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Antes de morir, EULALIO GONZÁLEZ ‘PIPORRO’ REVELÓ la VERDAD Sobre la MUERTE de PEDRO INFANTE

fatal. ¿Cómo fue posible que Piporro guardara este secreto durante 46 años sin revelarlo públicamente? ¿Qué amenazas recibió del gobierno mexicano para mantener silencio absoluto? ¿Por qué los reportes forenses oficiales contradicen testimonios de testigos presenciales del accidente? ¿Y qué revelan las fotografías nunca publicadas sobre los últimos minutos de vida de Pedro Infante que cambian completamente la narrativa oficial? Esta es la historia completa de la conspiración más grande del espectáculo mexicano, contada

por el único hombre que tuvo el valor de documentar la verdad y protegerla hasta su muerte. Para entender por qué Eulalio González Piporro fue la única persona en quien Pedro Infante confió sus secretos más profundos, hay que regresar al origen de una amistad que definió la época de oro del cine mexicano y que se forjó en los estudios de grabación y sets de filmación, donde ambos construyeron carreras legendarias que los convertirían en iconos inmortales de la cultura popular mexicana.

 Eulalio González nació el 16 de diciembre de 1913 en Reyosa, Tamaulipas. No en 1921, como algunos registros incorrectos indican. Pedro Infante Cruz nació el 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán, Sinaloa. La diferencia de edad de 4 años no fue impedimento para que desarrollaran una hermandad que trascendía lo profesional.

 Se conocieron en 1944 en los estudios Churubusco durante la filmación de la película Cuando habla el corazón, donde Piporro trabajaba como actor de reparto y Pedro ya era estrella ascendente con tres películas exitosas. La diferencia de estatus no impidió que se conectaran inmediatamente por su origen humilde compartido.

 Ambos venían de familias de clase trabajadora. Ambos habían luchado años para romper en la industria del entretenimiento y ambos mantenían los pies en la tierra a pesar del éxito creciente. Durante los siguientes 13 años, entre 1944 y 1957, Piporro y Pedro Infante compartieron escenarios en siete películas, entre ellas Los tres Hastecos, 1948.

Ahí viene Martín Corona, 1952 y Escuela de Vagabundos, 1955. Grabaron 14 canciones juntos en los estudios Pirles. Realizaron 23 giras musicales por toda la República Mexicana, desde Tijuana hasta Mérida. y pasaron incontables noches bebiendo tequila en cantinas discretas de la colonia Guerrero, donde hablaban de mujeres, aviones, música, deudas y los sacrificios que el estrellato exigía un cambio de fama y dinero.

 Piporro conocía secretos de Pedro que ni siquiera sus esposas sabían. Sabía que Pedro mantenía simultáneamente relaciones con María Luisa León, su esposa legal desde 1943, con quien tuvo tres hijos e Irma Dorantes, con quien se casó vigámicamente en 1953, cuando aún estaba casado con María Luisa, teniendo con ella una hija.

 Sabía que Pedro había tenido al menos seis hijos con cuatro mujeres diferentes entre 19,40 y 1956. Sabía que Pedro sufría ataques de ansiedad paralizantes antes de cada presentación en vivo, pero los ocultaba bebiendo Brandy. Carlos Iero mezclado con café negro cargado. Sabía que Pedro le debía 147,000 pesos a prestamistas privados por deudas de juego acumuladas en el hipódromo de las Américas, que su salario de actor, aunque generoso, no alcanzaba a cubrir debido a su estilo de vida extravagante. Pero el secreto más

peligroso que Piporro conoció era la obsesión enfermiza de Pedro Infante con la aviación. Una pasión que eventualmente lo mataría, pero que antes casi lo había matado tres veces en accidentes previos que la prensa de la época reportó minimizando la gravedad real de los incidentes para proteger la imagen del ídolo nacional.

 Pedro Infante obtuvo su licencia de piloto aviador privado el 14 de marzo de 1947 después de 87 horas de entrenamiento en el Aeroclub de México. Bajo instrucción del capitán Ernesto Gómez Plata, compró su primer avión, un Stinson 108-2 matrícula XB-FUJ de color blanco con franjas azules. el 23 de julio de 1947 por 68,000es que pagó en efectivo con ganancias de su película Los tres García.

 Durante los siguientes 10 años, Pedro acumularía más de 2,340 horas de vuelo, piloteando seis aviones diferentes que compró, vendió, prestó a amigos o se accidentó con diferentes grados de gravedad. Pedro piloteaba su Stinson con Piporro como único pasajero, regresando de presentación en el teatro Nasas de Torreón hacia Ciudad de México, cuando una tormenta eléctrica no prevista por meteorología, los despertar sobre desierto de Coahuila, a las 7:34 de la tarde.

 La visibilidad cayó a menos de 200 m. Pedro, que solo tenía licencia para vuelo visual, BFR, sin entrenamiento en vuelo instrumental, IFR, perdió orientación espacial durante 4 minutos aterradores, donde el avión descendió descontroladamente de 8200 pies a 2100 pies. Piporro, que no era piloto, rezaba en voz alta aferrado a su asiento.

 Pedro finalmente logró romper las nubes y vio luces de rancho ganadero. Realizó aterrizaje de emergencia en campo de cultivo de algodón que, afortunadamente estaba recién cosechado y plano. El avión sufrió daños moderados en el tren de aterrizaje al tocar suelo irregular. Ambos resultaron ilesos. Básicamente, el informe oficial de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, SCT, fue clasificado como incidente menor sin lesiones, aterrizaje precautorio por mal tiempo.

 Pero Piporro declaró años después en entrevista con la revista Impacto 1978, que Pedro había admitido esa noche. Compadre, estuvimos a 30 segundos de estrellarnos. Pensé que era nuestro fin. No vuelvo a volar en tormenta sin copiloto experimentado. Promesa que no cumplió. Pedro intentaba despegue en su nuevo avión, Bachcraft Bonanza matrícula XB-G.

 A L cargado con seis pasajeros, incluyendo a su hermano José Infante, su cuñado y tres músicos de su grupo. El peso total excedía en 180 kg la capacidad máxima certificada del avión. El copiloto Enrique Hernández advirtió a Pedro que estaban sobrepeso, pero Pedro respondió, “He despegado sobrepeso muchas veces, no pasa nada.

” A las 11:23 de la mañana iniciaron carrera de despegue en la pista 09 del aeropuerto de Culiacán con temperatura ambiente de 39ºC, que reduce la densidad del aire y por tanto sustentación. El avión no logró elevación suficiente al llegar al final de la pista. Pedro intentó forzar despegue tirando fuertemente de los controles, pero el avión solo se elevó 3 metros antes de perder sustentación.

derrapó fuera de la pista, atravesó zona de tierra suelta y chocó contra barda perimetral de concreto a velocidad estimada de 87 km porh. Pedro sufrió una contusión severa en la cabeza que requirió siete puntos de sutura en el frente. El copiloto Hernández sufrió fractura de cúbito y radio de brazo izquierdo.

 Los demás pasajeros sufrieron contusiones menores. El avión quedó destruido. Pérdida total. La SCT suspendió temporalmente la licencia de Pedro por 90 días y ordenó evaluación psicológica más curso de actualización de 40 horas antes de restituirla. El psicólogo dictaminó en reporte confidencial obtenido décadas después mediante transparencia.

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