la historia detrás de este operativo tiene más capas de las que imaginas. Veracruz lleva años siendo un campo de batalla silencioso.
Silencioso en el sentido de que los medios nacionales le dan cobertura intermitente, pero las comunidades costeras llevan viviendo bajo presión del crimen organizado desde hace más de una década. El CJNG entró al estado con fuerza entre 2015 y 2017, desplazando estructuras locales que antes controlaban rutas portuarias y corredores de distribución.
Y cuando el Jalisco entra a un territorio, no llega de visita, llega a quedarse, a construir, a ramificarse. Lo que fue construyendo en Veracruz fue una red logística que muchos analistas de seguridad describen como una de las más sofisticadas del cártel fuera de Jalisco. Rutas marimas hacia el Golfo, puntos de vigilancia en la sierra, casas de seguridad en municipios que nadie en la Ciudad de México podría ubicar en un mapa.
Pues bien, uno de esos puntos de vigilancia resultó ser Faro. Un faro colonial que desde hace décadas está fuera de servicio como infraestructura de navegación, pero que tiene algo que para el CJEG valía más que cualquier bodega, altura, visibilidad y una pared de historia que hace que nadie lo voltee a ver con sospecha.
¿Cómo te explico lo que significa eso en términos estratégicos? Imagínate que tienes que esconder algo, no en el sentido de meterlo en una caja y guardarla bajo la cama, sino en el sentido de instalar una operación permanente con 88 personas que necesitan comer, dormir, comunicarse, recibir órdenes y cumplirlas sin que nadie de afuera entienda qué está pasando ahí adentro.
Lausiución más obvia es el anonimato, un lugar que no llame la atención, que no genere preguntas, que sea lo suficientemente alejado de los centros de vigilancia como para operar sin interferencias. Un faro colonial fuera de servicio en la costa veracruzana cumple todos esos criterios al mismo tiempo. Autoridades municipales de la zona no tenían registro de actividad inusual en el inmueble, o eso declararon el INAC, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, que en teoría tiene responsabilidad sobre estructuras coloniales con valor
patrimonial, tampoco había reportado nada. El Faro llevaba años catalogado como inmueble en desuso pendiente de rehabilitación, una de esas categorías burocráticas que en México equivale a decir que nadie le está poniendo atención. Y en ese vacío de atención institucional, alguien encontró exactamente el espacio que necesitaba.
Ese es uno de los patrones más inquietantes del crimen organizado moderno en México. La capacidad de leer el mapa institucional del Estado para identificar exactamente dónde están los huecos. No son huecos físicos nada más, son huecos de competencia, de jurisdicción, de presupuesto, de voluntad política.
El CJNG en particular ha demostrado en múltiples ocasiones que tiene la inteligencia operativa para identificar esos huecos y explotarlos antes de que el Estado los cierre. Un faro en desuso que pertenece técnicamente a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, pero que está en un municipio donde la policía local tiene tres patrullas y la marina más cercana está a hora y media.
Eso es un hueco, un hueco enorme. Y durante al menos 2 años, probablemente más, ese hueco fue ocupado con una precisión y una permanencia que estamos apenas comenzando a comprender. Espérate. Antes de contarte qué encontraron los gafes en los niveles superiores de esa estructura, necesito que entiendas cómo funciona la inteligencia militar cuando se trata de objetivos como este.
Lo que encontraron adentro no fue resultado de un golpe de suerte. La Secretaría de la Defensa Nacional Sedena llevaba, según fuentes cercanas al operativo, aproximadamente 9 meses moniciriando movimientos inusuales a zona esteróster donde se ubica Faro. 9 meses. Eso te da idea del nivel de planificación que requiere un operativo de esta naturaleza.
No es que alguien llame por teléfono y diga, “Oye, hay narcoso y a la siguiente semana ya están los militares ahí. El proceso de inteligencia, la recolección de datos, la confirmación de identidades, la selección del momento de intervención, todo eso toma tiempo. ¿Qué tipo de movimientos estaban detectando? Eso es una de las primeras señales.
Cuando en un lugar con fachada civil empieza a haber rotaciones regulares de grupos de hombres, cuando hay patrones de consumo que no corresponden al perfil del inmueble. Cuando hay actividad nocturna que no tiene explicación lógica, la inteligencia militar empiezas a prestar atención.
Y en es este caso las señales llevaban meses acumulándose. Hay otro elemento que vale la pena mencionar aquí, aunque los detalles son escasos. Según información que circula entre fuentes vinculadas al sector de seguridad, parte del proceso de inteligencia que llevó al operativo incluyó interpstación de comunicaciones. El CJNG usa sistemas de comunicación encriptada, sí, y los han ido sofisticando con el tiempo, pero ningún sistema es perfecto y las organizaciones que llevan años operando tienden a desarrollar rutinas.
Las rutinas crean patrones y los patrones suficiente tiempo de observación empiezan a hablar. También estuvo el trabajo de campo, la inteligencia humana y que es el término técnico para lo que en términos simples es información recopilada por personas en el terreno, no por sistemas electrónicos. Hay informantes, no siempre voluntarios, no siempre confifiables, pero hay personas en esas comunidades costeras que en algún momento, por alguna razón, decidieron comunicar algo a alguien.
Ese f

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