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Asi FUE la LUJOSA VIDA de COLUMBA DOMINGUEZ – Masion, Carros, Lujos

 Una mezcla perfecta de rasgos indígenas con cierta delicadeza europea. Era 1943 cuando Columba tenía apenas 14 años. Su vida estaba a punto de cambiar para siempre de una manera que ni en sus sueños más ambiciosos podría haber imaginado. Fue invitada a una boda. Era un evento social como tantos otros, con música, comida y celebración.

 Columba estaba ahí entre los invitados cuando un hombre la vio desde el otro lado del salón. Era Emilio Fernández Romo, conocido en el cine como el Indio Fernández. Ya en ese momento el director más importante y temperamental del cine mexicano. Emilio tenía 39 años. Columba tenía 14. La diferencia de edad era escandalosa, pero Emilio quedó absolutamente hipnotizado por la belleza de esa adolescente.

 Se acercó a ella con la arrogancia que lo caracterizaba y le dijo palabras que sonarían proféticas: “Tú vas a ser mi esposa y vas a ser una estrella de cine.” Para Columba,  que era un adolescente sin experiencia en el mundo del espectáculo, las palabras de ese hombre imponente debieron sonarle como un sueño o quizás como una amenaza.

Emilio Fernández era conocido por su genio violento, por su pasión desbordada, por su talento indiscutible. Era un hombre que no aceptaba un no como respuesta y cumplió su palabra. Emilio se convirtió en el mentor cinematográfico de Columba, pero también en su obsesión romántica. Durante los siguientes años, él acortejó persistentemente, esperando que madurara lo suficiente para poder estar con ella.

En 1945, cuando Columba tenía 16 años, Emilio le dio sus primeros papeles en el cine. Fueron participaciones pequeñísimas, casi de extra, en películas como México No hay dos y Pepita Jiménez. Columba aparecía brevemente en pantalla, pero era suficiente para que los cineastas comenzaran a notar su presencia fotogénica.

 Ese mismo año participó con un papel muy pequeño en la perla. La adaptación de la novela de Jon Stinbec, dirigida por Emilio Fernández con fotografía del genial Gabriel Figueroa. Pedro Armendaris era la estrella. Columba apenas aparecía, pero estaba ahí aprendiendo el oficio, observando cómo se hacía cine de primer nivel. En 1947 tuvo otro papel secundario en Río Escondido, otra obra maestra de Emilio Fernández protagonizada por María Félix.

Columba interpretaba un papel muy menor, pero cada aparición en pantalla consolidaba su presencia. Los productores comenzaban a preguntarse quién era esa joven de belleza tan particular. El verdadero punto de inflexión llegó en 1948. Emilio Fernández estaba preparando Mclovia, una película que sería protagonizada por María Félix.

Necesitaba a alguien para el papel antagónico, el de la rival de Maclovia, y eligió a Columba. Mclovia se estrenó en 1948 y fue un éxito monumental. Pedro Armendaris protagonizaba junto a María Félix. Pero Columba, con apenas 19 años se robó la atención de la crítica. Su actuación fue elogiada. No se dejó opacar por la presencia abrumadora de María Félix.

 Mantuvo su dignidad actoral, su presencia en pantalla. Ganó el premio Ariel la mejor coactuación femenina. Emilio Fernández había visto correctamente. Columba tenía talento genuino. No era solo una cara bonita, era una actriz con capacidad dramática real. Y entonces llegó Pueblerina en 1949, la película que cambiaría todo.

 Emilio le dio a Columba, ahora de 20 años, el papel protagónico. Ella interpretaba a Paloma, una joven indígena pura y vulnerable, junto a Roberto Cañedo. La película era una obra maestra del cine indigenista mexicano. Pueblerina se convirtió en un éxito internacional. Fue presentada en el Festival Internacional de Cine de Carlovi Bari en Checoslovaquia, donde conquistó al público europeo.

 La belleza de Columba, su actuación conmovedora, la fotografía espectacular de Gabriel Figueroa, la dirección apasionada de Emilio Fernández, todo se conjuntaba en una película perfecta. Columba ascendió rápidamente al estrellato. Se volvió conocida en todo el mundo. Era la nueva musa del cine mexicano, la representación perfecta de la belleza nacional.

 Pintores como Diego Rivera, Jesús Guerrero Galván y Miguel Cobarrubias pidieron retratarla. Su rostro se convirtió en símbolo de lo mexicano. Ese mismo año, 1949, Columba protagonizó la malquerida junto a las leyendas Dolores del Río y Pedro Armendaris. entró en sustitución de Rita Macedo, quien abandonó el proyecto. Columba interpretaba a Casia, la hija que se disputa el amor de un hombre con su propia madre interpretada por Dolores del Río.

 Era un papel difícil cargado de tensión emocional y sexual. Columba lo manejó con una madurez impresionante para sus 20 años. Durante esos años de ascenso meteórico, Columba también consolidaba su relación con Emilio Fernández. La diferencia de edad seguía siendo escandalosa. Él tenía 45. Ella 20, pero en el México de aquella época era tolerado si no aceptado.

 Emilio era un hombre de poder absoluto en la industria. Nadie se atrevía a cuestionarlo abiertamente. Según Columba, contaría décadas después, ella y Emilio se casaron en secreto en 1949. No hubo registro civil formal que se hiciera público, pero para ella y para él estaban casados ante Dios y ante su propio compromiso mutuo.

 Vivieron juntos en la famosa cazona de Emilio en Coyoacán, un lugar legendario lleno de artesanías mexicanas, muebles coloniales y retratos de columba por todas partes. Pero, ¿de cuánto estamos hablando realmente cuando mencionamos su fortuna? ¿Cómo vivía la mujer más bella del cine mexicano? Prepárate porque los detalles te van a sorprender.

 La fortuna de Columba Domínguez. Columba Domínguez fue una de las actrices mejor pagadas del cine mexicano durante finales de los años 40 y toda la década de los 50. Su éxito en películas taquilleras y su estatus como musa del director más importante de México le permitieron acumular una fortuna considerable para su época.

 Según la revista Cinema Reporter de 1945, que documentaba los salarios de las estrellas mexicanas, María Félix encabezaba la lista con 250,000 pesos por película. Cantinflas ganaba 200,000 pes. Arturo de Córdoba 100,000 pes. Jorge Negrete 75,000 pes. Pedro Armendari 50,000 pes. Columba, como actriz en ascenso durante 1948 a 1949 comenzó ganando 20,000 pesos por película.

 era una cantidad muy respetable para una actriz relativamente nueva. Para ponerlo en perspectiva, esos 20,000 pesos de finales de los 40 equivaldrían aproximadamente a entre 300,000 y 400,000 pesos actuales por cada película, pero su valor aumentó rápidamente después del éxito de Pueblerina. Para principios de los años 50, cuando ya era una estrella consolidada, Columba ganaba entre 35,000 y 45000 pesos por película.

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