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Katy Jurado: Su ASQUEROSO Matrimonio con Ernest Borgnine… 42 Minutos de Golpes y Costillas Rotas

Finalmente enfrentaremos la verdad amarga sobre su hijo Víctor Hugo y aquel disparo en una habitación de hotel que la prensa oficial se empeñó en llamar accidente. María Cristina Estela Marcela jurado. García nació el 16 de enero de 1924 en Guadalajara. Su familia paterna pertenecía a la antigua aristocracia terrateniente, administrando la inmensa hacienda, la punta en el estado de Zacatecas, antes de perder sus tierras productivas por las expropiaciones de la Revolución Mexicana.

Luis Jurado Ochoa, su padre, conservaba el orgullo intacto de un hidalgo arruinado y trabajaba administrando fincas ajenas para mantener a su esposa y a su hija en condiciones dignas. Vicenta Estela García, la madre, era una cantante con formación académica en Madrid que enfrentó la inestable economía familiar de los años 20.

sacrificando sus propias comidas diarias para contratar un profesor particular para impartirle clases de inglés. Kaiti aprendió el idioma a los 12 años, mientras su madre le exigía leer a López de Vega y a Cervantes. Katie desarrolló una capacidad silenciosa para observar su entorno sin llamar la atención de los adultos.

 Un cazatalentos estadounidense visitó la escuela preparatoria donde estudiaba Katy en 1939 y le ofreció hacer pruebas de cámara para los estudios de Hollywood. La noticia provocó una crisis en la casa de la familia Jurado, donde el padre prohibió cualquier vínculo con el mundo del espectáculo. Luis Jurado afirmó en voz alta que las mujeres de su familia no se exhibían por dinero.

Katy tenía 15 años en ese momento y necesitaba una salida legal rápida para escapar de la autoridad paterna en el México conservador de la época. La solución práctica fue un matrimonio prematuro con Víctor Velázquez, un escritor y exitoso guionista de cine, 12 años mayor que ella. Este acto civil le otorgó el estatus legal necesario para firmar contratos de trabajo sin requerir el permiso escrito de su padre.

Su carrera comenzó en 1943 con el rodaje de la película No matarás bajo la dirección de Chano Urueta. Entre los años 1943 y 1950, Katie filmó más de 25 películas en los estudios de grabación de la Ciudad de México. Trabajó junto a los directores más reconocidos de la época y compartió pantalla con actores de gran peso comercial, siendo uno de ellos Anthony Queen.

Diferencia de lo que creía el público estadounidense, Queen no nació en Estados Unidos, sino en la ciudad de Chihuahua, México. La prensa nacional etiquetó rápidamente a Katy en el rol de mujer fatal y los productores locales le asignaban personajes de villana o de amante peligrosa debido a sus marcados rasgos faciales.

 Ella rechazaba internamente esa limitación artística. porque quería interpretar personajes con una carga psicológica real y con motivaciones complejas. Como la industria mexicana no le ofrecía esas oportunidades narrativas, Katy finalmente empacó sus maletas a mediados de 1951. Dejó a sus dos hijos, Víctor Hugo y Sandra, al cuidado de la familia materna para cruzar la frontera norte hacia Los Ángeles y buscar papeles en California.

Su llegada a Hollywood exigió 6 meses de encierro total con un entrenador vocal intensivo. El director austríaco Fred Cineman la convocó para una audición a principios de 1952. porque necesitaba una actriz para el personaje de Helen Ramírez en Hin actuación duró 40 minutos exactos y al minuto 41 Cineman aprobó su contratación inmediata.

 La película le otorgó el galardón del globo de oro a la mejor actriz de reparto. Dos años después, en 1954, participó en la cinta Broken Lance junto al actor Spencer Tracy, actuación que la convirtió en la primera mujer latinoamericana nominada a un premio Óscar. La ceremonia oficial se celebró en marzo de 1955 dentro de las instalaciones del Pantaj Theater.

Katie asistió vistiendo un modelo exclusivo de seda blanca confeccionado por Edith Head. Esa misma noche, el Óscar, a mejor actor principal, fue entregado a Ernest Bornin por su papel protagónico en Marti y ambos se conocieron en la fiesta. Bornein tenía 38 años en ese momento y estaba enfrentando un proceso de divorcio prolongado y sucio con su primera esposa, la actriz Roda Kemins.

Durante los siguientes 4 años, Bornain viajó repetidas veces a la capital mexicana para visitar a Katy, enviándole arreglos de flores y decenas de telegramas cortos a su residencia. Su amiga, la actriz Mauríara, alertó a Katy sobre el temperamento agresivo que Bornin mostraba en reuniones privadas de Los Ángeles.

Marlon Brando también le mandó cartas a mano desde 1957, sugiriéndole mantener distancia estricta del actor italoamericano. Patti desestimó todas las advertencias de sus conocidos porque estaba convencida de que su carácter forjado en Zacatecas frenaría cualquier agresión. La pareja se casó el 31 de diciembre de 1959 en una discreta boda civil en Ciudad Juárez, alejada de los reporteros de espectáculos de California.

Katie se mudó a la residencia de Cold Water Canyon en Beverly Hills y 4 meses después recibió el primer golpe documentado en el rostro. La calurosa tarde del 12 de septiembre cambió para siempre el rumbo de sus vidas en Beverly Hills. Ernest Bornein llegó inusualmente temprano a la inmensa propiedad tras suspender sorpresivamente su jornada laboral en el set de grabación.

caminó por el pasillo principal y fijó su oscura mirada en un sobre amarillo con timbres postales originarios de la Polinesia francesa. Reconoció de inmediato la peculiar caligrafía inclinada del hombre que dirigió la película El rostro impenetrable un año antes. rasgó el grueso papel sin ninguna precaución para devorar las breves líneas enviadas directamente desde el archipiélago de Taití.

El contenido exacto de ese mensaje quedó reducido a pequeños trozos irregulares esparcidos por el piso pocas horas más tarde. Katy cruzó el pesado umbral de madera pasada la medianoche después de concluir una extenuante sesión fotográfica promocional. Bajo los focos del estudio, avanzó hacia la sala de estar y encontró a su corpulento esposo, inmerso en la penumbra total del inmenso salón.

Él encendió repentinamente la lámpara de pie contigua y le arrojó el papel arrugado directamente al pecho. Exigió, a gritos desaforados una confesión detallada sobre los motivos reales de esa correspondencia internacional constante. La experimentada actriz mexicana mantuvo su postura erguida sin retroceder un solo milímetro.

 ante la brutal agresión verbal. Respondió con voz gélida, afirmando de manera categórica que no existía absolutamente ninguna relación romántica con el remitente. Su aparente tranquilidad actuó como un detonante inmediato para la frágil estabilidad mental del iracundo hombre que tenía enfrente. El silencio denso en la habitación duró exactamente 5 segundos.

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