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ERIK “EL TERRIBLE” MORALES : LA ASQUEROSA VERDAD DETRAS DE LA MUERTE DE SU HIJO

 Ese niño iba a ser 30 años después, el primer mexicano en la historia en ganar cuatro títulos mundiales del boxeo en cuatro categorías diferentes. Iba a pelear contra Marco Antonio Barrera tres veces, contra Manny Paquiao tres veces. Iba a noquear a Daniel Zaragoza, a Junior Jones, a Wayne Mcolock, a Kevin Kelly, a Poly Ayala.

iba a ganar más de 40 millones de dólares. Iba a estar en la portada de la revista Ring tres veces y también iba a perder a un hijo. Iba a ser señalado por dos mujeres por abuso sexual. Iba a ser destituido  de un cargo público en menos de 24 horas. Iba a ser vinculado a proceso por la fiscalía y iba a quedarse a los 49 años sin amigos, sin familia y sin la cosa que más le importaba en la vida.

 Pero a esto vamos a llegar. El padre de Eric Morales le enseñó a pegar, pero le enseñó algo más, algo que solo se nombró una vez en una entrevista que poca gente vio. Y eso que le enseñó es lo que iba a romper a la familia tres décadas después. A los 16 años, Eric debuta como profesional.  Marzo de 1993. Auditorio municipal de Tijuana.

 pelea contra un tijuanense que se llamaba Jorge Romero. Lo noquea en el segundo round. Cobra $150. Su padre, sentado en la primera fila, se levanta a aplaudir y le grita una sola frase, frase que años después Eric  iba a contar al periodista Salvador Rodríguez de El Universal. El padre le grita, “Terrible, eres terrible.

” De ahí viene el apodo, no de un periodista, no de un promotor, del  padre. La primera vez que lo dijo fue después de un knockout y se le quedó pegado el resto de la carrera. A los 20 años, Eric ya tiene 29 peleas como profesional, 29 victorias, 24 knockouts. Don King lo tiene en la mira. Boba Room también.

 Promotores estadounidenses lo quieren llevar a Las Vegas. La familia Morales empieza a recibir dinero que nunca había visto y a los 22 años, en septiembre de 1997, en una casa de tres plantas que el padre les había rentado en la zona del río de Tijuana, Eric se casa por primera vez con una muchacha de Tijuana llamada Anaya.

3 meses antes ya estaba embarazada y el 7 de mayo de 1998 nace su primer hijo. Lo nombran Ángel. 3 años después, el 12 de junio de 2001, nace el segundo. Lo nombran José Fernando. Le dicen Ferni. Ese muchacho, José Fernando,  iba a vivir 23 años, 2 meses y 19 días. Y la última hora de su vida iba a ser uno de los misterios guardados del boxeo mexicano.

Recuerda este nombre, Ferni. Vamos a saber qué le pasó la noche del primero de diciembre de 2021. Pero antes hay que entender qué pasó 9 años antes, cuando su padre tomó una decisión que iba a salir cara 20 años después. 1998. Eric Morales tiene 22 años. Récord de 35 victorias y cero derrotas, 30 knockouts. La revista Ring lo coloca como el mejor peso supergallo del mundo.

 Don King le ofrece un contrato por cinco peleas en Estados Unidos, bolsas de $250,000 mínimo. La pelea estelar es contra Daniel Zaragoza, miembro del Salón Internacional de la Fama del Boxeo.  septiembre. Esa pelea contra Zaragoza se hace en El Paso, Texas. 3 horas en avión desde Tijuana.

 Eric viaja con su esposa Anaya y con Ángel, su hijo de 5 meses. Su padre José se queda en Tijuana cuidando a la abuela enferma. La noche del 11 de septiembre de 1998, en el coliseo del El Paso,  Eric Morales noquea a Daniel Zaragoza en el round 11. Se proclama campeón mundial supergallo del Consejo Mundial de Boxeo. Cobra $300,000.

Es el primer cinturón mundial de su carrera.  Cuando regresa a Tijuana, su padre lo espera en el aeropuerto, le da un abrazo, le dice una frase que Eric iba a recordar hasta el día de hoy, frase  que Eric mencionó una sola vez en el podcast Un Rund en abril de 2022, después de que muriera su hijo.

 Un audio que dura 3 minutos. 42  segundos. El padre le dice, “Muchacho, ya tienes el cinturón. Ahora cuídate de los que se te van a acercar  y cuídate de ti mismo.” Eric no entiende.  Le pregunta qué le quiere decir. Su padre no le contesta, lo abraza  y se sube al carro. “Cuídate de ti mismo”, le dijo.

 Esa frase no la entendió en 1998.  la iba a entender 23 años después, parado frente al cuerpo de su hijo Fernando Rígido en la cama. Lo que el padre de Eric Morales sabía esa tarde en el aeropuerto de Tijuana es algo que solo se sabía en familia, algo que la prensa nunca cubrió y algo que iba de explicar 23  años después.

Porque un muchacho de 23 años apareció muerto boca abajo en una cama. Para entender lo que  iba a pasar, hay que entender qué hicieron Eric Morales y su esposa Anaya entre 1998  y 2001. 3 años. 3 años de fiestas, de viajes, de campamentos, de hoteles,  de paisajes, de doctores.

 3 años en los que Eric defendió el título  supergallo siete veces. 3 años en los que cobró más de 3,000000es dólar en bolsas. Tres años en los que la familia se mudó tres veces de casa, cada una más grande que la anterior, y tres años en los que Eric empezó a tomar algo que ningún reportero se atrevió a publicar entonces, algo que él mismo confesó, sin mencionarlo por nombre, en una entrevista para ESPN en el año 2006, algo que un médico de Tijuana llamado Carlos Lascano le había recetado en 1900.

para ayudarlo con el peso antes de las peleas. Esa sustancia se llama clembuterol y aquí es donde la historia del terrible Morales empiezan a oscurecerse. El clembuterol no es cualquier sustancia, es un esteroide anabólico que afecta directamente al  músculo cardíaco, documentado en cientos de estudios y Eric Morales se lo inyectó  según él mismo confesó durante años.

 La pregunta es, ¿qué pasa cuando un hombre que se inyecta  clen Buterol durante años tiene un hijo? Y a eso vamos. El 12 de junio de 2001, en el Hospital Ángeles de Tijuana nace José Fernando Morales Anaya. 3,2, 50 cm, llanto fuerte,  pulmones sanos. Pero el médico que lo recibió, un pediatra llamado Roberto Salazar,  anotó algo en el expediente del recién nacido que ibas a aparecer 23 años después en la carpeta de investigación del fiscal de Baja California.

 Anotó dos palabras en latín que significaban una cosa muy concreta. anotó Cor Magnum, corazón grande. El recién nacido tenía el corazón ligeramente más grande de lo normal para su tamaño. El médico le dijo a la madre que era algo común en niños de padres atletas, que había que vigilarlo, que probablemente no iba a dar problemas, que se hicieran  un electrocardiograma cada 2 años por precaución.

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