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LIBERTAD LAMARQUE: El Odio de EVA PERÓN que la condenó al EXILIO… Huyó para salvar su VIDA

 Pero 18 meses después, Eva Duarte se convirtió en Eva Perón, la primera dama de Argentina, la mujer más poderosa del país. Y lo primero que hizo cuando tuvo el poder en la mano fue recordar exactamente lo que Libertad le había hecho en ese set de filmación  y cobrarle cada segundo de humillación con el único instrumento que tiene el poder cuando decide vengarse de alguien que no tiene forma de defenderse.

 Silencio total, la destrucción invisible, el tipo de castigo que no aparece en ningún documento oficial, pero que todos en la industria entienden perfectamente sin necesitar que nadie lo explique. Hoy vas a conocer cuatro cosas sobre libertad la Mark, que la historia oficial nunca contó completa. Lo que realmente pasó ese día en el set de filmación y por qué Eva Perón lo tomó como una declaración de guerra personal.

 El infierno privado que Libertad vivió antes de que Eva la destruyera públicamente. años de violencia, el intento de suicio, el rapto de su hija, la batalla legal de una década que nadie recuerda cuando habla de sus películas, la manera exacta en que Eva ejecutó la venganza sin firmar ningún documento ni pronunciar ninguna amenaza en voz alta y la verdad sobre los 54 años de exilio en México, por qué nunca volvió a Argentina, aunque podría haberlo hecho? ¿Y qué significó morir lejos de Rosario, lejos de Buenos Aires, lejos de la tierra donde todo

empezó? Te voy a avisar cuando lleguemos a cada una. Si te vas antes del final, te pierdes la última. Y la última es la que responde la pregunta que toda esta historia plantea. ¿Vale la pena conquistar el mundo si al final mueres sola? Escríbeme en los comentarios ahora mismo. ¿Conocías la historia de Libertad, La Mark? ¿La viste en alguna telenovela mexicana? ¿Escuchaste alguna de sus canciones? ¿Alguien de tu familia te habló de ella? Solo una línea, porque esta historia es también la historia de todas las personas que pagaron el precio

de no saber cuándo callarse frente al poder equivocado. Y si crees que las mujeres que construyeron el cine latinoamericano con su talento y su sufrimiento merecen que alguien cuente su historia completa, sin recortes, suscríbete ahora porque aquí la historia no se recorta para que sea más cómoda. Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina.

 24 de noviembre de 1908, en una casa pequeña de un barrio pobre, nació Isabel la Marque. Pero Isabel no fue la primera Isabel. Su nombre era un homenaje a su hermana mayor, también llamada a Libertad, que había muerto de viruela siendo apenas una bebé. Así que cuando nació esta segunda niña, sus padres le pusieron el mismo nombre como si pudieran reparar con un nombre una pérdida que ningún nombre puede reparar.

Libertad, una niña que desde antes de nacer ya cargaba el peso de otro cuerpo que no pudo sobrevivir. Su padre Gaudencio Lamar, que era uruguayo, descendiente de franceses y anarquista convencido, radical, que creía que todos los gobiernos eran corruptos y que la única forma verdadera de existir era en libertad absoluta.

 Por eso había llamado libertad a su primera hija. Por eso se lo puso también a la segunda. No era solo un nombre, era una declaración política pronunciada sobre la cabeza de una recién nacida que todavía no podía entender lo que significaba cargar con una declaración política como nombre propio. Su madre, Josefa Bousa, era española de la Coruña y aviuda cuando conoció a Gaudencio con siete hijos del primer matrimonio.

 De la unión con Gaudencio tuvieron tres hijos más. Dos murieron de pequeños. Solo sobrevivió libertad con toda la presión que contiene ese tipo de supervivencia solitaria cuando se la examina desde adentro. Libertad creció en una casa enorme, en número y pequeña, en recursos, con medio hermanos mayores, con una madre que cosía ropa para otras familias para completar lo que el padre no alcanzaba a traer.

 Pero Gaudencio tenía principios y uno de esos principios era que el arte era revolucionario, que el teatro podía cambiar el mundo y que su hija tenía algo que el mundo necesitaba escuchar. Cuando Libertad tenía apenas 7 años, su padre la subió a un escenario. Era una obra pequeña en un teatro comunitario, un papel pequeño, pero cuando Libertad abrió la boca y cantó, algo en la habitación cambió con la velocidad que tienen los cambios que no necesitan.

preparación, sino simplemente que ocurran para que todo el mundo en el espacio donde ocurren entienda simultáneamente que acaba de pasar algo que no estaba programado, pero que ya no puede desconocerse. Libertad tenía una voz, una voz aguda, potente, emotiva, con una capacidad específica de producir lágrimas en quien la escuchaba que no podía fabricarse con técnica ni con ensayo porque venía de algún lugar que la técnica no controla completamente.

Desde ese día, Libertad supo que su vida iba a ser el teatro, no como una decisión consciente tomada después de evaluar las opciones disponibles, como la certeza de las personas que no tienen que elegir, porque lo que son y lo que hacen coinciden completamente desde el principio.

 Durante los siguientes años siguió actuando en las obras de su padre, en festivales, en plazas, en cualquier escenario que estuviera disponible. Y poco a poco la gente empezó a conocerla con la gradualidad de los reconocimientos que se construyen cuando el talento es genuino y el trabajo es constante. Cuando Libertad tenía 16 años, la familia tomó la decisión que cambiaría todo.

 Buenos Aires. En Rosario no había futuro para una actriz. No había teatros importantes. No había productores. No había el tipo de infraestructura que convierte el talento en carrera. Así que en 1924 la familia Lamar que empacó sus pocas pertenencias, tomó un tren y llegó a la ciudad más grande de Argentina con una carta de recomendación para Pascual Carcaballo, el dueño del teatro El Nacional.

 Buenos Aires en los años 20 era otra cosa. Era una ciudad enorme, moderna, caótica con tranas y edificios altos y una energía específica de los lugares que están en el proceso de convertirse en algo más grande de lo que ya son y que todavía no saben exactamente qué van a ser. Y sobre todo había tango. El tango estaba en su auge. Era la música de Buenos Aires, la música que se cantaba en las calles y en los cafés y en los teatros, y que contenía una manera específica de entender el amor y el dolor y la traición y la soledad que el público de esa época

reconocía inmediatamente como propia, porque venía de los mismos lugares de donde venía todo lo que ellos también cargaban. La carta de recomendación funcionó. Carcaballo le dio trabajo a libertad en el nacional, trabajo pequeño al principio, coros, papeles secundarios, pero Libertad trabajaba sin parar con la disciplina de quien sabe que las oportunidades grandes no llegan a quienes esperan, sino a quienes están visibles cuando esas oportunidades pasan.

 Y en 1926, cuando Libertad tenía apenas 18 años, Francisco Canaro, uno de los músicos más famosos de Argentina, la escuchó cantar. y quedó fascinado con esa voz que hacía algo específico con las canciones de desamor que ninguna otra voz de su generación hacía de la misma manera. Le dijo que tenía que grabar un disco con él y así fue.

 A los 18 años, Libertad la Marc grabó su primer disco y se convirtió en una estrella del tango. Pero también en 1926, Libertad cometió el primer gran error de su vida. Se casó con Emilio Romero. Emilio era apuntador de teatro, un hombre mayor que ella y libertad que tenía 18 años, que nunca había tenido novio, que había pasado toda su adolescencia trabajando sin tiempo, para ninguna de las experiencias que construyen el criterio necesario para evaluar a las personas con suficiente precisión, creyó enamorarse. Su familia se opuso con toda

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