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Gervonta Davis REVELA el Rival Más Duro de su Carrera..

Premier Boxing Champions en Instagram, Herbonta Davis fue retado a clasificar de peor a mejor a sus rivales más duros de toda su carrera. Su lista inicial colocó a Isaac Cruz en el número tres, pero en el mismo vídeo se corrigió a sí mismo diciendo que debería haberle puesto más arriba, reconociendo en voz alta lo que muchos ya sabían, que esa pelea le había costado más de lo que cualquier número en una lista podía resumir.

y en una serie de publicaciones en su cuenta de la red social X, luego borradas como si nunca hubieran existido. Davis admitió que en esa pelea hice muchas tonterías y reconoció de forma implícita que Cruz le había puesto en problemas reales, problemas que no había tenido con ninguno de sus 25 rivales anteriores noqueados.

El hombre de los 25 knockouts en sus primeros 26 combates,  el boxeador más explosivo de su generación, el favorito de la afición que entraba al ring esperando siempre el knockout temprano y que raramente decepcionaba. Reconociendo que un mexicano que llegó como sustituto de último minuto con menos de 4ro semanas de preparación fue quizás el problema más grande que tuvo en toda su carrera profesional.

Esa confesión incómoda y reveladora a partes iguales es el punto de partida de este vídeo, porque lo que vamos a analizar hoy va mucho más allá de una sola pelea o de un simple resultado en los marcadores. Vamos a hablar de por qué Isaac Pitbull Cruz es el estilo más difícil que existe para Gerbonta Davis, de cómo una noche en el Staples Center de Los Ángeles en diciembre de 2021 estuvo a punto de cambiar la historia del boxeo americano, de la revancha que todo el mundo pedía y que Davis negó en la cara de cruz delante de todos los medios del mundo,

de los años de silencio y de publicaciones borradas que vinieron después y de cómo finalmente fue el propio Davis quien terminó llamando a Cruz desde las redes sociales cuando nadie lo esperaba. Hay mucho que contar y cada parte de esta historia merece ser contada bien.  Empecemos desde el principio.

Para entender por qué la pelea del 5 de diciembre de 2021 fue tan impactante y tan inesperada para todo el mundo del boxeo americano. Primero hay que entender quién era Isaac Cruz antes de esa noche y cómo llegó a estar frente a Gerbonta Davis en el Staple Center de Los Ángeles. Cruz nació en Ciudad de México, mide apenas 1,62 cm de altura y es exactamente el tipo de boxeador que su apodo describe a la perfección desde el primer vistazo.

Un pitbull, un peleador compacto, de guardia alta y sólida, con una presión constante e incansable sobre el rival y un trabajo al cuerpo de Moledor, que construyó su reputación en México golpe a golpe, pelea a pelea, sin que nadie le regalara nada. Con 22 victorias, uno empate y 15 knockouts. Antes de esa pelea, Cruz era un contendiente serio en el papel, pero era prácticamente desconocido para el gran público americano, que nunca le había visto pelear en un escenario de ese nivel ni contra un rival de esa categoría. Lo que hizo que todo fuera

todavía más extraordinario y todavía más difícil de asimilar para los seguidores de Davis es cómo llegó Cruz a esta pelea. El rival original de Tank, Rolando Romero,  fue retirado del cartel apenas un mes antes del combate por acusaciones de agresión sexual que su promotora Premier Boxing Champions no pudo ignorar.

Y Cruz aceptó el reto con menos de cuatro semanas de preparación específica,  sin haber entrenado para el estilo de Davis, sin el tiempo necesario para preparar un plan de pelea detallado y con todo el mundo en su contra desde el momento en que su nombre apareció en el cartel como sustituto.

Las cotizaciones antes del combate lo decían todo con una claridad brutal. Davis era favorito de 1200 a 100 en Betgm, lo que significa que para recuperar $100 apostando por cruz había que arriesgar $1,200. Una proporción que refleja la confianza casi absoluta que el mercado de las apuestas tenía en una victoria cómoda de Davis.

Nadie en América apostaba un céntimo por el mexicano. Nadie le tomaba como una amenaza real y nadie en el STLE Center esa noche esperaba que la pelea llegara a los asaltos finales. Y eso hace lo que ocurrió después todavía más extraordinario, porque Cruz no solo llegó a esa pelea como un sustituto de último minuto al que nadie tomaba en serio, sino que llegó con la mentalidad de un hombre que no necesitaba que nadie le tomara en serio para demostrar lo que valía.

El escenario era absolutamente perfecto para Davis, construido a su medida en todos los sentidos posibles. El Staple Center de Los Ángeles, lleno con 15850 espectadores entregados desde la primera campana con Magic Johnson, Kawai Leonard, Kevin Garnett, Paul Pierce y Dwight Howard entre el público, todos allí para ver a su estrella del boxeo hacer lo que mejor sabía hacer, noquear a alguien antes de que llegara a la mitad de la pelea y hacer que el recinto entero estallara en una celebración que se podía oír desde la calle.

Davis entró al ring acompañado del rapero Lil Durk con los números 8 y 24 de Kobe Bryant, bordados en sus pantalones como homenaje a la leyenda de los Lakers  en casa en Los Ángeles, ante su gente con Floyd Mayweather en primera fila, siguiendo cada movimiento de su pupilo con la satisfacción de quien sabe que tiene al mejor boxeador del mundo en su esquina.

Todo apuntaba a una noche de knockout temprano y celebración, de esas noches que se recuerdan por el golpe final y no por los asaltos que lo precedieron. Considerando que en sus 26 peleas anteriores Davis había acabado con casi todos sus rivales antes del límite, incluyendo ocho knockouts en el primer asalto y varios más en el segundo y el tercero.

La pregunta en el ambiente no era si iba a noquear a Cruz, sino simplemente en qué asalto lo haría. Sin embargo, desde el primer golpe de campana, Isaac Cruz hizo exactamente lo contrario de lo que todos esperaban. En lugar de mantenerse a distancia prudente y boxear con cuidado tratando de sobrevivir los primeros asaltos como cualquier otro rival de Davis había intentado, entró con presión desde el primer segundo con su guardia  alta y sus ganchos al cuerpo, como si nadie le hubiera informado de que era el grandísimo Under Dog que había llegado a

ese ring sustituto de último minuto sin tiempo de preparación. El público del Staple Center tardó muy pocos asaltos en darse cuenta de que esa noche iba a ser completamente diferente a todas las anteriores, y el ambiente en el recinto, que al principio era de expectación y confianza total, fue transformándose poco a poco en algo más parecido a la inquietud.

Lo que ocurrió en esos 12 asaltos fue una de las actuaciones más sorprendentes y más reveladoras que el boxeo americano había visto en años, no por parte de Davis, sino por parte de Cruz,  que demostró desde el primer segundo que no había llegado al Staple Center a sobrevivir, sino a ganar. Desde el primer asalto, el mexicano estableció su plan de pelea con una claridad absoluta y una disciplina táctica que nadie le había visto antes en ese nivel.

Guardia alta, presión constante hacia delante, trabajo al cuerpo con sus ganchos cortos y nunca retroceder ni 1 cm sin importar lo que Davis le lanzara. El periodista de ESPN, Mike Coppinger, siguiendo la pelea asalto por asalto con sus propias puntuaciones, anotó el primer asalto para Cruz y el segundo y el  tercero.

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