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La niña de La Voz Kids que falleció durante el concurso / Irailia Latorre 

La niña de La Voz Kids que falleció durante el concurso / Irailia Latorre 

 El 10 de marzo de 14 a las 8:20 de la tarde, Iraila la Torre Ruiz falleció en su casa de Valencia. Tenía solo 11 años. Lo que hace que este caso sea único en la crónica social  y televisiva de España es que en el preciso instante en que su vida se apagaba, millones de personas la veían cantar y sonreír en la pantalla de sus televisores.

Iraila se había convertido en un fenómeno de masas gracias al programa La Voz Kids. Pero mientras el país celebraba su talento, ella libraba una batalla final contra una enfermedad que la acompañaba desde los 6 años. Su muerte no fue un suceso  repentino, sino el desenlace de una lucha técnica y emocional que transformó la investigación del  cáncer infantil en España.

Iraila la Torre fue hija única de Juan la Torre, un taxista  y actor, y Amparo Ruiz. Creció en un apartamento en el barrio de Patrais en Valencia, en un entorno donde el arte era una prioridad absoluta. Su padre, que dedicó 10 años al teatro antes de que la salud de su hija lo obligara a retirarse, detectó su talento cuando Irila tenía solo 2 años.

En la guardería, los profesores se sorprendieron al descubrir que la pequeña cantaba las canciones de la serie Los Lumis con una afinación perfecta, al punto de pensar que alguien había encendido una radio en el aula. Su formación fue rigurosa y planificada. No era una niña que simplemente cantaba bien, era una estudiante de artes escénicas.

 Recibió clases de técnica vocal con Tania Centeno, estudió piano y perfeccionó su baile en la Academia María Carbonel. Además, asistía a cursos intensivos de verano en la Casa de la Cultura de Picacent y formaba parte del coro de su escuela, la comarcal. Su meta era clara. Quería ser una estrella internacional y admiraba a artistas como Adel y Rihanna, esforzándose especialmente en aprender inglés para no tener fronteras en su carrera.

[canto] [canto]  La tragedia técnica comenzó en 2009. Iraila empezó a mostrar un deterioro físico evidente y comenzó a cojear. El proceso de diagnóstico fue un ejemplo de las deficiencias del sistema sanitario en aquel momento. Sus padres buscaron respuestas en varios hospitales, incluyendo el 9 de octubre, donde sufrieron el rechazo de médicos que los acusaron de ser hipocondríacos y obsesivos.

 Una doctora llegó a tratar a Iraila con desprecio, afirmando que la niña estaba allí solo por un capricho paterno. Finalmente, la pediatra Marisa Tronchoni sospechó de un neuroblastoma, un tumor sólido extracraneal común en la infancia que afecta el tejido nervioso. El 5 de agosto de 2009 en el hospital  La Fe se confirmó el diagnóstico neuroblastoma estadío 4 de alto riesgo.

 El cáncer ya se  había diseminado a los ganglios linfáticos y otras partes del cuerpo. El pronóstico  era letal, menos de 5 años de vida. Apenas  dos días después del diagnóstico inició la quimioterapia. Perdió su cabello y sus padres invirtieron 500 € en una peluca para intentar mantener su normalidad emocional.

 En febrero de 2010  se sometió a un trasplante de médula ósea y pasó 28 días en aislamiento  estricto. Juan y Amparo agotaron sus ahorros buscando tratamientos alternativos. Viajaron a Roma, Londres y, finalmente, a Austria para un tratamiento experimental que utilizaba células modificadas de roedor durante 5co semanas.

 Aunque este tratamiento no estaba autorizado en España, consiguieron los permisos para realizarlo en el hospital La Fe como un caso de uso compasivo, siendo Iraila la primera niña en probarlo. Desafortunadamente, la enfermedad no  se detuvo. A pesar de las recaídas como la del 31 de enero de 2012, Iraila decidió que el cáncer no le arrebataría su felicidad.

 En el hospital  se negaba a permanecer en cama. Cantaba y bailaba para animar a otros pacientes, al punto de que las enfermeras le pedían que hiciera  coros para motivar a los niños más deprimidos. Su lema era innegociable. A mí  el cáncer no me va a fastidiar la vida. Continuó su educación con profesores a domicilio y en el propio hospital del  colegio y el 18 de mayo de 2013 presentó su primer tema original,  la comarcal Hafan. dedicado a su escuela.

 Su entrada en la televisión no fue fácil. Primero se presentó al casting de El número uno de Antena 3 con la canción Diamonds, pero fue rechazada. Sin embargo, a finales de 2013 fue seleccionada para La Vo Kids de Tel5. Iraila fue muy específica con sus padres. Les prohibió mencionar su historial médico en el formulario de inscripción.

 No quería ser la niña enferma que ganaba por lástima. Quería ser una cantante juzgada exclusivamente por su voz.  [canto] [canto] En ese momento sus análisis mostraban que estaba técnicamente limpia, lo que sus padres describieron como un milagro que le permitió competir. Su audición a ciegas fue un hito televisivo.

 David Bisbal, Rosario Flores y Malú giraron sus sillas casi de inmediato. La emoción fue tal que Irai la rompió a llorar y fue incapaz de terminar la canción hasta que los tres jueces subieron al escenario para consolarla. Eligió el equipo de Malú y avanzó en el concurso llegando a la fase de las batallas. El programa se grabó durante la segunda mitad de 2013 mientras ella disfrutaba de lo que parecía ser una remisión.

 No, los tres a la vez, eh, mi amor, los tres a la vez. Emociones. El cáncer regresó con una agresividad terminal en febrero de 2014, justo cuando el programa comenzaba su emisión nacional. Mientras el público la apodaba cariñosamente la ranita, ella estaba postrada en una cama, incapaz de ingerir alimentos y siendo nutrida por vía intravenosa.

 El 10 de marzo, los médicos informaron a sus padres que el desenlace era inminente.  Esa misma mañana, Iraila bromeó con su padre diciendo que en cuanto terminara de vomitar y se lavara los dientes, le ganaría una partida de tenis en la Wii.  murió esa misma tarde.   La conmoción fue absoluta.

 El equipo de Mediaset y la productora Boomerang TV viajaron a Valencia para dar el pésame  a sus padres. Malu expresó su dolor en redes sociales diciendo que los ángeles la esperaban. David Bisbal quedó en shock y se mostró muy afectado  por la noticia. El funeral se realizó en el tanatorio de Campanar y su incineración en Aldaya.

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