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DECLARACIONES IMPACTANTES la versión del Padre del Velador Juan Jesús

DECLARACIONES IMPACTANTES la versión del Padre del Velador Juan Jesús

Él dice que sí la vio llegarm, pero nunca la vio salir. Sío que entraba y todo. Sí. Ajá. Pero, o sea, como ellos lo que dicen, les dicen, “Voy a tal departamento o que vengo a una entrevista de trabajo.” Juan Jesús sí dice que iba a una entrevista de trabajo. Este, o sea, no tal cual le comentó así nada más este Ajá.

 Pero se sabía que a eso llegaba la gente. Sabía que a eso llegaba la gente porque desde que desde que él entró nos comenta de que desde que él desde el primer día que empezó a trabajar llegaron dos chicas igual a este a preguntar por un departamento y ellos le dijeron, “No, es que este departamento no no existe.” Dice, “Es que me citaron aquí para una entrevista de trabajo desde el primer día que él entró.

” Y entonces este le su él estaba con su compañero que era guardián turno, guardián turno y le dijo, le dijeron a la chica, “Es que no existe.” Y que las chicas agarraban y checaban su celular, marcaban, ya no les contestaban y se iban. O él dice, “Pues yo nunca veía veía así que este entrar así seguido chicas, dice, rara la vez.” Mhm. Okay.

 Entonces, ve entrar a esta a esta chica. Él nos comenta que sí la ve, ¿a qué horas la ve a entrar aproximadamente? No, no recuerda porque él es de las personas de que se pone a ver su celular, se pone a ver videos y como te digo, él tiene  conversaciones con su señora que su señora le pregunta, este, él le pregunta a su señora, “¿Qué haces, amor?” y le dice, “Aquí viendo videos, amor.

” Y ella le contesta, dice, “¿Y tú dices, no pues yo también, dice. Okay, dice, entonces te dejo que veas tus videos en cuanto termines, dice, este, me mandas mensaje”, dice. Okay. Entonces, se acaba la conversación a las 4:28 de la tarde. El miércoles 15 de abril de 2026 a las 16:45 de la tarde, Edit Guadalupe Valdés Saldíar, de 21 años, originaria de la colonia Magdalena Atlazolpa en la alcaldía Istapalapa, cruzó la puerta de ingreso del edificio conocido como Torre Murano, ubicado en Avenida Revolución número 829,

colonia Nonoalco, Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México. Las cámaras del sistema de videovigilancia de la zona registraron ese instante con precisión. Lo que ninguna cámara registró fue su salida. Dos días después, el viernes 17 de abril, su cuerpo fue encontrado en el sótano del mismo inmueble dentro de una bolsa de plástico negra cubierto bajo un montículo de arena.

 Ese detalle, la arena no es menor. Alguien tuvo que conseguirla, trasladarla, distribuirla.  alguien que conocía el edificio, alguien con acceso al sótano. Ese mismo 17 de abril, pocas horas después del hallazgo, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad  de México ejecutó una orden de apreensón.

 El detenido fue Juan Jesús N, de 24 años, vigilante del  inmueble. Lo capturaron cuando se presentó a cubrir su turno laboral esa mañana a las 8:30 horas con puntualidad como si nada hubiera ocurrido o como si en efecto nada hubiera ocurrido. Ese detalle tampoco es menor. Desde esa tarde del 17 de abril hasta hoy, el caso  de Edit Guadalupe produce en paralelo dos narrativas que no se tocan.

La primera es la de la fiscalía, un vigilante con acceso irrestricto al edificio que desconectó las cámaras, cometió el crimen en la caseta de vigilancia y ocultó el cuerpo en el sótano. La segunda  es la del padre del acusado, David Morales, obrero de oficio, quien desde el exterior de los juzgados de Dr.

 vista ha repetido con una precisión que desborda el simple reclamo de un familiar, cada una de las contradicciones que tiene la  carpeta de investigación armada por la institución en menos de 8 horas. Entre ambas narrativas existe un vacío. Ese vacío se llama Torre Murano. El edificio ubicado en Avenida Revolución 829  no es un inmueble ordinario.

Esta precisión proviene de alguien que lo habitó. Luis Cardona, periodista que en 2022 residió en el lugar como parte del esquema de protección del mecanismo de protección para personas defensoras de derechos humanos y periodistas en México, describió al diario El Universal, la arquitectura de seguridad del lugar, con una claridad que ningún funcionario de la Fiscalía ha podido refutar.

 Según Cardona, en la caseta de vigilancia de Torrem Murano siempre había más de un guardia, uno operando las cámaras desde el centro de monitoreo, otro realizando rondines o recibiendo vehículos. El acceso al edificio requería tarjeta electrónica o mando a distancia. Desde la entrada exterior, el guardia identificaba a la persona por cámara  antes de abrir el candado electrónico.

El sótano tenía una segunda puerta de control donde se verificaban las placas de los automóviles. Si era un taxi, se pedía autorización adicional.  El comunicador contó que conoció al menos tres familias más protegidas por el mecanismo que habitaban el mismo inmueble. La empresa que administraba  la seguridad del lugar para el mecanismo se identifica como RCU.

 Esta descripción produce una pregunta que la fiscalía no ha respondido de manera satisfactoria. Si el edificio tiene ese nivel de control y seguridad, ¿cómo entró Editt Guadalupe? ¿Quién la anunció? ¿Quién autorizó su ingreso? ¿A qué piso fue? Porque los registros de videovigilancia del C5 y las cámaras de la zona exterior captaron su llegada a las 16:45 horas, pero la narrativa oficial se detiene  ahí.

El relato de la fiscalía coloca a Edit directamente en la caseta de vigilancia,  como si hubiera caminado sola desde la puerta principal hacia la caseta del vigilante, sin que nadie la acompañara, sin que nadie la llamara desde el interior por el interfone, sin que ningún residente  la hubiera invitado a subir.

 El periodista Luis Cardona describió que para que alguien accediera al edificio, los guardias marcaban por el interfone al departamento del residente. Tiene visita, es fulano y tal, y tú decides si lo recibes o no. Si esa es la mecánica del inmueble y un exresidente protegido por el estado la confirma, entonces Edith Guadalupe no llegó por su propia iniciativa a la caseta del vigilante.

 Alguien la esperaba. Alguien abrió la puerta. Alguien posiblemente la anunció. La fiscalía no ha respondido a esa pregunta con evidencia verificable. En cambio, el 13 de mayo de 2026, durante la conferencia del informe mensual de seguridad del gobierno capitalino, la titular de la fiscalía, Berta alcalde Lujá, presentó lo que describió como un giro fundamental en la investigación.

Edith Guadalupe no fue al edificio por una entrevista de  trabajo, sino porque Juan Jesús N la había contactado previamente y habían acordado verse en el inmueble  por motivos personales. La fiscal añadió que la familia de la víctima había pedido  discreción, razón por la que no ofrecería más detalles sobre el  tipo de relación entre ambos.

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