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Asi FUE la LUJOSA VIDA de MARIA FELIX por DENTRO – Mansiones, Carros, Joyas

 Una verdadera fortuna para cualquier época. Y eso sin contar el valor incalculable de su colección de joyas Cartier, que por sí sola vale decenas de millones de dólares. Como actriz de cine, María ganaba cantidades absolutamente impresionantes. En 1945, cuando la revista México Cinema enlistó a los artistas más cotizados del país,  María Félix encabezaba la lista por encima de todos.

 ganaba 250,000 pesos por película, mientras que Mario Moreno Cantinflas ganaba 200,000 pes, Arturo de Córdoba 100,000 pes, Jorge Negrete 75,000 pes y Pedro Armendari 50,000es. Si convertimos esas cifras a valor actual, María Félix ganaba aproximadamente 5,200,000 pesos por película en los años 40. Imagínense el nivel de estrella que era María Félix para cobrar más que todos los galanes y actores más importantes de México juntos.

 Pero hay un detalle que muestra todavía más su carácter indomable. En su primera película, El Peñón de las Ánimas, cuando era una completa desconocida, sin experiencia alguna en el cine, María exigió cobrar 5000 pes. Los productores querían pagarle una bicoca,  como ella misma lo relató en su libro autobiográfico, pero María, con esa personalidad férrea que la caracterizaba, se negó rotundamente.

Esos 5,000 pesos de la década de los 40 equivalen hoy, a más de 114,000 pesos actuales. Otros actores principiantes como Pedro Infante no ganaron esa cifra sino hasta años después de su debut y eso era solo por el cine en México. Cuando María conquistó Europa en los años 50, las cifras se multiplicaron. En Francia llegó a cobrar hasta 30,000 francos franceses por película, lo que hoy serían entre 60,000 y 80,000 € Para el productor español Cesario González, María cobró 400,000 pesos por la película Camelia en 1954.

Una cifra que el mismo calificó como escandalosa, pero que justificó diciendo que la presencia de María Félix garantizaba un negocio rentable. Esa cantidad hoy representaría aproximadamente 8 millones de pesos actuales, pero ahí no terminaba su capacidad para generar dinero. Las empresas se peleaban por tenerla como imagen de sus productos.

 María protagonizó campañas publicitarias que le pagaban entre 8,000 y 20,000 pesos, cantidades que hoy representarían entre 80,000 y 200000 pesos actuales por campaña. Se sabe también que por un comercial de tinte para cabello en uno de los mejores momentos de su carrera, María logró ganar más de 2 millones de pesos de aquella época.

 Era la imagen perfecta, bella, elegante, fuerte y profundamente mexicana, aunque refinada como aristócrata europea. Además de su carrera actoral, María Félix fue una mujer de negocios astuta. Su cuarto esposo, el banquero francés Alexander Berger, le regaló las utilidades de una inversión en el transporte colectivo de la Ciudad de México, nada menos que el metro.

 La empresa de Verger invirtió 1630 millones de pesos cuyas ganancias se dividieron en 50 años para beneficio de María Félix. También poseía una cuadra de 87 caballos pura sangre con los que ganó mucho dinero y fama internacional en Francia. Las propiedades de María Félix. La historia de María Félix comenzó en una casa modesta de Álamos, Sonora, donde nació el 8 de abril de 1914.

Pero muy pronto el destino la llevaría a vivir rodeada de lujos inimaginables en las ciudades más elegantes del mundo. Cuando María comenzó a tener éxito en la ciudad de México, una de sus primeras propiedades fue una casa en la calle Aristóteles número 127 en Polanco, donde vivió hasta 1950.

 Era una casa elegante en la colonia que apenas comenzaba a convertirse en el refugio de las familias más adineradas de México, pero esta propiedad quedó pequeña para sus aspiraciones. La joya más impresionante de todas sus propiedades en México fue, sin duda, su mansión en la calle Hegel número 610, en pleno corazón de Polanco, entre campos eleceos y tres picos.

 Esta casa fue construida en 1956 especialmente para María por su cuarto esposo, el banquero francés Alexander Berger. El arquitecto Mario Pani, el mismo que había edificado el Conservatorio Nacional de Música en Polanco, fue el encargado de diseñar esta obra maestra. La casa de Hegel 610 era un verdadero palacio.

 Con 470 m² de construcción sobre un terreno original de 161 m², esta residencia tenía un estilo afrancesado absolutamente espectacular. La fachada estaba forrada de recinto y cintilla de tabique con un relieve que recordaba las serpientes que Diego Rivera dibujara para el Anahuak Cali. El interior era todavía más impresionante.

 Salones amplios con pisos de mármol europeo, columnas francesas, grandes candelabros de porcelana meisen colgando del techo, tapicería de seda, acabados en madera y oro y paredes que parecían un museo decoradas con tapices coloridos y obras de arte invaluables. Entre las piezas más espectaculares de la casa estaba una cama de plata elaborada por el artista Diego Rivera, autorretratos de Leonora Carrington, pinturas de Silvia Pardo que representaban a María como diosa mítica y muebles franceses Luis XV que María coleccionaba con pasión. La casa también

contaba con una biblioteca, chimenea, vestidores que parecían museos de joyas, jardines con pavos reales y áreas de servicio completamente separadas. María vivió en esta casa por más de 50 años y ahí murió el 8 de abril de 2002. Exactamente el día de su cumpleaños 88. Hoy esa propiedad ya no existe. Fue demolida en 2014 y en su lugar se construyó un conjunto habitacional.

 Pero si había un lugar donde María Félix encontraba descanso y felicidad, ese lugar era su finca de Tlalpan. Esta hacienda colonial que María compró en 1948 se llamaba Catipoato, que según ella significaba Casa de la Felicidad en Tarasco, con 2000 m² de jardín, salón de fiestas, bar, biblioteca, cuatro recámaras con vestidor y baño, seis baños adicionales, chimenea, terraza con vista al jardín y decoración con pavos reales.

 Esta propiedad fue escenario de la boda del siglo cuando María se casó con Jorge Negrete el 18 de octubre de 1952. Más de 500 invitados presenciaron aquella ceremonia que fue transmitida por radio a toda América Latina. Entre los asistentes estaban Frida Calo, Diego Rivera, Octavio Paz, Dolores Olmedo  y todas las grandes figuras del cine, el arte y la cultura mexicana.

 Hoy el lugar se conoce como Antigua Hacienda de Tlalpan y se puede rentar para eventos. Y si vivir en México ya era vivir como realeza, esperen a conocer su residencia en Europa. En París, entre el río Sena y el Arco del Triunfo, Alexander Berger le obsequió a María un departamento con algunos de los panoramas más privilegiados de la ciudad de la luz.

 María se encargó personalmente de decorarlo, inspirándose primero en Napoleón 3 y posteriormente en Enrique X, con detalles de época que le brindaban una estética absolutamente clásica y sofisticada. Las joyas de María Félix. Pero si hay algo que verdaderamente define el lujo absoluto en la vida de María Félix, esos son sus joyas.

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