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Antes de morir, Andrés García Reveló donde está la MAMÁ de LUIS MIGUEL

 Estoy casi seguro de que sé dónde mataron a la mamá de Luis Miguel, dijo Andrés en 2019, 4 años antes de morir. No dijo, desapareció. No dijo, se fue. Dijo, “Mataron. Y cuando un hombre como Andrés García usa esa palabra, no es especulación, es certeza. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que cambian completamente la historia de la desaparición más misteriosa del mundo del espectáculo.

 Cuatro revelaciones que Andrés García dejó documentadas en entrevistas antes de morir que conectan cada pieza del rompecabezas y que explican no solo qué le pasó a Marcela Basteri, sino porque Luis Miguel nunca pudo encontrarla, aunque gastó millones buscándola décadas durante la conversación exacta que Luisito Rey tuvo con Andrés García, donde le pidió ayuda para desaparecer a Marcela.

 No es un rumor, Andrés lo contó con lujo de detalle. la fecha, el lugar, las palabras textuales y la razón por la que dijo que no. Esa conversación ocurrió semanas antes de que Marcela desapareciera para siempre. Segundo, el verdadero motivo por el que Luisito Rey quería morir a su esposa. Y no era por celos, aunque esa es la versión que todos repiten.

 Era por algo mucho peor, mucho más oscuro, por millones de dólares que Marcela había bloqueado en cuentas bancarias en Suiza, donde Luisito escondía el dinero de Luis Miguel. Marcela se convirtió en un obstáculo financiero y Luisito Rey no toleraba obstáculos. Tercero, la ubicación exacta donde Andrés García cree que está enterrado el cuerpo de Marcela Basteri.

 No es Argentina, no es Italia, es una casa en Las Matas, Madrid, España. Una casa que Luisito Rey compró en 1986, justo antes de que Marcela desapareciera. una casa con un jardín sospechosamente grande donde según Andrés, Luisito y su hermano Tito se pusieron extremadamente nerviosos cuando él quiso caminar por el césped cerca de la alberca.

 Y cuarto, la conversación que Andrés tuvo con Luis Miguel adolescente cuando Mickey le preguntó directamente, “Tío Andrés, ¿tú sabes dónde está mi mamá?” Y la respuesta que Andrés le dio, sabiendo que estaba destruyendo la relación entre padre e hijo para siempre, pero también sabiendo que Luis Miguel merecía conocer la verdad.

 Te voy a avisar cuando lleguemos a cada revelación. Si te vas antes del final, te pierdes la parte donde se explica por qué Luis Miguel rompió su amistad con Andrés García después de que este hablara públicamente y por qué esa ruptura fue el precio que Andrés estuvo dispuesto a pagar por decir la verdad. Pero antes de entrar en los detalles más oscuros, necesitas entender quién era Andrés García en la vida de Luis Miguel.

Porque no era solo un amigo famoso, no era solo un vecino en Acapulco, era algo mucho más profundo. Era el único hombre en quien Luis Miguel confió completamente cuando era niño, el único que lo protegió cuando su padre lo golpeaba, el único que intentó salvarlo del infierno, que era vivir con Luisito Rey.

 Y por eso, cuando Andrés habló, no lo hizo por fama ni por dinero. Lo hizo porque sentía que le debía a ese niño, ahora convertido en hombre, la verdad completa sobre lo que le pasó a su mamá. Andrés García nació en República Dominicana, pero se hizo mexicano de corazón. Durante los años 70, 80 y 90 fue el galán más famoso de la televisión mexicana.

 No el más guapo según algunos, pero sí el más auténtico. Porque Andrés no actuaba de rudo, era rudo. Tenía fama de mujeriego, de bebedor, de hombre que no se dejaba de nadie. Pero también tenía algo que pocos hombres de esa industria tenían, lealtad. Cuando conoció a la familia Bastery y Gallego en los años 80, Andrés ya era una estrella consolidada.

 Luis Miguel era apenas un niño que empezaba su carrera, promocionado agresivamente por su padre Luisito Rey, un cantante español fracasado que había decidido que su hijo sería la estrella que él nunca pudo ser. Vivían en Acapulco, no muy lejos de la casa de Andrés. Y lo que empezó como una amistad de vecinos se convirtió en algo más profundo cuando Andrés comenzó a notar cosas que no cuadraban.

 Moretones en los brazos de Luis Miguel que el niño intentaba esconder. Gritos que salían de la casa de los basteri ojos hinchados de haber llorado. Pasábamos la familia de Luisito Rey con Luis Miguel de niño y Alejandro su hermano, y su papá y Marcela las 24 horas, recordó Andrés años después. O yo comía en su casa o ellos comían en la mía. Llegué a conocerlos.

 Muy bien, demasiado bien. Y lo que Andrés conoció no era la familia perfecta que aparecía en las revistas. Era un infierno donde Luisito Rey controlaba cada peso que ganaba su hijo, donde golpeaba a Marcela cuando ella se atrevía a cuestionar sus decisiones, donde Luis Miguel, con apenas 13 o 14 años ya cargaba con el peso de mantener económicamente a toda su familia.

 Andrés fue también el padrino artístico del debut de Luis Miguel. Estuvo ahí cuando el niño subió por primera vez a un escenario profesional, cuando firmó su primer contrato, cuando grabó sus primeras discotecas y vio como Luisito Rey se fue convirtiendo de un padre estricto en un monstruo obsesionado con el dinero. “Luisito era un hombre hábil, muy inteligente, pero también era un loco”, dijo Andrés en una de sus últimas entrevistas.

 Cuando tenía algo en mente, no había nada que lo detuviera. Y lo que tenía en mente en 1986 era deshacerse de Marcela. Porque Marcela, después de años de aguantar golpes, humillaciones y ver cómo su hijo era explotado, había tomado una decisión. se iba a divorciar de Luisito Rey y no solo eso, iba a pelear por la custodia de sus tres hijos, Luis Miguel, Alejandro y Sergio.

 Pero Marcela cometió un error fatal, un error que según Andrés García, emitió su sentencia de muerte. le dijo a Luisito que iba a bloquear las cuentas bancarias donde se guardaba el dinero de Luis Miguel, porque resulta que Luisito Rey, astuto como siempre, había creado sociedades de inversión en Suiza para esconder el dinero que ganaba su hijo.

 No lo declaraba en México, no pagaba impuestos completos, simplemente lo movía a cuentas en el extranjero. Y como Marcela era su esposa legal, muchas de esas transacciones estaban a nombre de ella. Era la depositaria legal. Todo el dinero pasaba por Marcela y cuando ella decidió divorciarse, también decidió que Luisito no iba a seguir robándole a su hijo.

Bloqueó las cuentas, le cortó el flujo de efectivo. Eso fue lo que firmó su sentencia de muerte, explicó Andrés años después. No fueron celos, fueron millones de dólares que Luisito ya no podía tocar y por esos millones estaba dispuesto a hacer desaparecer a la madre de sus hijos. Lo que pasó después es la parte que Andrés contó con tanta precisión que resulta imposible pensar que lo inventó.

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