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Yadhira Carrillo ROMPIÓ El Silencio Sobre El MAYOR ERROR De Su Vida, nadie se esperaba esto

Llegó a la televisión casi por accidente,  como les pasa a muchos, que después se convierten en leyenda. Tenía esa combinación difícil de  replicar. Una belleza que no necesitaba trabajo y una presencia que la cámara  reconocía antes de que ella abriera la boca. Televisa la contrató joven, muy  joven, y las telenovelas la recibieron como si hubieran estado esperándola.

 Pero  antes de entrar en lo que pasó después, hay algo que necesito que tengas en mente durante todo lo que vamos a contar, porque Yadira Carrillo tiene una historia pública y una historia real, y son dos historias muy distintas.  La pública la conocemos todos, la actriz, la esposa de Juan Collado, la mujer que apareció en los noticieros el día que su marido fue detenido y que enfrentó la cámara sin temblar.

 esa imagen de mujer fuerte, casi irrompible.  La otra historia es la que ella empezó a contar en voz alta mucho después y en esa historia hay un error que le costó caro. Uno que según sus  propias palabras cambió el rumbo de su vida. ¿Cuál fue ese error? ¿Por qué tardó tanto en hablarlo? ¿Y qué tiene que ver Leticia Calderón con todo esto? Vamos por partes.

 En los años 90, Yadira  Carrillo era una de las actrices más prometedoras de Televisa. tenía contratos, tenía proyectos, tenía el tipo de impulso que en ese negocio se  puede perder de un día para otro si no lo cuidas bien. Y en ese momento de su carrera, cuando todo parecía  alineado para que se convirtiera en una de las grandes, tomó una decisión  que en ese momento le debió parecer perfectamente lógica.

Se enamoró. Ahora bien,  enamorarse no es un error, eso hay que dejarlo claro, pero hay maneras de gestionar el amor que funcionan y maneras  que te cuestan todo lo que habías construido. Y Yadira eligió una de esas segundas. La relación con Juan  Collado empezó a finales de los 90.

 Él era abogado, exitoso, con una reputación  que en los círculos empresariales y políticos de México pesaba mucho. Un hombre de mundo, diría la gente, el tipo de hombre  que en ciertos ambientes genera respeto casi automático. Pero Juan Collado no llegó  a la vida de Yadira en un momento cualquiera.

 llegó cuando ella estaba en el punto más alto de su carrera y lo que pasó después es algo que la  propia actriz describió años más tarde con una lucidez que  duele escuchar. Ella dejó de trabajar. Así de sencillo y  así de brutal, no fue una pausa, fue una retirada. Yadira Carrillo,  que podría haber competido con las actrices más grandes de su generación,  que tenía el talento y tenía el momento, eligió quedarse en casa.

 Eligió ser la mujer de Juan Collado antes que seguir siendo Yadira Carrillo,  actriz. ¿Y por qué eso importa tanto? Porque en el mundo del espectáculo  mexicano de los 90 y principios de los 2000, desaparecer era morir. Las carreras  en las telenovelas no te esperan.

 Los productores no guardan el lugar.  El público pasa a la siguiente cara con una velocidad que a  veces resulta cruel. Mientras Yadira se retiraba, otras actrices de su generación seguían trabajando, acumulando papeles, ganando terreno, y entre todas ellas había una que terminó convirtiéndose con los años en el nombre que más gente pronunciaba cuando pensaba en la rival de Yadira, Leticia Calderón.

Pero aquí hay que pausar un momento porque la palabra arribal no es precisa y no fue  nunca oficial. Lo que existió entre ellas fue algo más complicado, más lleno  de capas y más interesante que una simple rivalidad de telenovela. Leticia Calderón y Yadira  Carrillo compartieron algo más que la pantalla.

compartieron  el mismo círculo y en algún punto de ese círculo compartieron  también la presencia de Juan Collado, porque Collado no llegó a la vida de Yadira sin historia previa y esa  historia tenía nombre. Se sabe, aunque nunca quedó completamente documentado de forma oficial, que Juan Collado  y Leticia Calderón tuvieron una relación, una relación que, dependiendo de a quién le preguntes, fue más o menos seria, más o menos larga, más o menos determinante.

 Lo que sí  quedó claro con el tiempo es que de esa relación nacieron dos hijos, Carlo  y Luciano Collado Calderón. dos niños que crecieron con el apellido de  su padre, pero en la casa de su madre. Y aquí empieza la parte que casi nadie cuenta bien. Cuando Yadira  y Juan Collado formalizaron su relación y después su matrimonio, el panorama familiar se volvió complejo de una forma que a  veces en los medios se simplifica demasiado.

 Había dos mujeres  que habían estado en momentos distintos en la vida del mismo hombre. Había niños  de por medio, había dinero, había abogados y había una tensión que ninguna de las dos, ni Leticia  ni Yadira, eligió en ningún momento hacer pública de forma directa. Leticia habló poco, Yadira habló menos.

 Y eso  en un país donde los medios de espectáculo funcionan como máquinas de presión constante fue casi un milagro. Pero el silencio  tiene un precio. Yadira lo pagó durante años de una manera muy  específica, cargando con una imagen pública que no terminaba de corresponder  con quien ella decía ser en privado.

 La imagen de la mujer que había quitado acollado. La tercera en  discordia. la que había roto un hogar. ¿Era eso verdad? ¿Fue así como ocurrió  realmente? La respuesta, como casi siempre en estas historias, es más complicada que cualquier titular. Lo que Yadira dijo en esa entrevista que mencionamos al inicio no fue una acusación contra nadie.

 No señaló  a Leticia, no culpó a Juan. Lo que hizo fue algo más difícil. se miró a sí misma  y dijo, “Con esa calma que ya dijimos que duele, que el mayor error de su vida había sido dejar de trabajar, dejar de ser actriz, dejar de ser en cierta medida ella misma.” Hubo un momento específico en que eso quedó en evidencia de forma pública.

  Años después de haberse retirado, Yadira intentó volver y la industria  no la recibió con los brazos abiertos porque así funciona. Porque los años que ella estuvo fuera los aprovecharon otras, porque el lugar que pudo haber ocupado estaba ocupado ya.  Eso duele de una manera que es difícil de explicar si no lo has vivido.

Construyes algo durante años con trabajo,  con sacrificio, con el tipo de esfuerzo que no sale en los créditos y después por una decisión que en el momento te parece correcta lo dejas ir. Y cuando quieres volver, descubres  que la puerta ya no es la misma. Y Adira volvió a la pantalla así, pero nunca con la misma fuerza que habría tenido si no hubiera parado.

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