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El precio de la fama y el desamor: La tormentosa y caótica historia de Bella Hadid, The Weeknd y Selena Gomez que Hollywood convirtió en espectáculo

El primer amor bajo los reflectores: El origen de una obsesión mediática

El romance entre la supermodelo Bella Hadid y la superestrella de la música Abel Tesfaye, universalmente conocido como The Weeknd, se convirtió en uno de los relatos más intensos, apasionados y, a la postre, dañinos de la cultura pop entre los años 2015 y 2019. Lo que inició como un aparente cuento de hadas entre dos jóvenes promesas en la cúspide de sus respectivas carreras, terminó transformándose en un intrincado laberinto de dependencia emocional, traiciones públicas y una manipulación psicológica que el cantante inmortalizó, paso a paso, en sus composiciones musicales más exitosas.

Todo comenzó a principios de 2015, cuando Abel buscó un acercamiento con Bella bajo el pretexto profesional de querer tenerla en la portada de su aclamado álbum Beauty Behind the Madness. Aunque la colaboración visual nunca se materializó, el verdadero objetivo del músico se cumplió: establecer contacto directo con la joven modelo, que en ese entonces tenía apenas 18 años, mientras él ya contaba con 24. Esta diferencia de edad y, sobre todo, de madurez emocional, sembró las bases de una dinámica de poder desigual que marcaría el destino de la pareja. Vistos juntos por primera vez en el Festival de Coachella en abril de ese año, su noviazgo coincidió de manera meteórica con la explosión de su fama global. Mientras Bella se consolidaba como una de las figuras más cotizadas de las pasarelas internacionales de la mano de su hermana Gigi Hadid, Abel alcanzaba el estatus de icono pop gracias a sencillos históricos como “Can’t Feel My Face”. Esta transición conjunta hacia el aislamiento y la presión de la fama mundial generó entre ellos un vínculo de refugio mutuo; Bella idealizó por completo a su primer amor, viéndolo como su confidente y salvación en un entorno implacable.

La fama actúa como un catalizador letal en las relaciones inmaduras: mientras incrementa la soledad del individuo, multiplica exponencialmente las tentaciones y la exposición del ego ante el escrutinio público.

La paradoja de Starboy y la primera grieta en el paraíso

A pesar de que inicialmente la relación contaba con el beneplácito de la familia Hadid, y de que Abel mostraba un profundo interés por la salud de Bella —quien padece la enfermedad de Lyme—, el lanzamiento del tercer álbum del cantante, Starboy, en noviembre de 2016, coincidió con su primera gran ruptura y desveló las verdaderas grietas del romance. A diferencia de otros artistas que dedican sus obras al idilio del enamoramiento, Abel utilizó el disco para explorar su nueva vida de excesos, noches de desenfreno y encuentros efímeros, fantaseando en temas como “Party Monster” con atributos de otras celebridades y minimizando la estabilidad de su noviazgo.

Aunque el tema “Die for You” fue recibido por los fanáticos como una declaración de amor incondicional hacia Bella, la letra ya describía una relación profundamente tóxica, marcada por discusiones constantes y dinámicas donde el sufrimiento era el eje central. La versión oficial ofrecida por los representantes de ambos aludió a la clásica incompatibilidad de agendas debido a los viajes y compromisos profesionales. No obstante, la realidad demostró que la distancia física era el menor de sus problemas. El dolor de la separación se hizo crudo apenas días después, cuando Bella Hadid debió enfrentar uno de los momentos más exigentes de su carrera: debutar en el prestigioso desfile de Victoria’s Secret en París, sabiendo que el artista invitado para musicalizar su caminata en lencería era, precisamente, su reciente exnovio. La tensión emocional de aquella noche quedó grabada en la historia de la moda en una secuencia de video donde Bella, a pesar de la extrema presión y las estrictas exigencias físicas del show, miró fijamente a Abel con una expresión que los analistas y seguidores interpretaron como un silencioso ruego de amor, mientras él mantenía una postura distante, limitándose a observar su cuerpo de la misma manera que lo hacía con las demás modelos de la pasarela.

El capítulo Selena Gomez: Un golpe público al corazón

La verdadera estocada para el bienestar emocional de Bella Hadid llegó en enero de 2017, apenas dos meses después de la ruptura en París. The Weeknd fue fotografiado en las calles de Los Ángeles en una actitud extremadamente afectuosa y explícita con la cantante Selena Gomez, asegurándose de que los paparazzis captaran cada beso y abrazo. Para Bella, ver a su primer amor avanzar de página de una manera tan rápida, mediática y deliberada supuso una humillación devastadora. La relación entre Abel y Selena provocó de inmediato una ruptura en las interacciones digitales de las celebridades, desencadenando una ola de “unfollows” en la plataforma Instagram.

Durante los diez meses que duró el noviazgo entre Abel y Selena, la atención de la prensa rosa se centró en un triángulo amoroso que mutó en un complejo pentágono al involucrar las figuras de Justin Bieber y Hailey Baldwin. Selena acompañó a Abel durante gran parte de su gira mundial, y el cantante llegó a alquilar cines enteros para mantener la atención de la artista, replicando conductas que Gomez ya había vivido en su pasado. Sin embargo, tras la crisis de salud de Selena que derivó en su trasplante de riñón debido al lupus, la relación comenzó a desmoronarse de forma abrupta. En octubre de 2017, Selena Gomez fue fotografiada desayunando y compartiendo conversaciones intensas con su eterno exnovio, Justin Bieber, lo que provocó la ruptura inmediata con The Weeknd y el posterior regreso del idilio entre Gomez y Bieber.

Con el ego profundamente herido y mostrando un resentimiento que canalizó a través de su música, Abel borró de inmediato toda evidencia de Selena de sus redes sociales y, en un movimiento sumamente caótico, esa misma semana fue captado por los fotógrafos saliendo del apartamento de Bella Hadid en Nueva York, reactivando los hilos de una comunicación que la modelo, atrapada en el duelo de su primer amor, no fue capaz de rechazar.

La música como arma de doble filo: De My Dear Melancholy a Save Your Tears

En marzo de 2018, The Weeknd lanzó al mercado el EP My Dear Melancholy, un compendio de seis canciones dedicadas por completo a purgar su despecho contra Selena Gomez. En temas como “Call Out My Name”, el canadiense se posicionó como la víctima de una mujer que solo lo utilizó como una estación de paso antes de volver con su verdadero amor, llegando a sugerir en sus letras que estuvo a punto de donar un trozo de su propio cuerpo para salvarle la vida, una declaración que encendió la furia de los seguidores de Gomez por la utilización comercial de una crisis médica real. No obstante, en ese mismo trabajo discográfico se incluyó la canción “Wasted Times” (“Tiempos Desperdiciados”), una pieza dirigida explícitamente a Bella Hadid donde el músico le pedía disculpas, admitía haber perdido el tiempo con alguien que “no era ni la mitad” de lo que era Bella, y hacía alusiones directas al pasado de Hadid como jinete ecuestre ecuestre profesional.

La reconciliación formal se selló en el Festival de Cannes en mayo de 2018, donde las cámaras captaron a un Abel visiblemente arrepentido suplicando el perdón de la modelo. Sin embargo, los expertos en dinámicas de pareja señalan que los constantes ciclos de ruptura y reconciliación son los mayores predictores del fracaso a largo plazo. Bella Hadid, arrastrando profundas inseguridades desde su infancia debido a la estricta y a menudo fría crianza de su madre, Yolanda Hadid, había normalizado una estructura de afecto donde el amor venía acompañado de dosis severas de desprecio y dolor. El colapso definitivo de este segundo intento ocurrió en agosto de 2019, desencadenando uno de los episodios más amargos para Bella: tras un encuentro sorpresa y doloroso con Abel en un club nocturno de Hollywood, la modelo abandonó el lugar llorando desconsoladamente, siendo retratada por el portal de noticias TMZ con el rostro desfigurado por el llanto.

“Save Your Tears” no es una acusación de falsedad, sino el reconocimiento explícito del daño causado: el testimonio de un hombre que sabe que rompió a la única persona real en una industria de máscaras.

Este crudo incidente inspiró directamente el éxito global “Save Your Tears”, donde Abel describe con precisión quirúrgica cómo la presencia de su figura provocó las lágrimas de Bella en medio de la pista de baile, y cómo ella optó por ignorarlo para proteger lo que quedaba de su dignidad. Aunque el video musical presenta teorías divisivas sobre si la modelo contratada guardaba mayor parecido físico con Selena Gomez, la esencia de la lírica continuaba explotando el sufrimiento de Bella como entretenimiento masivo. El patrón tóxico del artista se hizo aún más evidente en su disco de 2020, After Hours. Canciones como “Heartless”, “Blinding Lights” y el tema homónimo del álbum se saturaron de promesas tardías de redención, deseos de paternidad y confesiones de autodestrucción a través de sustancias para lidiar con la culpa de haber perdido a la mujer que siempre estuvo a su lado antes de la fama mundial.

La traición final y el refugio definitivo en Texas

El comportamiento de The Weeknd cruzó una línea ética definitiva cuando Bella Hadid intentó desmarcarse de la toxicidad iniciando un noviazgo en 2021 con el director de arte Marc Kalman. Incapaz de aceptar que su musa avanzara, Abel lanzó al mercado “Moth to a Flame”, una canción diseñada para sembrar cizaña en la nueva relación de su ex, asegurando de forma pública que Bella seguía obsesionada con él, guardando sus fotografías y llamándolo en secreto. Esto provocó una campaña masiva de acoso cibernético y burlas en redes sociales hacia la modelo, quien pocos días después se vio en la necesidad de publicar imágenes suyas llorando y visibilizando sus batallas crónicas contra la depresión severa y la ansiedad. Lejos de frenar el hostigamiento, el cantante redobló la apuesta en el tema “Here We Go Again”, donde se mofó abiertamente del trabajo de Kalman calificándolo de “básico” y “sin rostro”, comparando despectivamente la situación con su propio romance pasajero con la estrella de cine Angelina Jolie.

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