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A los 71 años, Lucía Méndez nombró las 5 famosas que más detesta | 5 divas que más la HUMILLARON

 Quédate hasta el final porque el nombre número uno es el que ni Lucía pudo perdonar. Para entender por qué Lucía Méndez es una de las divas más controvertidas del espectáculo mexicano, hay que volver al invierno del año 1955. 26 de enero, León, Guanajuato, México. Aquel día nació una niña en una familia de clase media mexicana a la que pusieron por nombre Lucía Leticia Méndez Pérez.

 Una niña que, según ha contado ella misma en numerosas entrevistas posteriores, tuvo desde muy pequeña una característica que la diferenciaba del resto de las niñas de su edad. una mirada verde intensa, un porte de princesa, una voz que ya entonces destacaba en los coros del colegio y sobre todo una ambición silenciosa de salir de Guanajuato y conquistar la ciudad de México.

La oportunidad llegó al principio de los años 70. Lucía Méndez tenía apenas 18 años y en 1972 participó en un concurso organizado por el diario mexicano El Heraldo, un concurso que buscaba descubrir nuevos rostros femeninos para la televisión. Lucía ganó aquel certamen y según ha relatado ella misma posteriormente, aquella victoria cambió para siempre el rumbo de su biografía.

El título oficial que recibió fue El rostro del Heraldo de México. Desde aquel momento, todos los productores de Televisa empezaron a llamarla. Las telenovelas mexicanas tenían una nueva diva y sin que nadie lo supiera todavía, una nueva rival para la otra estrella en ascenso de aquellos mismos años. una jovencita llamada Verónica Castro, que dos años antes, en 1970, había ganado exactamente el mismo concurso.

Lo que muy pocos saben es que aquel certamen del Heraldo de México iba a sembrar la primera semilla de la peor rivalidad mediática del espectáculo mexicano de los siguientes 40 años. Dos mujeres ganadoras del mismo concurso, dos divas en ascenso paralelo, dos belleza explosivas peleando por el mismo trono y durante las décadas posteriores, dos figuras destinadas a no soportarse mutuamente en silencio.

Pero antes de que aquella guerra silenciosa explotara públicamente, Lucía Méndez tenía que conquistar primero el corazón del público mexicano y lo hizo de la manera más espectacular posible. Con una telenovela que paralizó la Ciudad de México entera. durante 6 meses seguidos, en el año 1980. Una telenovela llamada Colorina, 1980.

Lucía Méndez tenía 25 años y aquel año Televisa le ofreció el papel protagonista de una nueva producción llamada Colorina, la historia de una mujer pobre de provincia que termina convirtiéndose en una bailarina exótica para sobrevivir. Una historia social, una historia atrevida, una historia que ningún productor mexicano había contado antes con tanta crudeza en horario de máxima audiencia.

Lucía aceptó el papel y según se documentó posteriormente en archivos televisivos mexicanos, Colorina se convirtió en pocos meses en un fenómeno cultural masivo. La revista People en español la catalogaría décadas después como una de las 10 mejores telenovelas mexicanas de la historia. Y según se documentó posteriormente en numerosos archivos, era tan masivo el seguimiento de Colorina cada noche en México que las calles de la Ciudad de México se vaciaban durante los capítulos finales. Hasta el conductor de noticias

más famoso de México de aquella época, Jacobo Sabludowski, preguntaba en pleno noticiero nocturno una sola cosa. ¿Quién es el hijo de Colorina? Después de Colorina vino Vanessa en 1982. Después llegó Tú o Nadie en 1985 junto al galán dominicano Andrés García en una de las telenovelas más recordadas del canal de las estrellas.

Y en 1988 llegó la telenovela que marcó para siempre la vida personal de Lucía Méndez. El extraño retorno de Diana Salazar, una historia de misticismo, brujería y reencarnación que mezclaba romance con un elemento sobrenatural. La protagonizaron Lucía Méndez y el actor Jorge Martínez. Mientras grababan Diana Salazar, según ha relatado posteriormente la propia actriz, conoció a un productor mexicano de comerciales que iba a cambiar el rumbo de toda su vida personal adulta.

Aquel productor se llamaba Pedro Torres. Pedro Torres y Lucía Méndez se conocieron, según relataron ambos posteriormente en distintas entrevistas, durante el rodaje de un comercial de Coca-Cola en Estados Unidos. Lucía Méndez actuaba como protagonista del comercial. Pedro Torres dirigía la pieza publicitaria y la chispa  fue, según relataron ambos, instantánea.

Pocos meses después, Lucía Méndez se quedó embarazada. El embarazo, según ha contado ella misma en entrevistas posteriores, ocurrió mientras grababa el extraño retorno de Diana Salazar y tuvo que terminar la grabación de la telenovela ocultando su vientre creciente bajo vestidos sueltos y planos cerrados estratégicos.

Lucía Méndez y Pedro Torres se casaron en el año 1988 y el 10 de octubre de aquel mismo año nació el único hijo biológico de toda la vida de la actriz, Pedro Antonio Torres Méndez, cuyo padrino de bautizo fue,  según se documentó posteriormente, una figura icónica de la música mexicana, Juan Gabriel.

Pero mientras Lucía vivía aquella felicidad doméstica, su carrera profesional empezaba a colisionar con la carrera de otras mujeres del espectáculo. Y aquí empieza propiamente la historia de los cinco nombres. El primer nombre de esta lista, el menos esperado, pero también uno de los más reveladores, no fue otra diva de las telenovelas.

 Fue una de las grandes cantantes mexicanas de los últimos 40 años. una mujer también originaria de provincia de Veracruz para ser exactos, que había construido una carrera musical paralela y a veces directamente competitiva con la de Lucía Méndez. Aquella cantante se llamaba Yuri, Yuridia Valenzuela Canseco, conocida en todo México simplemente como Yuri, una mujer un año menor que Lucía Méndez, también cantante, también con presencia en telenovelas, también con éxito internacional y según ha documentado la prensa mexicana durante varias décadas,

una mujer que jamás escondió su molestia con la actitud que Lucía Méndez asumía cada vez que coincidían en eventos públicos. La tensión entre las dos se documentó por primera vez con fuerza en el año 2010. Aquel año, Yuri estaba dando una conferencia de prensa en Ciudad de México para promocionar un nuevo proyecto musical, una conferencia de prensa convocada por el equipo de prensa exclusivo de Yuri, con periodistas invitados, con cámaras encendidas y con un tema musical específico que promocionar.

Lo que ocurrió a continuación, según se documentó posteriormente en numerosos medios mexicanos, fue inesperado para todos los periodistas presentes. Lucía Méndez, que estaba ese mismo día en el mismo edificio promocionando otro proyecto distinto, decidió entrar abruptamente a la conferencia de prensa de Yuri, sin invitación previa, sin avisar al equipo de prensa de la jarocha, sin pedir permiso de la productora.

Yuri, según se documentó posteriormente, se molestó visiblemente al ver a Lucía Méndez en su evento y, según relataron testigos presentes, pidió personalmente al equipo de seguridad de la conferencia que sacaran a Lucía Méndez del salón. Aquel incidente, según se ha documentado en numerosos archivos televisivos posteriores, marcó el inicio público de una enemistad que persiste hasta el día de hoy.

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