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El ÉXODO al revés millones de MEXICANOS regresan y traen lo que EE.UU. nunca quiso devolver tc

El ÉXODO al revés millones de MEXICANOS regresan y traen lo que EE.UU. nunca quiso devolver tc

En este estacionamiento en Eagle Pass, Texas hacen escala cientos de viajeros. Vámonos para México. Señores, ya llevamos 10 años por acá y ya de regreso para allá con la la familia Tamaulipas, madrugada. Las autoridades fronterizas mexicanas reciben un reporte que no esperaban de esa magnitud. 3,700 vehículos registrados cruzando hacia México por Nuevo Laredo en una sola noche.

 Kilómetros de fila en sentido contrario al que el mundo lleva décadas mirando, no hacia el norte, hacia el sur. Camionetas cargadas de muebles, de electrodomésticos, de cajas con 15 años de vida dentro. Y las autoridades proyectan que el número va a seguir aumentando durante el día. Eso no es una caravana, es un éxodo. Y lo que está cruzando esa frontera no son solo personas, es capital.

 Es experiencia, es el mayor bono de riqueza humana y financiera que México ha recibido en su historia moderna. La pregunta que nadie está respondiendo con claridad es si México tiene la infraestructura para aprovecharlo. Dijo que los que se registraron en la vecina ciudad de Texas fueron 3,700 vehículos y se prevé aumente en el transcurso del día porque hay dos formas de recibir este momento.

 La primera es verlo como un problema logístico. Miles de personas llegando de golpe a ciudades fronterizas que no tienen los servicios para absorberlas. La segunda es verlo como lo que realmente es. una oportunidad histórica irrepetible que se abre una sola vez y que si no se gestiona con inteligencia se desperdicia en cuestión de meses.

 De sueño americano cupieron en un remolque. Con cuatro de sus cinco hijos, Mirna Barbosa emprende el regreso a Cárdenas en la Sierra Media de San Luis Potosí, de donde salió llena de ilusiones para construir una familia. Gracias a Dios, sí, estoy trabajando, me va muy bien. Eh, ya estoy en el proceso con la Cumar. Ya tenemos pensado establecernos acá allá en México.

En los próximos minutos vas a entender exactamente qué está cruzando esa frontera, porque este momento no se va a repetir y qué necesita hacer México ahora mismo para no desperdiciar la mayor oportunidad de desarrollo que ha tenido en décadas. Pero primero hay que entender la escala real de lo que está cruzando, porque no es solo gente, son miles de millones de dólares moviéndose en efectivo hacia México en este momento.

 Y eso está cambiando algo que los economistas llevan años mirando con atención. Hay una forma de medir la magnitud de lo que está pasando en la frontera norte, que va mucho más allá de contar vehículos o personas. es seguir el dinero. Y cuando sigues el dinero en este éxodo inverso, lo que encuentras es un movimiento de capital de una escala que los economistas mexicanos no habían visto antes en esta forma ni en esta velocidad.

 Las sucursales bancarias de las ciudades fronterizas estadounidenses registraron durante el último trimestre un incremento superior al 40% en operaciones de retiro de efectivo y cierre de cuentas. Eso no es gente sacando el dinero del mes, es gente liquidando, cerrando cuentas que llevaban años abiertas, convirtiendo décadas de ahorro en efectivo para cruzar la frontera con todo lo que construyeron.

 Y ese efectivo no viene en cantidades pequeñas, viene acumulado durante 10, 15, 20 años de trabajo en una economía donde el salario mínimo multiplica varias veces al mexicano. De hecho, en las sucursales bancarias de las ciudades fronterizas se registró un incremento superior al 40% en las operaciones de retiro de efectivo y cierre de cuentas durante el último trimestre.

Lo que eso significa para México es concreto y medible. Cada dólar que cruza la frontera en la maleta de un retornado es un dólar que antes llegaba como remesa mensual y que ahora entra de golpe como capital disponible para inversión inmediata. La diferencia entre una remesa y un capital de inversión no es solo de cantidad, es de naturaleza.

Una remesa sostiene el consumo familiar. Un capital de inversión construye negocios, genera empleo y multiplica su impacto en la economía local de una forma que ninguna remesa mensual puede igualar. El Banco Central Federal confirma que las entradas de capital directo que retornan al país desde el extranjero contribuyen directamente a la estabilidad del peso frente a divisas internacionales.

 En términos simples, este éxodo está fortaleciendo la moneda mexicana en un momento en que eso tiene un valor estratégico enorme. Pero el dinero es solo una parte de lo que está cruzando esa frontera. Hay algo que no cabe en ninguna maleta y que vale más que cualquier ahorro acumulado. Eso viene ahora. Hay una contabilidad que los economistas hacen bien y otra que hacen mal.

 La que hacen bien es contar dólares, medir remesas y calcular el impacto macroeconómico de los flujos de capital. La que hacen mal es valorar lo que no tiene precio en un balance financiero, pero que determina si una economía crece o se estanca durante las próximas décadas. El capital humano. Y lo que está cruzando la frontera norte de México en este momento en términos de capital humano, no tiene precedente en la historia reciente del país.

 Piénsalo en concreto. Un mexicano que pasó 15 años operando maquinaria pesada en la industria petrolera de Texas no es solo alguien que sabe manejar una máquina, es alguien que conoce protocolos de seguridad internacionales, que trabajó bajo estándares que en muchas regiones de México todavía no existen y que tiene la capacidad de transferir ese conocimiento a cualquier operación local que lo contrate o que él mismo construya.

 Un técnico que trabajó en procesamiento de alimentos en California durante una década conoce cadenas de frío, certificaciones sanitarias y procesos de control de calidad que pueden transformar una pequeña empresa familiar en un proveedor exportador y ahora usa para emprender su negocio en México. Para yo poder tener a este equipo, fui tocando puerta por puerta.

 ¿Le hace falta mantenimiento a su jardín? ¿Qué le parece si yo le doy mantenimiento? No, no necesito. ¿O cuánto me cobras? Ese testimonio resume algo fundamental. Un retornado no regresa a pedir empleo, regresa con la mentalidad y la experiencia para crear empleo. 15 años en una economía donde la competencia es brutal y los estándares son altos, forjan un perfil emprendedor que México no produce en ninguna escuela de negocios.

 Y eso multiplicado por miles de personas que regresan simultáneamente con esa misma mentalidad es una inyección de energía empresarial que ningún programa de gobierno podría generar artificialmente. El inglés, los contactos internacionales, la experiencia en mercados sofisticados, todo eso cruza la frontera en este momento y todo eso puede quedarse en México o puede desperdiciarse dependiendo de lo que el país haga con ello en los próximos meses.

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