Pero Pedro no se detuvo. Estaba profundamente enamorado de Irma y decidió que iba a estar con ella sin importar consecuencias. Pero, ¿de cuánto estamos hablando realmente cuando mencionamos la fortuna que Irma acumuló durante su carrera? ¿Cómo vivía la joven actriz que se convirtió en compañera del hombre más famoso de México? Prepárate porque los detalles te van a impresionar.
La fortuna de Irma Dorantes. Irma Dorantes nunca fue actriz mejor pagada del cine mexicano, pero su trabajo constante durante época de oro le permitió acumular ingresos considerables para su edad. Durante sus primeros años como actriz juvenil entre 1948 y 1952, Irma ganaba aproximadamente 2000 a 3000 pesos por película.
hacía entre cuatro y seis películas anuales. Sus ingresos anuales rondaban entre 8,000 y 18,000 pes de aquella época, equivalente a entre 96,000 y 216,000 pes actuales. Pero cuando su relación con Pedro Infante se hizo pública y comenzó a protagonizar películas junto a él, sus ingresos aumentaron significativamente. Entre 1950 y 1957, Irma protagonizó 11 películas con Pedro Infante.
eran producciones grandes con presupuestos importantes y aunque Pedro era estrella principal que ganaba cantidades masivas, Irma como su coprotagonista también recibía pagos significativos. Por película con Pedro Infante durante año 50, Irma cobraba entre 15,000 y 25,000 pes, equivalente a entre 180,000 y 300,000 pesos actuales por película.
hacía entre tres y cuatro películas al año durante ese periodo. Solo por películas con Pedro generaba ingresos anuales de entre 45,000 y 100,000 pesos de aquella época, equivalente a entre 540,000 y 1.2 millones de pesos actuales. Pero Irma también trabajaba en otras películas sin Pedro, en radio y ocasionalmente en teatro.
Sus ingresos totales anuales durante años de mayor éxito, 1953 a 1957 rondaban entre 80,000 y 150,000 pesos de aquella época, equivalente a entre 960,000 y 1.8 millones de pesos actuales por año. Para joven de 18 a 23 años eran ingresos extraordinarios. Irma ganaba más que la mayoría de actrices de su edad.
Vivía cómodamente, ayudaba económicamente a su familia. Podía darse lujos que años atrás parecían imposibles, pero la verdadera seguridad económica de Irma venía de su relación con Pedro Infante. Pedro era uno de actores mejor pagados de México. Ganaba entre 100,000 y 150,000 pesos por película durante año 50, equivalente a entre 1.2 y 1.
8 millones de pesos actuales. Hacía múltiples películas al año. También ganaba fortunas con presentaciones en vivo cantando. tenía contratos discográficos lucrativos. Aparecía en comerciales. Sus ingresos anuales durante años 50 superaban el millón de pesos de aquella época, equivalente a más de 12 millones de pesos actuales por año.
Pedro era generoso con Irma, le compraba ropa fina, joyas, le daba dinero para sus gastos. Cuando nacieron juntos, Pedro asumió todos gastos de maternidad y crianza. Después de muerte de Pedro en 1957, Irma quedó en situación económica complicada. No heredó fortuna de Pedro porque legalmente no era su esposa reconocida.
María Luisa León, esposa legal, recibió herencia. Irma tuvo que regresar a trabajar inmediatamente para mantener a su hija Irma infante de apenas 2 años. Aceptó papeles en películas que no necesariamente quería hacer. Trabajó incansablemente durante años 60 para generar ingresos. Entre 1957 y 1970, Irma protagonizó más de 40 películas. Trabajaba constantemente.

Por película durante años 60 cobraba entre 20,000 y 35,000 pes, equivalente a entre 240,000 y 420,000 pesos actuales. Hacía entre cuatro y seis películas anuales. Sus ingresos anuales rondaban entre 80,000 y 210,000 pes de aquella época, equivalente a entre 960,000 y 2.5 millones de pesos actuales. También comenzó a cantar profesionalmente.
Grabó discos de música ranchera. Hacía presentaciones en vivo en palen y teatros. Por presentación cobraba entre 5,000 y 10,000 pesos durante años 60, equivalente a entre 60,000 y 120,000 pesos actuales. Durante años 70, cuando cine mexicano comenzaba a declinar, Irma trabajó en televisión. participó en telenovelas y programas de variedades.
Por telenovela completa ganaba aproximadamente 150,000 a 250,000 pesos durante año 70, equivalente a entre 1.8 y 3 millones de pesos actuales. A lo largo de toda su carrera, que se extendió desde 1947 hasta su retiro definitivo en 2012, Irma participó en más de 100 películas, múltiples telenovelas, obras de teatro y grabó varios discos.
Su patrimonio acumulado durante seis décadas de trabajo se estima en aproximadamente 25 a 40 millones de pesos actuales. No es fortuna comparable a grandes estrellas, pero es cantidad respetable que le ha permitido vivir cómodamente durante su retiro. Las propiedades de Irma Dorantes. Las propiedades que Irma adquirió durante su vida reflejan su ascenso desde niña de familia modesta hasta actriz establecida del cine mexicano.
La primera casa para la familia. Uno de primeros gastos importantes de Irma cuando comenzó a ganar bien fue comprar casa para su madre y familia. En 1951, cuando tenía 17 años y ya ganaba dinero consistente, compró casa modesta de aproximadamente 80 m cuadrados en colonia de clase media de Ciudad de México.
La casa costó 45,000 pes de principios de año 50, equivalente a aproximadamente 540,000 pes actuales. La pagó con ganancias acumuladas de sus primeros años trabajando. Era casa sencilla con dos recámaras, sala, comedor, cocina y patio pequeño. Para familia que había vivido rentando cuartos en vecindades durante años, era logro extraordinario.
La madre de Irma lloró de felicidad cuando Irma le entregó llaves. Era sueño cumplido y era gracias al talento de su hija que tanto había apoyado desde niña, la casa en Cuajimalpa con Pedro. Cuando relación entre Pedro e Irma se consolidó y vivían juntos abiertamente a pesar de escándalo, Pedro construyó especial para ellos en Cuajimalpa, entonces zona semirural en las afueras de Ciudad de México.
Pedro diseñó casa según sus gustos. Tenía aproximadamente 300 m² de construcción con jardines extensos. Incluía sala de cine privada donde Pedro veía películas. Tenía gimnasio bien equipado donde Pedro entrenaba. Tenía peluquería privada y tenía ventana desde cocina, desde donde Pedro le chiflaba a Irma pidiéndole que le preparara café.
Pedro amaba el café, pero era diabético, así que no podía tomar azúcar. Irma le preparaba café batido en jarrito mezclando escafé con sacarina. Pedro le chiflaba desde otra parte de casa e Irma corría a prepararle su cafecito. Era rutina doméstica que ambos adoraban. La casa costó aproximadamente 250,000 pesos cuando Pedro la construyó a mediados de años 50.
equivalente a unos 3 millones de pesos actuales. Era nido de amor de pareja. Aquí nació su hija en 1955. Aquí vivieron momentos más felices juntos. Cuando Pedro murió en 1957, Irma tuvo que abandonar casa. Legalmente pertenecía a Pedro y pasó a manos de herederos legales. Irma no recibió nada. Tuvo que mudarse con su hija bebé sin nada más que recuerdos.
Propiedades posteriores. Después de muerte de Pedro, Irma compró departamento modesto en Ciudad de México, donde vivió con su hija durante años 60 y 70. Era departamento de aproximadamente 90 m² en colonia de clase media. Lo compró con ganancias de trabajo incansable durante esos años. En 1969 se casó con Carlos Amador Martínez, productor de televisión exitoso.
Durante ese matrimonio vivieron en casa de Carlos en zona residencial de Ciudad de México. Era casa cómoda de clase alta con todas comodidades. Cuando se divorció de Carlos a finales de años 70, Irma compró casa propia en Cuernavaca, Morelos. Eligió Cuernavaca porque clima era agradable, era ciudad tranquila, perfecta para retiro eventual y estaba cerca de Ciudad de México para viajes ocasionales.
La casa en Cuernavaca costó aproximadamente 850,000 pes cuando la compró a principios de años 80, equivalente a unos 10 millones de pesos actuales. Es casa de tamaño medio de aproximadamente 200 m² con jardín, dos recámaras, sala, comedor, cocina y todas comodidades necesarias. Esta es casa donde Irma vive actualmente a sus 91 años. Es hogar cómodo pero no ostentoso.
Refleja vida de actriz que trabajó duro toda su vida, que vivió momentos de gloria, pero también de dificultad, que ahora disfruta retiro tranquilo lejos de reflectores. Los automóviles de Irma Dorantes nunca fueron símbolo de ostentación. Durante época de oro del cine, movilidad de actrices estaba mayormente organizada por estudios cinematográficos.
Para filmaciones, estudios proporcionaban transporte, enviaban autos a recoger actores en sus casas y llevarlos a locaciones. Era parte del sistema de producción de la época. Para vida personal, Irma durante sus primeros años de carrera no tenía auto propio. Usaba taxis o transporte público. Era común para actores jóvenes que todavía no ganaban suficiente para mantener vehículo propio.
Cuando Relación con Pedro se consolidó, Pedro manejaba vehículos lujosos típicos de estrellas, Cadillac, Lincoln, autos estadounidenses grandes que proyectaban éxito. Irma viajaba con Pedro en esos autos, pero no eran de ella. Ya como actriz establecida durante años 60, Irma compró su primer auto propio. Era sedán estadounidense modesto, probablemente Ford o Chevrolet, apropiado para mujer trabajadora que necesitaba movilidad confiable.
Costó aproximadamente 35,000 pes, equivalente a unos 420,000 pes actuales. Durante años 70 y 80 manejó autosimilares, siempre discretos, siempre funcionales. No necesitaba ostentación, necesitaba transporte confiable. Actualmente, a sus 91 años, Irma ya no maneja. Cuando necesita ir a Ciudad de México para eventos ocasionales, familiares la transportan o contrata chóer privado, los negocios y visión empresarial.
A diferencia de algunas actrices de su generación que intentaron diversificar ingresos con negocios, Irma se enfocó principalmente en trabajo actoral. Su estrategia era trabajar constantemente. Aceptaba papeles que le ofrecían. Hacía múltiples proyectos simultáneamente, generaba ingresos consistentes de trabajo artístico.
Durante año 70, Irma fundó espectáculo Ecuestre con música ranchera. Era show que incluía caballos, charros y ella cantando canciones rancheras. Recorrió México con ese espectáculo durante más de 14 años. Por presentación de espectáculo cobraba entre 15,000 y 30,000 pesos durante años 70, equivalente a entre 180,000 y 360,000 pesos actuales.
Hacía aproximadamente 50 a 80 presentaciones al año durante temporadas de ferias. Solo por espectáculo generaba ingresos adicionales anuales de entre 750,000 y 2.4 millones de pesos de aquella época, sumándose a lo que ganaba por cine y televisión. También lanzó línea de productos de belleza llamada Irma Dorantes Cosmetics durante años 80.
Incluía cremas, maquillaje, productos para cuidado personal. Era negocio modesto que operó durante varios años, pero nunca se convirtió en empresa grande. Generaba aproximadamente 200,000 a 500,000 pesos anuales durante años que operó, cantidad suplementaria, pero no transformadora. Su verdadera fuente de ingresos siempre fue trabajo artístico.
Actuaba, cantaba. hacía presentaciones. Era profesional incansable que trabajó durante seis décadas consecutivas. Cuando se retiró definitivamente en 2012 a los 78 años, lo hizo con patrimonio acumulado de trabajo duro, inversiones conservadoras en propiedades y pequeños ahorros que administró cuidadosamente, el estilo de vida y los lujos.
Irma Dorantes vivió con elegancia propia de estrellas de época de oro, pero sin ostentación excesiva. Durante años de mayor éxito cinematográfico, 1950-1970, Irma vestía con moda elegante de la época. Usaba vestidos de diseñadores mexicanos, zapatos finos, accesorios discretos. Para eventos públicos y estrenos se arreglaba impecablemente proyectando imagen de estrella de cine.
Un vestido de gala hecho a medida por diseñador durante años 50 costaba entre 800 y 1500 pes, equivalente a entre 9600 y 18,000 pesos actuales. Irma tenía docenas de estos vestidos para diferentes ocasiones. La joyería que usaba era elegante, pero no extravagante. Aretes de oro, collares de perlas, pulseras discretas.
Pedro le regaló algunas piezas especiales durante años que estuvieron juntos, incluyendo anillo de compromiso y collar de perlas que Irma atesoró siempre. Para vida cotidiana vestía ropa cómoda y práctica. No necesitaba proyectar glamour constantemente. Era mujer trabajadora que valoraba funcionalidad sobre ostentación, las relaciones con otras estrellas.
Como actriz establecida, Irma convivió con todas grandes estrellas de época de oro. Trabajó con Cantinflas, Jorge Negrete, María Félix, Dolores del Río, todas leyendas del cine mexicano. Su relación con Pedro Infante la colocó en círculo social más exclusivo del espectáculo mexicano. Cenaban con presidentes, con empresarios, con élite cultural del país.
Jorge Negrete, amigo cercano de Pedro, le llevó serenata a Irma junto con Pedro en cumpleaños de ella. Cantaron despierta bajo su ventana en gesto romántico que Irma recordaría toda su vida. Pero a pesar de acceso a círculos privilegiados, Irma mantuvo humildad. No se creía más que nadie. Trataba con respeto a técnicos, maquillistas, extras.
Era profesional querida en sets por su trato amable. Las películas más importantes. Ahora que conocemos cómo vivía Irma Dorantes, es momento de repasar películas que la convirtieron en estrella, porque al final del día lo que verdaderamente importa de una actriz es el trabajo que dejó en pantalla. Irma participó en más de 100 películas durante su carrera.
Las más importantes fueron, obviamente las que filmó con Pedro Infante. Los tres Huastecos en 1948 fue su debut cinematográfico. El papel era pequeño, pero marcó el inicio de todo. No desearás la mujer de tu hijo. En 1949 fue donde el romance con Pedro comenzó. También de dolor se canta en 1950. Necesito dinero en 1951. Los hijos de María Morales en 1952, todas fueron éxitos que consolidaron a Irma como una actriz juvenil talentosa.
Pepe el Toro en 1953 es considerada una de las mejores películas de Pedro Infante. Irma tuvo un papel importante que mostró su capacidad dramática. Escuela de vagabundos en 1954 fue una comedia exitosa donde la química entre Pedro e Irma brillaba. Su última película con Pedro fue en 1956, año antes de la muerte del actor.
Después de la muerte de Pedro en 1957, Irma continuó trabajando intensamente. Pobres Millonarios en 1957 junto a Clavillazo, fue su regreso a las pantallas. Durante los años 60 protagonizó docenas de películas, principalmente comedias y dramas familiares. El globero, El Sordo y múltiples producciones que mantenían su nombre vigente.
Trabajó hasta bien entrados los años 2000 en telenovelas, como cuando me Enamoro en 2010, Cartas a Elena en 2011 y La hija de Moctezuma en 2014. Su última aparición profesional fue en 2012 antes de retirarse definitivamente. El romance prohibido con Pedro Infante y el matrimonio. La relación entre Pedro e Irma fue desde el inicio controversial.
Pedro estaba casado con María Luisa León. Tenían tres hijos juntos, pero Pedro se enamoró de Irma profundamente. Para 1950 ya vivían juntos abiertamente a pesar del escándalo. La prensa los atacaba constantemente, la Iglesia Católica los condenaba, la sociedad conservadora mexicana los juzgaba duramente.
Pero Pedro no se detuvo. Le llevaba serenatas a Irma, le escribía cartas amorosas, le dedicaba canciones. Era un romance apasionado que desafiaba las convenciones sociales. Pedro intentó divorciarse de María Luisa. En 1953 logró el divorcio Morelos usando documentos cuestionables. Ese mismo año, el 10 de marzo de 1953, Pedro e Irma se casaron en una ceremonia privada en Mérida, Yucatán.
Irma tenía 19 años. Pedro 36. La diferencia de edad era significativa, pero para entonces habían estado juntos varios años y su amor era real. Se mudaron a una casa en Cuajimalpa. Vivían como un matrimonio feliz. En 1955 nació la hija de ambos, Irma Infante Aguirre, única hija de Pedro con Irma. Fueron los años más felices de la vida de Irma.
Vivía con el hombre que amaba. Tenían una hija hermosa. Trabajaban juntos en películas. eran la pareja poderosa del cine mexicano, pero la felicidad no duró, la anulación y la tragedia. En 1956, María Luisa León apeló divorcio alegando que documentos eran fraudulentos. Suprema Corte de Justicia le dio razón, declaró divorcio inválido, reconoció a María Luisa como esposa legal de Pedro.
Esto significaba que matrimonio entre Pedro e Irma era legalmente nulo, que Irma no era esposa de Pedro ante ley, que su hija había nacido fuera de matrimonio legal. Era golpe devastador para Irma. Todo su mundo se derrumbaba legalmente. Pedro planeaba apelar decisión. Viajó de Mérida a Ciudad de México para reunirse con abogados, pero nunca llegó.
El 15 de abril de 1957, avioneta que piloteaba Pedro Infante se estrelló en Mérida poco después de despegar. Pedro murió instantáneamente. Tenía apenas 39 años. Irma quedó destrozada. Había perdido amor de su vida, padre de su hija, compañero de sus años más felices. Iegalmente ni siquiera podía ser reconocida como viuda.
En funeral de Pedro, María Luisa León recibió pésames como viuda legal. Irma tuvo que llorar en silencio, alejada, sin reconocimiento oficial. Era dolor multiplicado por injusticia. Había amado a Pedro profundamente. Habían sido pareja realmente 7 años, pero sociedad y ley no reconocían su relación. Irma tenía 23 años, hija de 2 años, sin esposo, sin herencia, sin seguridad económica.
Tuvo que levantarse y seguir adelante sola. Últimos años y vida actual. A sus 91 años cumplidos en diciembre de 2025, Irma Dorantes vive retiro tranquilo en su casa de Cuernavaca. Mantiene perfil extremadamente bajo. No da entrevistas regularmente, no aparece en programas de televisión. Prefiere privacidad de su hogar, lejos de reflectores que la acompañaron durante décadas, pero ocasionalmente hace apariciones públicas en eventos especiales.
En noviembre de 2024 grabó video felicitando a Anda, Asociación Nacional de Actores, por su 90 aniversario. En video, Irma aparece lúcida, hablando claramente, recordando sus 76 años como socia de la asociación. En febrero de 2025 apareció públicamente en homenaje a Silvia Pinal en Centro Cultural Universitario de UNAM.
Fue fotografiada por medios. La gente quedó sorprendida de verla después de años de ausencia pública. En ese evento, Irma habló brevemente con medios. Recordó con cariño época del cine clásico. El cine de antes, la verdad, era un cine blanco. Yo casi crecí en el cine desde los 8 años. Empecé como extra.
Era un cine limpio blanco. Dijo, son declaraciones de mujer que vivió era dorada del cine mexicano, que trabajó con leyendas, que fue testigo de historia cultural de México. Irma vive en Cuernavaca junto a otras actrices veteranas como Elsa Aguirre. Tienen comunidad pequeña de exestrellas que comparten recuerdos, que se apoyan mutuamente, que viven últimos años con dignidad lejos de escrutinio público.
Su hija Irma Infante la visita regularmente, nietos también. Es abuela y bisabuela rodeada de familia que la ama. Económicamente vive cómodamente con ahorros acumulados de décadas de trabajo, pequeña pensión de anda y rentas de propiedades. No es rica, pero tampoco tiene preocupaciones económicas.
Su salud es razonablemente buena para sus 91 años. Está consciente que Cáncer podría regresar, pero no vive con miedo. Disfruta cada día que tiene. Ve televisión, lee, recibe visitas de amigos cercanos. Lleva vida tranquila de mujer que trabajó toda su vida y ahora descansa. La batalla contra el cáncer. En 2012, a los 78 años, Irma recibió diagnóstico que cambiaría los últimos años de su vida. Cáncer de Colón.
Fue descubierto durante chequeo médico de rutina. Médicos encontraron tumor que requería tratamiento inmediato. Era noticia devastadora para mujer que había sobrevivido tantas tragedias en su vida. Irma tuvo que someterse a cirugía para remover tumor. Después vino quimioterapia. Eran tratamientos agresivos que dejaban a Irma débil, cansada, enferma.
Perdió cabello, perdió peso, sufrió efectos secundarios terribles. Su hija Irma Infante estuvo a su lado durante todo el proceso. La acompañaba a tratamientos. La cuidaba cuando estaba demasiado débil para cuidarse sola. Era inversión de roles. Ahora hija cuidaba a madre que siempre había cuidado de ella. La batalla contra cáncer duró meses.
Hubo momentos donde Irma pensaba que no lo lograría. El dolor era intenso, la debilidad era abrumadora, pero su espíritu de luchadora que la había sostenido toda su vida no se rindió. Eventualmente tratamientos funcionaron. Tumor fue eliminado. Análisis posteriores mostraron que Cáncer había sido controlado.
Irma había sobrevivido, pero experiencia la marcó profundamente. Enfrentó su mortalidad directamente. Entendió que tiempo que le quedaba era limitado. Decidió retirarse definitivamente de actuación ese mismo año. Había trabajado durante 65 años consecutivos. Era momento de descansar, de disfrutar años que le quedaban sin presiones de trabajo, de pasar tiempo con familia, de vivir tranquilamente.
Desde entonces, Irma hace chequeos médicos regulares. Cada 6 meses visita oncólogo para asegurarse que cáncer no haya regresado. Vive con realidad, que podría reaparecer en cualquier momento, pero no vive con miedo. Vive agradecida por cada día que tiene. Legado real de Irma Adorantes. El legado de Irma Dorantes es complejo.
No fue María Félix ni Dolores del Río. No fue estrella de magnitud comparables a grandes divas del cine mexicano, pero fue actriz talentosa que trabajó en más de 100 películas, que cantó profesionalmente, que mantuvo carrera activa durante 65 años. Eso por sí solo es logro extraordinario. Su legado más significativo, sin embargo, está ligado inevitablemente a Pedro Infante.
Es última esposa del ídolo más grande de México. Es madre de última hija de Pedro. Es testigo directa de últimos 7 años de vida del cantante. Su testimonio sobre Pedro es invaluable históricamente. Escribió libro Así fue nuestro amor, donde cuenta historia de relación con Pedro. Es documento importante para entender vida personal del ídolo más allá de mitos.
Irma representa también capítulo controversial de vida de Pedro. Su relación con niña de 15 años, cuando él tenía 32, sería escandalosa bajo estándares actuales, pero era época diferente con normas diferentes y ambos mantuvieron que amor era real y profundo. Es una de últimas figuras vivas de época de oro del cine mexicano.
Cada año quedan menos. Cuando Irma eventualmente fallezca, se cerrará otro capítulo de esa era dorada. Pero mientras vive, es enlace viviente con pasado cultural de México. Es memoria viva de época donde cine mexicano conquistaba Latinoamérica, donde estrellas como Pedro Infante eran ídolos absolutos de millones.
La verdadera riqueza de la Irma Dorantes no está en los millones acumulados ni en las mansiones lujosas. está en haber vivido la historia de amor legendaria con el ídolo de México, en haber trabajado incansablemente durante los 65 años, en haber sobrevivido las tragedias y los escándalos con la dignidad, en haber criado a su hija sola después de perder al amor de su vida.
La Irma Dorantes demostró que se puede sobrevivir a la pérdida devastadora y seguir adelante, que se puede trabajar con el profesionalismo durante las décadas sin buscar los reflectores constantes. Que se puede envejecer con la dignidad en la industria que frecuentemente desecha a sus estrellas. A sus 91 años vive tranquilamente en la Cuernavaca.
Ya no busca la fama ni el reconocimiento. Ya cumplió su carrera. Ya vivió su gran amor, ya crió a su familia y ahora, en los últimos años de su vida, merece la paz que finalmente tiene. Merece vivir tranquilamente sin el escrutinio constante. Merece ser recordada con el respeto por el legado que construyó durante casi las siete décadas en el espectáculo mexicano.
Mientras ella viva, una parte de la época de oro del cine mexicano sigue viva. Cuando eventualmente fallezca, se cerrará otro capítulo de la era dorada que nunca regresará. Pero las películas quedarán, las canciones quedarán, la historia de amor con el Pedro Infante quedará. Y eso es la inmortalidad de un tipo diferente. Ahora simplemente vive.
Cada día es un regalo. Y mientras ella viva, una parte del Pedro Infante también sigue viva en sus recuerdos, en las historias que cuenta, en la hija que tuvieron juntos. Espero que hayas disfrutado este recorrido por la vida de la Irma Dorantes, tanto como yo disfruté prepararlo para ti. Si conoces alguna anécdota adicional sobre su vida, su carrera o su legado, déjamela en los comentarios.
Me encantaría conocer más historias y compartirlas con todos. Déjanos tu opinión en los comentarios sobre cuál te pareció el momento más conmovedor de la vida de la Irma o qué película suya te gustaría ver. Y si te gustan estas historias donde las figuras del cine clásico muestran su lado más humano, no te pierdas nuestros otros videos sobre las grandes estrellas de la época de oro del cine mexicano.
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