Cansados de la situación, decidieron llamar a un plomero llamado Sean para que solucionara el problema. Al llegar, el trabajador notó de inmediato un olor extraño y penetrante proveniente del sistema de tuberías. Durante horas intentó eliminar el atasco sin éxito, por lo que pidió acceso al apartamento del piso superior para localizar el origen del problema.
El inquilino de aquella vivienda era un hombre llamado Adam Strong. Sean observó que el baño no tenía inodoro, algo que le pareció inusual, así que decidió revisar las cañerías de la cocina. Mientras trabajaba, comenzó a extraer una sustancia que tenía la apariencia de carne en descomposición. El olor era insoportable.
y no se parecía a nada que hubiera encontrado antes. Mientras tanto, Adam caminaba de un lado a otro, visiblemente nervioso, incapaz de ocultar su ansiedad. Preocupado por lo que estaba viendo, el plomero contactó a su supervisor, quien decidió acudir al lugar y alertar a la policía. Cuando los agentes llegaron aquella noche y examinaron el material extraído de las tuberías, comprendieron de inmediato que estaban frente a algo mucho más grave que una simple avería doméstica.
Además, dentro del congelador había bolsas que contenían restos humanos. Mientras los especialistas comenzaban a trabajar para determinar quién era la víctima y qué había ocurrido dentro de aquella vivienda, otra familia de Oshawa llevaba meses enfrentando una angustia inquietante por la desaparición de su hija Rori.
Rori Hche tenía apenas 18 años y había crecido en Oshhawa, Ontario. Provenía de una familia muy unida que la quería profundamente y que jamás dejó de apoyarla, incluso cuando comenzaron los problemas que terminarían cambiando por completo el rumbo de su vida. Durante su adolescencia cayó en el mundo de las adicciones y empezó a consumir metanfetaminas.
Aquella situación provocó constantes conflictos y preocupaciones dentro de su entorno familiar. Sin embargo, sus seres queridos nunca dejaron de acompañarla ni de intentar convencerla de que buscara ayuda para superar su dependencia. En 2017 surgió una noticia que parecía ofrecer una nueva oportunidad para ella.
Rory descubrió que estaba embarazada. Aunque las circunstancias no eran las mejores. Su madre Shanan Dion y otros familiares decidieron brindarle todo el apoyo posible. querían que aquella etapa se convirtiera en el impulso que necesitaba para reconstruir su vida. Su tía Michelle Gindon permaneció especialmente cerca de ella durante esos meses.
Incluso fue quien la acompañó a comprar la prueba de embarazo y quien insistió en que intentara alejarse de las sustancias para darle un mejor futuro al bebé que esperaba. A pesar de las dificultades, quienes conocían a Rory aseguraban que era una joven amable y muy querida. Su familia nunca perdió la esperanza de verla superar los problemas que la habían acompañado durante los últimos años.
Sin embargo, el 29 de agosto de ese mismo año ocurrió algo preocupante. Ese día fue vista por última vez. Al principio, sus familiares pensaron que se trataba de una de las ausencias temporales a las que lamentablemente ya estaban acostumbrados. Pero conforme pasaban las horas, la preocupación comenzó a crecer.
Dos días después, su desaparición fue reportada oficialmente. Desde ese momento comenzó una búsqueda desesperada para intentar localizarla. Nadie imaginaba que mientras sus seres queridos esperaban noticias, una escena aterradora estaba a punto de desarrollarse en otro punto de la ciudad. El 11 de septiembre, un niño de 11 años se encontraba pescando junto a su abuelo en el puerto de Oshawa, cuando ambos observaron algo extraño flotando entre las aguas del lago.
Lo que parecía un objeto cualquiera pronto revelaría una verdad estremecedora. Cuando el abuelo y su nieto observaron con más atención aquello que flotaba en el agua, comprendieron que no se trataba de un pez ni de basura arrastrada por la corriente. Alarmado, el hombre llamó inmediatamente a los servicios de emergencia para reportar el hallazgo.
Poco después, agentes de policía llegaron al puerto de Ohawa y confirmaron la peor de las sospechas. Lo que había sido encontrado era el torso de una mujer. Los restos fueron recuperados y trasladados para que especialistas forenses intentaran determinar quién era la víctima y cómo había perdido la vida.
Sin embargo, el estado de los restos dificultó enormemente el trabajo de los investigadores. No pudieron establecer con certeza la causa de muerte ni identificar de inmediato a la mujer. Tampoco existían evidencias claras que permitieran señalar a un sospechoso. Lo único que parecía indiscutible era que aquella persona había sido privada de la existencia, desmembrada y posteriormente arrojada al lago.
Durante semanas, las autoridades trabajaron para obtener respuestas. Finalmente, el 10 de noviembre de 2017, los análisis permitieron identificar a la víctima. La joven encontrada en el puerto era Rori Hatche, la joven desaparecida desde finales de agosto. La confirmación devastó a la familia de Rory.
Lo que durante semanas había sido una búsqueda cargada de esperanza, terminó convirtiéndose en una tragedia imposible de aceptar. La noticia hizo que los investigadores comenzaran a preguntarse quién podía haber sido capaz de actuar con semejante crueldad. El desmembramiento del cuerpo sugería que el responsable había hecho grandes esfuerzos para ocultar el crimen.
Esa pregunta comenzó a encontrar respuesta pocas semanas después, cuando el hallazgo realizado en las cañerías de la vivienda de Oshhawa condujo a la policía directamente hasta el hombre que hasta entonces había pasado prácticamente desapercibido para las autoridades. Tras inspeccionar el apartamento de Adam Strong, los investigadores encontraron una escena que parecía sacada de una pesadilla.
Había manchas de sangre en diversas superficies de la vivienda y bolsas con restos humanos almacenadas dentro de un gran congelador. Los análisis forenses avanzaron rápidamente. Las pruebas de ADN confirmaron que los restos encontrados en el apartamento pertenecían a Rory Hatch. La joven desaparecida había pasado sus últimos momentos en aquella vivienda ocupada por Adam.
Con semejante evidencia, Adam fue arrestado de inmediato. Lo sorprendente era que hasta ese momento el hombre jamás había figurado entre los principales objetivos de la policía. Era un sujeto reservado, antisocial y poco conocido incluso por muchas personas que vivían cerca de él. Los investigadores comenzaron entonces a reconstruir quién era realmente Adam Strong y cuanto más aprendían sobre él, más inquietante se volvía la imagen que empezaba a surgir detrás de aquel hombre que había permanecido oculto a simple vista durante años.
Adam tenía alrededor de 50 años cuando fue detenido. A simple vista parecía un hombre solitario y sin mayores aspiraciones. Había trabajado ocasionalmente en tareas de seguridad para producciones cinematográficas y también había pasado por empleos en estaciones de servicio, aunque había sido despedido en más de una ocasión.
Entre sus aficiones estaban navegar en su bote por el lago y practicar buceo. Sin embargo, también tenía otra obsesión mucho más llamativa. Pasaba gran parte de su tiempo consumiendo pornografía, especialmente contenido relacionado con la dominación, sumisión, sadismo y masoquismo. Incluso escribía reseñas sobre ese tipo de material.
Su vida sentimental tampoco parecía estable. Una de sus exparejas lo abandonó para iniciar una relación con otro hombre. Según algunas personas que lo conocieron, aquella ruptura lo afectó profundamente. Sin embargo, otras mujeres que tuvieron relaciones con él afirmaron que el problema no era la mala suerte, sino la propia personalidad de Adam.
Varias de ellas lo describieron como una persona abusiva, controladora y extremadamente posesiva. Rasgos que comenzaban a encajar con el perfil que los investigadores estaban construyendo mientras intentaban comprender qué había ocurrido con Rori, a medida que avanzaba la investigación, también salían a la luz detalles inquietantes sobre las condiciones en las que Adam vivía.
Durante 14 años había ocupado la misma vivienda, pero el estado del lugar era deplorable. La acumulación de basura era evidente y el deterioro general de la propiedad había provocado conflictos constantes con el propietario del inmueble. Quienes ingresaron al apartamento describieron un ambiente marcado por el abandono y la falta de higiene.
Pero más perturbadora que la suciedad era la actitud del propio Adam. Durante los interrogatorios no mostró señales de remordimiento ni preocupación. Por el contrario, parecía molesto por haber sido descubierto. En una de sus primeras declaraciones llegó a afirmar que era una vergüenza que las cañerías hubieran funcionado tan mal, porque de haber estado en mejores condiciones jamás lo habrían atrapado.
Yes. unfortunately was foiled by inadequate and that’s a freaking for aquella respuesta dejó perplejos a los investigadores que intentaban obtener información sobre lo ocurrido mientras se enfrentaban a un hombre incapaz de mostrar la más mínima empatía. Los interrogatorios continuaron durante semanas.
Adam respondía preguntas, pero rara vez colaboraba de manera útil. Más que ayudar a esclarecer los hechos, parecía disfrutar la atención que estaba recibiendo. Los investigadores llegaron a la conclusión de que el acusado se sentía importante por primera vez en su vida. Durante años había pasado desapercibido para todos, pero ahora era el centro de una investigación que mantenía en vilo a toda una comunidad.
En cierto momento intentó justificar sus problemas culpando a una infancia difícil. Sin embargo, cuando los detectives trataron de profundizar en sus motivaciones, las respuestas siguieron siendo frías y evasivas. Yeah, that’s doable. No pickles, I tea, no ice. Um, two, um, their value, um, spicy chicken wraps and a grill chicken seesor salad.

Ok. Is that is that outrageous? No, that’s doable. Is there any way I can get a cigarette? Anyways, is this and a ranch and a Cesar? Oh my god. Uno de los momentos más impactantes ocurrió cuando un detective le mostró una fotografía de Rory y le preguntó si sentía algún tipo de empatía por ella. Adam observó la imagen y respondió que no lo sabía.
Después agregó que ya había superado todo aquello. La indiferencia con la que hablaba de una joven desmembrada provocó un profundo rechazo entre quienes participaban en la investigación. Sin embargo, lo más inquietante estaba por descubrirse. 7 meses después de su arresto, los investigadores encontrarían pruebas que cambiarían por completo la dimensión de aquel caso.
En julio de 2018, cuando Adam llevaba aproximadamente 7 meses detenido, los investigadores continuaban examinando cada rincón de la vivienda y revisando toda la evidencia recolectada. Aunque ya tenían pruebas suficientes para vincularlo con el crimen de Rory, existía la sospecha de que podían estar frente a algo mucho más grande.
Durante esos análisis apareció un nuevo perfil genético dentro de la residencia. Los especialistas iniciaron una serie de comparaciones y pruebas que terminaron conduciéndolos a una identidad inesperada. El ADN pertenecía a Candis Fitz Patrick, una joven de 18 años que había desaparecido una década antes sin dejar rastro.
Desde 2008, su familia la buscaba desesperadamente y jamás había obtenido respuestas sobre su paradero. La noticia transformó completamente la investigación. Adam ya no era solamente el responsable de la muerte de Rori. Los detectives estaban convencidos de que también había matado a Candis años antes.
Aunque no encontraron restos de su cuerpo, las evidencias permitían concluir que la joven también había sido desmembrada después de su muerte. La identificación de Candis provocó un fuerte impacto entre los investigadores y en la comunidad de Osawa. Durante años, la desaparición de la joven había permanecido sin resolver mientras su familia continuaba esperando noticias que nunca llegaron.
Candis había sido muy querida por su padre, William Fitz Patrick, quien jamás dejó de buscarla. Cuando era adolescente comenzó a consumir sustancias y poco a poco se fue alejando de su entorno familiar. Sus ausencias se hicieron cada vez más frecuentes y en ocasiones desaparecía durante semanas antes de regresar. A pesar de todo, su familia nunca perdió la esperanza.
Cada vez que se marchaba terminaba regresando. Pero en la primavera de 2008 ocurrió algo diferente. Candis desapareció nuevamente y esta vez nunca volvió. Durante meses y luego durante años, William recorrió Oshhawa y ciudades cercanas tratando de encontrar alguna pista. La familia creó una página en redes sociales para difundir su búsqueda y finalmente presentó una denuncia formal de desaparición.
Sin embargo, nadie pudo explicar qué había sucedido con la joven. Ahora, una década después, la investigación señalaba a Adam como el responsable de haber puesto fin a su vida. Con el paso del tiempo, los investigadores comenzaron a identificar elementos en común entre las dos víctimas. Tanto Candis como Rori eran jóvenes que atravesaban situaciones de gran vulnerabilidad.
Ambas luchaban contra problemas de adicción, tenían periodos de inestabilidad habitacional y en determinados momentos de sus vidas habían recurrido al trabajo sexual. Los detectives creían que Adam se aprovechó precisamente de esas circunstancias para acercarse a ellas. Según la teoría desarrollada por los investigadores, el acusado habría seleccionado a mujeres que se encontraban en condiciones especialmente difíciles, convencido de que una eventual desaparición tardaría más tiempo en ser investigada o incluso
podría pasar desapercibida. Mientras las autoridades fortalecían el caso en su contra, Adam permanecía detenido a la espera del juicio, pero incluso sentado en el banquillo de los acusados, seguiría demostrando la misma actitud fría, provocadora y perturbadora que había mostrado desde el primer día de su arresto.
En septiembre de 2020 comenzó el juicio contra Adam Strong. Para entonces, la fiscalía sostenía que el acusado era responsable de las muertes de Rory Hcheche y Candis Fitz Patrick. Durante las audiencias, Adam mantuvo la misma conducta extraña que había mostrado desde su arresto. En algunas ocasiones se reía a carcajadas dentro de la sala.
En otras se negaba a abandonar su celda para comparecer ante el tribunal. Su comportamiento resultaba desconcertante y reforzaba la imagen de una persona completamente indiferente al sufrimiento que había causado. Durante el proceso también declararon cinco mujeres que afirmaron haber sido víctimas de abusos por parte de Adam.
Sus testimonios ayudaron a construir un perfil más amplio sobre la personalidad del acusado y la forma en que se relacionaba con otras personas. Además, los expertos presentaron diversos hallazgos forenses. Entre ellos destacaba que Rory había sufrido dos fracturas de cráneo, aunque no fue posible determinar con certeza si ocurrieron antes o después de su muerte.
Los especialistas también expusieron su teoría sobre lo ocurrido con las víctimas. Según las conclusiones presentadas ante el tribunal, los ataques mortales probablemente se produjeron durante encuentros de carácter sexual. Los investigadores creían además que Adam pudo haber retenido a las jóvenes dentro de su vivienda antes de matarlas.
Aunque muchos detalles jamás pudieron reconstruirse completamente, las evidencias apuntaban a una dinámica extremadamente violenta. Otra de las pruebas importantes fue la geolocalización del teléfono celular de Adam. Los registros mostraban que el acusado había estado en el puerto de Oshhawa el 4 de septiembre de 2017, pocos días antes de que el torso de Rori fuera encontrado flotando en el agua.
La defensa intentó convencer al jurado de que Rory había fallecido por una sobredosis y que Adam, presa del pánico, decidió deshacerse del cuerpo. Sin embargo, esa versión fue rechazada por el tribunal, que consideró que las pruebas apuntaban claramente a una responsabilidad mucho más grave. Finalmente, en marzo de 2021 se emitió el veredicto.
Adam Strong fue declarado culpable de asesinato en primer grado por la muerte de Rory Hatche. Respecto a Candis Fitz Patrick, la situación era diferente. Como nunca se habían encontrado restos humanos ni existían pruebas suficientes para sostener un cargo más severo, fue declarado culpable de homicidio involuntario relacionado con su muerte.
La sentencia fue contundente. Adam recibió cadena perpetua sin posibilidad de solicitar libertad condicional durante 25 años por el asesinato de Rori. Además, recibió una condena adicional de 18 años por la muerte de Candis, que se cumpliría de manera simultánea. Durante la audiencia de sentencia, el juez describió a Adam como un peligroso depredador que no solo destruyó las vidas de dos jóvenes vulnerables, sino que también causó un daño irreparable a todas las personas que las amaban.
Sin embargo, las palabras más duras todavía estaban por llegar. Dirigiéndose directamente al condenado, el juez afirmó que probablemente nunca comprendería el dolor que había causado. También le dijo que gracias a la condena impuesta volvería a convertirse en aquello que más temía ser, una persona invisible para la sociedad.
Le aseguró que con el paso del tiempo la mayoría de la gente lo olvidaría. Quizás no las familias de las víctimas, pero sí el resto del mundo. Según el magistrado, Adam no sería recordado ni como una figura importante ni como alguien digno de notoriedad, simplemente sería nadie. Las familias de Rory y Candis expresaron alivio tras escuchar la sentencia.
Saber que Adam permanecería tras las rejas les permitió sentir que finalmente habían obtenido algo de justicia después de años de sufrimiento. Sin embargo, el caso aún guardaba un último giro. En noviembre de 2021, Adam accedió a llevar a los investigadores hasta el lugar donde había enterrado los restos de Candis.
El hallazgo confirmó definitivamente su responsabilidad en aquella desaparición ocurrida más de una década antes. Un año después, nuevas diligencias policiales en la antigua vivienda del agresor despertaron rumores sobre una posible tercera víctima, aunque finalmente las prendas encontradas no tuvieron valor probatorio. Actualmente, Adam Strong permanece en prisión y no podrá solicitar la libertad condicional hasta diciembre de 2042.
Adam no eligió a sus víctimas por casualidad. Candis y Rory atravesaban momentos de enorme vulnerabilidad, una circunstancia que, según los investigadores, el agresor supo identificar y aprovechar en su beneficio. Durante años, muchas personas vieron esas circunstancias antes que a las propias víctimas. Adam encontró precisamente en esa vulnerabilidad la oportunidad perfecta para actuar, convencido de que sus desapariciones no generarían la misma atención que las de otras jóvenes.
La identificación de Candy más de una década después demuestra hasta qué punto algunas víctimas pueden quedar olvidadas mientras sus familias continúan buscando respuestas. También resulta inquietante la absoluta falta de humanidad que Adam mostró desde el momento de su arresto hasta el final del juicio.
Nunca pareció interesado en el dolor de las familias ni en la gravedad de sus actos. Su preocupación era el mismo y la atención que recibía. Por fortuna, las pruebas terminaron desmontando cada intento de minimizar lo ocurrido y permitieron que las familias de Candis y Rory obtuvieran algo de justicia. Aunque ninguna sentencia puede devolverles a sus seres queridos, al menos garantiza que el hombre que destruyó sus vidas permanecerá lejos de las calles durante décadas.
Y ahora me gustaría conocer tu opinión sobre este caso. ¿Crees que Adam Strong pudo haber tenido más víctimas que nunca fueron identificadas? ¿Piensas que la situación de vulnerabilidad de Candis y Rory influyó en que sus casos tardaran tanto tiempo en resolverse? Te leo en los comentarios. Como siempre, tus opiniones, análisis y puntos de vista pueden aportar perspectivas valiosas al debate y ayudar a comprender mejor casos tan complejos y perturbadores como este.
Y bueno, querido espectador, aquí termina la historia criminal del día de hoy. Me interesaría mucho saber tu opinión, así que te pido que la dejes en los comentarios del video. Siempre con respeto a la víctima y su familia. Podemos debatir, pero siempre con el respeto que todos merecemos. De nuevo, te recuerdo que te suscribas y dejes un like si mi trabajo es de tu agrado.
Buenas noches. Hasta la próxima historia criminal.
Disclaimer: This story is a work of fiction created for entertainment purposes. Any resemblance to real persons, events, or places is coincidental.