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MARCO FABIÁN: CONFESÓ Lo Que Hizo Que Mataran A Su Hermano

 Había pasado por seis equipos en 12 años. Había terminado su carrera sin un peso ahorrado y juró el día que nació Marco hijo que ese muchacho iba a llegar a donde él no había podido llegar. ¿Sabes qué le pasa a un niño de 3 años cuando todos los días sin excepción su padre lo lleva a una cancha de tierra a las 6:30 de la mañana antes de que salga el sol a darle patadas a un balón hasta que llora? Marco hijo aprendió a pegarle al balón antes que a hablar bien.

  A los 5 años ya jugaba con niños de ocho. A los 7 años su padre lo metió a las fuerzas básicas del club deportivo  Tapatío, filial de Chivas. Y a los 8 años, en 1997, Marco Antonio Padre firmó su primer contrato como canterano del Club Deportivo Guadalajara. 8 años, un niño firmando con uno de los equipos más grandes de México.

 Esa firma le robó la infancia a Marco. Esa firma también lo separó para siempre de su hermano Jonathan.  Guarda esto en tu mente porque va a regresar. Mientras Marco entrenaba se días a la semana, Jonathan crecía en silencio. El segundo hijo, el que no tenía las piernas largas de Marco, ni la coordinación de Marco, ni los reflejos de Marco.

 Jonathan era flaco, callado, sensible y le gustaban los libros. El padre  Marco Antonio no le hablaba mucho. La madre Adriana lo cuidaba, pero no podía estar dividiéndose entre dos hijos  cuando uno tenía partido cada fin de semana y entrenamiento en otra ciudad. Jonathan creció siendo el hermano del que iba a ser estrella y nadie en esa casa lo notó.

  Lo único que tenía Jonathan suyo, suyo de verdad, era una cadena de plata con una virgen pequeña que su abuela materna le había regalado el día de su primera comunión. Jonathan la usó todos los días, desde los 9 años hasta el día en que lo encontraron muerto. Esa cadena de plata, con la Virgen pequeñita rayada por el tiempo, va a regresar al final de esta historia.

 Marco creció rápido, demasiado rápido. A los 14 años ya jugaba en categoría sub17. A los 16 era convocado a la sub20. A los 17 debutó con el Club Deportivo Tapatío en Segunda División. Y el 10 de noviembre de 2007, con 18 años recién cumplidos,  debutó con Chivas en primera división frente a los Jaguares de Chiapas. El estadio Omnilife, 45,000 personas.

 Marco Antonio padre lloró en la tribuna. Jonathan, de 15 años, también estaba ahí. Le aplaudió a su hermano hasta que las manos se le pusieron rojas. Marco, en la cancha no volteó ni una vez hacia donde estaba su familia. ¿Por qué un muchacho de 18 años no voltea a buscar a su padre, a su madre, a su hermano en el momento más importante de su vida? Porque Marco ya había dejado de necesitarlos y porque Marco ya había encontrado otra cosa que le daba más que la sangre,  le daba reflectores, le daba aplausos, le daba mujeres, le daba noches que su

madre nunca iba  a saber y le daba un teléfono celular nuevo cada 6 meses, regalo de patrocinadores donde guardaba cosas que no se podían enseñar. Aquí entra el primer caramelo de esta historia,  porque desde 2008, cuando Marco tenía 19 años, empezó a tener una costumbre, una costumbre que iba a marcar el resto de su vida y la vida de su hermano Jonathan, que en ese momento tenía 16 años y no sabía nada.

Marco grababa, grababa lo que pasaba en las habitaciones de hotel donde se hospedaba la selección mexicana antes de los partidos amistosos y oficiales. Grababa lo que pasaba en la suits de los hoteles de las concentraciones de pretemporada. Grababa con su celular con la luz apagada sin que las personas que estaban con él en esas habitaciones supieran que estaban siendo grabadas.

¿Por qué grababa Marco Fabián a los 19 años? escenas íntimas con mujeres  que no eran su pareja. Lo vamos a saber, te lo prometo. Por ahora basta decir que tenía dos celulares, uno público donde guardaba contactos de patrocinadores, fotos con la  familia y mensajes de su novia oficial de ese momento, la actriz Ana Becoa y otro privado  que cargaba en el bolsillo interior de las chamarras de los hoteles, donde guardaba 47 archivos de video que no se podían enseñar.

 Esos 47 archivos escondidos en una carpeta nombrada trabajo iban a salir a la luz 3 años después en las manos equivocadas,  en el momento equivocado. Y la persona que los iba a usar como arma no iba a ir contra Marco, iba a ir contra Jonathan.  Pero antes de llegar a eso, Marco Fabián siguió creciendo en la cancha como nadie había crecido en Chivas en años.

 15 goles en su segunda temporada  como titular. llamado a la selección absoluta a los 21 años, convocado a la Copa América de 2011 en Argentina y Ecuador  y aquí es donde todo cambia. 17 de junio de 2011, Hotel Hilton Colón de Quito,  Ecuador. La selección mexicana sub-22 se concentra para la fase de grupos de la Copa América.

 Marco Fabián tiene 21 años, es el más joven del  grupo y esa noche, sin que el cuerpo técnico del tri lo supiera, ocho jugadores de la selección bajaron por una escalera de servicio del hotel a las 11:40 de la noche y subieron a la habitación 608.  En esa habitación esperaban cuatro mujeres, tres venezolanas,  una colombiana.

 Habían sido contratadas por un intermediario local. El precio fue de $2,000 en efectivo por  las cuatro, pagado en partes iguales entre los ocho jugadores. La fiesta duró 4 horas. La policía del hotel detectó el movimiento  a las 3:20 de la madrugada y dio aviso al cuerpo técnico. El cuerpo técnico actuó rápido. Marco Fabián y los otros siete jugadores fueron despertados, retirados de la concentración, expulsados de la selección y enviados de regreso a México  al día siguiente.

 Eso es lo que el público supo. Eso es lo que Televisa, ESPN, el Universal, Record, Excelsior y Medio Tiempo publicaron en sus portadas durante una semana la fiesta,  las sexo servidoras, la vergüenza nacional, la suspensión de 6 meses,  la multa de 50,000 pesos. Pero lo que el público no supo, lo que ninguna cámara de seguridad del  Hilton Colón registró, lo que ningún periodista mexicano se atrevió a publicar. durante 15 años.

 Fue otra cosa que pasó en esa habitación. 608. Marco Fabián grabó. Marco Fabián sacó el celular privado que cargaba en el bolsillo  interior de la chamarra. lo colocó encima del mueble del televisor con la cámara apuntando hacia la cama y grabó 47  minutos seguidos de lo que pasó en esa habitación esa noche.

 Y en esos 47 minutos no solo aparecieron las cuatro mujeres  contratadas, no solo aparecieron los otros siete compañeros de selección de marco, apareció también una persona más que no formaba parte de la lista oficial de la habitación y que no debería estar ahí. Esa persona, esa novena persona del video iba a aparecer también tres semanas después  en una zanja de la salida sur de Guadalajara, parada a 3 m del cuerpo de Jonathan Fabián.

 Y nadie iba a entender la conexión hasta 4 años después, cuando el padre de Marco abriera en silencio un sobre que había estado guardando en el cajón inferior de su escritorio desde la noche en que  identificó el cuerpo de su hijo menor. Aquí aparece el segundo caramelo de esta historia.

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