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⚠️¿LO TRAICIONÓ LA CIA?⚠️: “KIKI” CAMARENA, el agente que DESTRUYÓ al CÁRTEL de GUADALAJARA

 

A principios de los años 80, las principales figuras del narcotráfico en México habían formado el primer cártel del país, el cártel de Guadalajara. Su crecimiento era imparable y había alcanzado una estructura y fuerza jamás vista hasta ese momento. Sin embargo, la acción de un solo agente de la DEA no solo hizo perder miles de millones de dólares a la organización, sino que estuvo a punto de destruirla para siempre.

 Kiki Camarena había logrado investigar al cártel desde adentro como un espía. se ganó la confianza de muchos personajes principales y logró juntar la información necesaria para intentar darle el golpe definitivo a la organización. A pesar de todo, el cártel logró sobrevivir unos pocos años más, al menos.

 Sin embargo, la infiltración y traición de Kiki Camarena no pasaría desapercibida y provocó que, aún siendo un agente de la DEA, sufriera una de las peores venganzas del narco. Recuerda que detrás de cada caso hay víctimas culpables y secretos. Recuerda que esto es Crónicas del crimen y si te gusta este tipo de historia, solo tienes que suscribirte, dejar tu like, dejar un comentario con tu opinión o proponiendo un tema y seguir mi contenido.

 Enrique Camarena Salazar nació el 26 de julio de 1947 en Mexicali, Baja California. Sin embargo, cuando tenía 9 años, se mudó con su familia al otro lado de la frontera, en Caléxico, California, Estados Unidos. Su familia era humilde y era el cuarto de seis hermanos. Una situación que se haría aún más difícil cuando sus padres decidieron separarse.

Lo que ocurre aquí es un acuerdo que marcaría a Enrique para siempre. que sus padres quedarían alejados, uno en Estados Unidos y el otro en México, algo que haría que desarrollara una increíble facilidad tanto para hablar el español como para hablar en inglés y que sin duda moldearía el futuro de la gente en el que se iba a convertir.

 Se graduó de la preparatoria en Caléxico, California, en el año 1966 y en 1968 se unió al cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Después de servir en el cuerpo de Marines durante 2 años, Kiki fue bombero en su misma ciudad, oficial de policía y también ayudante de sherifff en el condado de Imperial, donde al poco tiempo se le sumó al grupo especial de narcóticos, algo que posteriormente le haría ganar peso en esa especialidad.

 Y ahí fue donde quedó claro que tenía algo especial, una inteligencia singular para leer e interpretar personas, para ganarse la confianza de extraños, para entrar a espacios donde otros no podían entrar y, por supuesto, esa doble raíz mexicana y estadounidense que lo hacía pasar como nativo de cualquiera de los dos países, no solo porque le fueran familiares los idiomas, sino porque también entendía a la perfección ambas culturas.

 Posteriormente sería reclutado por la Administración para el Control de Drogas, la conocida como DEA, en junio de 1974. Su primer destino como agente especial de la DEA fue un lugar familiar caléxico. Tenía por aquel entonces 27 años. En 1977, después de 3 años en este destino, fue reasignado a la oficina del distrito de Fresno, en el norte de California.

 Ya para 1980, la DEA lo destinó a su oficina en Guadalajara, México, el paraíso del narcotráfico, donde se instaló con su esposa Mika y sus tres hijos. Camarena tuvo éxito rápidamente como agente encubierto gracias a su atractivo físico y su dominio del español, incluyendo el argot callejero necesario para integrarse en el mundo del narcotráfico.

 Su objetivo era el por aquel entonces poderoso cártel de Guadalajara, responsable del tráfico de toneladas de marihuana y cocaína hacia Estados Unidos. Los cárteles mexicanos crecían a una velocidad que nadie había creído y Kiki quería estar en el centro de esa tormenta. Por esos años, narcotraficantes mexicanos y estadounidenses llevaban en avioneta la droga de un lado al otro de la frontera.

La demanda aumentaba cada vez más y los mexicanos se especializaban en las rutas que lograban llegar hasta Estados Unidos. Fue ahí cuando los principales cárteles se aliaron con sus pares colombianos para traficar cocaína, una sustancia que ocupaba muchísimo menos espacio y que multiplicaba las ganancias de forma astronómica.

 La capital de Jalisco entonces se convirtió en el centro del tráfico de drogas en México. Se habla de que incluso llegaron a Guadalajara inversiones a través de grandes empresarios que buscaban lavar mucho dinero gracias a esta economía sumergida, sobre todo en construcciones inmobiliarias, agencias de automóviles, comercios e incluso bancos.

 Este fue el panorama que encontraron Camarena y otros agentes delegados en la ciudad. Es así como durante más de 4 años en México, Kiki siguió la pista de los mayores narcotraficantes de marihuana y cocaína del país. Para ello no solo se infiltró en el interior del cártel junto con otros agentes, sino que construyó una red de informantes que ningún otro agente en la oficina podía igualar.

 Los libros que se han escrito sobre el caso repiten la misma observación. Nadie en toda la oficina de Guadalajara podía competir con el carisma de Kiki con los informantes. Había algo en su manera de hablar, algo en su manera de escuchar que hacía que la gente quisiera contarle todo lo que sabía y eso lo llevó a principios de 1985 a saber más sobre el cártel de Guadalajara de lo que ningún agente extranjero había sabido jamás.

Sin embargo, aunque parezca una historia sencilla de contar, lo cierto es que la complejidad de la trama del cártel contra la que Camarena estaba luchando lo convertía en una auténtica proeza, pero entendamos primero qué era el cártel de Guadalajara. En el noroeste rural, la economía campesina mezclaba subsistencia, migración y mercados ilícitos.

 En muchas zonas serranas, los cultivos de marihuana y amapola se integraban como economía de supervivencia en un estado con presencia intermitente y con aparatos de seguridad muy activos en el marco de la Guerra Fría. Es así como a finales de los 60 y durante toda la década de los 70 sube la presión antidrogas por la Agencia Bilateral de Estados Unidos y por campañas internas que militarizan el territorio.

 El efecto social es doble. hostigamiento y control en comunidades rurales y reacomodo de redes criminales que buscan zonas más seguras con mejores conexiones políticas y logísticas. Es así como surge un plan que será conocido como plan Cóndor. La investigación académica de Adela Cedillo la describe como la campaña antidrogas más ambiciosa y prolongada del México de la Guerra Fría, con antecedente en operaciones previas y un ciclo largo que arranca en el año 1977.

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